Recopila las crónicas que diariamente vengo publicando en el Correo del Caroní y Red Social
sábado, 23 de enero de 2021
MARCOS PEÑA BOUCHARD
El profesor de castellano y literatura y ex director del liceo Fernando Peñalver, Marcos Emilio Peña Bouchard, falleció el jueves 21 en San Juan de los Morros del Estado Guárico, me informó desde allá mismo el amigo y colega periodista Oswaldo Utrera.
El docente upatense falleció a la edad de 93 años, puesto que nació en el templado clima del valle del Yocoima el 24 de marzo de 1928, octogésimo tercer día del calendario gregoriano, día, por cierto, de la memoria por la verdad y la justicia de lo innegable de este educador, de quien sus colegas tienen buena memoria.
Según ellos, el profesor Peña Bouchard, descendiente de los corsos franceses que llegaron a Guayana en busca del dorado, que muchas veces se conmutó en el oro del idealismo como lo fueron los Tailhardat.
Según sus colegas, era un educador cautivante, de soluciones simples y pedagógicas. Como director que fue tanto en el Peñalver de ciudad Bolívar como en el Liceo Juan Germán Roscio del Guárico. Tomaba medidas rápidas y decisivas. Era claro y directo aunque algunas veces atrapado por la rabia de ciertos desafueros. (AF).
viernes, 22 de enero de 2021
HÉCTOR GUILLERMO VILLALOBOS, ROMANCERO GUAYANÉS QUE CANTÓ A VENEZUEALA
El 24 de marzo de 1987, el gobierno del médico René Silva Idrogo, en nombre del pueblo del Estado Bolívar, tributó homenaje al pedagogo y poeta romancero, Héctor Guillermo Villalobos, quien nació en la propia Casa donde en 1819 se reunió el Congreso de Angostura o Congreso Constituyente que le dio a Venezuela la Constitución centralista propuesta por el Libertador, Simón Bolívar.
Héctor Guillermo Villalobos, quien además fue gobernador del Estado, nació
se cumplió un programa, rea¬lizado en la Casa del Con¬greso de Angostura para rendir homenaje al extinto poeta guayanés iniciado con una sesión solemne de la Asam¬blea Legislativa del estado Bolívar, participando como Orador de Orden Guillermo Villalobos Matheus, hijo del extinto poeta, quien habló sobre la labor poé¬tica de su padre.
Luego se procedió a la develación de una placa en el lugar donde nació el poeta y condecoradas las escritoras Lucila .Palacios y Luz Machado, con la Or¬den del Congreso de Angos¬tura en su Primera Clase. Seguidamente, el pia¬nista David Ascanío ofre¬ció un concierto, .interpre¬tando clásicos venezolanos y europeos a los circunstantes, entre ellos, primera dama del Estado, Librada Gómez de Silva; el escri¬tor Manuel Alfredo Rodrí¬guez; el declamador Balbino Blanco Sánchez y otras distinguidas persona¬lidades amantes de la cul¬tura.
miércoles, 20 de enero de 2021
EL VALS EN CIUDAD BOLÍVAR
Uno de los principales exponentes del vals en Ciudad Bolívar, fue el maestro aragüeño Federico Villena. El vivió en la capital guayanesa desde 1860 hasta 1863, cuando por razones políticas se residenció en Trinidad. Dos años después retornó requerido como Maestro de Capilla, organista de la Catedral y Director de la Banda del Estado. Me lo contó, o informó el amigo Alberto Porras cuando estuvo aquí enamorado de María Barreto hasta el punto de fundar con ella y Mariita Ramírez el Trío Reencuentro que se ocupaba además en 1992, de la investigación, difusión de las tradiciones musicales y realización de conciertos y charlas en escuelas, liceos y universidades.
