domingo, 29 de noviembre de 2015

LA DEMOCRACIA DESPUÉS DE LA DICTADURA

El 7 de diciembre de 1958 Venezuela realizó las primeras elecciones presidenciales después del período dictatorial de Marcos Pérez Jiménez que había interrumpido el breve ensayo democrático que duró apenas nueve meses con el gobierno de Rómulo Gallegos. Entonces, Rómulo Betancourt, de Acción Democrática resultó electo.

Para estos comicios se presentaron tres aspirantes: Rafael Caldera, del Partido Socialcristiano Copei; Rómulo Betancourt, de Acción Democrática (AD); y Wolfgang Larrázabal, de Unión Republicana Democrática (URD).
Para entonces Venezuela contaba con una población de 2.913.801 electores y se escrutaron el día de las elecciones 2.722.053 votos. Los votos nulos fueron de 4,09 por ciento y la abstención, de 6.59 puntos porcentuales. Betancourt obtuvo 1.284.092 votos equivalente al 49,19 por ciento. Wolfgang Larrázabal (URD) 903.479 votos equivalente al 34,61 por ciento y Rafael Caldera (Copei) 423.262 votos igual al 16,21 por ciento.
Estas elecciones, por su concepto de generales, abarcaron igualmente la elección de representantes al Congreso Nacional, asambleas legislativas (estadales) y concejos municipales (distritales).
Por el estado Bolívar, Jorge Martínez, presidente de la Junta Electoral Principal, declaró electos senadores a los doctores Raúl Leoni y Jesús Manuel Siso Martínez, AD; diputados, al doctor Said Moanack y Pedro Miguel Pareles, de AD y a Domingo Álvarez Rodríguez, de URD, como resultado de las elecciones generales, directas y secretas realizadas el 7 de diciembre para elegir al Presidente de la República.
Las elecciones en el estado Bolívar arrojaron los siguientes resultados: Asamblea Legislativa: por AD, doctor José Luis Machado Luengo, doctor Pedro Battistini Castro, Lucas Rafael Álvarez, Daniel Naranjo Díaz, doctor Gervasio Vera Custodio (cuyo nombre llevará luego el hospital de Upata), José Jesús López y doctor Ramón Sambrano Ochoa; por URD, Américo Fernández, Pedro Anastasio Collins Linche y Ramón Rojas Rojas. El primer presidente de la cámara fue el profesor Lucas Rafael Álvarez, acompañado en calidad de vicepresidentes por el doctor José Luis Machado y el periodista Américo Fernández.
A la Junta Electoral Distrital, presidida por José Vicente Trotta, tocó proclamar concejales del Distrito Heres a Luis Felipe Pérez Flores, doctor Roberto Lozano Villegas, Miguel Bilancieri y el doctor Jorge Juncal Ramírez, AD; José Francisco Miranda, René Vahlis y Germán González Seguías, de URD. El primer presidente municipal de entonces fue Luis Felipe Pérez Flores, recién llegado de España donde estuvo exiliado. El doctor JM Gómez Rengel fue el presidente de transición.
El 13 de febrero de 1959, Rómulo Betancourt fue juramentado ante el Congreso Nacional presidente constitucional de Venezuela y el 20 designó al doctor Diego Heredia Hernández, gobernador del estado  (AF)




