jueves, 6 de agosto de 2015

El Paro General del 2002


El 8 de abril de 2002. Los representantes de los gremios privados se solidarizaron con el llamado de la central sindical a paralizar el país. Más de un millón de empresas cerraron sus puertas en protesta por lo que calificaron como “un gobierno autoritario y represivo, que no entiende la necesidad del diálogo”.
El presidente de la República, Hugo Chávez Frías, reaccionó a la agudización del conflicto en Petróleos de Venezuela y anunció el despido de 7 altos ejecutivos, el pase a retiro de 12 gerentes y la remoción del cargo de otros 5. “Yo no tengo problema si hay que rasparlos a toditos”, dijo. “Ya basta, se acabó el mito de Pdvsa”, exclamó, y calificó a los trabajadores en conflicto de subversivos. Minutos después del anuncio, los empleados de la corporación se declararon en huelga nacional indefinida. En el interior del país redujeron al mínimo las operaciones en el complejo de Paraguaná. Denunciaron la incursión de círculos bolivarianos en la planta de Puerto La Cruz y mantuvieron cerrada, por tercer día, la refinería El Palito. El presidente de la CTV, Carlos Ortega, condenó los despidos en Pdvsa y advirtió que la decisión del presidente “es un detonante que puede precipitar los acontecimientos en el país”. Alertó que “las primeras 24 horas de paro pueden convertirse en 48 o en una acción indefinida”. El día 11, altos oficiales exigieron del presidente su renuncia. Miraflores buscó hasta la madrugada negociar una salida. Un grupo de seguidores en palacio era partidario de resistir hasta el final. Embajadores y cargos ejecutivos presentaron su dimisión. Francotiradores provocaron una masacre tras una marcha de la oposición causando 13 muertos y 100 heridos. Los graves sucesos  parecían precipitar el final del chavismo cuando el general Vásquez Velasco pidió perdón al pueblo por no haber podido protegerlo y dijo a la OEA que “esto no es un golpe de Estado” cuando ésta declaró que invocará la Carta Democrática en caso de romperse el orden constitucional.
El empresario Pedro Carmona Estanga, quien había sido designado para remplazar a Chávez, apenas duró un día como Presidente de la República. A eso de las 3:00 de la madrugada del domingo 14 de abril aterrizó en el helipuerto del Palacio de Miraflores, la aeronave que condujo al repotenciado presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías y restableció el hilo democrático, reasumiendo a las 3:00 y media de la mañana, la Presidencia de la República, luego que momentos previos, Diosdado Cabello había jurado ante el presidente de la Asamblea Nacional, William Lara. Apenas Hugo Chávez Frías estuvo detenido en la Isla La Orchila. Al regresar a Miraflores declaró que no habrá revanchismo ni persecuciones. Sus primeras palabras fueron conciliatorias: “Vengo dispuesto a rectificar lo que tenga que rectificar”. Llamó a crear mesas de diálogo con respeto y tolerancia para los adversarios. Desde tempranas horas del sábado, la situación del gobierno de transición que presidía Pedro Carmona Estanga se hizo difícil. La Brigada 42 de Paracaidistas al mando del general Raúl Baduel se sublevó en Maracay con el apoyo de la Fuerza Aérea y de algunos batallones como el Caracas y Ayala, ubicados en Fuerte Tiuna. Ya en la tarde, la Guardia de Honor y la Casa Militar tomaron el palacio de gobierno. En horas de la noche, la institucionalidad se restableció con la juramentación de Diosdado Cabello, como presidente temporal, y la detención de Pedro Carmona Estanga. Los partidos reaccionaron en el mismo tono conciliador y manifestaron estar dispuestos al diálogo, pero condicionaron su voluntad a la sinceridad y transparencia del Gobierno: “Aquí no hay vencedores ni vencidos”, dijo Felipe Mujica, presidente del MAS.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Manuel Alfredo Rodríguez