Durante la primera mitad del siglo XX, el vals lo siguen cultivando el músico trujillano Laudelino Mejías, residente en la ciudad desde 1930 por un período de casi tres años; Telmo Almada, guariqueño, llegó a Ciudad Bolívar en 1923 y vivió en ella hasta su muerte en 1973, fue Director de la Banda del Estado; docente; escribió valses, música religiosa, pasodobles y foxtrox; Félix Mejías, de Aragua de Barcelona, encarnó la personalidad romántica del siglo XIX, poeta interprete del violín, compuso fundamentalmente valses, entre ellos el más popular: Rayo de Luz.
En la segunda mitad del siglo XX, continuaron Marcos Ortiz; Ramón Hurtado; Carmito Gamboa; Juanito Arteta; Pepe Flores; Manuel Siverio, fundadores de la orquesta Típica Angostura. Porras dice que a partir de 1989 podría sumarse el Trío Reencuentro para concluir en que la influencia del período romántico de la música desarrollado en Europa durante el siglo XIX, se introdujo en Ciudad Bolívar a través del Orinoco, destacándose notablemente el vals, estilo que produjo un profundo sentimiento de simpatía e identificación, entre compositores, músicos y público.
Alberto José Porras es violinista, director de orquesta e Investigador musical. Se ha desempeñado: como miembro fundador de varias instituciones musicales, (AF)
martes, 19 de enero de 2021
EL GENERAL VICENTE LA ROSA
Cuando Simón Bolívar moría en Santa Marta, en Ciudad Bolívar, salvando la distancia, nacía un niño que también tendría figuración en la guerra defendiendo los principios liberales. Los bolivarenses lo recordaban con mucha fricción hasta los años sesenta, después ha decaído su memoria acaso por la fuerte inmigración producida en toda Guayana por boom del hierro y el acero que ha ido desplazando la tradición y conocimiento de los valores bolivarenses.
Ese niño se llamaba Vicente La Rosa, de padres provenientes de Huesca España y su primera figuración histórica la registra Bartolomé Tavera Acosta en su libro “Anales de Guayana”, según indagación historiográfica de Ennio Rodríguez, quien estuvo algún tiempo en la Dirección de Cultura del Estado acompañando al doctor Víctor Medina Silva, ambos se complementaba porque Víctor canta y ejecuta la guitarra y Ennio toca mejor el Cuatro, a decir de mi hermano Luis José, quien lo alojó un tiempo en su posada “El Palangre” de la isla de Coche.
Tavera Acosta escribe que en 1867, Vicente La Rosa, con 37 años encima, ya era General y contribuyó con 2 pesos y medio en la colecta general que se hizo por instrucción de Juan Bautista Dalla Costa Soublette para erigirle una estatua al Libertador Simón Bolívar en la plaza mayor de Angostura, la primea pedestre y de bronce en Venezuela.
En la Revolución de Abril, 1871, que hizo posible la llegada al Poder del General Antonio Guzmán Blanco y la vindicación del prócer civil Juan Bautista Dalla Costa, El General Vicente La Rosa se portó como los buenos. Con sesenta hombres abrió fuego en el punto llamado “Las Palomeras”; se replegó por detrás del Cementerio y salió a la Plaza del Convento donde preparó con éxito la toma de la “Laja El Chivo” hasta hacer morder el polvo a “Los Azules”, responsables del derrocamiento del prócer civil Juan Bautista Dalla Costa y en general del primer gobierno federalista que tuvo la nación.
A raíz de esa victoria de los liberales de vuelta al Poder, el General Vicente La Rosa fue designado Prefecto del Departamento Heres y el 27 de abril de 1874, aniversario de esa revolución guzmancista, el gobierno local le hizo un homenaje perdurable haciéndole levantar un Obelisco en la zona de la Casa de San Isidro donde vivió Bolívar.
