domingo, 8 de diciembre de 2019

ALY KHAN, EL MEJOR NARRADOR HÍPICO DE TODOS LOS TIEMPOS



 Aly Khan ¿Quién no lo conoce? Sabemos de quién se trata y si lo nombrasen por su verdadero nombre de pila, casi seguro que la extrañeza surgiría. Pero, cuál es su verdadero nombre?  Creo que nadie o pocos sabemos que se llama Virgilio Cristian Decán, nacido en Ciudad Bolívar  el 13 de julio de 1931, pero así, como “Aly Khan”, se ha quedado por sugerencia y experiencia de su socio Juan Francisco Rodríguez  que sabía mucho de carreras de caballos y publicidad. A él se le ocurrió la idea del seudónimo atraído por la visita a Venezuela del príncipe de Pakistán, Aly Khan, un gran hípico con famo­sas cuadras de caballo en Fran­cia e Italia, casado con la famosa actriz del celuloide, Ryta Hayworth.
      No sabría decir si su Madre llegó a entender ese remoquete como bien entendía de batea, río  y manduca.  En fin, una humilde lavandera que vivía en casa alquilada y él, Virgilio, un muchacho que recogía la ropa sucia de los clientes los lunes y la entregaba planchada del jueves en adelante.
Uno de los clientes fue, por casualidad, el Presidente de la República, Isaías Medina Angarita. El Presidente  hizo un viaje a Ciudad Bolívar en 1943, con motivo de la gran crecida del Orinoco. El rio se desbordó, transformó la ciudad en una isla y el General vino a observar los daños. La ropa de la Residencia del gobernador en donde él se alojó, se lavaba en la casa de la Madre de Virgilio y por esa circunstancia un liquilique del Presidente Medina que quedó tan blanco que el hombre reaccionó muy sorprendido y mandó a llamar a Virgilio que entonces tenía 12 años y le pregunto: ¿Quién lavó esa ropa?, “Bueno mi mamá”, contestó el muchacho y le dio un fuerte de propina.
Virgilio Decán se dio a conocer inicialmente como cantante de boleros, luego de ganar un con­curso de aficionados, y el pre­mio fue un programa lunes, miércoles y viernes. Lo acom­pañaba al piano, el Padre Maradey y luego, el profesor José Francisco Miranda (Fitzi).
Le pagaban ochenta bolívares mensuales, que se los entregaba íntegramente a su Madre, para el arrendamiento de la casa  donde vivían pues el padre no aparecía por ningún lado.  El andino  León Villasmil, jamás supo de  Él.  Virgilio solía decir que  todo cuanto  era se lo debía  a su Madre y, desde luego, a si mismo que comenzó a trabajar a los nueve años cuando le pagaban 25 bolívares por cantar en el Coro de la Catedral. Salía de misa a las nueve y se iba a narrar los jue­gos de beisbol por lo que se ganaba otros veinte bolívares. Un perio­dista le puso el nombre de "la voz de cristal". Luego viajó  a Caracas, 1949, cuando estudiaba segundo año de bachillerato, a presentar examen para obtener el título de locución. Regresó a Ciudad Bolívar a trabajar como locutor comercial, con 4 horas diarias, dos horas al mediodía y dos horas en la noche. Cuando terminó el cuarto año viajó se nuevo a Caracas ya para quedarse allá  definitivamente.
Comenzó trabajar en Radio Cul­tura y de aquí a Ondas Populares,  como aspirante a locutor hípico aprovechando  que un  periodista, de La Esfera lo puso en ese camino toda vez que lo había oído narrar en Ciudad Bolívar y publicó una foto en ese dia­rio, alabando sus cualidades. Tenía experiencia porque había trabajado como narrador de las carreras en el viejo hipódromo Angostura de Ciudad Bolívar.
Terminó el bachillerato en el Liceo Fermín Toro y se inscribió en la Universidad Central a estudiar Derecho. Pero Pérez Jiménez cerró por varios años la Universidad.  De todas  maneras, se graduó de abogado y tuvo éxito cuando litigó pero ejerció sólo diez años.
La primera oportunidad en el hipismo se la dio Eloy Pérez Alfonso, Mister Chips. Un buen día, en el Hipódromo, de El Paraíso, Mister Chips le pidió narrara la carrera en la que ganó Odín, propie­dad de Henrique Otero Vizca­rrondo. "Quédate conmigo" le dijo Mister Chips. El año siguiente en 1952, entró de lleno a Radio Continente como ayudante de Juan Francisco (Don Fulgencio), quien  era uno de los grandes narradores hípicos al lado de Miralejos y Mister Chips Juan Francisco era el presidente de la compañía Monitor Hípico y Virgilio llegó  ser su socio mayoritario.
Luego vino la televisión y comenzó a trabajar el año 67 en el canal 11 de los her­manos Espina. Después, el Canal ocho y el canal dos, en el 70, donde estuvo 10 años. En el año 80 regreso al ocho.
Fue uno de los amigos más cercanos de Miguel Otero Silva. Su abo­gado personal por muchos años. Tuvo buenos caballos en socie­dad con él, entre ellos, Alguacil, un gran caballo, y Guasipati, ambos ganadores clá­sicos.  El caballo que le dio mayores satisfacciones personales fue Tro­pic Ana, una yegua que gano 18 carreras e hizo 18 segundos.(AF)

