viernes, 16 de noviembre de 2012

Escuela de Artes Armando Reverón


El 13 de marzo de 1958, el gobernador Horacio Cabrera Sifontes para complementar la Escuela de Música Carlos Afanador Real, creó la Escuela de Artes Plásticas Armando Reverón que tuvo como sede inicial un inmueble de la calle Dalla Costa, propiedad de Jorge Azis. Posteriormente la Escuela de Artes Plásticas fue mudada a la casa donde nació y fue asesinado el prócer Tomás de Heres.
Director fundador fue el pintor caraqueño López Vega, seguido posteriormente por Marcos Silva Arnay y finalmente Omar Granado nacido en Tumeremo y graduado en la Cristóbal Rojas de Caracas de donde egresó junto con Francisco Salazar. “El indio” Guerra, Gladis Meneses, Carlos Almenar y Teresa Calderón.
La Escuela de Artes Plásticas Armando Reverón apenas permaneció seis años, es decir, hasta el gobierno de Pedro Battistini Castro, quien decretó su cierre en 1964 porque enemigos de la escuela le metieron en la cabeza que la misma era un nido de extremistas. Eran tiempos de la lucha guerrillera. Desde entonces data la ausencia de Omar Granado quien fue absorbido por la Escuela de Artes Plásticas de Maracaibo. Posteriormente por la Universidad de los Andes.
Profesor de la escuela en la disciplina de escultura, fue José Rosario Muñoz, quien terminó casándose con la secretaria y estudiante de la misma escuela Noris Josefina Bacadare, hermana del pintor Mario Bacadare, quien continuó sus estudios en Francia y finalmente se radicó en Japón. José Rosario Muñoz falleció enervado por la leucemia. Goncalve impartía las clases de cerámica, mientras la de pintura, grabado y diseño los profesores Tomás Peñalver, Pedro Báez y Oswaldo Páez, entre otros.
Ciudad Bolívar no volverá a tener espacio oficial para las artes plásticas sino en 1966 cuando fue creado el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (Inciba), que estableció en la ciudad un Taller Libre de Arte bajo la dirección del pintor y poeta Dámaso Ogaz. Asimismo una librería a cargo de la periodista Luisa Barroso, quien inauguró una Galería de Arte en conexión con el taller.
El Inciba fue decretado con autonomía y patrimonio propio y distinto del Fisco Nacional, adscrito al Ministerio de Educación. Su fin era unificar y coordinar la acción cultural del Estado. No permaneció mucho tiempo, pues en 1972, con el propósito de relevar al Ministerio de Educación de las obligaciones del Inciba, el Instituto de Investigaciones Científicas, el Instituto de Deportes y otros organismos culturales y deportivos de Venezuela, fue creado el Ministerio de la Juventud, la Ciencia y la Cultura y finalmente en 1975, el Consejo Nacional de la Cultura, Conac. Estos cambios obligó al Ejecutivo a hacerse cargo del taller a través de la Dirección de Cultura.
Omar Granado, nacido en Tumeremo el 17 de mayo de 1938, último director de la Escuela Armando Reverón, acentuó su vida de artista en la docencia, lo cual le impidió una obra más densa y extensa. Cezanne lo impresionó en sus primeros tiempos, pero luego ha sido un constante sortear entre el fovismo, el informalismo, el expresionismo y la nueva figuración con la cual ha pretendido exaltar mitos y leyendas. Al fin y al cabo el es de la tierra de los mitos y las leyendas de los cuales se empapó y nutrió cuando andaba pegado de las faldas de su madre por los placeres diamantíferos de la Faisca, Surucun, Paraitepui, Urimán, Icabarú, Santa Elena y todos esos meandros y recodos de la Gran Sabana. Su madre muerta recientemente en Mérida estuvo 40 años en las minas haciendo comidas, levantando ranchos, batiendo suruca y traspasando a pie las fronteras.(AF)

