sábado, 22 de septiembre de 2018

Ligia Figarella, primera mujer al volante


Ligia Figarella se tiene,  si no la primera, una de las primeras, que condujo un automóvil por las empinadas calles de Ciudad Bolívar.   Resultó sensacional para los citadinos apegados a la costumbre de ver sólo ejerciendo tal oficio o habilidad reservado sólo a  varones..  Eso cree, Silda Cordoliani, quien me mandó la fotografía.  de la entonces juvenil Ligia Figarella,  casada después con Miguel  Vicente Trotta, quien fue Presidente del Concejo Municipal (1962).  Como  vemos, era un carro lujoso y moderno para los años cuarenta. El Primer automóvil llegado a la capital orinoquense  era un Dion Bouton francés importado por Santos Palazzi,  pero el de Ligia parecer un Oldsmobile norteamericano. Estacionado en el Aeropuerto en medio del gentío que fue a recibir al entonces nuevo Obispo de Ciudad Bolívar Juan José Bernal Ortiz (1949-1966). 
Monseñor, a quien vemos dentro del auto, venía del  Estado Lara  a ocupar la silla episcopal de Guayana dejada por Monseñor Miguel Antonio Mejía.
La Junta Militar de gobierno presidida por el Coronel Carlos Delgado Chalbaud lo postuló ante la Santa Sede para llenar la vacante de Monseñor Mejía y su Santidad el Papa Pío XII lo preconizó Obispo de Guayana y como tal fue consagrado en la Catedral de Caracas el 13 de noviembre de 1949.
        El 18 de diciembre de ese año llegó en avión a Ciudad Bolívar para tomar posesión de la Diócesis. Entonces fue objeto de un caluroso recibimiento contagiado con las festividades de Navidad y año Nuevo. Ese mismo año, dos meses antes, había sido electo también Obispo de Cumaná, Monseñor Crisanto Mata Cova.
        La gestión episcopal de Monseñor Bernal se extendió hasta julio de 1966 –16 años-. Tiempo durante el cual creó 19 parroquias, construyó el Seminario Cristo Rey de Ciudad Bolívar y las Iglesias de Pariaguan, El Tigrito, San Tomé, Santa Ana, San Joaquín, Anaco, Guasipati, Puerto Ordaz, Ciudad Piar, El Pao, Upata, El Dorado, Tumeremo, San Francisco de la Paragua, Caripito, Maturín, Quiriquire y Caicara de Maturín. Así mismo fue construido un nuevo Palacio Arzobispal en las afuera de la ciudad y la capilla y Colegio de la Divina Pastora. Parte del Vicariato Apostólico del Caroni fue incorporado a la Diócesis.
         Por Bula Pontificia el 21 de julio de 1958, Ciudad Bolívar es erigida canónicamente en Arquidiócesis y Monseñor Bernal se convierte en el Primer Arzobispo de la Capital Bolivarense.  (AF)


