domingo, 21 de febrero de 2016

110 Años de la Consagración de la Catedral de Ciudad Bolívar

El 20 de febrero de 1896, el obispo de la Diócesis de Guayana, monseñor Antonio María Durán consagró la catedral de Ciudad Bolívar, utilizando las reliquias de los Santos Mártires Macario, Víctor, Urbano y Águeda que expresamente pidió al sumo pontífice de Roma.
Dice el presbítero J.M. Guevara Carrera, Canónigo lectoral del capítulo Catedral de Guayana en sus Apuntes para la Historia de la Diócesis de Guayana que, aprovechando monseñor Durán una considerable suma de dinero que Don José Lezama dejó a su muerte para que fuese empleada en beneficio de la catedral, le puso el rico pavimento de mosaico, montó el Altar Mayor, regalo del mismo señor Don José Lezama y su esposa.
También montó el grupo escultural del Bautisterio, donado por Don Antonio Liccioni y colocó el Altar de Nuestra Señora de Lourdes bajo la torre. Pintó al óleo todo el edificio interiormente y resolvió consagrar la catedral que sólo había sido bendecida en 1841 por monseñor Talavera. Fundó el Colegio Nuestra Señora de las Nieves en su primera época y el Boletín Eclesiástico, dirigido por Domingo María Luzardo.
Según el acta de consagración acompañaron al ilustre señor obispo en esta solemnidad, los señores deán protonotario apostólico, y el doctor Juan Francisco Avis, presbítero doctor Adrián María Gómez, canónigo doctoral presbítero Doctor Régulo Franquis, prebendado de ración y presbítero bachiller Rafael Llovera Solano, prebendado de ración.
El 25 de mayo de 1922, el obispo Miguel Antonio Mejía amplió la catedral hacia la calle Amor Patrio, abarcando el Oratorio de San Antonio, trabajos que se le encomiendan al constructor más reputado de la ciudad, Antonio Valera Villalobos.
Muy poco tiene que ver la iglesia catedral de Ciudad Bolívar del siglo XIX y parte del XX al lado de la catedral actual, alta y monumental y de presencia dominante dentro del contexto urbano del cuadrilátero histórico.
Pero esta iglesia declarada catedral el 20 de mayo de 1790 por efecto de la creación de la Diócesis de Guayana según Bula de su santidad el papa Pío VI a solicitud del rey de España Carlos IV, aún no estaba terminada.
La conclusión de su construcción fue posible gracias al esfuerzo de monseñor Mariano Talavera y Garcés, quien galvanizó a todos los habitantes para que hicieran su aporte sustancioso y más decidido.
El 23 de febrero de 1841 fue posible concluir los trabajos de construcción de la catedral de Ciudad Bolívar, después de 75 años de haber sido iniciada, prácticamente con la fundación de la ciudad en 1764 por Joaquín Moreno de Mendoza, pero quien realmente despegó su construcción con el ingeniero Bartolomé de Amphous, fue el gobernador Manuel Centurión Guerrero de Torres utilizando los recaudos proveniente de algunos impuestos desviados posteriormente por el gobernador Miguel Marmión.
La catedral, más pequeña que la actual y todavía sin su torre campanario, solamente techada, fue bendecida y oficiada la primea misa por monseñor Mariano Talavera y Garcés el 25 de marzo de ese mismo año 1841.
Hasta esa fecha, “bajo un caney de azotea se adoraba al creador, y las oraciones dulces y fervorosas escasean, y se oprimen por su calurosa y estrecha capacidad. Una plaza mal situada existe al lado de estas fábricas; en su primitivo estado, llena de peñascos, basuras y montes, pastando allí las bestias”.
Ante tan penosa situación, monseñor Talavera puso en juego todos los recursos de su influencia y dignidad para de una vez por todas concluir la catedral. Logró recabar entre los fieles de una población de ocho mil almas, 19 mil pesos con los cuales la catedral, sin la torre, fue concluida y bendecida el 25 de marzo de 1841, un año antes de finalizada su gestión para darle paso a monseñor Mariano Fernández Fortique, quien designó una Junta formada por el vicario fray Arcángel de Tarragona, Santos Gáspari y Merced Ramón Montes para gestionar la terminación de la torre.
Pero la catedral concluida con tanto afán por monseñor Talavera y Garcés no era la misma diseñada por el ingeniero Bartolomé Amphoux. El deseo de terminarla, la dejó sin imafronte, es decir, sin su segundo cuerpo de fachada, y las pilastras fueron coronadas con cuatro pináculos, y entre las dos centrales se le construyó un remate con hornacina para una imagen y sobre ella, una cruz. Posteriormente fue objeto de otros trabajos, entre ellos, una placa de cemento sobre vigas en las naves laterales y la sustitución del Altozano por una escalinata semicircular construida por el gobierno regional (Silverio González) (1924-1930) que se iniciaba en las calles Igualdad y Bolívar.
Durante le gestión del arzobispo Crisanto Mata Cova (1966-1986, se reconstruyó y restauró la catedral conforme a los planos originales.
Al arquitecto Graziano Gasparini, entonces director del Patrimonio Histórico y Artístico del Conac, le correspondió dirigir los trabajos y sobre el altozano fue colocada la escultura de Santo Tomás y el reloj de la Torre, que había sido dañado por un rayo, fue remplazado por uno moderno de 13 campanas, hecho en Holanda. La Catedral de Ciudad Bolívar es la más alta (44 metros la torre y 26 la nave central) y bella del orden catedralicio indio que tiene el país.

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