Recopila las crónicas que diariamente vengo publicando en el Correo del Caroní y Red Social
domingo, 7 de septiembre de 2014
La tragedia de los Hernández
El ingeniero César Hernández Acosta, presidente encargado de CVG Edelca, su hermano el pediatra y político parlamentario Carlos Hernández Acosta (en la foto), sus respectivas esposas, dos hijos menores, otros miembros de la familia y la tripulación, perecieron el lunes 13 de octubre de 1991, al incendiarse y estrellarse un helicóptero de la empresa cevegista en la Gran Sabana.
En total viajaban 12 personas a bordo del helicóptero de Edelca, pilotado por el capitán Miguel León Bastardo, cubriendo vuelo entre el paisaje del río Aponguao y Luedpa. El resto de la tripulación estaba integrado por el copiloto Erick Monsalve y el técnico Abdel Antonio Espejo. Al igual que los nombrados, perecieron Esther, esposa del encargado de la presidencia de Edelca y su hijo de 2 años Carlos Eduardo; Isabel Rivero, esposa del pediatra Carlos Hernández Acosta; Isabel Hernández, viuda del ministro de Energía y Minas Valentín Hernández Acosta; David Nerkl, casado con Viviana Hernández, hija del ex ministro Valentín Hernández; y su hijo David Gustavo, de un año.
Según el SAAR, el helicóptero de Edelca se estrelló a causa de un incendio en la parte mecánica del aparato que habría causado pánico al veterano piloto Miguel León Bastardo y, por consiguiente, pérdida del control.
Este accidente trágico de toda una familia oriunda de San Fernando de Apure, pero con vinculaciones familiares muy arraigadas en Guayana y Caracas causó sensible consternación, especialmente en el caso del pediatra Carlos Hernández Acosta por su trayectoria profesional en el campo de la medicina pediátrica y por su connotación política como senador de la República.
El doctor Carlos Hernández Acosta ejerció su profesión de médico pediatra durante 36 años en Ciudad Bolívar luego de hacer su pasantía de recién graduado en la isla de Margarita.
Hijo de Valentín Hernández, apureño y Lola Acosta, matrona guayanesa, nació en San Fernando de Apure el 5 de marzo de 1924. Estudió bachillerato y medicina en Caracas y durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez continuó sus estudios en España, donde recibió el título de Doctor en Ciencias Médicas en la Universidad Central de Madrid en 1953.
Regresó a Venezuela en 1954 y contrajo nupcias con Isabel Rivero, hija de Luís Rivero, cirujano y poeta caraqueño.
En Ciudad Bolívar inició su trabajo como médico residente del recién inaugurado Hospital Ruiz y Páez en la avenida Germania en 1955. Realizó cursos de Emergencia Pediátrica en Barquisimeto en 1957. Se convirtió en el fundador del Servicio de Hidratación Pediátrica del Hospital Ruiz y Páez. Austero, explosivo, gago aun cuando sus pacientes le entendían, de impecable blanco siempre. Trabajó como pediatra de referencia regional en esta ciudad durante 36 años.
Como médico ejerció la jefatura del Servicio de Pediatría tanto en el Hospital Ruiz y Páez y Hospital Héctor Noel Joubert del IVSS.
En política fue de aquélla época de políticos honestos que trabajaban en función del desarrollo del país y no de su enriquecimiento personal. Orgulloso de sus hermanos: Valentín Hernández, ministro de Minas e Hidrocarburos involucrado en grandes obras de desarrollo de nuestro país así como en la nacionalización petrolera. César Hernández, directivo de empresas básicas, Otto Hernández, viceministro de Obras Públicas todos ellos ejemplo de integridad personal.
Se desempeñó entre otros cargos: como presidente del Colegio de Médicos del estado Bolívar en dos períodos. Premio Nacional de Pediatría Pastor Oropeza, otorgado por la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría en septiembre de 1991 Fue senador al Congreso Nacional en dos oportunidades. Presidente del Consejo municipal del Distrito Heres, diputado al Congreso Nacional. Secretario general del partido Acción Democrática. Aquí lo vemos en plena tertulia con sus compañeros de partido el ex Gobernador Luis Felipe Goubat y el Presidente edilicio Noel Valery. (AF).
sábado, 6 de septiembre de 2014
Sobella Loreto
De Houston, Texas, nos llega la noticia de los progresos de Sobella Loreto en las artes visuales como en su labor de proyección de la venezolanidad a través de los consulados de otras naciones, especialmente aquellas integradas a las comunidad bolivariana.