lunes, 6 de agosto de 2018

Guayanesa brilla con su voz en los escenarios de España


María Eugenia Briceño, nacida en Ciudad Bolívar, brilla en escenarios de España con su voz de soprano coloratura,
Ella se inició en la Cátedra de Canto a cargo de Eduardo Melgar y Rosita del Castillo en el Conservatorio Antonio Lauro creado en 1987 por el entonces Gobernador René Silva Idrogo, luego en Famicanto con los mismos profesores.
En una de las salas de la Casa del Congreso de Angostura, noviembre de 1997, los bolivarenses tuvimos la ocasión de verla, sentirla y aplaudirla por primera vez al lado de sus compañeros de estudio Omar Gutiérrez, Rudelmis Montero, Alfredo Bonilla, Edgardo, Zoraime y Katiuska  Rodríguez, Carlos Pérez, Eduardo Espinoza Ramón Gallardo, Adriana Yépez y Della Grudelle Iotta, quienes interpretaron obras o parte de las obras de los grandes de la música culta como Mozart, Handel, Puccini, Estévez, Moleiro y Giordani, acompañados al piano por Sergeis  Pylenkoff.
Maria Eugenia, luego de salir de las manos de Eduardo Melgar Viamonte y Rosita del Castillo, quienes la modelaron y enseñaron técnica vocal, estudió en el Conservatorio Superior de Música José Ángel Lamas y Escuela Superior de Música José Reyna de Caracas.
Ha actuado en importantes escenarios de Venezuela entre ellos, el Teatro Teresa Carreño, Teatro Nacional de Caracas, Teatro Municipal de Caracas, Teatro Municipal de Chacao, Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela y Teatro de la Opera de Maracay.
Ha interpretado los roles de Gilda, Lauretta y Zerlina en las Óperas Rigoletto, Gianni Scchichi y Don Giovanni respectivamente. También ha actuado como solista en Galas de Óperas, Sinfónicos Corales y Oratorios, entre los que se pueden mencionar: Réquiem de Mozart, Requiem de Fauré, Requiem de Lloyd Webber, Gloria de Vivaldi, Carmina Burana y Novena Sinfonía de Beethoven, Misserere de José Angel Lamas; cantando con Orquestas Sinfónicas su país, como la Orquesta Sinfónica de Venezuela, Orquesta, Municipal de Caracas, Orquesta del estado Miranda, y bajo la batuta de los reconocidos directores venezolanos Alfredo Rugeles, Ángelo Pagliuca, Felipe Izcaray, Gregory Carreño, Nazil Baez-Finol y Javier Abi-Hard. De igual manera fuera de sus país ha ofrecido recitales en la Basílica de La Sagrada Familia y el Real Monasterio Santa María de Pedralbes de Barcelona y la Catedral de Valencia y Universidad Politécnica de Valencia (España), Saint Petersburgo y Miami (EEUU).
Ha participado en los Concursos Internacionales de Canto Lírico “Montserrat Caballé” (España), y en el “Barry Alexander International Vocal Competition” (New York, EEUU), siendo galardonada con el segundo premio en este último.
Ha recibido clases magistrales con la soprano Española Montserrat Caballé, quien la calificó emocionada como una voz privilegiada, elogiando su musicalidad y técnica; augurándole una exitosa carrera.
Su repertorio academico es especialmente belcantista Rossini, Bellini y Donizetti e interpreta con frecuencia el repertorio latinoamericano y venezolano.

Paralelo a su formación Musical, se ha formado como MSc. en Ciencias Gerenciales, mención Gestión Cultural, Licenciada en Administración y Locutora, desempeñándose  entre otras funciones, como Coordinadora Musical del Teatro Teresa Carreño. Actualmente se encuentra residenciada en la ciudad de Valencia (España) donde perfecciona su técnica vocal, es Doctoranda del programa de Gestión de las Industrias de la Comunicación y Culturales en la Universidad Politécnica de Valencia y conduce su programa radial: Por Amor al Arte, un espacio dedicado a difundir las novedas y agenda cutural de la comunidad de Valenciana, la promoción de la obra de los grandes maestros universales de las artes y de los emergentes.(AF) 

jueves, 2 de agosto de 2018

En 1892 el Orinoco tapó la Piedra del Medio


Desde la existencia de la Angostura del Orinoco, no se tiene memoria de una crecida tan gigantesca como la del 10 de agosto de 1892 cuando el nivel del Río, aún sin la muralla, alcanzo los 19,14 metros sobre el nivel del mar. Las aguas desbordadas taparon la Piedra del Medio y modificaron temporalmente la geografía de la capital bolivarense, transformada en una isla más de las muchas que tiene el Río Padre.

El Orinoco reanuda su ciclo en mayo y crece, crece sin cesar hasta agosto que es cómo decir el mes tope de sus aguas y de las angustias ribereñas.
            Aquel año de la década final del siglo dicienueve fue así. Creció incesante como nunca, se desbordó en cada curva y recuperó predios milenarios casi perdidos; arrasó cementeras y bohíos, inundó núcleos urbanos hasta los techos y se dislocó como un animal incontenible el río. Vulneró sus controles, resquebrajó La Muralla. La Alameda era un chorro vuelto corriente impetuosa hasta internarse en la Laguna El Porvenir y restregarse contra Cerro Azul. La Colina del Vigía con sus altas, pequeñas y grandes edificaciones quedó sitiada por las aguas turbulentas y las calles de la parte plana paralelas al río prácticamente sepultadas. Toda la ciudad parecía como flotando después de un naufragio sorpresivo.
            Ciudad Bolívar entonces tenía concentrados en el cerro urbanizado unos 20 mil habitantes, impotentes, rendidos ante el espectáculo desbordante y telúrico de las aguas. Dios en ese momento parecía no estar de su lado y Monseñor José María Durand, obispo recién posesionado de la Diócesis, no hallaba qué hacer sino elevar plegarias a San Isidro Labrador para que apaciguara las lluvias diluvianas en cabeceras y afluentes mientras el gobernador José Ángel Ruiz acopiaba todos los recursos para hacerle frente a una situación de desastre.
            El resto de Venezuela ignoraba lo que ocurría en Ciudad Bolívar y en los poblados ribereños que iban desde el Amazonas hasta el Delta, porque las comunicaciones eran lejanas, difíciles, tardías y el país se hallaba absorbido por la Revolución Legalista del General Joaquín Crespo, frente al continuismo del doctor Raimundo Andueza Palacios. Una revolución que parecía ignorar los conflictos fronterizos del momento con Colombia y también con Inglaterra asegurando que sus dominios llegaban hasta Guasipati y por ello se oponía a la construcción de un ferrocarril hasta el Yuruary.
            Venezuela contaba con 2 millones de habitantes y la provincia de Guayana era la más despoblada con relación a su extensión territorial. Guayana era grande y pequeña a la vez frente a dos grandes calamidades que amenazaban su existencia y soberanía: los ingleses por el sur y por el Norte el Orinoco que inusitadamente llegó a sepultar la famosa piedra del Medio.(AF)