“CHEO” HURTADO, BOLIVARENSE QUE ENALTECIÓ EL SONIDO CRIOLLO DEL CUATRO



“Cheo Hurtado”,  así de simple, se ha quedado para todo el mundo Asdrúbal José Hurtado, el hijo de María Alejandrina que una vez me consulto  sobre el mito en el cual sustentaba un cuento de escena que estaba escribiendo. Cheo Hurtado, un bolivarense prodigio del cuatro, pero que diríamos, ejecuta con igual soltura otros instrumentos como la Guitarra que le enseñó tocar de su padre Ramón Hurtado, la mandolina, el Tiple, el Tres y la bandola de ocho cuerdas que al parecer es única en esta tierra de la Ciudad Bolívar del Orinoco que lo sintió nacer en la víspera de la Cruz, es decir, el 2 de mayo de 1960 cuando en Venezuela se estaba inaugurando la democracia,  por eso, digo yo, será que el cuatro en manos de este guayanés se ha hecho realmente democrático porque no solo lo ejecutan ahora los de abajo sino los de arriba también.
       Cheo Hurtado no se ha quedado anclado en su tierra como tantos buenos talentos musicales,  sino que ha ido más allá de nuestras fronteras, a tocar con la Orquesta Córdoba de España o al Japón, por ejemplo, donde está como Embajador el hijo de nuestro amigo Luis Ishikagua. Ha recorrido ciudades del  mundo con su popular “Ensamble Gurrufío” que fundó (1984) junto con el hijo de Soto, Cristóbal (mandolina) y  Luis Julio Toro (flautista), para difundir la música folklórica venezolana a nivel académico.  Ha grabado y ofrecido conciertos con artistas de renombre como Carlos Cruz Diez, quien dijo de él: “Escuchar a Cheo Hurtado es como una iluminación, es ver el sol brillante a pleno día". El maestro Aldemaro Romero, con quien también actuó, lle­gó a decir: "La música se divi­de en dos grandes familias: la buena y la mala; la de Cheo es excelente. Es difícil imaginar qué viene después de Cheo Hurta­do, pues ha llegado a unos ni­veles de exactitud y virtuosis­mo incomparables".
       Igualmente Cheo Hurtado ha dado conciertos con Paquito  D´Rivera, Óscar D´León, Simón Díaz,  Béla Fleck,  Serenata Guayanesa, Soledad Bravo Aquiles Báez, María Teresa Chacín y Hernán Gamboa, con quien aprendió algunos trastes claves del muy criollo instrumento de cuatro cuerdas.
       Comenzó Cheo Hurtado a llamar la atención, podríamos decir, a partir de 1973 cuando a la edad de 13 años, ganóun Festival Nacional de Cuatro organizado en Ciudad Bolívar.
       Entre 1975 y 1983 enseñó cuatro, guitarra y mandolina en la Casa de la Cultura de Ciudad Bolívar, en la cual fundó la Estudiantina Carlos Raúl Villanueva en 1977. Esta, más tarde, pasó a llamarse “La Cuerda dde Carmito”, en homenaje al compositor guayanés Carmito Gamboa, padre de Hernán Gamboa, muerto recientemente en Argentina. Con este grupo grabó tres discos, tocando la mandolina, el bajo, el cuatro y el tambor de calipso.
Durante esta época también participó en Juventud Rítmica, grupo de salsa  en la cual ejecutaba la bandola guayanesa y se desempeñaba como contrabajista en la Orquesta Angostura, dirigida por juanito Arteta, Posteriormente fue integrante de “Un solo Pueblo”, director de la agrupación Costa Caribe, del grupo Bandolas de Venezuela (con estas dos últimas grabó cuatro discos entre 1989 y 1991), y se desempeñó como instrumentista solista o acompañante de numerosos artistas venezolanos.
A Hurtado se le debe otra iniciativa de referencia para la cultura venezolana en el siglo XXI: La Siembra del Cuatro, terreno fértil para una inmejorable cosecha de instrumentistas que, tras su participación en el evento han emprendido una carrera musical, bien sea como solista o como acompañante.

