sábado, 4 de septiembre de 2021

EL MILAGRO DE LA LLUVIA

VIA
Según cuentan los habitantes más antiguos de El Valle que conocen de la historia, dicha población experimentó una sequía en el año 1608. Margarita no posee ríos, y sus pocas elevaciones impiden que las nubes se detengan en su tránsito sobre la isla… Las pocas lluvias son características en Margarita, pero nunca como a comienzos del 1600, cuando un fenómeno natural impidió que cayera una sola gota de agua. En esa oportunidad la sequía se extendió por varios años, secando la tierra y acabando con la vegetación que ardía en llamas por el intenso calor. Prácticamente todo se acabó: los animales morían y no se podía cultivar… Pero aún así, los margariteños estaban empeñados en no abandonar su isla… Como último recurso, el pueblo fervoroso elevó sus plegarias en procesión y decidieron sacar la imagen en procesión hasta La Asunción, llevando a la madre de Dios por los miserables caseríos inmersos en la sequía y la desesperación… ¡..Cuándo ocurrió el milagro..! El cielo se oscureció y un fuerte aguacero, como nunca antes, colmó los áridos campos que volvieron a la vida… A partir de entonces, la Virgen vela por la felicidad de los margariteños, y es la encargada de asegurar el agua de lluvia, desde ese día, no ha dejado de regar los campos. Desde ese “momento milagroso” los orientales, también extranjeros, le piden favores con mayor fe y le entregan su vida espiritual (Tomado de “LA HORA.COM”)

LA VIRGEN MARINERA

Entre los años 30 y 40 del siglo anterior y que lo diga el romancero de Guayana Héctor Guillermo Villalobos, la mayor fiesta religiosa era la que los bolivarenses le prodigaban a la Virgen del Valle, el mes de septiembre. Esto hace suponer lo grueso de la población oriental en la ciudad, aunque desde tiempos del Obispo Sixto Sosa, la Virgen Marinera es la patrona de la Diócesis de Guayana, no obstante ser Nuestra Señora de las Nieves Patrona de la ciudad capital y Santo Tomás, el de ver para creer, patrono de Guayana desde 1595. Lo cierto es que la devoción por la Virgen del Valle se mantiene, aunque virtualmente arrinconada en el barrio que lleva su nombre, con santuario erigido por la propia comunidad con ayuda sustanciosa del Ejecutivo Regional cuando su titular era Antonio Rojas Suárez, devoto de la Virgen por herencia güireña. Se ha dicho siempre que el fundador de ese barrio fue el Arzobispo Crisanto Mata Cova cuando damnificados del Orinoco corrieron en su auxilio. De allí que el ex presidente Municipal Antonio José Grimaldi lo haya criticado como el primer invasor de tierras ajenas, pues las antiguas tierras de La Mariquita donde se levanta el Barrio Virgen del Valle, pertenecían desde el siglo diecinueve a un señor de apellido Pinelli que le dio albergue en la misma a Jean Chafanjón y Augusto Morise cuando hicieron escala en la ciudad rumbo hacia los nacimientos del Orinoco. Las fiestas de la Virgen del Valle en la ciudad, transcurría prácticamente en la playa del Orinoco cuando era larga, suelta y arenosa. No había muro que la atajara como ahora. La gente bajaba airosa con sus trajes domingueros. Había alegría, había bullicio frente a los barcos de todos los tamaños, pintas y colores, todos embanderados, con remos y velas listas para zarpar en cortejo tras la ornada lancha patrona de la virgen marinera. Entonces llegaban al puerto fluvial de la ciudad flotillas de todos los pueblos ribereños, saludando y venerando a la virgen, con su gente, con sus cantos y sus flores. Veinte jóvenes sacaban sobre sus hombros a la Virgen de la Catedral al ritmo de las seis campanas que desde lo alto de la torre hacía sonar el sacristán. La procesión se movía lenta bajando la cuesta hasta la playa donde era recibida entre cantos, cohetes, promesas y oraciones. La imagen de la Virgen del Valle de la Catedral, tallada en madera, de 1,60 metros, fue hecha en Barcelona de España y trasladada a Ciudad Bolívar en 1936, totalmente costeada por la matrona bolivarense Consuelo Pérez de Quejeiro, agradecida por un milagro de la antiquísima virgen de los guaiqueríes. Esta imagen, curiosamente, no es posible verla en la Catedral durante el año sino desde el 5 hasta el 8 de septiembre, aniversario de la Natividad de la Virgen María y aniversario de su Coronación Canónica. Esto se debe a una circunstancia muy particular que data desde el mismo año 1936 cuando la trajeron. La señora de Quejeiro no estuvo de acuerdo con el lugar que le asignó en la Iglesia Catedral el Obispo de la Diócesis, Monseñor Miguel Antonio Mejía, y optó por conservarla ella en su propia casa de la calle Dalla Costa No. 41, donde permanece y es temporalmente trasladada a la Catedral para los tradicionales ritos religiosos en su honor. Cuando la señora Consuelo Pérez de Quejeiro falleció, la señora María de Torres, heredera universal de todos los bienes de Consuelo quedó, por devota y fuerza de la misma herencia, con la obligación de cuidar de la imagen y de sus fiestas. La señora María de Torres falleció casi centenaria y su hija Gladis Torres Pire, asumió como heredad la tradición de cuidar de la imagen y llevarla a la Catedral al comenzar septiembre para las festividades en su honor que se inician el 5 y finalizan el 8. Lo mismo hace Jesús Millán en el barrio de su nombre. (AF)