domingo, 22 de julio de 2018

MIGUEL LIMA OSTOS


Falleció varios día luego de cerrar su consultorio, siempre colmado de pacientes de todas parte, este  Médico cirujano, especializado en fisiología y dermatología, político desde las filas de Acción Democrática llegando a ser en representación de ese partidos diputado durante tres períodos seguidos y Presidente de la Asamblea Legislativa del Estado  en 1980 y 1984.
       Miguel Oswaldo Lima Ostos nació en Caracas el 15 de enero de 1938 y en esa misma ciudad cursó estudios primarios y secundarios en el Instituto San Pablo  e Instituto Escuela  Luego ingresó a la Universidad Central de Venezuela para estudiar medicina, carrera que culminó el 4 de agosto de 1960, a los 22 años de edad, con la distinción Magna Cum-Laude, por haber obtenido un promedio de dieciocho puntos durante sus estudios  en la Facultad de Medicina además de 14 diplomas de sobresaliente de un total de 26 materias de que constaba el Pensum de estudio de la carrera de medicina para esa época.
       Realizó cursos de Postgrado en Fisiología en la Universidad Central de Venezuela, entre 1960 y 1962; estudios de postgrado de Fisiología y Fisiopatología y entrenamiento medico en Respiratorio y Endocrinología en el Medical Center de San Francisco, California, Estados Unidos, del 1 de septiembre de 1964 al 15 de junio de 1967, obteniendo el Master en arte en fisiología con promedio de A.
Posteriormente un postgrado en Dermato-venereología en la Escuela de Graduados en Dermatovenereología de la Universidad de España, entre el 1 de mayo de 1973 y el 15 de octubre de 1974 que le valió el certificado de Especialista.
Ha hecho cursos también de Relaciones Humanas, de Inmunología y enfermedades cutáneas, cursos de actualizaciones Dermatológicas y Médico Quirúrgico, Cursos de Talleres de Educación Medica, etc.
Se inicia en la actividad docente como profesor de Fisiología del tercer y cuarto año de bachillerato en el Instituto “San Pablo” de Caracas (957 y 1960). Posteriormente es seleccionado por la Universidad de Oriente e ingresa a la citada Institución como Becario-Docente en Postgrado becado a nivel de la Universidad Central de Venezuela, a partir del 1 de junio de 1960.
Aquí en la Escuela de Medicina de la UDO ejerce la cátedra de Fisiología y seguidamente pasa a ejercer la Jefatura del Departamento de Ciencias Fisiológicas desde 1963 a 1973.
Asciende a profesor asistente entre 1962 y 1967. De igual manera a Profesor Agregado y por riguroso trabajo de ascenso alcanza la categoría de profesores Asociados y finalmente Profesor Titular hasta su jubilación
Ha sido Subdirector de la Escuela de Medicina, Miembro de la Comisión Coordinadora del Iv Seminario de Educación Médica, Miembro del Tribunal disciplinario de la ASEUDO y del Colegio de Médicos del estado Bolívar, representante profesoral ante la Subcomisión de Clasificación del Núcleo Bolívar y por varias veces encargado de a Dirección de la Escuela de Medicina de la Universidad de Oriente, Coordinador del Anteproyecto de Creación de la Facultad de Ciencias de la Salud en el núcleo Bolívar de la UDO..
Jefe Médico Venereólogo de la Unidad Sanitaria de ciudad Bolívar, Médico Dermatólogo del IPASME; Dermatólogo Consultante de las FAV, INOS, CADAFE, INAVI, Director de INCRESUR y posteriormente Presidente del mismo Organismo, desde enero de 1976, hasta el 30 de agosto del 1978.
Ha asistido a varios Congresos nacionales e internacionales en su campo profesional y recibido botón y placa de reconocimiento por parte de la Universidad de Oriente tomando en cuenta sus años de servicios y la publicación de unos veinte trabajos científicos en revistas nacionales y de difusión internacional.
En la actividad política se destaca como miembro del Buró de Educación Superior durante los años 1962 al 1964, Secretario de Profesionales y Técnicos de Acción Democrática en los periodos 1970 a 1973, y desde mayo de 1975 hasta la presente fechas.
En las elecciones del 3 de diciembre de 1978 fue electo diputado a la Asamblea Legislativa en representación de su partido Acción Democrática y dos años después, 1980, elegido Presidente de la Cámara.  Asimismo en las elecciones del domingo 4 de diciembre de 1983 fue reelecto por cinco años más  y ejercido de nuevo la Presidencia en 1984 al tiempo que ejercía la jefatura de la Fracción Parlamentaria.  Volvió a ser elegido diputado en las elecciones generales de diciembre de 1988.(AF)