miércoles, 25 de noviembre de 2015

MALOS VIENTOS AZOTA A CIUDAD BOLÍVAR

MALOS VIENTOS AZOTA A CIUDAD BOLÍVAR

El primero de noviembre de 2005, víspera de los fieles difuntos Ciudad Bolívar fue  afectada por un fenómeno meteorológico intempestivo que dejó, aparte de los daños materiales, un saldo de muerte y heridos.
Ocurrió durante la tarde del miércoles, específicamente a las cinco, en la capital del estado.  Según las autoridades se tratabande vientos huracanados de 60 nudos, es decir entre 110 y 120 kilómetros por hora, dejando como resultado numerosos daños materiales en distintas zonas de la ciudad, interrupción del servicio eléctrico, así como un saldo de  un niño de 10 años muerto y la Madre gravemente herida, luego de  ser impactada por un árbol del Cementerio Centurión cuando oraban sobre la tumba de un deudo.
 Este fenómeno natural denominado por los meteorólogos como "célula" afectó los alrededores de las avenidas Táchira, Bolívar, Cedeño, Cumaná, Maracay, República. Así como el Paseo Meneses, Plaza Las Banderas y especialmente el Casco Histórico de la ciudad, el cual quedó totalmente colapsado por numerosos árboles y antenas de emisoras de radio caídos, y un gran número de viviendas afectadas, las cuales perdieron el techo producto de los fuertes vientos, mientras que en la Catedral Metropolitana de Ciudad Bolívar se observaron varios ventanales rotos, sin embargo el padre Ángel Tomedes ofició la misa en honor a los Santos Difuntos.
Orlando Blanco, dueño de uno de los vehículos que resultaron afectados frente al Consejo Legislativo del estado Bolívar, contó que se encontraba dentro de un local cercano al sitio cuando sintió una brisa muy fuerte: "empezó a llover y a caer granizo y cuando escampó un poco salimos a ver y encontramos el carro prácticamente aplastado por unos árboles que se derrumbaron".
 Las víctimas fueron identificadas como Yunisca Infante de 35 años, residenciada en Cañafístola; Carmen Ezelsa de 52 años, residenciada en la Calle Guzmán Blanco; Bladimir Rendón, residenciado en la Calle los Próceres; Carlos Martínez de 50 años de edad, residenciado en la Calle Norte del Cementerio; José Ahok de 30 años residenciado en el Barrio los Próceres.
En cuanto a los hechos ocurridos en el Cementerio Centurión, el mayor Jesús Orlando Cedeño Marcano, comandante del Cuerpo de Bomberos de Ciudad Bolívar, relató que a las 5:20 aproximadamente fuertes vientos acompañados de lluvias ocasionaron que personas que se encontraban dentro del cementerio, con motivo de celebrarse el Día de los difuntos, específicamente a 50 metros de la entrada intentaron resguardarse detrás de un mausoleo.
 "En ese momento un árbol se precipitó a tierra chocando con la estructura en donde se protegían estas personas, que de alguna manera resultaron aplastadas, en el hecho falleció un niño de nombre Héctor Osorio de 10 años, quien fue trasladado por una comisión del Cicpc al Hospital Ruiz y Páez".
 El director regional de Protección Civil en el estado Bolívar, José García explicó que lo sucedido era una afectación producto de un fenómeno meteorológico difícilmente previsible.
Comentó que las proyecciones de meteorología para este miércoles indicaban lluvias sin mayor consecuencia y sin desplazamiento de masas aéreas. "Lo que ustedes observaron fue un fenómeno muy puntual, muy localizado que algunos meteorólogos denominan "célula", donde una lluvia de muchísimo volumen, muy copiosa, cae violentamente y obviamente desplaza una gran masa de aire"
 García explicó que en este caso la masa de aire se había desplazado hacia el este, hacia el noreste y encontró una elevada temperatura, la cual hace que se produzca en algunos momentos gran aceleración.
 "Entonces se sometió a la parte norte y oeste de la ciudad a vientos de aproximadamente 60, 70 kilómetros por hora lo que produjo una gran cantidad de árboles caídos, tendido eléctrico colapsado y obviamente se fue la luz en varios lugares" (AF)


