lunes, 2 de noviembre de 2015

Y la ciudad de los Artistas?



El proyecto de una ciudad de los artistas o para los artistas de Ciudad Bolívar, se inició en el año 2000 a raíz de la muerte del pintor José Martínez Barrios y comenzó a materializarse  cuatro años después gracias al afán de Gustavo Basanta, fallecido recientemente y quien propuso la solución con  una cooperativa.
         Luego de la muerte repentina del pintor onírico Martínez Barrios  se registraron manifestaciones frente a su casa que había sido saqueada e invadida y cuyos terrenos la municipalidad había vendidos a un particular.  La idea de la manifestación era que la Municipalidad revocase la venta y permitiera la construcción de la Casa del Artista
         La idea de la Casa del Artista se amplió con una urbanización similar a la que entonces propugnaba el gremio de periodista que Basanta postuló con el ambicioso nombre de la “Ciudad de los Artistas” .
         La primera fase de la Ciudad de los Artistas fue aprobada en agosto de 2004  por la Superintendencia Nacional de Cooperativa, organismo del Estado  que estudió y aprobó la factibilidad del proyecto,  Así comenzó lo que los propios interesados asumieron como la primera fase del llamado proyecto de cooperativa que consistía en la construcción de 120 viviendas productivas para el sector cultural.
         La  cooperativa estaba formada por artistas, pintores, teatreros, músicos, promotores culturales y docentes, quienes escogieron formalmente su directiva en una asamblea para echar a andar el proyecto a desarrollar en un conjunto de parcelas adjudicadas con ese fin por la Municipalidad en el sector de Marhuanta, entrada de Ciudad Bolívar por la autopista.
En esa ocasión Basanta explicó que para la realización de este proyecto, se estaba creando un capital social a través de un fideicomiso y de esta manera dividir el aporte conforme a la formalización de las viviendas y el funcionamiento de la cooperativa.
Este conjunto habitacional se diseñaba de acuerdo a la situación en  que se encontraban los miembros de la cultura artística en su mayoría  viviendo con sus padres o en espacios alquilados.
Basanta resaltó que "el artista de la ciudad es el trabajador que está más desasistido en cuestión de beneficios sociales, además de carecer de un espacio donde producir. El proyecto, por lo tanto,  abarcaba no sólo el plan de vivienda, sino espacios donde pueda ser promovida la cultura, como salas de exposiciones y teatro.
Pero qué ocurrió con ese proyecto que muchos vieron  optimistamente y otros con cierto escepticismo?  Pues que no materializó tal como originalmente se concibió.  Quizá la muerte de Gustavo Basanta, quien era actor de teatro, enervó la aspiración.  Las parcelas fueron adjudicadas.  Algunos artistas construyeron y otros se quedaron en el aparato, vendieron o traspasaron sus bienhechurías.
No faltaron quienes criticaron de hiperbólico el nombre pues una “ciudad de los artistas” no existe en el planeta y además  es excluyente.  Sonaba así como a gueto judío.  En todo caso, una urbanización preferente para los artistas y que a través del tiempo nunca lo será porque los artistas siempre  mudan a su familia que no lo son y en cuanto a sus heredemos no todos serán artistas.  Esto es válido para cualquier gremio que no quiera integrarse a la sociedad total sino vivir en coto cerrado.
Ni la Casa del Artista en el antiguo predio del pintor  José Martínez Barrios ni la Ciudad de los Artista.  Ambos proyectos al parecer quedaron sepultados con los restos de Gustavo Basanta,