miércoles, 27 de junio de 2018

AVENTURA DE LA PRENSA DONDE SE IMPRIMIÒ EL CORREO DEL ORINOCO-


Cuando el General Carlos Soublette ascendió a la Presidencia  de la República fue sugerido para trasladar la prensa a Caracas. Siendo Cumaná capital de Departamento Orinoco igualmente hubo esa intención, pero siempre los angostureños se opusieron y para que no corriese el riesgo de oxidarse por falta de actividad, el gobierno se la cedió al tipógrafo de origen veneziano, José Cristiano Vicentini, quien residía en Angostura desde 1839. Vicentini, la sumó al Taller donde se imprimió El Filántropo, periódico de los liberales que hacía oposición al gobierno del general Tomás de Heres, así como otro semanario de vida efímera. 
Para 1870 los talleres de impresión de Vicentini pasaron a propiedad de Juan Manuel Sucre, sobrino del Gran Mariscal de Ayacucho y, finalmente, la Prensa del Correo, ya superado por los adelantos tecnológicos que se operaban  en los sistema de impresión, quedó abandonada.


A principios del siglo XX denunciaron en un periódico local que la histórica prensa se hallaba semienterrada en la casa Nº 17 de la calle Dalla Costa y el propio director de “El Luchador”, Agustín Suegart, la rescató y la acomodó en su Editorial La Empresa de la calle Venezuela. Finalmente sus descendientes, la donaron al historiador Bartolomé Tavera Acosta, quien la puso a la orden del Gobernador Arístides Tellería en 1911para que la ofreciera al Museo Nacional de la Historia en Caracas. Allá fue a tener y allá permaneció hasta el 15 de noviembre de 1973 cuando por iniciativo de la Sociedad Amigos de Guayana, fundadora del Museo de Ciudad Bolívar en la Casa del Correo del Orinoco, retornó a ese recinto donde se venera como prominente símbolo del periodismo de la patria libre.(Tomado del libro "Periodismo en Guayana" de Américo Fernández)

martes, 26 de junio de 2018

200 AÑOS DEL CORREO DEL ORINOCO -Quinta parte-



Andrés Roderick, con su recién llegada imprenta venida de Filadelfia, optó por quedarse en Maracaibo aprovechando que esta provincia de yodo y mar en poder de los realista había proclamado su independencia el 28 de enero de 1820 y por otra parte, porque eran serias las dificultades par seguir cargando hasta Cúcuta con la pesada máquina tipográfica como bien quedó evidenciado en la nota que después publicaría el Correo a manera de editorial: 
“Casi al momento mismo de proclamarse aquí la Independencia, y cuando la sabiduría del Gobierno se ocupaba en las muchas y graves atenciones que son consiguientes a la transformación política de algún pueblo, nos llegó cojo un don precioso emanado del Cielo, una de las mejores Imprentas de la República, con destino a Cúcuta para el servicio del Supremo Congreso; pero la dificultad de conducirla por caminos de tierra; la lisonjera esperanza de que venga a establecer aquí el augusto Tribunal y más que todo el ahínco del gobierno de proteger los Pueblos desde le momento mismo en que se acogen bajo el sagrado auspicio de las leyes sabias y liberales, han hecho superar obstáculos que se oponían a tan útil establecimiento”.
Superado los obstáculos para que la imprenta se quedara en la capital zuliana, el impresor del Gobierno Supremo, de acuerdo con Monseñor Mariano Talavera y Garcés, instaló su máquina en la calle del Libertador (antes calle nueva) Nº 11) y en ella editó el Correo Nacional, prospecto que llegó a Angostura en agosto de 1821 y cuyo editorial reproduce el Correo del Orinoco en su edición 112 con esta nota al pie: “Insertamos este prospecto, no sólo con el fin de animar a las demás provincias del departamento de Venezuela a la imitación del bello ejemplo que ofrece la de Maracaibo, si no también para invitar a nuestro Compatriotas a suscribirse á un Periódico que promete á ser satisfactoriamente desempeñado”.
El semanario estuvo circulando desde el 14 de mayo hasta el 10 de noviembre de 1821, el servicio de los intereses de la República y en una segunda etapa volvió a salir el 20 de enero de 1822. En la misma imprenta se editó Concordia del Zulia y después de la Toma de Maracaibo por el realista Francisco Tomás Morales, se editó el 23 de enero de 1822 El Posta Español que estuvo circulando durante un año.
En 1824, Andrés Roderick abandonó la tipografía y se asoció al colombiano  José Padilla en un negocio panadero. En 1828 se marchó a Bogotá donde lo aguardaba con mejores perspectivas la tipografía de Zoilo Salazar. Permaneció en la capital colombiana hasta el día de su muerte ocurrida en abril de 1864.
Al dejar de circular el Correo del Orinoco el 23 de marzo de 1822, la prensa donde se editaba (The Washington Press) no sirvió sino para hacer efectiva la promulgación de algunas leyes del Gobierno Regional, pues otro periódico no tuvo Guayana sino en 1838, El Telégrafo, editado en una segunda imprenta traída a Angostura por Lorenzo Ayala, a través de la firma mercantil Dalla Costa. (Tomado del libro "Periodismo en Guayana" de Américo Fernández)