MILAGROSO HALLAZGO DE LA CORONA DE LA VIRGEN DEL VALLE

La Corona de la Virgen del Valle que había sido robada en el 2010, fue hallada diez años después de una forma considerada más que casual, milagrosa, Delincuentes, arrinconados por las autoridades, lanzaron al mar esta y otras piezas que habían robado a mano armada del Museo Diocesano de Nueva Esparta. La corona confeccionada en oro a un costo de 7 mil dólares fue hallada el 27 de mayo de 1919 en alta mar por pescadores de Chacopata (estado Sucre) La reliquia fue recuperada después de diez años de su desaparición, cuando se quedó trabada en el motor de una lancha usada en la faena de pesca entre el estado insular y Sucre. (AF).

viernes, 3 de septiembre de 2021

FALLECIÓ ÓSCAR RODRÍGUEZ

Óscar Rodríguez falleció, ya nonagenario, el 30 de agosto último pasado. Era creo, en Ciudad Bolívar, si no el único, uno de los pocos sobrevivientes de la represión, persecución y cárcel con cuyas insolentes arbitrariedades el perezjimenismo quiso quebrar el pensamiento y vigor democráticos de la generación de los años cincuenta. Óscar Rodríguez tenía entonces dieciocho años y militaba el movimiento juvenil que Acción Democrática había creado a la luz de su doctrina socialdemócrata en Venezuela, incluyendo obviamente, a Yaritagua, donde Óscar había nacido en 1930 y estudiaba. Yaritagua es la ciudad más importante de Yaracuy después de su capital San Felipe y es llamada “La ciudad dulce” en alusión a sus grandes extensiones de caña que ha dado lugar a ingentes ingenios azucareros. La ciudad meliflua cuenta hoy con unos cien mil habitantes, pero para el año 49 cuando el Maestro Rómulo Gallegos fue derrocado, la población estaba por debajo de los cincuenta mil. A las dictaduras, como la que estaba surgiendo, no les importa la baja densidad poblacional de un lugar sino que por lejos que esté no hable de las cosas malas de los gobernantes. El joven dirigente habló mal del régimen y fue reprimido, perseguido y encerrado tras barrotes lejos de Yaritagua, en el estado Táchira donde los escasos días que pensaba pasar se les alargaron hasta 365 en aquella mazmorra donde aprendió a leer los entuertos de la política y a vigorizar su ánimo y la rabia que suscitan los regímenes despóticos y autoritarios. Por esos avatares de la vida conoció después a Manuel Alfredo Rodríguez participando en una reunión de la Juventud de Acción Democrática con quien hizo buenas migas y le aconsejó venirse a probar suerte en la tierra del Orinoco donde moran sus ancestro celtaibéricos. Aquí se vino a deslumbrarse con el río y a acerarse con el hierro que ya bajaba de El Pao y de la Paría. Aquí conoció al abogado Asdrúbal Fernández conspirando y despachando en los altos del quiosco de Carlitos Hernández. Al maestro Wisi impartiendo lecciones a los muchachos de La Alameda que colmaban las aulas del Grupo Mérida. Al dirigente político Moisés Marcano, paisano de Alfaro Ucero. A Santos Rebolledo, a Pedrito Bilancieri, a Gustavo Manzaneda, a Chipo Sucre, a José Luis Machado, a Rigoberto Hernández y al comandante Laborí, trabajando en la clandestinidad para Acción Democrática que había perdido el poder y se organizaba para recuperarlo en estrecho contacto con oficiales militares. Entonces, la Cárcel Modelo de Vista Hermosa se estrenaba con los presos venidos de Guasina y Sacupana y donde más tarde entraron personeros como Ramón J. Velásquez, Luis Tovar y Manuel Peñalver. Oscar Rodríguez estuvo trabajando clandestinamente enlazando células, trasmitiendo mensajes que venían blindados de la capital, repartiendo manifiestos contra el gobierno represivo hasta que en el puerto de la Chalana lo apresaron en una redada los sabuesos de Gomecito y Canache y lo enjaularon en el sótano del Cuartel de Policía adosado al antiguo Cuartel del Capitolio de la Plaza Miranda. Allí permaneció trancado durante dos largos años hasta que despuntó la nueva patria del 23 de enero de 1958. Oscar Rodríguez no ha mucho había celebrdo sus Bodas de Oro, con la abogado Josefina Mast, a quien conoció cuando ella era apenas una adolescente de quince años y aspiraba, como ocurrió, ser maestra del Grupo Escolar Estado Mérida. Él tenía 29 años cuando fue liberado, es decir, un día después del 23 de enero que se vaciaron los calabozos de Venezuela repletos de presos políticos, muchos de ellos torturados, no con los grillos del gomecismo sino montados desnudos sobre el filo de un ring. (AF). Le sobreviven. Además de su esposa Josefina, su hijo Óscar Rodríguez Mast, guitarrista, abogado y ex contralor del Estado así como su hija Albor Rodríguez Mast, escritora, periodista de la página de Arte de el Nacional y ex directora de la revista URiNOKO de la Asociación de Escritores del Estado Bolívar y su hija mayor Anelisa.(AF).