En diciembre del 81 Sobella, nativa de El Palmar, Estado Bolívar, expuso en la Casa de la Cultura “Carlos Raúl Villanueva” de Ciudad Bolívar, a instancias de su presidenta Mimina Rodríguez Lezama. Entonces la periodista Gabriela Ascanio le hizo una nota en este diario titulada “Colores y paisajes” en la que expresa que “la muestra plástica figurativa de la joven pintora venezolana Sobella Loreto de Barnes, está inspirada en la temática del paisaje o la evocación de temas inherentes del entorno que motiva su pupila, trasladando lo tangible al lienzo con mística que inicia con seguro parpadeo.
La espontaneidad de sus matices deviene de vivencias de su infancia entre los ríos que un día le entregaron los caminos. No es ella una pintora autodidacta, puesto que estudia en la Escuela Cristóbal Rojas de la capital de la República (donde estudiaron también con anterioridad otros guayaneses ilustres como Jesús Soto, Alejandro Otero, Régulo Pérez, Alirio Rodríguez, González Bogen, Alirio Palacios) y espera ella, tiempo a tiempo, ir madurando la temprana vocación hacia búsqueda concretas que fundamenten su trabajo”
Sobella salió de San Miguel de El Palmar con ocho años a cuestas a estudiar primero en la Periférica y seguidamente en el Instituto de Comercio Dalla Costa, donde quedó apta para trabajar en las oficinas de la CVG en Puerto Ordaz. Allí conoció a Alex Serrano, agente de la Elliott Company, con quien contrajo matrimonio para radicarse en Santomé, luego Lagunilla, Caracas y finalmente Estados Unidos.
El contacto y comunicación con otros pintores radicados en la capital de la ciudad de Texas y las visitas a las galerías permitieron definir su tendencia dentro del campo de las artes plásticas. Abrevó con entusiasmo en las fuentes del impresionismo y del postimpresionismo y el resultado se deja ver en las exposiciones colectivas e individuales donde le ha tocado participar. El claro oscuro de los clásicos no era lo de ella sino ver las cosas bajo la atmósfera mutable del espectro solar Quería ver la cosas y lo seres, no como son, sino como se sienten y son impresionados en su retina.
El Tigre, Santomé, Maracaibo, el Consulado de Venezuela en los Estados Unidos y Ciudad Bolívar, dan cuenta de su trabajo constante y permanente expuesto, ya en forma colectiva o individual y con el sello propio de su sensibilidad artística, de una sensibilidad que transcribe, como ella misma dice, lo que ve y la forma como lo siente.. En Ciudad Bolívar ha expuesto, además de la Casa de la Cultura, en el Colegio de Abogados cinco años después y en la Casa Italo-venezolana de Ciudad Guayana.
En uno de esos viajes relámpagos que le permitía visitar a su familia en El Palmar donde pensaba convertir las tierras de sus ancestros en una posada turística si la Alcaldía y la Municipalidad no se lo impedían, se encontró con la obra de Manuel Alfredo Rodríguez “Bolívar en Guayana” que la dejó marcada. Entonces comenzó a dirigir su pintura hacia la faceta heroica de Bolívar. De suerte que en su colección no extraña la figura impetuosa del Libertador galopando sobre su caballo alba con la fuerza de un huracán sobre el enemigo.
Y así como tenía ese proyecto turístico para El Palmar, tenía otro de una Galería en el Casco Histórico de Ciudad Bolívar aprovechando uno de esos inmuebles del proceso de revitalización para que propios y extraños hagan escala allí, se tomen un café, examinen catálogos y aprecien las realizaciones plásticas de los artistas de esta cantera que es Guayana donde no sólo hay hierro, bauxita y fuerza hidroeléctrica, sino también poetas y pintores que le cantan al río y a su paisaje subyugante.
Teresa de la Parra
En mayo de 1988, la Unesco presentó en Roma un libro de Velia Bosch sobre la escritora venezolana Teresa de la Parra. Obra en la que ella visualiza críticamente “Las Memorias de Mamá Blanca”, égloga del valle de Caracas, donde transcurre la niñez de la autora.
Pero la obra de mayor trascendencia de Teresa de la Parra es “Ifigenia”, que en un principio se llamó “Diario de una señorita que se fastidiaba”, premiada en París en un concurso de novelistas hispanoamericanos en 1924.