jueves, 15 de noviembre de 2012

La creación de Sidor


El primero de abril de 1964, la Corporación Venezolana de Guayana constituyó la empresa CVG-Siderúrgica del Orinoco, C. A. (Sidor) confiriéndole la operación de la planta existente. La empresa comenzó a ser administrada por una junta directiva comprendida por ocho directores principales y sus suplentes. Su primer presidente fue el ingeniero margariteño Argenis Gamboa quien posteriormente sustituirá al General Rafael Alfonso Ravard en la presidencia de la CVG.
Los antecedentes de esta empresa del Estado que pasó después a las manos de un consorcio latinoamericano privado, se sitúan a partir de 1926 cuando se descubren los yacimientos de mineral de hierro en el Cerro El Pao y los del Cerro La Parida en 1947.
En 1951, a raíz de estos descubrimientos, se constituye el Sindicato Venezolano del Hiero y del Acero para iniciar los estudios preliminares con miras a la instalación de una industria siderúrgica en el país. Tres años después, el gobierno tomó la decisión de construir una Planta Siderúrgica en Guayana y al efecto creó la Oficina de Estudios Especiales de la Presidencia de la República y a la cual se encomendó, entre otros, el Proyecto Siderúrgico.
En 1955, el gobierno suscribió un contrato con la firma Innocenti, de Italia (Milán), para la construcción de una planta siderúrgica con una capacidad de producción de 560.000 toneladas de lingotes de acero que fue posteriormente modificada. La construcción se inicia en 1957 bajo la tutela del Instituto Venezolano del Hierro y del Acero hasta el primero de abril de 1964 que la planta se constituyó en la CVG-Sidor.
En 1961, la Planta Siderúrgica del Orinoco inició, progresivamente, la producción de arrabio en los hornos eléctricos de reducción, así como la producción de tubos sin costura, al mismo tiempo que se inauguraban las operaciones de la Presa de Macagua I. La primera colada de acero se efectuó el 9 de julio de 1962 en presencia del presidente de la República, Rómulo Betancourt.
El primero de abril de 1964, la CVG creó la empresa Siderúrgica del Orinoco (Sidor) administrada por una junta directiva Pero desde el inicio de su producción, la Planta Siderúrgica comenzó a enfrentar serios problemas de índole tecnológicos y administrativos que unidos a la estrechez del mercado y a una baja en la demanda de tubería sin costura por parte de las empresas petroleras, retardaban la superación de los escollos iniciales de la puesta en marcha de una empresa de esa magnitud.
La existencia de estos problemas y la necesidad de entrar en un agresivo plan de ampliación de la capacidad de producción en materia siderúrgica, con miras al aprovechamiento de las ventajas materiales de Venezuela dentro de la Alalc, impulsaron al gobierno a tomar decisiones en este campo y al efecto se inicio un programa siderúrgico integral a largo plazo, que a la vez que ampliaba las líneas de producción permitía incorporar en un esquema general las ventajas de los ricos yacimientos de hierro en explotación, y la energía eléctrica barata que se había empezado a generar. Esto implicó inversiones anuales en el campo siderúrgico que entre 1969 y 1973 alcanzaron a 1.661.987 millones de bolívares.
Dentro de ese esquema general entró la nacionalización de la industria extractiva del hierro, el primero de enero de 1975. La industria fue vendida a consorcios privados durante el segundo gobierno de Rafael Caldera porque según informes del Ejecutivo, arrojaba “pérdidas al Estado”, el gobierno de Hugo Chávez anunció en abril de 2008 una renacionalización que la ha sumido en una terrible crisis.(AF)