En 1892, con el Orinoco sublevado hasta tapar la Piedra del Medio, El Mocho Hernández y Domingo Sifontes tomaron Ciudad Bolívar luego de la sangrienta batalla de Orocopiche, de la cual formaba parte el General Vicente La Rosa comandando la Columna “5 de Julio”. Entonces el oficial contaba 62 años de edad y decidió retirarse del ajetreo de la guerra interna. Se refugió a descansar en la Isla el Degredo del Orinoco, la cual le fue concedida en premiación por sus servicios a la región e Guayana.
La isla o islote más bien, frente a Ciudad Bolívar, en medio del río, le decían “Isla el Degredo”, porque allí la autoridad de Salud Pública obligaba a cuarentena los barcos provenientes de puertos denunciados con brotes de fiebre amarilla o peste bubónica.
Pero cuando se creía ya retirado lo apremió su lealtad con el liberalismo que profesaba Cipriano Castro y al lado de Gómez combatió contra el último reducto de la Guerra Libertadora. Apoyó al General Juan Fernández Amparan con catorce caleteros descamisados del puerto del Orinoco en la toma del Fortín El Zamuro que al final decidió la batalla a favor del Gobierno.
Ahora sí, el General con 73 años a cuesta volvió a la Isla de su propiedad a vivir bajo el cuidado de su hija Paulina La Rosa (en la foto) en cuyos brazos murió el 27 de noviembre de 1925.(AF)
jueves, 14 de enero de 2021
MIGUEL LIMA OSTOS
Miguel Lima Ostos, uno de los profesores fundadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Oriente, se mantuvo activo profesionalmente hasta que decidió no vivir más de lo que quizás estaba previsto.
Era un docente ejemplar según sus alumnos y como tal se hallaba jubilado, pero con el consultorio siempre lleno, mañana y tarde, de pacientes procedentes del Oriente y Sur de Venezuela.
De cuerpo atlético y rasgos asiáticos, sus colegas médicos y discípulos de la Facultad de Ciencias de la Salud, preferían saludarlo como Bruce Lee por cierto parecido con el actor de origen chino -estadounidenses, introductor del Wing Chun Kunf Fu, en occidente, y no se molestaba, lo aceptaba como un halago.
Miguel Lima Ostos, médico cirujano de la UCV (1960) graduado Cum Laude en medicina, especializado en fisiología y dermatología, era caraqueño por nacimiento. Allá en la antigua ciudad de los techos rojos nació un 15 de enero de 1938. Pero podemos afirmar que era bolivarense desde la edad de 24 años cuando llegó para quedarse anclado en el Orinoco a despecho del río Guaire.
Cuando llegó manejando un Austing anglosajón, como primer profesor contratado por la Escuela de Medicina de la UDO, Ciudad Bolívar se hallaba aislada. No existía el monumental puente de acero que nos gastamos ahora. Tan sólo comunicada de una orilla a otra del Orinoco por chalanas que tenían como preámbulo sendas bateas que protegía a la región contra el vector de una novedosa epizootia que atacaba el ganado en el resto de Venezuela: la fiebre Aftosa. Sus zapatos negros muy pulidos, al igual que los neumáticos de su automóvil, fueron fumigados hasta los calcetines. Fue la primera experiencia nada grata para un galeno fisiólogo y dermatólogo que venía a poner a prueba sus conocimientos de egresado Cun Laude en la Escuela de Medina de la UDO todavía en difícil estado embrionario.
En los años sesenta, Ciudad Bolívar todavía era una ciudad bucólica con lavanderas en el río, muchos cines populares y abundante zapoara durante el mes de agosto. Fueron pocos los profesionales venidos de fuera a coadyuvar en el crecimiento y fortaleza del Núcleo Bolívar de la UDO que se quedaron, acaso por lo bucólico y recogido de la ciudad. Miguel Lima Ostos por no decir el único, fue uno de los pocos y no satisfecho con el ejercicio docente y clínico de la medicina en su especialidad, probó capacidad con mucho acierto en el campo político. Ya hemos señalado arriba su desempeño respaldado por toda una hoja de vida en la cual se destacaba como catedrático de la Escuela de Medicina en el campo de la Fisiología y titular de la Jefatura del Departamento de Ciencias Fisiológicas (1963-a 1973).
