miércoles, 19 de noviembre de 2014

Turismo Verde




Guayana es el atractivo más importante del país en materia turística, declaró el 25 de agosto de 1994, el viceministro de Turismo del gobierno de Rafael Caldera, Luis Eduardo Rodríguez.
Esto lo afirmó el viceministro basado en que la nueva tendencia del turismo internacional está orientada hacia el “turismo verde”, también llamado “turismo ecológico” o “turismo responsable”.
Atraídos por las mansiones verdes de Guayana, 3.500 alemanes visitaron la región entre noviembre de 1994 y abril de 1995.
Lo cierto es que el crecimiento del turismo a escala internacional ha acarreado problemas, sobre todo en lo referente a su impacto en el medio ambiente. Algunos factores que se consideran negativos son la excesiva ocupación en las costas, la mala planificación de los lugares de temporada o el turismo sexual. En los últimos años, las ventajas económicas ya no son el único criterio para apoyar el desarrollo del turismo; éste está cada vez más unido al concepto de sostenibilidad.
Ahora se trabaja y planifica en función de “un proceso que permite que se produzca el desarrollo sin degradar o agotar los recursos que posibilitan ese desarrollo”. La sostenibilidad en el turismo, como concepto, se define como “eco-turismo”, “turismo verde”, o “turismo responsable”. Cualquiera que sea su descripción, se considera como un medio de reconocer que la Tierra posee recursos limitados y que el turismo, como en otros sectores, tiene límites para el desarrollo, sobre todo en lugares específicos como Guayana.
El turismo verde es una nueva tendencia del turismo tradicional. Es un enfoque para las actividades turísticas en el cual se privilegia la sustentabilidad, la preservación, la apreciación del medio que acoge y sensibiliza a los viajantes. Aunque existen diferentes interpretaciones, por lo general el turismo ecológico se promueve como un turismo “ético”, en el cual también se presume como primordial el bienestar de las poblaciones locales, y tal presunción se refleja en la estructura y funcionamiento de las empresas, y cooperativas que se dedican a ofrecer tal servicio.
Debido a su auge el ecoturismo ya se convirtió en el segmento de más rápido crecimiento y el sector más dinámico del mercado turístico a escala mundial. Este movimiento apareció a finales de la década de 1980, y ya ha logrado atraer el suficiente interés a nivel internacional, al punto que la ONU dedicó el año 2002 al turismo ecológico.
La Sociedad Internacional de Ecoturismo (TIES) define ecoturismo como “un viaje responsable a áreas naturales que conservan el ambiente y mejoran el bienestar de la población local”. El genuino ecoturismo debe seguir los siguientes siete principios, tanto para quienes ofrecen los servicios como para sus beneficiarios: -Minimizar los impactos negativos, para el ambiente y para la comunidad, que genera la actividad; -Construir respeto y conciencia ambiental y cultural; -Proporcionar experiencias positivas tanto para los visitantes como para los anfitriones; -Proporcionar beneficios financieros directos para la conservación; -Proporcionar beneficios financieros y fortalecer la participación en la toma de decisiones de la comunidad local; -Crear sensibilidad hacia el clima político, ambiental y social de los países anfitriones; -Apoyar los derechos humanos universales y las leyes laborales. Pese a su corta existencia, el ecoturismo es visto por varios grupos conservacionistas, instituciones internacionales y gobiernos como una alternativa viable de desarrollo sostenible. Existen países como Costa Rica, Kenia, Madagascar, Nepal y Ecuador donde el turismo ecológico produce una parte significativa de los ingresos de divisas provenientes del sector turístico, e incluso en algunos casos, de la economía del país.
Guayana tan bien dotada de mansiones verdes, pudiera sumarse a esos países que aprovechan sus paisajes naturales en función del tan en boga turismo ecológico. Pero tendrían que comenzar por erradicar o al menor controlar severamente la depredación a cusa de la explotación minera y la tala de nuestras ingentes riquezas forestales.