       Con La Siembra del Cuatro, Cheo Hurtado ha querido agregar solistas al mapa na­cional y demostrar que es­te no es un proyecto estéril. “El cuatro –según ha declarado-  dejó de ser un actor de reparto. Hay mucho entusias­mo en los jóvenes cuatristas y hay que darle espacio a la ge­neración sucesora. Yo no ten­go ningún celo. Además, lo que viene detrás de nosotros no se puede detener. Este es el mo­mento del cuatro en la histo­ria, gracias a la juventud”  (AF) 

viernes, 6 de diciembre de 2019

EL COMPOSITOR BOLIVARENSE JESÚS RAFAEL DÍAZ


A Jesús Rafael Díaz lo conocí en la sucursal del Banco de Venezuela siendo gerente Josué López Henriquez y subgerente Tomás  Gómez a quien todos llamábamos “El Veterano”  Jesús Díaz trabajaba como cajero y yo llevaba un voluminoso libro donde se hallaban registrados todos los ahorristas que tenían que pasar por mis manos antes de movilizar sus cuentas,
Luego Jesús, quien ya era bachiller, se fue a estudiar en el Instituto Pedagógico de Caracas del que egresó en 1969 como Profesor.  Tenía 29 años, pues había nacido en Ciudad Bolívar el 19 de abril de 1940.  Pero como que la docencia no era su fuerte.  Su pasión era el canto, la música y la composición.  De manera que se hizo conocer como tal en el Bicentenario de la ciudad (1964) con el vals “Guayana”, grabado, por cierto en 1980 por la Coral de la CVG con arreglo para voces del Prof. Alexis Chaguan.
Se inicia así su carrera de compositor y hasta ahora conocemos e él  12 aguinaldos, 7 himnos, 3 pasodobles, 6 valses, 5 tonada-joropos, boleros, calipsos y varios cantos  poéticos.
Algunas de sus obras han sido versionadas para coro mix­to y otras para banda u orquesta. Para corales, por los  maestros: Pedro Ávila,  Erasmo Bejas y Agustín Acosta Molero. La Banda Dalla-Costa, dirigida por el Prof. Juan Sarmiento, montó tres piezas suyas: "Guayana", vals, "Tumeremo", vals y "Angostura", pasodoble.
Jesús Rafael Díaz, quien siente alergia por las fotografías, por eso no publico una de él, ha pertenecido a las  corales:"Inocente Carreño" de Cd. Bolívar; Coral C.V.G., Pto. Ordaz; Coral del Colegio de Abogados y "Cursillo Cantórum" de Ciudad Bolívar (en la foto) Algunas de estas piezas han sido galardonadas en primeros lugares en festivales. El vals "Guayana" ha sido favorecida en tres ocasiones  (AF)