BARRIO VIRGEN DEL VALLE DE CIUDAD BOLÍVAR

El antiguo sector de ”La Mariquita”, hoy Barrio Virgen del Valle que ya dejó de ser barrio para transformarse en un conglomerado urbano con todos los servicios, nació en mayo de 1967 al calor de 80 familias invasoras que vivían arrimadas y carecían de techo propio. Esas familias venían de ser desalojadas de un terreno proyectado para la Urbanización Andrés Eloy Blanco, en la avenida de su nombre. Ante la medida de desalojo, los invasores alegaron que estaban construyendo ranchos en la zona por insinuación de Monseñor Crisanto Mata Cova, quien hacía poco se había posesionado del arzobispado. Monseñor tratando de amparar a los invasores, viajó a Caracas a entrevistarse con el Presidente de la República para tratar el caso, mientras tanto un grueso pelotón de policías, atendiendo instrucciones del Presidente edilicio, procedió a tumbar los ranchos dejando a sus propietarios y corotos debajo de los árboles. Estas ochenta familias, amparadas por el prelado, se reubicaron en la zona de “La Mariquita” que Monseñor Mata Cova bautizó con el nombre de barrio “Virgen del Valle”, lo que llevó al concejal Antonio José Grimaldi a señalar al Arzobispo como el “primer invasor de tierras de la ciudad capital”. La Mariquita era uno de los lugares bucólicos de recreación más pintorescos de la ciudad, dominado por una cascada ideal para los bañistas y donde un corso de apellido Pinelli, emparentado con la familia Liccioni tuvo una cría de animales. Estaba realmente en pleno bosque, a tres cuartos de horas a caballo y a una hora y media a pie desde la ciudad cuando todavía no había llegado el automóvil. Cuando los franceses Jean Chanfanjon y Augusto Marisot estuvieron en Ciudad Bolívar en 1886-87 realizando exploraciones botánicas, pasaron varios días inolvidables en La Mariquita según recogen en sus memorias. Aquí batieron “pájaros de todos los colores y de todos los tamaños para colecciones, desde un pájaro azul cabeza negra y blanca del tamaño de una gallina de Guinea, hasta colibríes, los más microscópicos pájaros moscas”. En el paraje de La Mariquita, en lo alto de una vega, se alimentaron con tórtolas, periquitos, perdices y pequeños hortelanos. El sudor abundante del verano de abril lo aplacaban con el fruto del manzano de caoba de propiedades astringentes y por la tarde siguiendo un tanto el rito europeo de te y galletitas, tomaban guarapo acompañado de casabe junto con dos peones que le sirvieron de grata compañía. En 1920, los llamados garajes de la ciudad alquilaban automóviles para ir de paseo a La Mariquita y el servicio se hizo tan frecuente que la Municipalidad estableció una tarifa de dos bolívares por un paseo en vehículo hasta aquellos bosques que hoy en día perdieron su acogedora sombra por fuerza de la tala que fue cediendo espacio a los sin techos. Empezó con ochenta familias que ya el 16 de mayo de 1967 según reportaje del diario El Nacional, había aumentado a 300 familias sobre las que todavía pesaba la amenaza de desalojo por orden de la Municipalidad. El rotativo caraqueño que entonces circulaba profusamente en Ciudad Bolívar donde tenía una Corresponsalía, titulaba así: “La Mariquita, barrio atormentado por la miseria y amenazado de desalojo. 