martes, 18 de noviembre de 2014

Muertes muy sentidas durante 1995

Durante 1995, Ciudad Bolívar registró la desaparición física de connotadas personalidades que
WTopicos2
 prestaron servicios importantes en pro del devenir de la región: La del médico urólogo y profesor de la Escuela de Medicina de la UDO, Francisco Canónicco, quien falleció el 10 de enero a la edad de 62 años, víctima de un infarto. Había nacido el 14 de abril de 1932 e ingresó como docente en la UDO en 1964.
Horacio Cabrera Sifontes, ocurrida el lunes 13 de marzo a las cinco de la tarde, al dispararse un tiro a nivel del corazón. Nacido en Tumeremo en 1910, fue gobernador del estado Bolívar en 1958, tras el movimiento cívico militar que derrocó al gobierno militar de Pérez Jiménez. Horacio, quien venía entonces de las filas de la ganadería y de la dirigencia gremial, logró en las elecciones de diciembre de ese año una curul en el Congreso. Escribió doce libros vivenciales y de contenido histórico contemporáneo, entre ellos, Caramacate, el primero; El Conde Cattaneo, Don Antonio Liccioni y la Guayana del oro, El Profeta Enoc, La Rubiera, La Guayana Esequiba, El Abuelo.
Francisco Izquierdo Franklin (en la foto), falleció en Caracas, tras penosa enfermedad, el 27 de marzo. Había nacido en Nueva York hacía 57 años. Fue presidente de la CVG Minerven durante la gestión de Caldera y Lusinchi. El gobernador Andrés Velásquez lo había designado coordinador del Consejo Regional de Minería y Ambiente. De vocación socialcristiana, egresó de la UDO en la II Promoción de Ingeniero de Minas.
Padre Diego (Fray Diego de Valderrama) falleció el 13 de mayo de 1995 en Madrid. Párroco de Santa Elena de Uairén durante cuarenta años. Fundador de la actual Catedral de Vicariato Apostólico del Caroní.
José Zafra Jurado. Falleció el 22 de mayo de 1995 a la edad de 78 años. Pionero de reporterismo gráfico en Venezuela y Ciudad Guayana. Trabajó para los diarios El Nacional y Correo del Caroní y fundó dos tiendas deportivas, una en Ciudad Guayana y otra en Ciudad Bolívar. Asimismo una Armería que regentó su hijo en el edificio El Diamante. También fallecido, seguidor de sus pasos por el mundo de la fotografía. Ambos participaron en la fundación del Círculo de Reportero Gráficos.
José Ángel Mollegas Cabrera. Nativo de Upata, falleció el 6 de julio de 1995 en su residencia de El Paraíso en Caracas, a la edad de 71 años, de los cuales 50 dedicó a las luchas sociales. Diputado a la Asamblea Legislativa, fundó y lideró hasta 1964 el poderoso movimiento sindical Fetrametal.
Padre Pedro Chien (Chien W. Yuan). Sacerdote políglota, especialista en medicina tropical, nació en China y falleció el 20 de julio de 1995, siendo párroco de la población de El Palmar por espacio de 30 años, tiempo durante el cual realizó una labor espiritual y material que le ganó el afecto de aquella población de vida agropecuaria. Uno de los expulsados de la Revolución Cultural China, llegó a Guayana en 1963 de la mano del Vicario General de la Diócesis de Guayana, Monseñor Samuel Pinto Gómez. El Municipio el Palmar lleva su nombre.
Monseñor Mariano Gutiérrez. Vicario Apostólico de la Misión del Caroní, falleció el 23 de octubre de 1995 en Caracas y sus restos inhumados en la misión indígena de Kavanayén. Nacido en Villa Cipayo de España. Llegó a Guayana en 1939 en calidad de director del Seminario para sacerdotes indígenas fundado en Upata. En 1953 entró a formar parte de la comunidad religiosa de Kavanayén y en 1968 el Papa Paulo VI lo designó Vicario para llenar la vacante dejada por Monseñor Diego Alonso Nistal.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Tiempo de votar

WElecciones
El 6 de diciembre de 1992, volvió a llegar el tiempo de votar para elegir gobernador, alcaldes, ediles y, por primera vez, miembros de las juntas parroquiales (municipios foráneos), pero a través del Circuito Electoral, figura novedosa en Venezuela y, en América Latina, sólo México la tenía establecida.