lunes, 25 de junio de 2018

200 AÑOS DEL CORREO DEL ORINOCO -Cuarta parte-




El “Correo del Orinoco” que inauguró una nueva etapa del periodismo libre de Venezuela, vino a ser el segundo periódico propio del Gobierno Republicano. El primero fue El Publicista, fundado el 25 de junio de 1811 bajo la redacción de Francisco Javier Yanes y Francisco Iznardi, quien era Secretario del Congreso. En el número 2 de El Publicista se publico el Acta de la Independencia de Venezuela. 
La coordinación, redacción o dirección del periódico siempre estuvo a cargo de algún miembro de la Directiva del Congreso de Angostura o del Ejecutivo. En este caso, de Francisco Antonio Zea, Juan Germán Roscio y José Rafael Revenga, fundamentalmente.
Constaba de cuatro páginas, texto 18x26 centímetros escritos a dos columnas hasta el Nº 11 y a 3 columnas en adelante. La suscripción costaba un peso por  tres meses para las provincias. Esto hasta la edición 91 en que el impresor Tomás Bradshaw, sustituto de Roderick, tratando de aumentar la circulación lo puso a real y medio al pregón y a seis pesos la suscripción anual.
Roderick dirigió el Taller hasta enero de 1821 cuando recibió orden superior de trasladares a Cúcuta, capital del Gobierno de Colombia. Dejó la impresión del periódico en manos de Tomás Bradshaw, quien trasladó el Taller a la casa del Congreso de Angostura. Luego en abril del mismo año y desde el Nº 100 el taller e impresión del periódico quedó bajo la responsabilidad de William Burrel Stewart, quien lo cerró con la edición 128  del 23 de marzo de 1822, prácticamente al término de la gestión del coronel José Ucroz, gobernador de la provincia de Guayana. 
Desde el traslado del Gobierno a la Villa del Rosario de Cúcuta, se temió por la desaparición del Correo del Orinoco puesto que era una gazeta del Estado. En previsión, Andrés Roderick, animado por “algunos amigos de la patria que se han visto animados coadyuvar a su gloria”, pensó llenar el vacío dejándole a Guayana otro periódico par lo cual se elaboró un prospecto con el nombre Amor de la Patria, del cual dio cuenta el hebdomadario de los patriotas en su edición 67.
Efectivamente, más tarde el Gobierno ordenó el traslado de la prensa a Cúcuta, pero los angostureños se movilizaron y evitaron que esto ocurriese. Fue entonces cuando se ordenó la compra de una segunda prensa en Filadelfia, la cual llegó a bordo de la goleta nacional “El Meta” capitaneada por Guillermo Wikie, en enero de 1812,  precisamente cuando el Gobierno ordenó a Roderick trasladarse con ella a Cúcuta. Sin embargo, esta prensa no llegó a su destino sino que se quedó de tránsito en Maracaibo, donde fue hábilmente aprovechada por Monseñor Mariano Talavera y Garcés, quien sería más tarde Administrador Apostólico de la Diócesis de Guayana, para editar El Correo Nacional. (Tomado del libro "Periodismo en Guayana" de Américo Fernández)