martes, 24 de noviembre de 2015

ROBO DE OBRAS DE ARTE EN MUSEO NUNCA ESCLARECIDO


El arte se convirtió en el blanco de la incesante inseguridad que impera en Ciudad Bolívar, cuando el lunes 28 de marzo de 2005, seis importantes obras de conocidos y destacados artistas plásticos fueron robadas del Museo que funciona en los espacios de la casa histórica donde se editó a partir de 1818 El Correo del Orinoco, el hebdomadario de los patriotas republicanos.
Los ladrones de arte no sólo cargaron con obras de incalculable valor monetario, sino histórico, para el Museo de Ciudad Bolívar, que ocupa los espacios de la Casa del Correo del Orinoco, ubicado en el Paseo Orinoco y cuyas áreas también recogen el arte y la historia del periodismo venezolano.
 Los trabajadores del museo fueron sorprendidos la mañana del lunes 28, cuando descubrieron que la puerta de acceso a la sala donde se exhiben las obras de los artistas pertenecientes al Círculo Bellas Artes de Caracas había sido destrozada, y sustraídas varias de sus piezas.
Los ladrones "expertos" en arte emplearon algún tipo de herramienta para romper la madera de la puerta, logrando abrir un boquete, por donde se presume lograron llevarse las seis obras, que fueron sacadas con sumo cuidado de sus respectivos marcos.
El hampa del arte se introdujo al museo luego de violentar la puerta que conduce a la azotea, cuyas cerraduras fueron destrozadas. Los ladrones bajaron por la escalera haciendo a un lado las figuras de "los caminantes" que se exhiben en esta área, hasta llegar al corredor.
Las obras robadas fueron "Calvario" de Tito Salas, óleo sobre tela, con medidas de 69x53 centímetros; "La Amenazante" de Oswaldo Vigas; "Azul" de Francisco Hung; "Academia de El Despellejado" de Emilio Boggio, creyón sobre papel; "San Juan" de Pedro Centeno Vallenilla, lápiz sobre papel.
  En el suelo quedó tirada, con su marco destrozado la acuarela de Emilio Boggio del año 57, titulada "Prueba de la Fortuna", la cual se cree no pudo ser sustraída por estar fuertemente pegada a su marco.
         El Museo, transformado hoy por el Gobierno Regional en “Museo Angostura” con una orientación distintas a la original, guarda en su interior 100 años de pintura venezolana, además de un importante colección de obras de otros países gentilmente donadas por sus autores, especialmente por artistas italianos.
Efectivamente, los pintores italianos están representados en el Museo de Ciudad Bolívar con el mayor número de obras. Más de 70, de diferentes técnicas, desde el acrílico a la acuarela, pasando por la técnica mixta, el collage, el dibujo y la serigrafía.
Nueve de estas obras fueron realizadas expresamente como homenaje a Simón Bolívar y a Venezuela por Gloria Persiani, Mario Bizarri, Alba Savoy, Anna María Vencheri, Aldo Mengolini, Carlos Bevilacqua, Vicenzo Gigli, María Laura Piccinello y el japonés residente en Roma, Takara Noya.
Aparte de la colección de obras italianas, el patrimonio del Museo estimado en más de 900 obras, incluye las de los siguientes maestros igualmente extranjeros: Carlos Enríquez (Cuba 1901-1957), Baltasar Lobo (España 1910-1993), Rufino Tamayo (México), Edgar Negret (Colombia), Bruno Vernier, Pérez Celis, Horacio Blas Maza y Liliana Porter (Argentina), Jorge Eilson y Joaquín Roca Rey (Perú), Ada Balcácer (República Dominicana), Duncan (Inglaterra), Felipe de Vallejo (España), Lourdes Castro (Portugal) y dos pinturas del disidente ruso Eugenio Rujín, muerto en 1974, las únicas de un pintor ruso que se encuentran en Venezuela y las cuales fueron donadas respectivamente, por la Embajada de Venezuela en Rusia y Carlos Maldonado Bourgoin
Además de este patrimonio de artes visuales debemos destacar que el inmueble construido a comienzos del siglo diecinueve a las faldas del cerro El Vigía que contienen las aguas del Orinoco, es de por sí, una obra de valor arquitectónico que según la tradición de las escrituras, perteneció al canario José Luis Cornieles, quien luego de la campaña de Guayana, se hizo amigo del Libertador y llegó a ser Alcalde Provincial. Cornieles puso a la orden del gobierno supremo sus propiedades, entre ellas la colonial casa del morichal de San Isidro que sirvió de residencia al Libertador. (AF)