Consistía en una jurisdicción territorial continua, sin interrupción topográfica y de una población con una diferencia entre uno y otro circuito no mayor ni menor del 15 por ciento. Solamente válida para la elección de los ediles, toda vez que la jurisdicción del gobernador es todo el estado y la del alcalde, todo el municipio. Ciudad Bolívar, por ejemplo, fue dividida en siete circuitos. Un edil por cada circuito.
El gobernador Andrés Velásquez resolvió optar a la reelección con el apoyo de su partido La Causa R y, al efecto, se separó del gobierno y dejó en su lugar al doctor Eliécer Calzadilla, secretario general de Gobierno. Compitió holgadamente con la ventaja del poder a su favor y dominado siempre en las encuestas. Pero la campaña electoral transcurrió sin mayor emoción, fría hasta el punto de una abstención de 49,93 por ciento, pues de un total de 446.438 electores inscritos, sólo votaron 223.528 (50,70 por ciento).
Andrés Velásquez obtuvo, sin embargo, 135.673 votos (60,70%) seguido de José Ignacio Acevedo (AD) con 55.979 votos equivalente al 25,04 por ciento; Enedina Villarroel (COPEI), 15.368 votos 6,87 %; Juan González (ORA) 2.750 votos igual al 1,23 por ciento. Los candidatos Franklin Gómez, Luis Aguilar, Yacoy Moreno, Jacobo Morales y Ónice Pérez obtuvieron menos del 1,10 por ciento.
Tomó posesión Velásquez para un segundo mandato el 4 de enero de 1993. La juramentación tuvo lugar en sesión solemne de la Asamblea Legislativa, a la que asistieron como invitados especiales Rafael Caldera, entonces candidato presidencial, y Ramón Escovar Salom, fiscal general de la República.
El reelecto gobernante regional ratificó al doctor Eliécer Calzadilla como secretario general de Gobierno. Igualmente los directores de su Despacho a excepción del director de Obras Públicas, Ing. Pedro Godoy. El comandante de la Policía José Antonio Farfán, jubilado, fue reemplazo por el abogado y comisario Martín de la Trinidad Cordero Rangel.
Una nueva figura de Velásquez para gobernar fueron los consejos regionales con funciones de asesoría e intermediación entre el gobierno y áreas específicas. Entre esos consejos estaban el de la Pequeña y Mediana Industria, Salud y Fomento Agropecuario. Decretó la creación de Fundeli, fundación para la atención de la infancia, presidida por el profesor Carlos Pazmiño Farias. Promulgó la Ley sancionada por la Asamblea Legislativa que crea la Corporación Estadal de Turismo e inauguró 4 salas de servicios en el Hospital Ruiz y Páez con 130 camas disponibles.
El 25 de julio de 1993, el gobernador Andrés Velásquez, se separó de la Gobernación para lanzarse en la arena electoral como aspirante a la Presidencia de la República. En su lugar dejó al Dr. Eliécer Calzadilla y como secretario general el Ing. Reinaldo Rincón. Las circunstancias no lo favorecieron, quedó relegado a un cuarto lugar y debió retornar a su cargo de gobernador el 8 de diciembre; pero LCR obtuvo una sólida representación tanto en el Congreso Nacional como en la Asamblea Legislativa del Estado, lo cual le permitió mayor fluidez en la acción de gobierno.
Velásquez durante su segundo trienio decretó la creación del Instituto de la Vivienda (Invibolívar), el cual, bajo la presidencia de Rubén Salinas, inició construcciones en Marhuanta, Vista El Sol y La Sierra; la creación de la Fundación Jardín Botánico del Orinoco, presidida por Leandro Aristiguieta y Creación del Instituto de la Cultura del Orinoco.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Transferencia del Puente Angostura