martes, 13 de noviembre de 2012

La Múcura y el monstruo


El 27 de febrero de 1952, a la 1:50 de la tarde, naufragó entre la Isla de El Degredo y la Piedra del Medio, la chalana “La Múcura”, perteneciente a la flota de “Transporte Fluvial” de don Antonio Levanti.
“La Múcura” prestaba el servicio de Soledad a Ciudad Bolívar y viceversa, transportando vehículos con carga y pasajeros. Toda de acero, con capacidad para 80 toneladas de carga, había sido construida por el armador Alberto Minet, en su varadero de La Trinidad en el sector de La Carioca.
Se promocionaba como una chalana rápida, segura y cómoda. Sin embargo, naufragó aparatosamente en pleno martes de carnaval transformando el jolgorio de esa tarde en consternación y duelo.
La chalana había despegado de Soledad transportando 2 camiones, Zorra, cargados de Palas Mecánicas, para una compañía naviera; 2 choferes, 2 ayudantes, un pasajero y la tripulación compuesta por el capitán Efraín Navarro y los marinos Santos Salazar, Daniel Guevara y Daniel Vásquez; el conductor de uno de los dos camiones zorra, Octavio González, el pasajero Ramón Jaime; el ayudante Medardo Malavé, y el conductor de la otra gandola, Vicencio Verdú. Este último desaparecido junto con el ayudante de Octavio González.
Las pérdidas fueron estimadas en 500.000 bolívares. La Múcura había sido fabricada en el Astillero La Trinidad de Alberto Minet. Tenía 20 metros de eslora, con calado de 0,87 metros y capacidad para 50 toneladas, además de 141 metros cuadrados disponible para carga. Su casco de acero estaba soldado con planchas de 1/4 pulgadas.
Virtualmente la barcaza se hundió por exceso de peso, pero el accidente dio pábulo a la antigua leyenda según la cual había sido atrapada por un supuesto monstruo, o hidra de siete cabezas, que mora bajo la Piedra del Medio.
El cuento viene desde muy lejos, desde que los indios habitantes de las costas, tal vez los Arucas o indios zapoaros, tratando de explicarse el fenómeno periódico de las crecidas y bajadas del río, terminaron por atribuirlo fabulosamente a la existencia de a una criatura que absorbía y vomitaba las aguas paulatinamente cada seis meses y que con el tiempo los guayaneses lectores de la mitología griega le agregaron siete o nueve cabezas como las de la famosa hidra que habitaba en los pantanos de Lerna y que fue estrangulada por Hércules.
De manera que la Piedra del Medio como Escila y Caribdis, de las famosas Rocas Erráticas, que estremecieron las naves de Ulises mientras navegaba de regreso a su lejana y amada Itaca, también, según la leyenda contemporánea, tiene su monstruo o, según la leyenda indígena, una descomunal culebra de siete cabezas que succiona el agua del río dando lugar a peligrosos estiajes o reflujos. Ese succionar cuando el monstruo está muy sediento, es capaz de absorber como tromba todo cuanto se acerque por las inmediaciones de la Piedra, bajo cuya base el monstruo tendría su guarida. Ello explicaría la desaparición de curiaras, nadadores, pescadores y hasta esta chalana “La Múcura” del que fue transporte fluvial de Levanti que vemos en la foto. Este accidente fluvial acaecido un martes de carnaval vino a reforzar la creencia y dar pábulo a la imaginación popular tan sensible a las homéricas fantasías de la Odisea.
Lo cierto es que al oriente de la Piedra existe una fosa de 150 metros de profundidad que cuando el río está crecido desarrolla una descomunal fuerza de gravitación capaz de atraer hasta una chalana de 50 toneladas como la armada en el varadero de La Trinidad (La Carioca) por el ya extinto Alberto Minet. (AF)