viernes, 30 de octubre de 2015

Ocupación militar de Anacoco




A los nueve meses de suscrito el Acuerdo de Ginebra (Suiza, 17 de febrero de 1966), Venezuela ocupó militarmente la isla fluvial de Anacoco, de 28 kilómetros cuadrados, en la confluencia de los ríos Venamo y Cuyuní, límites con la actual zona del Esequibo en reclamación.
A partir del litigio surgido por la zona en reclamación, el Gobierno nacional, bajo la presidencia del doctor Raúl Leoni, se dio a la tarea de ocupar la isla y poblarla luego de un reconocimiento por los comisionados funcionarios del Ministerio de Obras Públicas (MOP), José Cabezas y Francisco Guevara Luces. Pero esta decisión provocó una reacción del Gobierno guyanés, presidido por Forbes Burnham, y la quema de la bandera venezolana frente al Consulado por parte de manifestantes.
El gabinete de Burnham publicó mapas de la isla fluvial de Anacoco, 360 kilómetros al oeste de Georgetown, con la línea de demarcación entre las dos zonas. Era un trazado fronterizo basado en las conclusiones del estudio realizado por una comisión anglo-venezolana entre noviembre de 1900 y octubre de 1904.
La Cámara de diputados del Congreso Nacional, entonces presidida por Dionisio López Orihuela (del partido URD), protestó enérgicamente “por la ofensa inferida a nuestro país por súbditos de Guyana, estimulados por el gobierno de Georgetown”. Asimismo, mediante acuerdo, ratificó de manera expresa los títulos de soberanos de Venezuela sobre la Isla de Anacoco y rechazó categóricamente cualquier intento del Gobierno guayanés por desconocer estos títulos.
El Parlamento venezolano respaldó la firme actitud del Ejecutivo nacional en resguardo de los derechos de soberanía de Venezuela sobre la Isla de Anacoco y le solicitó el incremento de una eficaz política de frontera que permitiera mantener un adecuado sistema de vigilancia en los linderos con Guayana y demás territorios limítrofes.
El Acuerdo de Ginebra es un tratado vigente firmado por Venezuela, por una parte, y el Reino Unido junto con su colonia de Guayana Británica, por la otra, cuando esta estaba próxima a recibir la independencia. Por eso se detallan los pasos a seguir para la resolución de la controversia limítrofe-territorial sobre la Guayana Esequiba surgida de la contención venezolana ante la ONU (1962) de considerar nulo e írrito (inexistente) el Laudo Arbitral de París (1899) que emitió el Tribunal Arbitral de París y que definió la frontera común entre Venezuela y Guayana Británica. La decisión del tribunal quedó en tela de juicio luego de hacerse público el Memorando de Severo Mallet Prevost que comprometieron la validez del laudo.El Acuerdo de Ginebra es un acuerdo transitorio para llegar a una solución definitiva, pero se mantiene el área en reclamación bajo la autoridad del gobierno de Guyana hasta que no se resuelva algo diferente conforme al tratado.


El Acuerdo de Ginebra establece la creación de una Comisión Mixta, que en un plazo de cuatro años debía decidir la solución al problema limítrofe. El plazo venció en 1970 y se firmó el llamado Protocolo de Puerto España por el cual se congelaba, por un término de 12 años, parte del Acuerdo de Ginebra.
En 1982 Venezuela decidió no ratificar el Protocolo de Puerto España y se retomó lo establecido en el acuerdo.
En 1983 Venezuela propuso la negociación directa con Guyana pero esta no aceptó y propuso tres opciones: Asamblea General de la ONU, Consejo de Seguridad o Corte Internacional de Justicia, pero Venezuela no estuvo de acuerdo y contrapropuso la figura del Buen Oficiante.
En 1987 Guyana y Venezuela deciden aceptar el método de los buenos oficios, que comienza a funcionar desde 1989 en la persona de un Buen Oficiante elegido y aceptado por las partes. Esta figura tiene como función acercar a ambos gobiernos con el fin de que estos lleguen a una solución satisfactoria como lo dicta el tratado.
En junio de 2015, el Gobierno de Venezuela llamó a su embajador en Guyana a consultas luego que el país vecino firmase un contrato de exploración y explotación petrolera con la estadounidense Exxon Mobil en una zona marítima que hace parte del reclamo territorial. Sin embargo, meses después, el domingo 27 de septiembre, Venezuela y Guyana acordaron el retorno de dichos embajadores y la mediación de la ONU para resolver la disputa territorial.
Los jefes de Estado, Nicolás Maduro y David Granger, se reunieron en el marco de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Maduro informó después de la reunión que el mecanismo del Buen Oficiante, que busca resolver el diferendo de manera negociada con la mediación de la ONU, fue aprobado por ambos países, lo que ayudará a normalizar las relaciones. (AF)

