viernes, 13 de diciembre de 2019

EL AGRÓNOMO EITHEL CASTRO Y EL HATO GUACAIMA




Eithel Castro es ingeniero agrónomo.  Estudió en Columbia y se graduó en Texas.  Trabajó 22 años en el MAC y todos sus ahorros los invirtió en su aspiración de toda la vida, una finca moderna en las feraces tierra del Yocoima.  Las tierras, “un peladero”, como suele decirse vulgarmente, pertenecieron a las Misiones del Caroní. Pasaron en tiempos de la República al Colegio Federal de Guayana y finalmente a Antonio Liccioni, fundador de El Callao, quien terminó vendiéndola a los arrendatarios.  Por esa vía llegó a las manos de Eithel Castro, quien pacientemente y a través de los años fomentó lo que es actualmente el Hato Guacaima, connotado con el mismo nombre toponímico de esas antiguas tierra misioneras.
Cuando avanzo a cierta edad, Either Castro  transfirió el Hato a uno de sus cuatro hijos, específicamente a Pedro Castro Fernández, quien siguió sus huellas recibiéndose en Estados Unidos de Veterinario y quien  elevó técnicamente  la finca de 1552 hectáreas en la que miles de reses, búfalos y caballos pastan en hondonadas que llenas de gracia y verdor  realzan el paisaje
Either Castro es hermano de la arquitecto Matilde Castro, a quien en los años sesenta entrevisté en la Terminal de Aeropuerto de Ciudad Bolívar,  una mujer sonriente y muy bella.  Ambos son hijos de la última de las tres Eufemia de la familia. La primera, hermana del General  Marcelina Torres García, Presidente en dos periodos del Estado Bolívar en tiempos de Juan Vicente Gómez, casada ella con el irlandés Abdón Daly, a quien Gallegos en su novela Canaima asume como “Bellorín, el bueno”.
El Hato Guacaima está situado a unos 10 kilómetros de San Félix en dirección a Upata y el paisaje del Hato que visité en estos días me trasladó  a este pasaje de Gallegos en la novela Canama: ““Aire y clima suave sobre un valle apacible entre dulces colinas (…) Unos montes lejanos, tiernamente azules” . (AF)



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