El 3 de abril de 1992 se produjo el acto preliminar de transferencia administrativa del Puente Angostura sobre el Orinoco, del Ministerio de Transporte y Comunicaciones ejercido por el ingeniero Fernando Martínez Mottola a la Gobernación del estado Bolívar entonces a cargo de Andrés Velásquez.
En el acto estuvieron presentes los gobernadores Ovidio González, de Anzoátegui, quien junto con Andrés Velásquez, gobernador de Bolívar suscribió el acta convenio, lo mismo que los alcaldes de Heres e Independencia.
En los discursos alusivos a tan importante acto se hizo énfasis sobre la descentralización administrativa. El gobernador Velásquez destacó el hecho del puente lo cual señalaba al ministro Martínez Mottola como quien dentro del gabinete está al lado de la descentralización por la cual se viene luchando y trabajando en Venezuela. Otro ministro al lado de la política descentralizadora aseguró que estaba el de Cultura y con el cual no había que firmar convenio alguno pues siempre su actuación en ese campo funcionó de esa manera.
Desde entonces el Puente Angostura sobre el Orinoco, obra de la gestión del presidente Raúl Leoni, inaugurada el 6 de enero de 1967, ha estado bajo la administración, conservación y preservación de las gobernaciones de Anzoátegui y Bolívar, sólo que durante los últimos años ha sido descuidado y el puente, de hecho, requiere reajustes y mantenimiento general, cada vez con mayor frecuencia toda vez que su lapso de vida estimado por la United Steel fue previsto en cien años por lo que entonces sólo le restaban unos 60 años de permanencia.
En el 2006, el entonces gobernador Francisco Rangel Gómez decidió la realización de una inspección y diagnóstico del puente en vista de varios accidentes registrados en el conjunto de su estructura, al cabo de los cuales, el Gobierno nacional junto con el gobierno regional acordó ejecutar no sólo obras permanentes de mantenimiento sino de reparación de daños ocasionadas tanto por el uso y tráfico del transporte pesado como por el tiempo y los elementos corrosivos de la intemperie. El puente prácticamente tenía las barandas malogradas, carecía de iluminación, las guayas que dependen de las torres de acero de 119 metros de altura presentaban visible deterioro y algunos pernos oxidados y otros desaparecidos.
El trabajo se cumplió en tres fases. En la tercera y última fase concluida en 2014, se invirtió la suma de 86 millones de bolívares, justamente cuando el puente cumplía 47 años de su inauguración.
Los primeros trabajos estuvieron limitados a la sustitución de los pernos, asfaltado de las vías de acceso y laterales de las rejillas, demarcación, alumbrado y pintura general.
Los trabajos de la tercera tapa empezaron en la fosa norte con la sustitución de alambres. Se volvió a pintar, se colocaron barandas de aluminio para reemplazar las malogradas por accidentes de tránsito y por robo, se sustituyeron 58 de las 90 péndolas por otras elaboradas en Inglaterra, 2.740 alambres, 16.679 sandblasting, 5.805 pernos en la viga de rigidez y 63 lámparas de energía solar.
Por otra parte, se repararon juntas y se le dotó como novedad una iluminación foto-voltáica que no es más que paneles solares acoplados a los postes.
Se trata de modernas luminarias de tecnología LED en la cuales diodos emisores de luz emiten una luminosidad fría cuyos resultados es un color más agradable. Este novedoso sistema de luz solar es la primera que se instala en una obra como el Puente Angostura sobre el Orinoco y que, aparte de moderna, es económica.  

viernes, 14 de noviembre de 2014

Tormenta en la CVG

El gobierno de Rafael Caldera anunció el 12 de septiembre de 1994 un Plan Macroeconómico que contemplaba el regreso de la CVG a la filosofía que le dio origen. El Estado sería un socio importante, pero minoritario en la explotación e industrialización de las riquezas mineras de la Región Guayana.
El ministro de Hacienda Julio Sosa Rodríguez (en la foto) dijo en esa fecha que la mayoría de las empresas de la CVG acusaban problemas de rentabilidad; sobreendeudamiento, baja productividad, exceso de nómina y en algunos casos atraso tecnológico.
En el sector acero el programa contemplaba la asociación con capital privado nacional y extranjero en planta de tubos sin costura así como en otras plantas ya existentes. En Aluminio CVG llevaría adelante la apertura al capital privado de las empresas Fesilven, Alcasa, Venalum y Bauxilum. La CVG, por otra parte, estudiaba la conveniencia de asociación con capital privado en Minerven.
El anuncio coincidió con el descubrimiento en Las Claritas del Yacimiento de oro más importante de Latinoamérica. La empresa Minca, mixta, determinó que en ese lugar existen reservas probadas de oro aproximadamente de 8,6 millones de onzas.
Poco después el ingeniero. Atahualpa Pinto era juramentado como nuevo presidente de CVG-Minerven en sustitución de Miguel González. Igualmente fue juramentado como nuevo presidente de Tecmin el Ing. Lucas Zamora.
El 18 de noviembre, el presidente Rafael Caldera, en Consejo de Ministros, aprobó el cronograma de privatización de las empresas básicas y en el primer trimestre de 1995 se dio inicio a la privatización de Alcasa, Fesliven, Carbonorca y el área de productos planos de Sidor.
El 23 del mismo mes la Cámara de Diputados solicitó la destitución del presidente de la CVG, Ing. Alfredo Gruber con los votos de Causa R, AD y Copei. Convergencia, MAS, URD y MIN salvaron su voto. La Contraloría General determinó que al momento de firmar el contrato entre Minera Cuyuní y CVG el 25 de mayo del 92, el ingeniero Gruber era accionista de esa empresa y presidente de Palmaven. Gruber respondió diciendo que se consideraba objeto de una bien orquestada conspiración tendente e interrumpir la labor de organización y de apertura al capital privado.
El Congreso de la República recibió respuesta favorable a su solicitud, pues el 4 de diciembre el Ing. Erwin Arrieta Valera, ministro de Energía y Minas, fue designado presidente encargado de la CVG, en sustitución del Ing. Alfredo Grúber, quien virtualmente renunció al cargo tras la reiterada denuncia de haber contratado con el Estado siendo presidente de Palmaven. Erwin Arrieta no era un extraño. Había estado vinculado con la CVG durante 18 años que ejerció la presidencia de la empresa Metalmeg de la cual fue fundador, una de las empresas más pequeñas donde la CVG es accionaria. Junto con Grúber renunció el vicepresidente de CVG, José Francisco Arata. El año siguiente lo hizo el director general, Gustavo Coronel y en su lugar (3 de febrero) fue designado el ingeniero de producción Elías Nadim Ynaty, paralelamente junto con el licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública, Antonio Montes Navas, para ejercer la Vicepresidencia de Planificación. Tanto el uno como el otro con experiencia previa dentro de la organización cevegista.
El nuevo Directorio de la CVG presidido interinamente por Erwin Arrieta, quedó integrado por los siguientes directores: Elías Nadim Ynaty, Hernán Albino, José Francisco Zurita, Alonso Velasco, Carlos Sánchez, Saúl Andrade, Isidro Rodríguez Mata y Américo Briceño. Arrieta se estrenó como presidente encargado de la CVG, clausurando el Primer Congreso Minero Regional celebrado en Ciudad Bolívar en el auditorio del edificio de la CVG, durante los días 15, 16 y 17 de diciembre.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Don Tomás Rivilla


