viernes, 15 de junio de 2018

EL GUAYANÉS Y OTROS PERIÓDICOS DE 1845



Hasta 1845 que los angostureños habían permanecido ayunos de noticias, aparecieron las publicaciones Orinoco y El Guayanés. Este último más que el primero, rompió los fuegos y extendió su llama de ardor político contenido con el siguiente lema: “La verdad es el arma del guerrero”. No tenía día fijo de salida sino cuando “necesite defender una causa, que le trae al mundo”. Ambas publicaciones circularon durante casi todo el año. Luego aparecieron  Los Ganzos, el Centinela del Orinoco, y El Compilador hasta 1853 que llegó a Angostura la tercera imprenta adquirida por la Municipalidad a través de la firma mercantil Wuppermann & Cia.
            Con la llegada de los Monagas al poder, el periodismo guayanés, hasta entonces polémico y agresivo, llegado a su punto culminé con El Filántropo, baja la guardia y se templa más por instinto de conservación que por falta de motivo.
            Además de la papelería de los entes públicos se editaron en la Imprenta Municipal, el periódico semi-oficialista El Progreso, primero, después del Correo del Orinoco, en darle cabida a la poesía, lo cual estimuló a intelectuales como Gabriel Salom, Francisco Javier Mármol, Eugenio María León y José Miguel Núñez, entre otros, para sacar en 1854 la revista literaria “Flores Silvestres”, formato de un octavo y 30 páginas.
            Dos años más tarde, el Gobernador Santos Gáspari, un médico corso radicado en Guayana desde 1835, dispuso por Decreto la creación de la Gazeta de Guayana, periódico dedicado a lo puramente oficial.
Durante la dinastía de los Monagas, dijimos, el periodismo en Guayana bajo la agresividad y se moderó apegado a las circunstancias políticas imperantes, pues los Monagas no solamente incoaron juicios contra la prensa y desterraron a Antonio Leocadio Guzmán, director de El Venezolano, sino que atentaron contra el Congreso y ello, inevitablemente fue pauta para las publicaciones provincianas. De suerte que a la caída de los Monagas en 1858, cayeron también los juicios contra la prensa y proliferaron de nuevo los periódicos. En Ciudad Bolívar (Ciudad Bolívar desde 1846)fue editado El Boliviano dirigido por Luis Pérez, impreso en la Imprenta Municipal y unido al clima de agitación que conmovía al país. Luego le siguieron El Centinela del Orinoco, dirigido por Carlos I. Salom, denunciando diez años de oprobio y pidiendo castigo para los Monagas;  El Cigarrón (1860) por la misma línea, apegado a la nueva realidad gubernamental y en la que destacó como contrapartida El Punzón, semanario satírico y burlesco que ridiculiza al Gobernador Bibiano Vidal: “Y abur, abur, ño Vidal / Que te guardo el patrimonio / Si no te lleva el demonio / Por absurdo y animal”.
            El diarismo en Guayana comenzó con El Boletín Comercial. Este periódico llegó a ser de alta periodicidad de manera escalonada: primero como bisemanario (lunes y sábado), luego como trisemanario y finalmente se hizo diario vespertino. (AF)

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