300 familias de Ciudad Bolívar que viven en la miseria más espantosa se quejan de que son maltratados por la Policía y cuadrillas de obreros municipales”. Las tierras invadidas bajo la tutela del Arzobispo Crisanto Mata Cova por numerosos damnificados que allí se asentaron forman hoy parte del desarrollo urbano de la ciudad dentro de los límites de la Parroquia Vista Hermosa. El Barrio Virgen del Valle cuenta hoy con un Santuario construido bajo la gestión del Gobernador Rojas Suárez y que cuida con mucho afán y esmero el amigo Jesús Millán, El padre Antonio Valladares, párroco de la Parroquia Virgen del Valle, asiste a los feligreses del lugar. La construcción del santuario se inició el año 2001 con 200 millones de bolívares a la empresa E. A. Poc. Construcciones, teniendo como ingeniero residente a César Salomón, y de inspector a la ingeniera Maritza de Pérez, se inicia la obra dentro de lo que fue una primera etapa. En esta fase se sentaron las bases del proyecto, llegando a levantar toda la estructura de piedra. . (AF)

jueves, 2 de septiembre de 2021

MILAGRO EN GUAYANA DE LA VIRGEN DEL VALLE

En Ciudad Bolívar se cuentan milagros de la Virgen, entre ellos, uno de un jueves de marzo de 1950, a las siete de la mañana, los Saltos de Mariba que antecede al Salto Aripichi en la desembocadura del Río Icabarú en el Caroní, que repercutió hondamente en la población guayanesa. Dos curiaras grandes cargadas de mineros, entre ellos, José Urbano Taylor, Secundino Marcano, Miguel Requena Mister Ocona y José Peña, entre cincuenta de ellos, naufragaron y todos se salvaron incluyendo un saco o costal con 80 kilogramos de granos herramientas y ropa que, y he aquí el milagro, flotó y navegó sin hundirse no obstante su peso, hasta el lugar ganado a nado por los mineros. En ese momento angustioso, José Peña exclamó cargado de fe que ese saco no podía irse al fondo porque “la Virgen del Valle no se ahoga”. Dentro envuelto en la ropa había colocado antes de partir, una estampa de la Virgen. (AF)

EL MILAGRO DE LA PERLA

En cierta ocasión (la historia no precisa cuándo), un pescador de perlas llamado Domingo sufrió una picadura en el muslo por parte de una raya. Como la herida devino en gangrena, se pensó en la amputación de la pierna para salvar la vida del pescador, quien pidió a la Virgen que le devolviera la salud a cambio de ofrecerle la primera perla que capturara en el mar. Tras sanar, Domingo encontró en el fondo marino una ostra con una perla en forma de pierna en su interior. Esta joya puede apreciarse hoy en el Museo Diocesano de la Virgen del Valle, ubicado en Margarita y que abrió sus puertas en 1989 (Fuente: El Carabobeño).