  

domingo, 22 de noviembre de 2015

SAN FÉLIX DE GUAYANA


San Félix se habría fundado el 20 de noviembre de 1724 como ua enclave en la isla  Fajardo que sirviese de  apoyo a la penetración misionera que luego coronó con la iglesia de la Purísima Concepción de Nuestra Señora del Caroní, la primera de los capuchinos catalanes en la zona.
Desde entonces son tres las situaciones que jalonan la vida de San Félix de Guayana: su estatus como pueblo indio dependiente de las Misiones del Caroní; su situación, ya a finales del siglo XIX, cuando comienza a renacer de las ruinas de su propio abandono; y en 1961, al convertirse en capital de Caroní y asiento de las autoridades municipales.
Para 1800, cuando Alejandro de Humboldt y Amadeo Bonpland se detuvieron por treinta días en Angostura, conocieron San Félix, San Joaquín y San Miguel: pueblos indios pertenecientes a la Misión de la Purísima Concepción de Nuestra Señora del Caroní, fundada en 1724. Así lo registraron en sus cuadernos de viaje.
No existía Puerto de Tablas. San Miguel se hallaba al este de la confluencia, y San Joaquín, pueblo situado a la orilla del Caroní, inmediatamente más abajo de la gran catarata, era el embarcadero de las misiones.
En 1817 San Félix era pueblo vivo, y allí el general Manuel Piar (8 de abril) estableció su comando por varios días antes de enfrentar a las tropas del brigadier Miguel de La Torre, en la Mesa de Chirica. Dos meses después, el Libertador, Simón Bolívar, también lo utilizaría como asentamiento.
En 1819, año del Congreso de Angostura, al decretar la división del territorio de las Misiones en cuatro distritos, se incluyó en el Bajo Caroní a los pueblos de San Félix, Caruachi, Murucurí, Caroní y San Miguel. Este último, según la Ordenanza de la Diputación Provincial de Guayana del 10 de diciembre de 1841, fue trasladado al Puerto de Tablas (se acuerda la traslación de San Miguel a la orilla del Orinoco en el lugar que se denomina Puerto de Tablas, con cuyo nombre se titulará la nueva población).
El nombre de Puerto de Tablas tiene que ver con las tablas longitudinales acumuladas y dispuestas en el atracadero para que, apoyadas entre la orilla y el borde de la nave, desembarcaran o ingresaran pasajeros y tripulantes.
El debilitamiento de las misiones, a causa de la degollina de los misioneros catalanes recluidos en San Ramón de Caruachi, afectó severamente a los pueblos indios citados, hasta el punto de que el explorador Francisco de Michelena y Rojas, cuando pasó por allí en septiembre de 1857, encontró a San Félix en completo estado de ruina.
Michelena salió de Angostura en lancha el 16 de septiembre, y luego de 15 horas de navegación tocó Puerto de Tablas. Permaneció allí hasta que encontró bestias para proseguir el viaje hacia las minas de Caratal: “en menos de dos días, después de haber atravesado valles y montañas risueños, y de atravesar las ruinas del memorable pueblo de San Félix, llegué a Upata cabecera del cantón de este nombre”, reseña.
Como apreciamos, en 1857 el pueblo de San Félix estaba en ruinas, pero existía Puerto de Tablas, el cual vino a sustituir al embarcadero de San Joaquín por requerimiento y necesidad de la navegación de vapor, utilizada desde Angostura para abreviar la distancia hacia el interior de Guayana.
Inmediatamente después de la Guerra Federal se constituyó el Estado Soberano de Guayana, que dividió el territorio federal en cuatro departamentos: Ciudad Bolívar (Heres), Upata, Alto y Bajo Orinoco.
El artículo 3º de ese Decreto (17 de junio de 1864) decía así:
“El departamento Upata se divide en los distritos siguientes Upata, Puerto de Tablas, Guri, San Antonio, Pastora, Tupuquen, Tumeremo, Miamo, Guasipati, El Palmar, Capapui y Nueva Providencia”. No aparece San Félix, en cambio, Puerto de Tablas continúa subsistiendo, ese año como distrito. Lo mismo ocurre en 1833 cuando el presidente de la República, Antonio Guzmán Blanco, crea el Territorio Federal Yuruari.
Este finaliza en el siglo XIX, y gracias a la varita dorada que irradiaba vida desde la cuenca aurífera del Yuruari  reaparece el nombre oficial de San Félix sobre el de Puerto de Tablas, o Ciudad Tablita como también fue llamado en un tiempo.
En los documentos de la última batalla de la Guerra Libertadora, en Ciudad Bolívar (1902), no se habla de Puerto de Tablas sino de San Félix, a donde el presidente del estado, general Julio Sarría Hurtado, debió trasladar su gobierno tras la toma de la ciudad capital por las fuerzas insurrectas del capitán Ramón Cecilio Farreras.
Figura entonces San Félix, en la ley y en el mapa, como municipio foráneo del Distrito Piar. La creación del Distrito Caroní se hizo realidad el 29 de junio de 1961 mediante reforma de la Ley de División Político Territorial del Estado Bolívar. Quedó conformado por San Félix de Guayana en calidad de capital, Chirica (Santo Tomé), Macagua y los centros poblados de Puerto Ordaz, Matanzas, Castillito, Caruachi, La Ceiba y Alta Vista que pertenecían al Municipio Ciudad Bolívar. Todos estos puntos habían arrojado en el Censo Nacional de 1960 una población global de 32 mil 444 habitantes.
La Ley de División Político-Territorial, reformada el 25 de junio de 1986, sustituyó el nombre de San Félix de Guayana por el de Ciudad Guayana como capital del Distrito Caroní, por aquello de que la costumbre se hace ley. Los habitantes del Distrito Caroní (que para entonces alcanzaban a 322 mil) al igual que las autoridades, jamás se acostumbraron al nombre de San Félix de Guayana, pues les resultaba más práctico el de Ciudad Guayana y así fue establecido desde entonces en la Ley. (AF)