La vida de tan distinguida venezolana transcurrió entre su tierra natal, España y Francia. Falleció en Madrid el 23 de abril de 1936 a causa de una lesión pulmonar.
Velia Bosch, quien dictó interesantes conferencias en Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana sobre la vida, obra y trascendencia de Teresa de la Parra, la considera como una de nuestras pocas escritoras clásicas. Una serie de homenajes se le tributaron posteriormente en París y aquí en Venezuela otro con motivo del centenario de su nacimiento el 5 de octubre de 1989.
Para entonces se cumplió el traslado al Panteón Nacional de los restos de Teresa de la Parra que se hallaban desde 1947 en el Cementerio General del Sur, cuando fueron trasladados desde la capital francesa por la Junta Revolucionaria de Gobierno.
El Senado de la República así lo había dispuesto el año anterior. Luego vino el decreto ejecutivo del presidente Jaime Lusinchi atendiendo a una solicitud de todos los intelectuales de Venezuela, especialmente de Caracas y Ciudad Bolívar, donde Teresa de la Parra ganó su primer concurso de cuentos. Fue en unos Juegos Florales escenificados en el Teatro Bolívar. Teresa de la Parra concursó con el cuento “Mamá X”, que posteriormente formó parte de su novela “Ifigenia”, premiada en París.
Ifigenia, escrita en forma de diario personal, ha sido valorada como la novela venezolana que marca la madurez del género en las letras del país. Fue escrita y publicada en 1924 al terminar la Primera Guerra Mundial, bajo el seudónimo de Teresa de la Parra. Refleja la inconformidad de una joven que no tiene voz propia ni posibilidad de elegir su destino en un mundo que, según su definición, es “un banquete de hombres solos”. El texto abre el camino hacia una nueva valorización de la mujer. En clave literaria, es manifestación de lo que la misma autora define como un feminismo moderado, en el que la mujer debe conquistar su puesto en el mundo no a través de una "revolución", sino de una "evolución" que le permita crecer como ser humano. Tal pensamiento refleja, definitivamente, su propio desempeño vital, y se adelanta como práctica de vida a circunstancias que no serán cotidianas en el mundo sino un siglo más tarde. La novela, además de un difícil e interesante tema para la época, muestra muchas de las costumbres venezolanas, especialmente, las de la vida de Caracas. Su personaje de la obra, María Eugenia Alonso, escribe en su diario: “El pensar y tener iniciativa no está bien visto en una señorita decente”, y ella ve cómo ser una mujer inteligente es prácticamente un pecado, cuando toda la sociedad pesa en su contra y le pide que se calle, que se case, que se someta.
La segunda novela de Teresa de la Parra Las Memorias de Mamá Blanca, publicada en 1929, es considerada un clásico de la literatura hispanoamericana. Fue escrita en Suiza y en ella aborda el tema de la memoria, de la saga familiar, ilustra el ambiente de su niñez, mostrando personajes y costumbres de la época.
viernes, 5 de septiembre de 2014
Tercer Obispo de Ciudad Guayana
El 14 de julio de 1991, tomó posesión el tercer obispo de la Diócesis de Ciudad Guayana, Monseñor Ubaldo Ramón Santana Sequeda, hasta entonces Obispo auxiliar de Caracas.
El prelado nativo de Cagua (Maracay 16 de mayo de 1941) realizó sus estudios en Francia. Luego cursó educación en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma. Allí se doctoró en Teología y más tarde completó sus estudios de Educación en la Universidad Católica Andrés Bello. Fue ordenado el 12 de octubre de 1968 y el 4 de abril de 1990, el Papa Juan Pablo II lo designó Obispo Auxiliar de Caracas y siendo presidente de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Venezolana, Su Santidad decidió que fuese (2 de mayo de 1991) Tercer Obispo de Ciudad Guayana. La toma de posesión tuvo lugar el 14 de julio de 1991 en la iglesia San Buenaventura de El Roble, y en la ceremonia estuvieron presentes el Cardenal José Alí Lebrún, el Nuncio Apostólico, Monseñor Oriano Quilicci; Monseñor Ovidio Pérez Morales, Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana; Monseñor Medardo Luzardo Romero, Arzobispo de Ciudad Bolívar y varios prelados del país.
A Monseñor Santana Sequeda le tocó administrar una Diócesis que ahora tiene una superficie de 53.596 km2 y comprende además de Caroní y El Pao, núcleo primigenio, los municipios El Callao, Piar, Roscio y Sifontes con una población global que pasa del millón de habitantes, arropados por 30 parroquias y 44 sacerdotes que tienen como tarea importante combatir la pobreza conforme a un plan diocesano de Pastoral Orgánica e impulsar la construcción de la Catedral.