lunes, 26 de octubre de 2015

CVG Gosch en la IV e HIDROBOLÍVAR en la V

Con una jornada de catorce horas se realizó un Quinto Gabinete Móvil el 2005 para concretar la transferencia de CVG Gosch a  Hidrobolívar.  Varios ministros y los asistentes cuestionaron el proyecto  por exclusión de Delta Amacuro y Amazonas.
En el Quinto Gabinete Móvil que se realizó en las instalaciones del Ecomuseo del Caroní, en Ciudad Guayana, se firmó el acuerdo de cooperación que transfiere el servicio de agua de CVG Gosh a Hidrobolívar.
 El ministro de industrias básicas y minería, Víctor Álvarez, y el gobernador del estado Bolívar, Francisco Rangel Gómez, colocaron sus firmas en el acuerdo, que se esperaba resuelva definitivamente el problema del agua en San Félix y Puerto Ordaz.
Como diría Rangel Gómez, "más por herencia que por ley", la CVG se ha encargado por años de suministrar el servicio de agua a los estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro a través de la Gerencia General de Obras Sanitarias e Hidráulicas de la Corporación, pero ahora no.
La empresa hidrológica regional recibe la transferencia con un sistema de acueductos reacondicionados, puesto que la CVG invirtió más de 1.500 millones de bolívares en los últimos seis meses para también instalar nuevas tuberías de aguas blancas y negras sólo para Ciudad Guayana.
Con esta transferencia de competencias, la Gobernación del estado Bolívar y las once alcaldías de la región podían tramitar los recursos necesarios mediante el Fides y el Laees.
Para el ministro de Industrias Básicas y Minería, la firma del convenio de cooperación era un paso importante para la solución "definitiva de la delicada y largo problema del agua en el estado Bolívar".
 Según dijo Álvarez, atendieron a las instrucciones "precisas del Presidente de la República, quien ha estado bien preocupado por este tema, hoy firmamos este acuerdo de cooperación que nos permitirá avanzar en la transferencia de competencias en materia de agua potable y saneamiento desde la CVG, a la Gobernación y las alcaldías". El también presidente de la Corporación, dijo que en el menor tiempo posible entregarán a los habitantes del estado Bolívar la calidad en el servicio de agua potable que "todos se merecen", pues considera irónico que una de las entidades que tiene las principales reservas de agua dulce en el país tenga un servicio de agua tan precario.
Rangel Gómez calificó el convenio como un logro más "en nuestras gestiones", y recordó que Hidrobolívar se creó por el empeño de los once alcaldes del estado.
Tanto el ministro de Industrias Básicas, como el gobernador de Bolívar, mencionaban una y otra vez que el acuerdo fue posible por la "voluntad política" oportuna, además de repetir que con la participación de los alcaldes opositores se reflejó la democracia participativa.
Dada esta transferencia, el Ejecutivo Regional introdujo ante el Fides dos  propuestas  por un monto de 3.5 millardos de bolívares.  Una de esas propuestas concernía a la construcción de una planta potabilizadora para El Palmar de 50 LPS, que vendría a contrarrestar el déficit de agua potable que presenta toda esta jurisdicción, a través de una toma flotante en el embalse Puchima y la construcción de una nueva aducción desde la planta hasta el pueblo, el aval de Hidrobolívar, Eleoriente y de la dirección regional del Ministerio del Ambiente.
Se estimaba que la ejecución de este proyecto disminuiría el índice de mortalidad infantil y aumentaría las alternativas turísticas y recreativas, generando más de 50 empleos directos y 150 indirectos.
 Otra de las propuestas aprobadas en el último directorio realizado por el Fides durante el año 2005, contemplaba la adquisición de cinco minibuses de 28 y 33 puestos para el fortalecimiento del transporte escolar del municipio Heres con un aporte de más de 998.6 millones de bolívares. (AF)



domingo, 25 de octubre de 2015

Raleigh pagó con su cabeza la invasión de la antigua Ciudad Guayana

La invasión pirata a Ciudad Guayana costó la cabeza de Sir Walter RaleighFoto cortesía
La invasión y saqueo de Santo Tomás de Guayana o “Ciudad Guayana” como también era conocida, con la consecuencial muerte de su gobernador Palomeque de Acuña, costó la cabeza del caballero inglés Sir Walter Raleigh.