sábado, 21 de noviembre de 2015

Faustino Pulgar Grúber



Desde Caracas, su hija Milagros, me informó de la muerte de su padre Faustino Pulgar Grúber,  martes 17 de noviembre (2015) Poco antes de morir estuvo en el Colegio de Ingenieros de Ciudad Bolívar interviniendo sobre el tema del Esequibo.  Es decir, secundando al ex Embajador Sadio Garavini di Truno, quien dictó una conferencia sobre la crisis con Guyana.
         Como se recordará, Faustino Pulgar, siendo Viceministro de Relaciones Interiores  estuvo coordinando la solución del problema de los refugiados en esta ciudad a raíz de la Revuelta de Rupununi. Un mes después de las elecciones generales, el 2 de enero de 1968, estalló la Revuelta de Rupununi  en la Guayana de habla inglesa, cuyo gobierno responsabilizó a Venezuela.  Más de cien comprometidos en la revuelta, se refugiaron en ciudad Bolívar, socorridos por el gobierno. 
Igualmente  tuvo directamente que ver con un estudio histórico sobre los Ejidos de El Callao. Por iniciativa del doctor Faustino Pulgar, siendo Director de Política del Ministerio de Relaciones Interiores en 1968, el abogado Raúl Ramírez, realizó un estudio sobre los eji­dos de El Callao y dejó la vía legalmente expedita para que et Gobierno le resolviera el problema de propiedad de la tierra a quienes en Él Callao tienen viviendas y aspi­ran a tenerla.
         Aunque nació en Carcas del 7 de julio de 1928,  sus raíces familiares se ubican en Upata.  Tanto así, que estudió en la Escuela Humboldt  del Yocoima y posteriormente en la Moreno de Mendoza, Escuela Heres  así como en el Liceo Peñalver de Ciudad Bolívar para terminar en la UCV de Caracas recibiéndose de Abogado.
         En tiempos de Monseñor Miguel Antonio Mejía, obispo de la diócesis de Guayana, trabajo como locutor de “La Voz de Guayana” Secretario General de la Seccional Bolívar de la Federación de Estudiantes de Venezuela FEV,  y Dirigente de la Asociación de la Juventud venezolana 1945-1946.
Co-Director  de la página juvenil del diario “El País”, Caracas 1946-1948. Exiliado en Trinidad y Bogotá durante parte de la dictadura perezjimenista por razones de su militancia,  activismo y responsabilidades políticas (AD) en  la resistencia clandestina contra el régimen.
De regreso al país convalidó sus estudios finales de Derecho cursados en la Universidad Gran Colombia de Bogotá. Director de Identificación Nacional 1961-1962. Asesor Jurídico del Congreso de la República 1963-1964. Director de Política del Ministerio de Relaciones Interiores 1964-1967.  Vice Ministro  y encargado del Despacho de Relaciones Interiores en varias oportunidades 1967-1969.
Juez Relator del Juzgado 7mo de 1era Instancia en lo Penal del Distrito Federal y Edo Miranda. Co-redactor de los proyectos de la Ley de Identificación Nacional y Código de Procedimiento Penal 1976. Embajador de Venezuela ante los gobiernos de Nicaragua y Panamá 1984-1990. Orden del Libertador en grado de Gran Oficial y Orden Francisco de Miranda. La primera promoción de egresados del “Liceo Roscio” de El Callao, lleva su nombre junto con el de Isidora Agnes.(AF)