lunes, 12 de noviembre de 2012

Clínica Cuenca Primera fundada en Ciudad Bolívar


CLÍNICA CUENCA PRIMERA FUNDADA  EN BOLÍVAR
El 16 de noviembre de 1953, la Clínica Cuenca, primera fundada en Ciudad Bolívar en 1946, fue objeto de una reestructuración total conforme a los adelantos de cirugía y medicina, por el doctor Manuel Siverio, junto con el doctor Ramón Flores, de nacionalidad cubana, quien por no tener revalidación de su título trabajaba como técnico radiólogo.
Constituían la clínica, además de Manuel Siverio, en calidad de director especializado en cirugía, partos, y ginecología, los doctores Héctor Noel, traumatólogo cirujano; Aquiles Granadillo, medicina general y partos; Abel Sifuentes, medicina y cirugía general; Humberto González Peralta, medicina general, otorrinolaringología y laboratorio. Posteriormente se incorporaron los doctores Francisco Battistini, Felipe Álvarez Manosalva y Elías Inatty.
La clínica Cuenca, ubicada en la Calle Dalla Costa 63, conectaba a través de la calle Porvenir con el hotel Roma. Estaba dotada de salas de cirugía general y traumatología, clínica obstétrica, rayos x, fisioterapia, electro cirugía y electrocoagulación, rayos ultravioleta, infrarrojos, nieve carbónica, diatermias de onda corta, cámara de oxigeno, metabolismo basal, masaje vibratorio, seis camas para hospitalización y dos enfermeras.
Su fundador Manuel Siverio fue un incasable trabajador de la medicina de la cual se escapaba a ratos y definitivamente después de su jubilación para darle rienda libre a su vocación de músico. Falleció en 1996 a la edad de noventa años, pues había nacido en Ciudad Bolívar en 1907. Se graduó de médico cirujano en 1936 en Caracas (UCV) y antes de establecerse sólidamente en Ciudad Bolívar, vivió y ejerció la medicina en Mérida y Barquisimeto, donde se destapó como músico recorriendo todos los pueblos, Guasipati, El Callao, y Upata. Fue director de asistencia social del gobierno del estado, cirujano del hospital, médico legista, médico de la Guardia Nacional, médico radiólogo del hospital central del Ipasme. Prestaba servicios en el Ruiz y Páez cuando recibió la jubilación tras 43 años de ejercicio profesional.
Además de profesional de la medicina, practicaba con estudio y devoción las artes del sonido. Ejecutaba la bandolina, el cuatro, la guitarra y preferentemente el violín en agrupaciones filarmónicas, como la orquesta típica Angostura, al lado de veteranos como Nicanor Santa María, Ramón Hurtado, Julián Aponte, Juan Gonzales, Luis Limardo, Celestino y Carmito Gamboa, Telmo Almada, Planchart, Pepe Flores, Chucho Reyes Jiménez y Marcos Ortiz.
Solía decir, antes que médico fui y soy músico. Prefería el violín por ser instrumento bastante expresivo “es el instrumento que capta el alma y los sentimientos más profundos”.
Todos los fundadores de la primera Clínica privada que tuvo Ciudad Bolívar -la Cuenca-, han muerto. El último de ellos fue el pediatra Elías Inatty, quien falleció a la prologada edad de noventa años. Fue médico, educador, político y poeta. Fundador de la cátedra de pediatría de la Escuela de Medicina de la UDO, Premio Nacional de Pediatría y pionero de la fototerapia en Venezuela. No fue músico, pero le gustaba la música, especialmente la que ejecutaba su esposa Lolita en el órgano en dúo con la poeta Velia Bosch y la que ejecutaba con su guitara su compañero de infancia y juventud el Maestro Jesús Soto.
Por su parte, Francisco Battistini, otro de los puntales de la primer Clínica de Ciudad Bolívar, fue también fundador de la Escuela de Medicina de la Universidad de Oriente, la cual inició en Ciudad Bolívar con 80 alumnos de los cuales sólo diez llegaron a la meta. Estudió y se graduó en París y destacó en la especialidad de Dermatología. Ensayó durante su ejercicio un tópico antimicótico que patentó y sacó a la venta un laboratorio norteamericano. Fue un médico inclinado por las artes plásticas. (AF)