A objeto de proveer de Catedral a la Diócesis, el Obispo Ubaldo Santana creó una Fundación, instalada el 20 de noviembre de 1997 bajo su presidencia y con un aporte inicial de 200 millones de bolívares entregados a nombre de la GVG por su director general José Rafael León Orsoni.
Monseñor Ubaldo Santana gobernó la Diócesis de Ciudad Guayana durante diez años, al cabo de los cuales fue sustituido por Monseñor Mariano Parra Sandoval, quien hasta el 10 de julio de 2001 fue Obispo de San Fernando de Apure. El prelado Parra Sandoval fue designado nuevo Obispo de la Diócesis de Ciudad Guayana, llenando la vacante que había dejado desde hacía seis meses, el traslado a Maracaibo de Monseñor Ubaldo Santana.
Monseñor Ubaldo Santana desde que asumió la Diócesis de Guayana demostró gran interés por la realización de la Catedral y al efecto creó una Fundación, instalada el 20 de noviembre de 1997 bajo su presidencia y con un aporte inicial de 200 millones de bolívares donados por la GVG.
Los arquitectos Julián Ferris y Jaime Hoyos, por solicitud del ministro presidente de la CVG, ingeniero Leopoldo Sucre Figarella, trabajaron desde 1986 en el proyecto de construcción de la Catedral de Ciudad Guayana en la zona UD-251, Cruz del Papa, en Puerto Ordaz.
El lunes 9 de enero de 2006, Ubaldo Santana, arzobispo de Maracaibo, fue electo nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), sucediendo en el cargo al arzobispo de Mérida, Baltazar Porras Cardozo. Monseñor Santana aseguró entonces que enfatizará el trabajo de guía, orientación y apoyo a todos los venezolanos y trabajará en franca comunión con el santo padre, Benedicto XVI. En sus primeras palabras como máximo jefe de la alta jerarquía católica, recalcó que su prioridad continuarán siendo los más pobres y débiles. “Si hay una misión que sigue particularmente vigente en Venezuela es atender esa inmensa masa de venezolanos que claman por mayor respeto, mayor dignidad, mayor tranquilidad jurídica, física, ciudadana, política. Y llegar hasta los últimos (de ellos) sigue siendo para nosotros un mandato prioritario”.
jueves, 4 de septiembre de 2014
Por un Sistema Nacional de Museos
Un Museo, antes que nada, es un patrimonio y un patrimonio es la memoria de una cultura y por eso es importante que el museo no solamente sea una memoria y una manera de preservar lo que existió, sino también una forma de comprender el presente y proyectar la sociedad hacia su futuro.
Sobre este concepto esbozado por Roberto Guevara, director general sectorial de Museos del Conac, se han venido realizando los Encuentros Nacionales de Directores de Museos que tuvo su origen en septiembre del año anterior en Maracaibo, y que ha culminado su segunda etapa en Ciudad Bolívar el 14 de diciembre de 1990 bajo la presidencia honoraria de Monseñor José Francisco Iturriza, obispo emérito de la ciudad de Coro y director fundador del Museo Arquidiocesano de esa ciudad.
Este II Encuentro Nacional, reunido durante dos días gracias al respaldo de la Gobernación a través de la Dirección de Cultura, echó las bases para un sistema nacional de museos como medio de intercambio y cooperación, que comenzaría el próximo año a dar sus frutos con una serie de convenios y la implantación de una normativa conjunta para todos los museos del país.
Implantar una normativa significa que se estudien las técnicas que deben regir para todas las materias museísticas, desde la descripción de lo que es un museo hasta las más precisas como seguridad y preservación pasando por registro de obras, fichas catalográficas e inventarios.
A este encuentro asistieron los directores de 35 museos del país, específicamente del Distrito Federal, Miranda, Mérida, Táchira, Trujillo, Zulia, Falcón, Carabobo, Portuguesa, Apure, Barinas, Nueva Esparta, Territorios Federales Amazonas y Delta Amacuro, y Bolívar como sede.
Los directores de museos del país en este encuentro resaltaron la figura de Monseñor Francisco José Iturriza Guillén (85), Obispo emérito y director fundador del Museo Arquidiocesano de Coro, que en su género significa el despertar de conciencia hacia la recuperación del Casco Histórico de Coro.