jueves, 19 de noviembre de 2015

El pernicioso mal de los apagones


Las frecuentes interrupciones eléctricas, popularmente conocidas como “apagones”, son un mal que por venir de muy atrás ´se ha vuelto, además de pernicioso para la sociedad urbana e industrial, un mal crónico, vale decir, incurable, no obstante los avances de la ciencia y la tecnología. Muchas promesas, muchas inversiones y nada.  Pero ese fenómenos sólo parece ocurrir aquí en Venezuela, porque en otras ciudades con menos petróleo y menos fuentes hidroeléctricas, que sepamos, no suceden tales y constantes interrupciones.
En el 2005, era tan grave la situación que el propio Gobernador, Francisco Rangel Gómez, expresó su preocupación no sólo por los constantes apagones que se producían no sólo en  en Ciudad Bolívar, sino también en Ciudad Guayana, precisamente donde reside la plataforma generadora de la electricidad para toda Venezuela.  Entonces expresó,  "hay una situación de emergencia que está generando crisis y situaciones muy difíciles".
Para solucionar la problemática del servicio eléctrico en Ciudad Bolívar era necesario invertir al menos quince millardos de bolívares. Tal la afirmación del gobernador tras sostener un encuentro con los presidentes de Eleoriente y de Edelca, además del alcalde del municipio Caroní Clemente Scotto, y diversos representantes del ejecutivo regional.
Rangel Gómez explicó que los trabajos que debían realizarse en la subestación de Cadafe que surte de energía eléctrica a la capital y debido a que la compañía Elebol "no está en condiciones financieras de asumir esta inversión", se preveía la intervención del gobierno regional, a fin de facilitar los fondos necesarios y cooperar con la empresa local.
También se informó sobre un estudio que realizaba Edelca sobre la problemática de Ciudad Bolívar, a fin de definir con exactitud cuáles son los requerimientos y definir estrategias que produzcan una solución de raíz.
El jefe del ejecutivo regional reiteró su apoyo a la propuesta de impulsar la creación de Edelsur, "esta es una propuesta que yo he tomado desde que estaba en CVG y  le voy a dar todo el apoyo político que necesita (...) la compañía está planteada en el marco de la separación de actividades de las empresas eléctricas del país a raíz de la Ley Eléctrica del año 99, esta separación no se ha dado, pero seguiremos apoyando el proyecto".
Lo muy cierto es que no obstante inversiones y remedios durante los últimos diez años, los apagones continúan con la misma frecuencia poniendo al Gobierno en un disparadero, pues la Oposición dispara diciendo que la tal situación tiene su explicación en la ineficiencia e incompetencia gerencial, falta de mantenimiento de las líneas de distribución, a desvío de las inversiones, a retraso de los planes de desarrollo hidroeléctrico. Mientras el Gobierno alega consumo irracional de la energía, sabotaje, no sólo humana sino también de animales como las iguanas, rabipelaos, aves de rapiña y hasta el Imperio ha salido a relucir en los discursos.
Ante la inutilidad de quejas y reclamos, la gente se está acostumbrando a convivir con los apagones y para consuelo y buen humor alguna que otra radio de tantas que ahora hay en la ciudad, nos retrotrae a los años cuarenta cuando estaba de moda aquella pieza musical:  “con el apagón / que cosas suceden / con el apagón…Bueno se trata de una linda muchacha que fue aprovechada gracias a un apagón y cuando regresó la luz, la muchacha se dio cuenta que era su padre el aprovechador. (AF)



martes, 17 de noviembre de 2015

El rapsoda Alejandro Vargas y su barca dorada de NAVIDAD



El 17 de noviembre de 1892 
nació en Ciudad Bolívar el rapsoda Alejandro Vargas, músico, cantor y autor de numerosas piezas de corte popular, como el aguinaldo La Barca de Oro, y otras que por mantenerse vigentes en el alma popular durante varios decenios han pasado a engrosar el repertorio folclórico de Guayana.