El día de la Navidad de 1994 que parecía tenerlo fatalmente marcado, falleció el popular comerciante minorista, don Tomás Rivilla. El popular “Negro de las Lamus”, murió en plena fiesta navideña alumbrada por un cielo de estrellas y cohetería, a edad octogenaria con dos gratas obsesiones: La Universidad, por la cual luchó hasta lograrla y las antiguas Esquinas de Ciudad Bolívar.
Tomás Rivilla no quiso doblar la última esquina sin recordar para las generaciones presentes y futuras el nombre de las Esquinas de la ciudad que él conoció, desde que lo apodaban “El Negro de las Lamus”.
Las Lamus era una familia vecina a la Logia Asilo de la Paz, frente a la Estatua de la Libertad, a la cual su Madre upatense lo estregó luego de la violenta muerte de su padre entre espuelas y apuestas. Creció allí hasta los 18 años que le tocó irse a trabajar a la New Golfield donde las madamas de ancho faralao le ofrecieron domplín y otros sabores del heredado condumio antillano. El Callao no era el pueblo minero de hoy ni tenía esquinas populares como Ciudad Bolívar sino oscuros túneles como cuevas de lobos, sin más salida que la propia entrada.
No nació Rivilla para recrearse en el duro trabajo de la veta horadada a fuerza de detonantes, sino para comprar y vender al por menor, de suerte que un buen día de yuntas y carreros, estuvo de vuelta y se ubicó como pudo en un puesto del Mercado Principal del Mirador Angostura hasta que vino Sánchez Lanz y lo sacó de allí con Mercado, pancarta de la Universidad y todo. Para mayor protección buscó la vecindad de Nuestra Señora de las Nieves y en la deshabitada Casa de los Handerson instaló su sueño de quincalla y refresquería que una mala noche del 25 de diciembre de 1965 le explotó en sus propios pies. 500 tumbarranchos interrumpieron su sueño de ocho noches de desvelos, sumados a los ruidos de furrucos y patines que sincopaban al ritmo de sincréticos villancicos.
El demonio del infierno que presintió de cerca en las profundidades auríferas de El Callao se le atravesaba en la Esquina de la Catedral, e insaciable lo aguardó cuatro años después, una tarde de Feria, Noviembre de su cumpleaños.
Entonces el Negro Rivilla se preguntaba ¿por qué si conocía los riesgos de la pólvora, caía en la tentación de la cohetería? ¿Por qué si la dictadura menospreciaba la libertad que es sustancia y sustento de la institución universitaria, él se atrevía a colocar en el frontispicio de su negocio? “Dios guarde a mi general que pronto nos traerá la Universidad” ¿Por qué si Cipriano Castro nos la arrebató de un plumazo, Marcos Pérez Jiménez que también era andino y autoritario como Castro, la iba a regresar? Esto el Negro Rivilla no se lo podía explicar.
Un día nos confesó sin complejos que tenía un atraso de 40 arios. Así y todo recogió de casa en casa 40 mil firmas en pro de la Universidad que si bien no conmovieron al dictador, sensibilizaron en 1958 al presidente de la República Edgar Sanabria, pero el decreto presidencial en vez de Ciudad Bolívar, dispuso como sede principal la ciudad de Cumaná, tierra natal del Presidente y también de Luis Manuel Peñalver, su primer rector. La capital bolivarense al igual que la de los demás estados del Oriente, tendrían sendos núcleos.
De todas maneras, Tomás Rivilla siguió trabajando para que Guayana tuviese, además del Núcleo Bolívar de la UDO, su Universidad propia con sede en Ciudad Bolívar. Esto no fue posible sino en tiempos del presidente Luis Herrera Campins.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El Teatro de Tenreiro