Fue la segunda y última expedición de Raleigh a las Bocas del Orinoco que empezó el 12 de junio de 1616 y terminó el 29 de octubre de 1618 con su decapitación que presenció el indio Cristóbal Uayacundo, criado de Palomeque y que este se había llevado como parte del botín.
La expedición al encuentro de tierras y riquezas para su imperio, acariciada al calor de las noticias que llegaban a Europa desde el Nuevo Mundo, constaba de catorce buques con 1.215 toneladas y unos mil hombres.
Comandando la expedición iba Raleigh a bordo del buque “Destiny”, rumbo a las Bocas del Orinoco, por donde decían se podía entrar hacia la dorada Manoa. Su viaje hasta Trinidad fue expedito, pues ya el 6 de febrero de 1595 había estado en San José de Oruña y hecho preso al gobernador Antonio de Berrío.
Pero ahora, al llegar a Trinidad, donde tuvo que combatir para reapoderarse de la isla, enfermó gravemente y adelantó hacia Santo Tomás de Guayana a su lugarteniente, capitán Lorenzo Keymes, acompañado de su hijo Wat, con una fuerza de 600 hombres y cinco navíos.
Diego Palomeque de Acuña, gobernador de la provincia de Guayana, enfrentó a los corsarios con sólo 57 hombres, pero murió en el combate al igual que la totalidad de los defensores de la ciudad. También del lado de los corsarios murieron el hijo de Walter Raleigh y cuatro oficiales. El capitán Keymes se suicidaría después por la muerte del hijo más querido de su jefe.
Sir Walter Raleigh, como se ve, fracasó en esta segunda expedición y su comportamiento deterioró las relaciones de su país con España, causando serios disgustos al rey Jacobo, heredero de la Corona después de la muerte de la Reina Isabel. Por lo tanto, en aras de la paz entre ambas naciones, Raleigh fue preso y decapitado al regresar a su país.
Raleigh, el caballero pirata
El Sir parecía tener muchos títulos: caballero, gentil hombre, poeta, filósofo, militar, parlamentario, gobernante, político, en fin, favorito de la Reina Virgen, pero para los hispanos no era más que un pirata que merecía morir decapitado y, en efecto, murió bajo el filo del hacha del verdugo de la Justicia Real. Pero, tal vez, no haya sido por pirata, sino porque gastó toda una fortuna, propia y ajena. Incluso sacrificó vidas, hasta la de su propio hijo, sin lograr para su reino las ricas y doradas tierras prometidas de Guayana.
Han pasado siglos y la imagen de Raleigh, sigue viva en el espacio que no pudo conquistar y en la Torre normanda de Londres donde fue ajusticiado por Jacobo Primero, sucesor de la reina Isabel, quien fue siempre su virgen protectora.
La desgracia de Raleigh, quizás, comienza con la muerte de la Reina Virgen en 1603. Desde entonces fue su calvario, pero también su resistencia, su lucha por sobrevivir y continuar con la empresa que había emprendido. Escribió dos libros trascendentales. “El descubrimiento del grande, rico y bello imperio de Guayana” e “Historia del mundo” en cuatro tomos.
El gran aventurero de los mares y navegante intrépido tejió sueños dorados, sembró esperanzas y dio a conocer estos horizontes del continente nuevo en alas de la fantasía; alas que al final se quebraron al tratar infructuosamente de conquistar y colonizar las tierras norteñas de Virginia y el Valle del Orinoco.
Con la pena de haber perdido a su hijo Wat y a su lugarteniente, Lorenzo Keymís, el caballero Raleigh, todo deprimido y frustrado, retornó a su tierra donde bajo la niebla imperecedera lo aguardaba la admonición mortal de Jacobo I.
Antes de ser decapitado en aras de la paz de Inglaterra con España, escribió este, su epitafio, el 29 de octubre de 1618:
“Tal es el tiempo depositario / de nuestra juventud, dicha y demás / y no devuelve sino tierra y polvo. / El que en la tumba muda y triste /cuando terminó nuestro camino, / la historia encierra de la vida nuestra. /De esta tumba, polvo y tierra, / me librará nuestro señor, según confío