Una de las muertes nacionalmente conmovedoras del 2002 fue la de Manuel Alfredo Rodríguez, ocurrida en Caracas, lejos de su amada Ciudad Bolívar.
La obra del escritor, abogado, periodista e historiador Manuel Alfredo Rodríguez, dejó huella y perdurará en la memoria del pueblo.
Nativo de Ciudad Bolívar, Manuel Alfredo Rodríguez vivió tan intensamente en todos los órdenes de la existencia, que es imposible resumir lo mejor de su obra en pocas líneas. Fue un hombre comprometido con las luchas políticas y con la creación intelectual. Fue sobre todo un amante de Guayana y dos de sus libros más importantes lo indican: Y Gallegos creó Canaima, La Guayana del Libertador, La ciudad de la Guayana del rey  y Lecturas guayanesas.
El verbo recio y elocuente de Guayana era un Orinoco de cosas por decir. Hasta lo más intrascendente resultaba interesante en la elocuencia de su voz. Era un hombre alto y voluminoso, acucioso y memorioso, crítico y lleno de afectos por su tierra.
En la madrugada del sábado 12 de octubre de 2002, a la edad de 73 años cumplidos, falleció en Caracas el doctor Manuel Alfredo Rodríguez, voz recia, apasionada, gallarda y elocuente de Guayana.
Murió distante de la tierra amada, de la tierra que lo vio nacer y crecer y en la que habría querido realizarse y morir. “Yo quisiera tener real para vivir en Ciudad Bolívar”, me dijo en una ocasión. “El problema es que las cosas de las cuales yo vivo me obligan a vivir donde estoy”, es decir en Caracas, a donde han tenido que parar muchos ilustres. Allá en Caracas, MAR también se casó, tuvo sus hijos y sus grandes amigos porque sus grandes afectos siempre estuvieron en Ciudad Bolívar.
Manuel Alfredo Rodríguez estudió básica y secundaria en Ciudad Bolívar. Entró al liceo a la edad de 12 años con pantalón corto, lo cual para entonces era un acontecimiento público, algo asombroso. Ahora es normal entrar a esa edad al liceo y nadie se alarma. Pero la instrucción entonces era de mayor calidad.
Qué cosa, la ciudad de entonces tenía un poeta que era símbolo y el orgullo de la intelectualidad regional, el doctor J.M. Agosto Méndez, autor de la letra del himno del estado, un poeta modernista con mucha imaginación y riqueza de vocabulario y cuyas obras completas acaba de editar el Colegio de Médicos de Ciudad Bolívar, con prólogo precisamente de MAR, posiblemente su último trabajo.
A esa edad del Manuel liceísta, había otra generación de poetas ya ausente que era motivo de inspiración y estímulo para la gente que como él comenzaba a escribir. Tal era el grupo encabezado por Héctor Guillermo Villalobos que fue el primer nombre que sonó fuerte en el ámbito guayanés desde el punto de vista literario. Después vino una generación que sí ejerció bastante influencia sobre la gente de la época de MAR, el Grupo Auroguayanos que tuvo por cabeza y guía a Alarico Gómez y junto con él Rafael Pineda, Jean Aristeguieta, Arquímedes Brito y Elías Inaty. Luego vino la generación de Manuel Alfredo Rodríguez que aparentemente no tiene ubicación temporal precisa, pero que a la edad de 16 años ya estaba políticamente identificada. Casi toda militaba en Acción Democrática con una intensa actividad en la Federación de Estudiantes de Venezuela y la Juventud Venezolana.
Ese grupo intelectual de la generación de MAR solía compartir la política con la lectura y la poesía, pero era un grupo que laboraba por intuición, casi defendiéndose solo, especialmente porque eran escasos los libros de literatura moderna. Distinto fue cuando esa generación se radicó en la ciudad metropolitana donde había un mar de cosas. Manuel terminó su bachillerato en el Fermín Toro de Caracas y de allí a la universidad hasta graduarse de abogado.