Profesor asistente entre 1962 y 1967. Profesor Agregado y por riguroso trabajo de ascenso Profesor Asociado y finalmente Profesor Titular hasta la jubilación que disfrutó hasta su cesación. sin dejar de ejercer la medicina en su consultorio particular.
Fue Subdirector de la Escuela de Medicina, Miembro de la Comisión Coordinadora del IV Seminario de Educación Médica, Miembro del Tribunal disciplinario de la ASEUDO y del Colegio de Médicos del estado Bolívar, representante profesoral ante la Subcomisión de Clasificación del Núcleo Bolívar y por varias veces encargado de la Dirección de la Escuela de Medicina, Coordinador del Anteproyecto de Creación de la Facultad de Ciencias de la Salud en el núcleo Bolívar de la UDO.
Jefe Médico Venereólogo de la Unidad Sanitaria de ciudad Bolívar, Médico Dermatólogo del IPASME; Dermatólogo Consultante de las FAV, INOS, CADAFE, INAVI, Director de INCRESUR. Asistió a varios Congresos nacionales e internacionales y recibido botón y placa de reconocimiento por parte de la UDO tomando en cuenta sus años de servicios y la publicación de unos veinte trabajos científicos en revistas nacionales y de difusión internacional. (AF)
martes, 12 de enero de 2021
NOEL VALERY Y LA COCA COLA DE CIUDAD BOLÍVAR
Noel estuvo al frente de la firma N. Valery Agostini e hijos ("La Comercial Orinoco") con representaciones de firmas tanto nacionales como extranjeras. Asimismo cuando su padre abrió las plantas embotelladoras de Coca Cola y Gaseosas "V", en esta ciudad y en los poblaciones de Upata y San Félix, con la denominación comercial de C. A. "Embotelladora Orinoco" que funcionó en edificio propio construido en el Paseo Orinoco.
La Coca Cola llegó a Ciudad Bolívar por primera vez en 1941. La botella costaba un real y los guayaneses buscaron la novedad hasta que al año siguiente, junio de 1942, llegó la competencia. “Llegó la Pepsi-cola” decían los parroquianos bolivarenses a través del comerciante julio Paván. Hacía treinta años que la The Pepsicola C.A, en Long Island City había dado a conocer al mundo la agradable gaseosa. Entonces fue cuando la Coca Cola, a través de don Natalio Valery instaló en junio de 1947 una planta embotelladora. Entonces, una caja de 24 botellas costaba cuatro bolívares, Pero, la Pepsicola terminó avasallando el mercado montando plantas en Ciudad Bolívar y Caroní, llevando a la quiebra la Coca Cola de los Valery.
El Bachiller Noel Valery, a quien vemos en la gráfica junto con el doctor Carlos Hernández Acosta y Luís Felipe Goubat), quien falleció ya nonagenario, realizó obras perdurables para el desarrollo urbano de Ciudad Bolívar cuando ejerció la concejalía y Presidencia de la Municipalidad del entonces Distrito Heres.
Hijo de Don Natalio Valery Agostini y de Maria Ana Caballazzi La Cava, trató como su padre de origen francés, de seguir las huellas de este como maestro de la masonería, empresario y político.
Así llegó a ser concejal y Presidente del Concejo Municipal, luego de haber sido Gerente fundador de la “Embotelladora Orinoco” en 1947, fabricante de la famosa bebida internacional “Coca Cola” y de la “Gaseosa V” con extensiones en las poblaciones de Upata y San Félix de Guayana.
Llegó a la Presidencia del Concejo Municipal de Heres en 1964-1965 para suplantar en la misma a Miguel Vicente Trota y tras haber sido presidente de la Junta Patriótica en el Estado Bolívar a raíz de la revolución cívico militar estallada el 23 de enero de 1958, la cual dio al traste con la Dictadura del General Marcos Pérez Jiménez.