En La Capotera, hoy calle Peñalver, nació el hijo de Julia Vargas y el albañil trinitario Luis Batista. Terminó de crecer y formarse en la calle Los Culíes, hot Las Mercedes, después que la crecida del Orinoco de 1943 arrasó prácticamente con La Capotera, donde se alojaban los constructores del dique de La Carioca, que no pudo contener aquel desbordamiento del río padre.
Desde temprana edad Alejandro incursionó en la pesquería, especialmente en la temporada de agosto. Este oficio lo alternaba con el de pintor de brocha gorda, y cuando no, con el de vendedor de frutas y chinchorros de moriche. De sus vivencias de pescador parte su guasa La Sapoara compuesta en 1947, sólo superada en fama nacional por el merengue del margariteño Francisco Carreño.
Lo de músico nunca supo por dónde le venía y con los serenateros de su tiempo aprendió a combinar estilo y ritmo propios con los sonidos de su guitarra, aprovechando su excelente voz de tenor.
Era un autodidacta de la música, la composición y el canto. No tuvo maestros y lo que aprendió se lo debía a su buen oído, habilidad y gran constancia. El Cuarteto Contrapunto lo hizo trascender con sus famosos aguinaldos La Barca de Oro y la Casta Paloma que no dejan de sonar durante los festivos días de la Navidad y Año Nuevo.
En una ocasión que visitó la corresponsalía de El Nacional, me contó la anécdota de La Barca de Oro.
La Barca de Oro era una añeja y húmeda curiara de lo más pobre y trajinada. De tanto fondear sobre la arena y encallar entre arrecifes del Orinoco, se le había averiado el casco de tal forma que su dueño no podía carenarla sino con retazos de enaguas y camisa vieja.
Las curiaras indias son labradas a fuego lento controlado para luego navegar el río a canalete, con palanca o la sirga. Pero aquella pobre curiara de Alejandro Vargas, y su compinche, el Catire Carvajal, que vivía en el barrio Perro Seco a orilla del Orinoco, tenía vela como uno de esos barcos en el puerto de Ciudad Bolívar que tanto lo impresionaban, y a bordo de ella solían ir a los caseríos ribereños, el uno con su cuatro y el otro con su guitarra, a matar tigre, o en lenguaje más práctico, a buscar la vida.
Un 24 de diciembre navegaban de regreso remontando el Orinoco a tiro de pasar la Navidad en la capital bolivarense, pero el río estaba encrespado y la curiara, debido a filtraciones, tenía que ser achicada sin cesar.
Tras navegar bajo intenso sol desde Puerto de Tablas y luego con la noche haciendo más difícil la navegación, decidieron atracar en un lugar de donde la brisa traía voces y se veían luces. Era Palmarito, aldea de pescadores a escasa distancia de Ciudad Bolívar y a punto de Noche Buena de Navidad.
Cortado el frío con un buen trago de ron Bucare, Alejandro Vargas desenfundó su inseparable guitarra de un impermeable y otro tanto hizo Carvajal con su cuatro y al poner pies en tierra. Entonces Alejandro improvisó este aguinaldo que perdura en el alma popular con la misma fuerza de Casta Paloma“La Barca de Oro/ el timón de plata/ la quilla de acero/ las velas de nácar/ hasta aquí llegamos/ ya fondeó la barca/ y los pescadores/ dan su serenata”.
Alejandro Vargas murió estrangulado por la artritis que lentamente fue apagando su voz y su guitarra. El negro alto y sereno se pasó la vida en comparsas y parrandas, ofreciendo serenatas y cantando aguinaldos, pero desde el primer percance que malogró su voz, abrigaba temor por la soledad y la muerte: Cuando yo me muera / quien me irá a llorar / sólo las campanas / de la Catedral. (AF)