Roberto Guevara manifestó, hablando a nombre de los asistentes, el orgullo que todos han sentido por estar en la que adjetivaron como la tierra más antigua del continente y la del futuro más provisor.
Aquí -dijo- están las etnias que son la base de nuestra cultura, de suerte que está en un lugar muy significativo, una tierra propia para todos los museos: museos de la naturaleza, ecológico, histórico, antropológico, tecnológico y de arte. Todos los museos encuentran aquí una materia sumamente valiosa para integrar su patrimonio y nosotros esperamos que la Gobernación y la Dirección de Museos del Conac se entiendan en una cooperación constante para los grandes proyectos que se abriguen para Guayana.
Una de las pocas instituciones a las cuales el Régimen actual no le ha cambiado el nombre ha sido el Sistema Nacional de Museos de Venezuela, que el 17 de julio de 2012 se reunió en Caracas con la participación de 120 directores de instituciones museísticas públicas, privadas, locales y regionales, en el Museo de Arte Contemporáneo, para discutir sobre políticas públicas.
En esta reunión también participaron invitados internacionales como la coordinadora del Programa de Fortalecimiento de Museos, María Cristina Díaz (Colombia); la vicepresidenta del Consejo Internacional de Museos (ICOM) y coordinadora del programa de Postgrado en Museología y Patrimonio (Unirio/MAST), Teresa Cristina Scheiner (Brasil); así como representantes del Smithsonian National Museum of Natural History, Molly Vos Fannon y Diana Munn (Estados Unidos).
La directora de la Fundación Museos Nacionales, Vivian Rivas, presidió la instalación de este encuentro de directores donde se debatió el futuro de las instituciones museísticas y planteamientos para una transformación.
martes, 2 de septiembre de 2014
Seis mosquitos culpables del paludismo
Son seis mosquitos los responsables de la transmisión del paludismo en Venezuela: el anofeles Darlingi, en Guayana; el Albimanus, en la costa; el Albitarsis y el Núñeztovaris, en occidente; y el Albitarsis, el Pseudopenctipenneis y Emilianus, en Oriente, lo dijo el doctor Rolando Sifontes, jefe de la División de Malariología del Ministerio de Sanidad a un grupo de periodistas que concurrió el 14 de febrero a un taller de trabajo.
El anofeles Darlingi es un mosquito que trasmite el paludismo en toda Guayana, pero en las zonas que están por debajo de los 600 metros sobre el nivel del mar, lo que significa que en la Gran Sabana, desde la Piedra de la Virgen hasta Santa Elena de Uairén, no es posible que Darlingi inyecte en la sangre de una persona la semilla de la malaria que son cuatro: Plasmodium vivax; P, falciparum; P. malariae y P. ovale.
El último parásito no existe en Venezuela; el penúltimo se halla erradicado y sólo los dos primeros predominan. El Plasmodium vivax produce fiebres benignas, mientras que el falciparum las produce malignas. Es el más terrible de los parásitos y ha habido pacientes que han muerto a las 24 horas.
El año pasado (1988) en Guayana se registraron 8.800 infecciones por P. falciparum, 22.180 por P. vivax y 20 infecciones mixtas, es decir, con los dos parásitos.
Pero aclaró el doctor Baldassare Rugeri que el anofeles hembra es el que trasmite la enfermedad por ser hamatófago, pues requiere de sangre para ovular. El anofeles macho es fitógafo, se alimenta de frutas.
El hábitat del anofeles es la selva. Allí están desde hace 50 mil millones de años, en tanto que el hombre apenas tiene 50 mil años en la tierra.
No todos los Anopheles son transmisores del plasmodio causante de la malaria, experimentalmente se han seleccionado cepas de A. gambiae que encapsulan y matan al parásito una vez que ha invadido su pared estomacal; a la espera de conocer la base molecular de este proceso, se especula con la liberación de mosquitos modificados genéticamente que no sean transmisores de malaria, con la intención de ir sustituyendo a las cepas silvestres que sí lo son.
Se sabe que en África los transmisores de malaria Anopheles gambiae y Anopheles funestus poseen una importante antropofília, es decir, que el ser humano es su principal fuente de nutrición. Por ello, poco se puede remediar controlando hospedadores animales, salvo en casos de demostrada zoofilia por parte del vector.