domingo, 11 de noviembre de 2012

Guaniamo, de campamento minero a Parroquia



El Guaniamo y su capital El Milagro es una parroquia que por reciente no aparecía en los estudios históricos geográficos realizados sobre Caicara (Municipio Cedeño), hasta ahora e incluido como tal en un libro de David Meignen Medina.
David Meignen Medina, quien fue secretario General de Gobierno, presidente municipal de Caroní, profesor universitario de derecho romano y magistrado judicial, dio a conocer un estudio vivencial y bibliográfico sobre Caicara del Orinoco como cabecera del municipio Cedeño y demás parroquias que lo conforman, incluyendo excepcionalmente a Cabruta por ser el ombligo geográfico de Venezuela y la vecina, rio de por medio, más antigua e importante de Caicara.
Ese estudio incluye, como ya lo hemos dicho, a Guaniamo que a partir de los años setenta del siglo pasado trascendió nacionalmente y fuera de las fronteras por su ingente producción de diamante de aluvión.
La explotación de los placeres diamantíferos del Guaniamo comenzó a buena escala en 1970 considerados los más grandes encontrados hasta entonces. Desde 1923 hasta 1969 los mineros buscaron el diamante en los aluviones de la cuenca del Caroní y del Cuyuní por el lado sur oriental y finalmente comenzaron la búsqueda por la región suroccidental, en la cuenca del Cuchivero y del Caura.
La Oficina del Ministerio de Minas en Bolívar ubicó en 1974 la producción por encima de los 700 mil quilates métricos, algo así como 50 millones de bolívares por los que el Fisco Nacional percibirá el uno por ciento por concepto de impuestos.    
En 1972 la producción no llegó al medio millón de quilates. El incremento experimentado en 1974 fue atribuido a la aparición a finales de octubre de 1973 de una “bomba-diamantífera” denominada “El Milagro”, situada en la zona del Guaniamo, al este de La Salvación, en el Distrito Cedeño.
El Prof. de Geología de la UDO, José Baptista Gomes, quien murió trágicamente en Caracas víctima de un asalto realizaba entonces estudios sobre el origen del diamante del Guaniamo y comprobó junto con el doctor Darcey Pedro Silvestre, de la Universidad de Indiana que los diamantes del Guaniamo tienen el mismo origen de las gemas africanas.
Para 1974, unas diez mil personas, 40% brasileños y colombianos indocumentados, buscaban la piedra preciosa del Guaniamo entre toneladas de fango, vapores de licor y besos comprados.
Según Meignen Medina, el nombre de la parroquia se debe al río Guaniamo que a la vez deriva su apelativo de una serranía que así se llama. El río Guaniamo es una corriente de agua de régimen permanente, tributario de la Cuenca del río Cuchivero. Es uno de los ríos de tercer orden de la República. Su curso tiene una longitud aproximada de 198 km y en todo su desarrollo marca el límite entre la sección capital del municipio Cedeño y la parroquia Guaniamo.
La Parroquia Guaniamo pertenece a la circunscripción Político-Territorial del municipio Cedeño y fue creada por la Asamblea Legislativa del estado Bolívar, el 29 de diciembre de 1994, según la Ley de División Político-Territorial del Estado. Sin embargo, su capital El Milagro fue designada en 1991, por la Asamblea Legislativa del estado.
La Parroquia Guaniamo, con unos cinco mil habitantes aproximadamente, está situada en la zona centro-sur del municipio Cedeño en el área conocida como la zona minera del Guaniamo. Su capital, El Milagro, situada encima de las márgenes nominadas: “Quebrada Cuatro Piedras”. Este pueblo comenzó a fundarse a partir de 1950, en la oportunidad de los primeros mineros llegados allí para explotar los diamantes de aluvión que estaban en la quebrada.(AF)

sábado, 10 de noviembre de 2012

Tópicos y semblanzas / Comentarios (XI)