martes, 20 de octubre de 2015

Bolívar con mayor pérdida industrial del país


En el país existían 12 mil 771 industrias durante el año 1996, pero fueron reduciéndose hasta 11 mil 189 cuando se inició el actual gobierno en 1999. A partir de entonces el retroceso de esta actividad económica se aceleró llegando en 2003 a 6 mil 623 establecimientos.
El estado Bolívar ha perdido 50,3% de sus pequeñas industrias y es la entidad más afectada con una reducción del 44% del total de sus industrias desde el 2001.
En una comparación estadística efectuada por el Centro de Estudios Económicos y Legales, Coniceel, de Conindustria -sobre la base de datos que proporciona el Instituto Nacional de Estadísticas, INE, en su Directorio Industrial 2004- se revela la evolución del sector manufacturero e industrial venezolano desde 1996 hasta el año 2004.
La cúpula del sector secundario apunta en su investigación que la pequeña industria se recuperó 5,03% en 2004, mientras que la gran industria muestra una caída sostenida de 15,2%, desde 2001.
Este crecimiento industrial puntual arroja un aumento de 6 mil 623 a 6 mil 787 establecimientos en un año, "debido básicamente al incremento de la pequeña y mediana empresa, Pymes, cuyo número igualó el nivel registrado en 2002".
Las entidades que muestran resultados favorables son Táchira y Nueva Esparta. La primera aumentó el total de sus industrias en todos los estratos, resaltando el incremento de la pequeña industria de 174,2% (respecto al 2001 ha crecido 123,9%). Nueva Esparta aumentó en 111,8%, frente a un crecimiento de 76% en términos generales.
 El análisis efectuado por el sector fabril advierte que la actividad expansiva de la industria mediana es inferior (aquella que emplea entre 21 y 50 trabajadores) al pasar de 1.169 a 1.190 locales, y de la pequeña industria que registra un incremento en sus negocios, al deslizarse de 4 mil 376 a 4 mil 596 empresas.
La gran industria se reduce de 627 a 564 centros de producción; igual ocurre con la industria mediana superior (aquella que emplea entre 51 y 100 trabajadores) que desciende de 451 a 437 compañías. En este estrato los sectores de alimentos, químicos, plástico, productos no metálicos y metales comunes agrupan 57% de estos establecimientos.
El documento además compara las principales actividades industriales en 10 de los 17 rubros fundamentales de la manufactura e indica que se detectó una recuperación. Se trata de los sectores químico, caucho-plástico, artes gráficas, maquinarias-equipos, muebles, metales, automotriz y cueros. Como resultado se mantuvieron deprimidos los renglones de alimentos, metálicos, no metálicos, madera-corcho, textiles y papel.


sábado, 17 de octubre de 2015

485 años de la develación del Orinoco y el nombre de Guayana



Diego de Ordaz, un valiente militar hispano, lugarteniente de Hernán Cortés en la conquista de México, el primero en escalar el volcán Popocatepetl en fase de erupción, figura en los anales de la historia de la conquista del Nuevo Mundo como el legítimo descubridor y explorador inicial del río padre de todos los ríos de Venezuela. Ese río que en 1530 era conocido por los propios aborígenes con otros nombres correspondientes a su lengua, pero al final unificados con el autóctono Urinokú, con la variación gramatical Orinoco, sin perder la etimología de Ori (confluencia) y Noco (lugar).
Las investigaciones históricas relatan que el 20 de octubre de 1530, Diego de Ordaz, en calidad de Comendador, Adelantado y Alguacil Mayor, zarpó de San Lucas de Barrameda (España) rumbo al Nuevo Continente, a la conquista y poblamiento de las tierras que van desde el río Marañón (en el Amazonas peruecuatoriano) hasta Macarapana, en el Golfo de Paria (hoy parte del estado Sucre), conforme a la capitulación(*) expedida en Madrid.
Diego de Ordaz, conforme a los términos del documento real iba a ser gobernador de las tierras por él conquistadas “por todos los días de vuestra vida con salario de setecientos veinticinco mil mares en cada un año contados desde el día que vos hizieredes (hicieras) a la vela en estos, nuestros reinos, para hacer la dicha población e (y) conquista, los cuales vos an (han) de ser pagados de las rentas e (y) derechos a nos pertenecientes en la dicha tierra que assy (así) abeys (hayan) de poblar”.