La mayoría de Anopheles son crepusculares o nocturnos. Algunos se alimentan dentro de los hogares (endofagia), mientras que otros prefieren alimentarse fuera de ellos (exofagia), y tras la ingesta de sangre, algunos mosquitos prefieren reposar dentro (endofilia) y otros fuera (exofilia); no obstante, este patrón de comportamiento cambia según la localización geográfica, las características del hogar y las condiciones microclimáticas. El uso de redes impregnadas de insecticida dispuestas de forma que rodeen las camas, a modo de barrera física, y pantallas que impidan el acceso del mosquito a través de las ventanas, son dos métodos demostrados que reducen significativamente los casos de picadura de Anopheles del tipo nocturno-endofágico. Los mosquitos endofílicos pueden combatirse mejor rociando el interior de insecticida. En cambio, los exofágicos y los exofílicoss se controlan mejor destruyendo las zonas de cría.
Aunque es poco conocido, en Europa hubo transmisión de la malaria hasta mediados del siglo XX y así por ejemplo, en España la erradicación no fue certificada hasta 1964. En los países mediterráneos, las especies más importantes en la transmisión de esa enfermedad fueron An. sacharovi, An. atroparvus y An. Labranchiae.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Los Piratas del aire

Uno de los secuestrados era la periodista sueca Karin Arnell, de 22 años, a quien los secuestradores dejaron tirada en un pajonal junto con los tripulantes. Ella contó después en la terminal del aeropuerto de Ciudad Bolívar que lo de Guayana fue sorprendente. Ya había conocido lugares de la Gran Sabana como Canaima, y pensaba llegar a Puerto Ayacucho donde la aguardaban varios de sus amigos para pasar la Navidad. Fue el último pasajero en abordar el avión de Aerotuy el viernes 22. Me senté en uno de los últimos puestos. A mi lado separado por el pasillo de la aeronave, se hallaba sentado uno de los secuestradores. Al cabo de una hora le vi una pistola, pero no entendía lo que veía. Después se puso un sombrero con una toalla y se inició el secuestro.
Karin dijo que luego de tres horas aterrizaron sobre un pajonal. No era propiamente una pista y cerca estaba una cabaña donde la dejaron con un señor y su hija mientras que los secuestradores se llevaron el avión con los tripulantes, que se unieron a nosotros para emprender el camino hacia la libertad.
Lo demás ya es conocido. Pero fue una experiencia increíble que todavía no alcanzo a entender, pero en cierto modo experimento una alegría interior, seguramente de estar libre y viva, pues uno de los secuestradores me dijo que diera gracias de no ser gringa.
Karin, quien se esfuerza por hablar español, dijo que hoy en su país el Diario Nyheter publicó la noticia del secuestro y le contrató el reportaje de ese suceso por el cual cobrara 30 mil bolívares.
Eso es un buen regalo de Navidad dijo y se despidió pues un nuevo avión de Aerotuy atestado de turistas aguardaba por ella.
Los secuestradores entonces por lo visto le tenían el ojo puesto a los aviones de la empresa Aerotuy, pues al año siguiente, 23 de junio de 1990, otra unidad de la empresa fue objeto de secuestro, específicamente el avión siglas YV-436C que cubría la ruta Ciudad Bolívar-Hato Las Nieves en el mismo estado. El secuestro finalizó en Colombia por el Vichada, con diez personas abordo.
La nave iba pilotada por el capitán Claudio Colmenares acompañado por el capitán Jorge Menechein, y ocho pasajeros, de los cuales siete resultaron secuestradores armados con tan sólo una pistola.
Los delincuentes del aire contrataron el avión para un vuelo expreso, luego durante el vuelo sacaron el arma que estaba dentro de una torta de cumpleaños y obligaron a la tripulación a volar hasta Colombia.
El motivo del secuestro aparente era para el uso del aparato por el narcotráfico. Hecho importante es que en el avión se montó un guardia nacional de protección. Los pasajeros fuero dejados en libertad el 9 de julio de 1990. Los secuestradores le permitieron hablar por radio con la familia, pero una vez y por corto tiempo.
Los secuestradores portaban documentos falsos. Finalmente el avión fue capturado por la Policía colombiana y no devuelta a Venezuela alegando que el propietario de la misma era colombiano y que por lo tanto pasaba a manos de la Fiscalía de ese país.
Al mes siguiente, 21 de agosto de 1990, se registró otro secuestro, pero fue solamente para atacar al piloto que era comprador de oro y diamante. La aeronave C-206, pilotada por Yacoy Moreno fue alquilada por dos personas que obligaron al piloto aterrizar en una sabana donde lo despojaron de sus pertenen
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