jueves, 5 de diciembre de 2019

JOSÉ SIMON ESCALONA Y LA COMPAÑÍA REGIONAL DE TEATRO


José Simón Escalona fue el principal promotor de la Compañía Regional de Teatro creada en Ciudad Bolívar en 1991 durante la gestión de Andrés Velásquez.  Al fin, era una deuda con los moradores que han dado sus vidas por las artes escénicas desde mucho antes de 1883 que fue inaugurado el Teatro Bolívar en la entonces gran ciudad capital del Orinoco.
Todos los circunstantes estallaron de alegría el día en que la Concha Acústica la compañía estrenó su primer montaje dedicado al héroe de Chirica.  Pero, la Compañía, podríamos decir, murió al nacer porque la perversidad política en este país siempre ha conspirado contra a continuidad administrativa.
José Simón Escalona, el hijo predilecto de su padre homónimo, quien fue profesor de castellano y literatura del Liceo Peñalver, debe estar muy triste y, no es para menos.
Su Padre que fue, durante el gobierno de Diego Heredia Hernández, Director de Educación y Cultura, y su madre, maestra, vivían en  calle La Concordia y al final tuvieron que marcharse a Caracas, donde José Simón Escalona completó sus estudios hasta graduarse de Profesor en Educación Artística, mención audiovisual.
En 1970, tras haber cumplido sus estudios y haber demostrado su vocación de dramaturgo,  José Simón Escalona viajó al exterior a buscar otros lenitivos para su carrera vocacional. Estuvo en México, Puerto Rico, Santo Domingo y Miami, escribiendo teleno­velas y haciendo teatro.
En 1981 montó su obra teatral “Marilín la últi­ma pasión”, protagonizada por Javier Vi­dal, en un festival internacional que no fue más  que  una reminis­cencia de su infancia en Ciu­dad Bolívar,
José Simón Escalona creó y dirigió en Caracas ya de vuelta, el “Grupo Tejas”.  Trabajó hasta que fue cerrado por el Gobierno de Hugo Chávez, en Radio Caracas Televisión. Escrito medio centenar de telenovelas y el libro “Amargo de Angostura” metáfora que narra sua primeros tiempos en Ciudad Bolívar.
Unas de las telenovelas más populares de JSE fueron Los Donatti, María María y Mabel Valdés protagonizada por Marina Baura, Raúl Amundaray y Gustavo Rodríguez.
Su formación como libretista se la debe en parte a José Ignacio Cabrujas, Salva­dor Garmendia y Ligia Lezama, bolivarense, por cierto.  Ellos le enseñaron a escuchar  los cuentos de los extraños, de  los conocidos en general, sus situaciones y, en fin,  fabricar vidas y emocionantes   personajes de  la vida posible o real.  De manera que este bolivarense de la calle Concordia se ha pasado la existencia construyendo héroes cotidianos para la gente con situaciones que pasan,  teniendo siempre en cuenta que lo auténti­co de la vida es el amor y la gente quiere ser feliz en aras del amor. (AF)