Su primera escala para reforzar la expedición con más recursos fue en Islas Canarias, de donde desplegaron velas cuatro naves con 600 hombres y 36 caballos a su mando aquel 13 de diciembre de 1530, día de Santa Cecilia. Zarparon con buen tiempo desde Tenerife rumbo a tierras vagamente conocidas, que parecían jurisdiccionales del río Marañón, pero fuera de las posesiones del Reino de Portugal.
Luego de prolongados períodos de calma y tempestades que disgregaron naves y rutas, avistaron tierra a los veintiséis días de navegación. Estaba dos grados por encima del paralelo equinoccial, pero no hallaban lugar adecuado para fondear los barcos y centrar su comando de operaciones hasta que lo vieron en Paria, ya a mediados de marzo de 1531.
Pero Paria, al igual que Cubagua, era jurisdicción discutible, pues allí Antonio Sedeño, gobernador de Trinidad, tenía un Fuerte al mando de Juan González de Sosa; de todas maneras, Ordaz impuso su fuerza y utilizó al propio Juan González, al mando de un grupo de sus hombres, para hacer una exploración previa del estuario. González, no obstante, se aventuró hasta la propia desembocadura del Caravaca, como los indígenas se referían al río Caroní. Allí, él y su compañía escucharon por primera vez de boca de los indígenas que, sobrecogidos de asombro y curiosidad, los recibieron como seres extraños: “¡Uayana! ¡Uayana!” y, con ese nombre, para siempre, quedan señalada estas tierras selvosas avasalladas por inmersos caudales de agua.
La exploración y buenas noticias de Juan González y su tripulación abrieron camino y entusiasmo a Diego de Ordaz para acometer su aventura de remontar por vez primera el Orinoco hasta la desembocadura del Meta, al encuentro de tierras ricas y parajes promisorios. El raudal de Carichana no le permitió seguir adelante. De vuelta a Paria, muchos de sus soldados, irritados por el despotismo con que a veces los tratara, y descontentos por el fracaso de la expedición al no dar con lo que buscaban pese a la pérdida de recursos humanos y bienes materiales, lo delataron ante Pedro Ortiz de Matienzo, gobernador de Cubagua. Este lo redujo a prisión y lo llevó a Santo Domingo. La Audiencia lo declaró inocente, pero de regreso de Santo Domingo a España para tratar de dirimir el asunto en alzada, Ordaz murió repentinamente en alta mar. Era el verano de 1532. Posiblemente envenenado por su demandante, Ortiz de Matienzo.
Es así como desde entonces, entre la sed y la aventura del Viejo Mundo, se teje una historia de fortuna, desavenencias y maravillas que dieron a conocer el río padre, y con él, la huella imperecedera en la historia de la humanidad de una de las regiones más ricas del planeta: Guayana.
(*) Capitulación: nombre que se le daba a los documentos jurídicos emitidos por la Corona Española, a través del cual contrataba a particulares para emprender misiones la Nuevo Mundo a cambio de títulos, beneficios económicos o regalías de los bienes conquistados en esa expedición.