El 9 de diciembre de 1994, quedó firmado el contrato para iniciar la construcción del Teatro de Ciudad Bolívar, diseñado y proyectado por el arquitecto caraqueño Oscar Tenreiro, por un monto de 300 millones de bolívares.
El gobernador Andrés Velásquez, la empresa Somor y el ingeniero Pedro Godoy, director de Obras Públicas, suscribieron el convenio para ser ejecutado por el sistema de administración delegada, lo cual para entonces era una modalidad nueva, muy utilizada en los países que tienen mucha inflación.
Se convino asimismo que la inspección técnica estaría a cargo del propio proyectista arquitecto Oscar Tenreiro y la supervisión a cargo de la empresa Ripesa. Con capacidad para 300 butacas el teatro estaría listo para 1995.
La construcción de este moderno teatro, adosado al Capitolio o antiguo cuartel militar de la provincia de Guayana, frente a la Plaza Miranda, fue objetada por una comisión de arquitectos integrada por la Escuela de Arquitectura de la UCV, del Conac, el Ministerio de Relaciones Interiores y la Junta Nacional del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación.
El proyecto que después de veinte años aún no se termina, altera la volumetría urbana del sector, establece un alto contraste entre lo antiguo y lo moderno de una manera que humilla la obra del ingeniero polaco Alberto Lutowski realizada a fines del siglo diecinueve.
Una de las voces alzadas contra el proyecto, la de Horacio Cabrera Sifontes, decía: “un teatro no puede ubicarse hoy en cuesta empinada donde el estacionamiento de un vehículo sea inseguro y peligroso o donde los ancianos tengan que subir cerros para llegar al escenario. Eso podría admitirse cuando la ciudad era pequeña, reducida a la propia colina”.
El día en que fue suscrito el contrato, muchos bolivarenses se preguntaban si no resultaba más práctico, expedito y barato continuar el complejo cultural que había iniciado la administración del gobernador Alberto Palazzi en los predios del Jardín Botánico, colindante con la avenida 5 de Julio. Aquél complejo, bastante adelantado, contemplaba un Teatro moderno de mil butacas y espacios cómodos para la dirección de cultura, artes visuales, artes del sonido y artes escénicas.
La respuesta recibida por los bolivarenses fue la de la contratista Somor levantando bases, columnas y muros que aún permanecen adosados al antiguo edificio del polaco Alberto Lutowski, como rara maraña quejumbrosa de concreto.
Los 300 millones que costaría la obra que se entregaría al año siguiente, no alcanzaron ni han podido veinte años después sino multiplicar su valor exponencialmente para poder terminar el Teatro del arquitecto Tenreiro si es que algún gobernador se lo propone, que por lo visto no será el actual, pues Francisco Rangel Gómez, ha preferido aprovechar el antiguo Cine Roxi de Vista Hermosa para convertirlo en un teatro moderno -Teatro Angostura- que nada tiene que envidiarle a otros del país.
Oficialmente se ha venido promoviendo como “Teatro Angostura del Complejo Cultural Bolívar”, pero realmente lo que rodea al Teatro son oficinas públicas como el Seniat. Queremos ser optimistas y prever que los espacios oficiales serán en breve ocupados por otras disciplinas artísticas culturales hoy en día y desde siempre diseminadas en la ciudad lejos de una posibilidad coherente y capaz de asegurar la interacción de las artes en todas sus manifestaciones.
Lo único que lamentamos es que el Teatro Angostura está fuera y bastante distante de la poligonal o perímetro urbano del Casco Histórico, donde primigeniamente nació como Teatro Bolívar transformado desde los años sesenta en Palacio Legislativo, parte alta de la ciudad, la misma área del Teatro equivocado de Tenreiro.