Comentario de José de la Cruz Tillero. En estos días, un amigo, creo que común, me preguntó “¿Para qué sirve la Historia?” y le respondí con esta otra interrogante “¿Para qué sirve la memoria?” Desde entonces lee diariamente el Correo del Caroní en su PC conectado a Internet. Lo tiene en “Favoritos” donde hace clic. Busca en el menú de la izquierda “Columnistas” y aparece Tópicos y semblanzas. Repite el clic y allí puede leer el suceso rescatado que pasa a refrescar o alimentar su memoria. En estos días, a manera de chiste, me dijo “cuando sufra del mal de Alzheimer no sé si podré decir que la Historia de nada me sirve en ese limbo donde suele sumir o consumir a los escogidos. Saludos José de la Cruz Tillero.
Comentario del Prof. Miles Useche. En la columna del domingo 04-11-2012, referida al programa Conmemorativo del Bicentenario de la Fundación de Ciudad Bolívar en 1964, vale la pena hacer dos comentarios:
1. La profusa utilidad en el ámbito cultural del auditorio del Grupo Escolar Nacional “Estado Mérida”; vale decir que más del 50% de los actos previstos para la magna fecha se llevaron a cabo en el recién inaugurado aposento escolar, comprobando fehacientemente el múltiple provecho de la instalación, valga la pena resaltar la permanente razón de considerarla como un verdadero baluarte de la cultura urbana que requiere de asidua atención en el rango de mantenimiento y preservación, como debe ser.
2. Ahora en estos tiempos de revolución y cuando se presta debido cuidado a la salud de la colectividad, mediante el uso de cualquier espacio público en faenas de ejercicio asistido con monitores deportivos, a la manera de los ya famosos Club de Abuelos, nos es muy grato rememorar que ya hacia tiempos medianeros del siglo pasado, en nuestra ciudad procera se realizaban actividades similares que, nuestro cronista muy bien calificó de “calistenia deportiva” en el Estadio Heres...¡buena por esa Américo...!!.
Comentario de Hortensia Núñez de Montes de Oca: Distinguido profesor: Mi madre Petra Torrealba de Núñez, hija de Pedro Lucas Torrealba y Josefa María Ramos Boissiere, se caso 20 abril 1933 con Ángel Luis Núñez, trabajó en el barco El Manzanares, hijo de la señora Betulia Núñez, sus hermanos Josefina y Betulia, esta última tuvo un hijo Teófilo. Toda mi vida he tratado de conocer algunos de esos familiares, mi padre falleció en Puerto Cabello el 25-1-1947, año en que también nací, por lo tanto no tuve el gusto de conocerle, ni siquiera por fotos, no imagina usted el agradecimiento que tendré, si lograse ayudarme a contactar algunos de mis antepasados, todos nacidos en Ciudad Bolívar durante los años 1925 en adelante, cualquier información agradecería contactarme a mi correo hortenmdo1891@yahoo.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla . Gracias de antemano.
Comentario del doctor Galo Yánez: Gracias Américo por comunicarnos estas cosas que nos aseguran que no todo está perdido en Venezuela. Cuando regrese, lo primero que haré será buscar estos libros para leerlos. Recibe un afectuoso abrazo. Galo en Los libros de Heddy
Comentario sobre la Plaza Farreras: edicionpedromd: Felicitaciones. Paisano. Cronista, Muy explicativa ahora yo me pregunto cómo ésta actualmente la han recuperado la han conservado??? Al igual que la otra plaza mal llamada así una que quedaba frente al cementerio que por un lado tenía el paseo Gáspari y por el otro la avenida Moreno de Mendoza los tiempos que me tocó vivir en Ciudad Bolívar todos le decían plaza pero no era más que un peladero y así se mantuvo por años ¿qué ha pasado? Saludos un abrazo en la Plaza Farreras
Liseth Martínez: Felicitaciones por su excelente trabajo. Soy docente de la UEBE Juan Bautista Farreras del Municipio Heres y andamos en la búsqueda del rostro de JBF. Si puede apoyarnos en esta labor muchos sabremos agradecer. Yo lo sigo, mil gracias. (AF)