miércoles, 4 de diciembre de 2019

EL RELOJ DE LEONTINA DE ORO


Si nos atemos a lo dicho por el narrados norteamericano William Faulkner, José Luis Cestari estaría consagrándose como escritor al concluir su primera novela: ”El reloj de leontina de oro”  
Faulkner decía que el verdadero escritor empieza por escribir poesía, luego cuentos, ensayos y finalmente novelas.  Tal es el caso, diríamos, del polifacético, José Luis Cestarí, pues  el prologuista de su obra,  J. P Leroy Luneau, lo titula de médico holístico, psiquiatra, homeópata, parapsicológo, escritor, músico, cantante, poeta y recientemente nombrado en Miami, donde se halla con su familia, Director de la Asociación Internacional de poetas y escritores hispánicos.  
La novela “El reloj de leontina de oro”, está sustentada en la vida y aventura de su abuelo materno Manuel Urbano Villegas, amigo entrañable del guerrillero antigomecista, Emilio Arévalo Cedeño, a quien realmente pertenecía el reloj de leontina de oro.
Emilio Arévalo Cedeño, telegrafista guariqueño que había prestado servicios en varios puntos geográficos de Venezuela, entre ellos, Ciudad Bolívar, juro capturar y ejecutar a Tomás Funes, apodado “El Terror del Atabapo”, tras haber asesinados al Gobernador Roberto Pulido, su familia y cientos de personas ligadas a la explotación del caucho y el balata en la selva amazónica.
Antes que Emilio Arévalo Cedeño cumpliese su juramento de vengador o representante de la vindicta pública por mano propia, se despojó de su reloj y se lo entregó a su amigo Villegas temiendo seguramente lo peor al tratar con 120 hombres como realmente lo hizo invadiendo desde Colombia, de capturar y ejecutar al Terror del Atabapo.  Pero no sabemos cómo lo supo  Tomás Funes, quien  con sus guardas espalda, El Avispa y El Picure, hizo preso a Manuel Villegas y después de encerrarlo y confiscarle el reloj mandó a buscar al relojero del pueblo  para que lo examinara y le informara de los sortilegios que pudiera acompasar ese artefacto inventado para medir el tiempo. No sabemos qué le informó el relojero Roberto porque todavía no hemos terminado de leer la novela que gentilmente como siempre me envió José Luis, pero barrunto que le dijo a Funes  que tenía el tiempo contado, pues Emilio cumplió su juramento y todo el mundo lo saludó satisfecho, hasta López Contreras pues después que murió Gómez, lo nombró Gobernador del Guárico.(AF)



martes, 3 de diciembre de 2019

EL MUSICÓLOGO BOLIVARENSE JOSÉ ÁNGEL VIÑA BOLÍVAR



José Ángel Viña es el musicólogo que mejor ha estudiado e investigado sobre la música en Ciudad Bolívar.  A mi me tocó prologar uno de sus libros. Gracias al trabajo de su investigación sabernos que José Mármol y Muñoz o “Pepe Mármol”, como era popularmente conocido, fue el primer maestro de Capilla que tuvo la Catedral de Ciudad Bolívar, probablemente el primer maestro de músi­ca de la capital orinoquense y, con toda seguridad, primer músico bolivarense con una trayectoria que traspasó las fronteras nacionales.
Viña Bolívar lo sostiene sobre soporte hemero-gráfico y documental, en un trabajo de investigación llevado a cabo para recibirse Magíster en. Musicología Latinoamericana en la Escuela de Arte de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela y, es más, parte de esa investigación ya ha sido publicada en la Revista Musical de Venezuela del 
año pasado.
José Angel Viña Bolívar, licenciado en arte mención música (1997) y maestro en musicología,  nació en 1973 en Ciudad Bolívar e ini­ció su educación formal en el Liceo Fernando Peñalver, paralelamente con sus estudios musicales en la escuela Carlos Afanador Real de ciudad Bolívar. Cursó hasta graduarse en la Escuela de Arte de la UCV paralelamente en la escuela superior de música  donde refuerza sus conocimientos de teoría y solfeo, armonía, contrapunto, historia de la música piano complementario con los maestros Rosita Briceño, María Luisa Arencibil Francisco Rodríguez y Marina de Pereira. Fue José Angel Viña, profesor de la cátedra de cuatro en la escuela d música "Juan Manuel Olivares", preparador docente de los talleres de técnica  de investigación y del discurso estético y profesor invitado de la cátedra de música latinoamericana en la Escuela de Arte de UCV, así como profesor del taller de metodología de la investigación del instituto -Universitario Antonio José de Sucre. Realizó para la fundación Vicente Emilio Sojo la investigación Primeros Datos Noticias de la Música en Ciudad Bolívar (Siglo XIX) publicada parcialmente en número 39 de la Revista Musical de Venezuela. Desde 1992 integra 1a Estudiantina Universitaria de la UCV con la cual ha participado en cuatro producciones discográficas, presentaciones en radio y televisión así como en innumerables conciertos en las más importantes salas del país y a nivel internacional en Portugal, Italia, Grecia, Chile, Argentina, Uruguay Brasil. Hasta que fue jubilado, estuvo formando parte (9 de enero de 2019) de la Compañía Nacional de Música", donde desempeñó en distintos momentos y por diversas razones, 4 de los 5 cargos de su Consejo Directivo, incluido el de Presidente encargado. (AF)