El 5 Diciembre 1964 los bolivarenses fueron convocados por el Presidente Municipal Noel Valery para conmemorar la Batalla de Araure con la inauguración de la Plaza José Antonio Páez en la urbanización Vista Hermosa. Así mismo ese mismo día inauguró la Plaza Francisco Pancho Contasti Gerardino en la zona oriental del cementerio, justamente en la Calle La Manga de Pero Seco. Los bustos en las peanas de ambas plazas fueron realizadas por el artista hispano Julio Manuel Barreiro Rivas, el mismo escultor que en 1969 modeló el Jesucristo de barro negro de 11 metros de alto en los morichales a San Salvador de Paúl.
El 23 de Mayo 1965, dentro del año Bicentenario de la fundación de la ciudad, fue inaugurado el Hipódromo Municipal Angostura en la zona del Jobo Liso por el bachiller Noel Valery y el presidente del centro hípico Antonio José Grimaldi
El primero de septiembre 1965 el bachiller Noel Valery, a nombre de la Municipalidad Heriana impuso a Monseñor Constantino Maradey Donato las Llaves de la ciudad. El acto ocurrió en la Terminal del Aeropuerto en medio de una nutrida manifestación de parroquianos, jubilosos por haber sido el paisano elevado a la jerarquía de prelado como primer obispo de la Diócesis de Cabimas en el Estado Zulia. (AF)
martes, 5 de enero de 2021
LA CATEDRAL ACTUAL DE CIUDAD BOLÍVAR
Para los que me han preguntado por WhatsApp. Entre ellos, el colega periodista. Jorge Romero, debo decirles que la Catedral actual, objeto de numerosas y malas intervenciones, fue concluida bajo el gobierno eclesiástico de Monseñor Talavera y Garcés, pero no era la misma diseñada por el ingeniero de la colonia, Bartolomé de Amphoux. El deseo de terminarla, la dejó sin imafronte, es decir, sin su segundo cuerpo de fachada, y las pilastras fueron coronadas con cuatro pináculos y entre las dos centrales se le construyó un remate con hornacina para una imagen y sobre ella una cruz. Posteriormente fue objeto de otros trabajos, entre ellos, una placa de cemento sobre vigas en las naves laterales y la sustitución del Altozano por una escalinata semicircular construida por el Gobierno Regional (Silverio González (1924-1930) que se iniciaba en las calles Igualdad y Bolívar.
La Catedral actual podríamos decir que es el resultado de una apasionada gestión del Arzobispo Crisanto Mata Cova, quien contó en todo momento con la colaboración del diputado Juan Manuel Sucre Trías, para entonces presidente de la Comisión de Finanzas del Congreso. Data del 15 de febrero de 1979, cuando fue terminada su reconstrucción y restauración siguiendo los planos originales del ingeniero Bartolomé de Amphoux, localizados en los Archivos de India por gestión del Gobierno Nacional que asignó seis millones de bolívares para los trabajos correspondientes.
Las elegantes escalinatas que le daban mayor prestancia y menos aislamiento a la Catedral fueron sustituidas por el Altozano original y sobre el mismo colocada una escultura de Santo Tomás, patrono de la antigua capital de la provincia y el Reloj de la Torre que había sido dañado por una tempestad eléctrica, fue reemplazado por uno moderno hecho en Holanda y cuyas campanadas, cada cuarto de hora, acompasan el Coro del Himno del Estado Bolívar. La Torre, de 44 metros, tiene ahora 13 campanas: cinco del Reloj, las tres viejas y cinco nuevas agregadas que operan por sistema eléctrico desde la sacristía.
Los trabajos, apegados al concepto artístico del neoclasicismo, fueron dirigidos por el arquitecto Graziano Gasparini.(AF)
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