jueves, 15 de octubre de 2015

Diálogo de Piar antes de ser ejecutado


Creyendo que ya era el momento de la ejecución, su guardián el Capitán Juan José Conde le  preguntó si quería que le llamase algún sacerdote. No respondió y fijos los ojos en el Crucifijo que estaba sobre la mesa del cuarto de prisión y, exclamó:
            -Hombre salvador, esta tarde estaré contigo en tu mansión.  Ella es la de los justos.  Allá no hay intriga, no hay falsos amigos, no hay alevosos... A ti los judíos te crucificaron, tú mismo sabes por qué, y yo...y yo...por simplón voy a ser fusilado esta tarde.  Tú redimiste al hombre, y yo liberté a este pueblo ¡Qué contraste!
            Y dirigiéndose al Capitán, le dijo:
            -Capitán Conde, yo habré sido, no lo dudo, fuerte en reprender a mis subalternos; pero ¿cuál es el que mande que no tenga sus actos de arrebato?  Mas, en mi interior jamás he guardado ningún rencor, mi corazón nunca ha sido malo como los que me han vendido y condenado.  Yo los perdono, y también pido perdón a usted por las impertinencias que de mi haya sufrido.
            Traído el almuerzo, nada le apeteció.  Sólo de cuando en cuando pedía sangría.  Como a las once y media, tomando una esclavina que usaba, le dijo al Capitán:
            -No tengo un grande uniforme que ponerme para morir como Ney, pero me basta esta esclavina –y poniéndosela, preguntó: ¿Qué le parece, Capitán?
            -Déjese de eso por Dios, General.  Piense sólo en su alma.
            -Dice usted bien Conde, que venga el Provisor porque ese viejo me parece ser hombre de los más racionales de su oficio.
            Vino pronto el Prelado, lo confesó y se retiró meditando con la mano derecha en el pecho.  Piar, entonces, le encargó al Capitán le avisase cuando fuese la hora y éste a las cinco, le dijo:
            -Es la hora, General!
            Sin decir palabra, el General tomó el Crucifijo, se hincó, rezó y lo besó.  El Provisor que no se había ido lo acompañó hasta la puerta de la calle donde volvió a hincarse, oró de nuevo, entregó el Crucifijo y marchando sereno hacia la muerte pronunció su última frase:
            -¿Con que no me permiten mandar la escolta?
            Llegado al lugar indicado, al pie de la bandera del Batallón de Honor, oyó de nuevo la sentencia, pero esta vez con aire despreciativo, hundida de costumbre la mano en el bolsillo, moviendo el pie derecho y girando su mirada sobre el paisaje humano.
            El Capitán Conde trataba de colocarle una venda que arrebataba y lanzaba al suelo.  A la tercera vez, el General Manuel Piar no insistió sino que abrió su esclavina y el pelotón de fusileros pudo disparar directo al pecho descubierto.
En la plaza de Angostura, a 16 de octubre de 1917.-7º.-Yo el infrascrito Secretario, doy fe que en virtud de la sentencia de ser pasado por las armas, dada por el Consejo de Guerra, S. E. el Gral. Manuel Piar, y aprobada por S. E. el Jefe Supremo, se le condujo en buena custodia dicho día a la plaza de esta ciudad, en donde se hallaba el señor general Carlos Soublette, Juez Fiscal, de este proceso, y estaban formadas las tropas para la ejecución de la sentencia, y habiéndose publicado el bando por el señor Juez Fiscal, según previenen las ordenanzas, puesto el reo de rodillas delante de la bandera y leídosele por mí la sentencia en alta voz, se pasó por las armas a dicho señor General Manuel Piar, en cumplimiento de ella, a las 5 de la tarde del referido día; delante de cuyo cadáver desfilaron en columna las tropas que se hallaban presentes, y llevaron luego a enterrar al cementerio de esta ciudad donde queda enterrado; y para que conste por diligencia lo firmó dicho señor con el presente Secretario .--- Carlos Soublette.—Ante mí, J. Ignacio Pulido, Secretario.     
            Allí en la Plaza Mayor de Angostura sobre la tierra húmeda y musgosa de la tarde quedó tendido con todas sus cualidades y defectos el Héroe de San Félix.
El  “cementerio de esta ciudad” a que se refiere el acta de ejecución, era un sitio que más que cementerio propiamente concebido, parecía un corral cercado con “cardones de España”, muy verdes y prolijamente enrevesados.  Por eso el pueblo lo llamaba “Cementerio del cardonal”.