lunes, 2 de diciembre de 2019

EL JUEZ LUIS ALBERTO REYES CHACÍN


El pueblo de Soledad, no obstante haber estado dentro de la jurisdicción territorial de Cumaná en tiempos  coloniales y de Barcelona en tiempos de la República, sigue estrechamente ligado a Ciudad Bolívar.  De hecho, Soledad es parte de le Angostura del Orinoco y muchos de sus profesionales distinguidos hicieron carrera en la capital angostureña.  Tal el caso de  Luis Alberto Reyes Chacín que llegó a ser en Ciudad Bolívar Rector del Poder Judicial como lo fue Edgar Vallée Vallée Gobernador del Estado y su hermano Max Vallée Presidente Municipal de Heres.
A Luis Alberto Reyes Chacín, lo conocí en 1967 recién salido de la UCV con el título de abogado bajo el brazo y el cargo de Juez de su pueblo, Soledad, donde nació el 16 de agosto de 1943 cuando el Orinoco llegaba al tope de sus aguas y el joven juez apenas contaba veinticuatro  años.  Desde allí comenzó a ser carrera mirando siempre a Ciudad Bolívar donde realizo todos sus estudios,  primero en el Colegio La Milagrosa de los Padres Paúles y luego el bachillerato en el Liceo Peñalver cuando ahí  daban clase profesionales universitarios y sacerdotes sabihondos como el Padre Maradei.
Por influencia de su Padre, quien era Registrador Subalterno, siguió la carrera de Derecho hasta convertirse en Juez. Un juez que siempre me pareció aplomado, pero con mucha fuerza interna y el  valor de sus decisiones lo refería y defendía con  orgullo y dignidad.  
Co-fundador del Segun­do Circuito Judicial Pe­nal en Ciudad Guayana, actuando como juez instructor penal. Poste­riormente, logró ser juez de primera instan­cia penal en Ciudad Bolívar, juez superior penal y juez rector del estado Bolívar. 
Luís Alberto se desempeñó en la Magistra­tura Judicial del estado Bolívar durante 33 años y conside­rado como uno de los jueces más destacados que ha tenido la cir­cunscripción judicial, cua­lidad que lo hizo mere­cedor de varias con­decoraciones. El 4 de noviembre de 2007 fa­lleció dejando atrás a sus hermanos José Luís y Enrique, su esposa Zorina y a su hija Kari­na del Carmen,  médico pediatra;  Luís Alberto, inge­niero electrónico, Andreína Soledad, quien siguió sus pasos de profesio­nal en materia jurídica. Y, por supuesto, sus grandes  partidas de dominó en la sede del Colegio de abogados, sus discusiones sobre música, literatura y su corral de vacas en la tierra bucólica de sus abuelos.(AF)

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