viernes, 9 de noviembre de 2012

La clausura de la Cárcel Colonial


El 3 de mayo de 1958, el doctor Domingo Bruzual Acuña, director general de prisiones, declaró clausurada la llamada Cárcel Vieja de Ciudad Bolívar que venía operando como tal desde la época de la colonia.
182 presos por delitos comunes que permanecían en ese establecimiento, fueron trasladados a la Cárcel Modelo de Vista Hermosa que había quedado vacía luego de haber sido puestos en libertad unos 300 presos políticos, la mayoría procedentes de la isla de Guasina y Sacupana, en el Delta del Orinoco.
Entre las edificaciones que se propuso el gobernador de la provincia Manuel Centurión, entre 1766 y 1776, para revitalizar institucionalmente la ciudad, estuvo la Cárcel Real, pero al cabo de diez años que duró su mandato, interrumpido virtualmente por la presión religiosa fraileña con la cual tuvo roces, le fue materialmente imposible terminarla. Tampoco pudieron continuarla los gobernadores siguientes, excepto Miguel Marmión, quien por no tener dónde meter los presos, optó por paralizar la construcción de la Catedral para destinar impuestos del guarapo y juegos a la prosecución de la obra.
Hubo un tiempo, particularmente cuando el libertador estableció los poderes públicos en Angostura, en que buena parte de la cárcel fue utilizada para el funcionamiento de la Municipalidad, la Alcaldía, la Prefectura y la Policía. Entonces los presos, ya condenados firmemente, fueron transferidos a los Castillos de Guayana La Vieja.
En tiempos del dictador Juan Vicente Gómez en un confuso depósito de delincuentes comunes, presos políticos y hasta locos realengos. En ella estuvieron presos intelectuales connotados como el poeta Alfredo Larriva, el médico Vargas Pizarro y el escritor Rufino Blanco Fombona. Este último en sus memorias hace una descripción impresionante de la Cárcel: “La cárcel de Ciudad Bolívar es inhabitable para ninguna persona, no digo ya decente, sino que haya visto otra cosa que inmundicias y narices que hayan respirado otra cosa que miasmas.
La cárcel la constituyen dos patios, separados por un muro: el patio de entrada, más pequeño, y el del fondo, un cuadrado perfecto, de una sola planta siete metros de largo por siete de ancho. Encuadran este patio donde pululan hasta 80 presos, la más abigarrada plebe de asesinos y ladrones. Los calabozos son seis y un excusado, es decir siete letrinas.
Es tal el hedor que se desprende de estos ochenta cuerpos sudados, de estas ochenta gorduras, que hacen lo menos ochenta evacuaciones diarias, sin contar los soldaditos de guardia. Es tal la pestilencia, que apenas llegué caí malo con neuralgia y con bascas: anoche me ha sido imposible conciliar el sueño.
Han vertido creolina sobre esta putrefacción, lo que no sirve sino para aumentar la hediondez, de cloacas con hedor a botica. Y el olfato engañado no sabe dónde respirar, si en el water closet o en una farmacia”.
El edificio de la Cárcel Vieja, Cárcel Colonial o Real, como también se le conoció, estaba ubicado entre el hoy Paseo Orinoco y la calle Igualdad. Fue restaurado por la Corporación Venezolana de Guayana, bajo la supervisión del arquitecto Graciano Gasparini, para ser destinado al Archivo Histórico de Guayana, función que cumplió mientras fue sede del Ircopahidec hasta el segundo periodo del gobernador Andrés Velásquez cuando fue destinado al Instituto de Cultura del Orinoco y se reservó la parte baja de la casa del Congreso de Angostura para el Archivo Histórico de Guayana.
Pero el Instituto Cultural del Orinoco donde estaban representadas todas las etnias de la cuenca orinoquense, fue desmantelado para destinar el edificio en sede permanente de la Secretaria de Cultura del Gobierno Regional. (AF)