martes, 4 de agosto de 2015

Murió la Maestra ceramista de Angostura

Murió la maestra ceramista de Angostura
Mara Vitanza, la llamada “maestra ceramista de Angostura”, falleció este domingo en la noche en su residencia de la avenida Próspero Reverend, al lado de la piscina olímpica. Su última exposición ocurrió el año antepasado en la Sala Múltiple del Museo de Arte Moderno Jesús Soto,  Allí dio a conocer su más reciente producción de barro y fuego para cerrar el ciclo de su periplo de artista con broche de terracota y gres iniciado en Florencia hacía más de cincuenta años.
Ya estaba, como quien dice, en la etapa última de su vida y no quería irse sin dejar la impronta de su arte en la memoria de los bolivarenses.  La impronta de lo que fue capaz de hacer con la arcilla de las milenarias tierras del Orinoco.
En su espaciosa casa de la calle Maracay vivió y trabajó durante muchos años dibujando, pintando, modelando el barro y exigiéndole al fuego lo que debía  dar para que la obra fuera feliz.
Mara no sólo era florentina por haber nacido hacía más de siete decenios en aquella tierra etrusca, sino fundamentalmente porque era artista. Florencia es desde que fue república de los Medici, centro artístico y literario de renombre. Pero Mara Vitanza era guayanesa porque, aunque vino de allá, “maturista artística”, fue aquí donde se realizó tal como su esposo, Francisco Vitanza,  cuando vino al país para junto con Gabaldón combatir la malaria que estaba diezmando a Venezuela.  
Primero vivió en Barinas donde nació Ricardo y luego en Maracay donde advino Roberto, siguiendo a Maturín donde nació Darío. No tuvo  hijo guayanés. Sus únicos hijos angostureños fueron su arte y su ‘Reinita’, un diminuto pájaro que fabricó su nido en la colgante araña de cristal sin importar la gente ni el titilante reflejo de la luz. ¿Cómo puede un pajarillo atravesar una rejilla de dos centímetros cuadrados para llegar hasta la sala de la quinta a hacer su nido?
Mara encontraba la explicación en su acendrado amor por los pájaros y eso se advertía en la predominante temática de su obra. Los pájaros están allí, desde el pichón hambriento que aletea y grita su hambre a todo pulmón hasta el que se encuentra sumergido en ese lenguaje abstracto de la forma a lo Henry Moore.
En Guayana Mara encontró la paz que el Duce Benito Mussolini le negó a su patria cuando entró en alianza con el III Reich. Esa patria toda península sembrada en el Adriático quedó maltrecha por las bombas de la II Guerra Mundial. Afortunadamente Roma, Venecia y Florencia fueron aceptadas como ciudades abiertas, pero una que otra vez los equívocos malograron los términos de la excepcionalidad y tres veces en Florencia las nubes de bombarderos aliados taparon el Sol y oscurecieron la ciudad. Mara quedó viva de milagro. ¿Uno de esos mil dioses mitológicos que rigieran la vida de las dos grandes penínsulas mediterráneas la salvó, o, acaso, fue el Dios de todos los dioses el que hoy está con ella? Tal vez. Lo cierto es que estuvo aquí en Ciudad Bolívar  modelando la realidad de la materia que no es la que todo el mundo ve sino la que ella percibió con sus propios mecanismos nerviosos, humorales y biocatalizadores, en fin, con sus vibraciones que vienen del propio cosmos con el cual estuvo empatada desde su nacimiento.
Vivió enamorada de Ciudad Bolívar. Un día me dijo, “la gente de Ciudad Bolívar tiene un encanto natural fascinante, es como el agua fluida de su gran río, le discurre a uno por todo el cuerpo y uno se siente entonces como en paz con todos y con uno mismo. Por eso lo que soñé y modelé nunca fue mío. Lo entregué todo a mis alumnos de la Escuela Alejandro Colina que fundé

lunes, 3 de agosto de 2015

El Periodista José Yánez Caicedo



El 2 de septiembre de 2002 dejó de existir José Alberto Yánez Caicedo a la edad de 86 años puesto que había nacido el 6 de enero de 1916 en Lata Cunga, Ecuador. Posteriormente, en 1965, adquirió la nacionalidad venezolana por naturalización.
Se radicó en Ciudad Bolívar en los años 50 junto con su hermano Armando Yánez Caicedo, profesor de música y autor del Himno de Guayana. José Yánez Caicedo también era músico, tocaba muy bien la guitarra y como tal tuvo algunas actuaciones en Ciudad Bolívar que al final abandonó para dedicarse a los negocios. Mantuvo por algún tiempo una licorería y se distinguió como distribuidor de un famoso ron llamado ‘El Espadón’.
Pero la actuación mayor y que lo arroparía hasta el fin de su vida fue la Francmasonería, el Club de Leones y el periodismo que ejerció como columnista de El Bolivarense y director de la revista Gráfica Guayana que editaba en imprenta propia en uno de los viejos inmuebles de la calle Babilonia. En esta revista se inició Gladys Figarella hasta licenciarse en Caracas como comunicadora social y luego como abogado.
José Yánez Caicedo ingresó a la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP) de la mano de José Luis Mendoza y Joaquín Latorraca. Ejerció la secretaría de finanzas y la secretaría general. El Salón de Conferencias de la Casa del Periodista lleva su nombre en reconocimiento a su labor gremial consecuente e intensa. Debemos decir que cuando el gremio carecía de sede, era su casa de residencia, la calla Igualdad Nº 14, el sitio de reuniones de la AVP.
Yánez Caicedo a pesar de que en el club lo hacían rugir como león, decía exhibiendo un poco su humor oscuro que prefería balar como una cabra, De complexión mediana, vestía con ropa de tendencia marrón casi siempre, muy familiar y pegado a los valores tradicionales. Un profesional bastante práctico, convencido siempre de estar en lo cierto y seguro. Le gustaba hacer el bien sin alardear de ello, por eso tal vez se enorgullecía de ser masón y escalar todos los peldaños hasta convertirse en Gran Maestro de la Logia Nº 13 al lado de don Natalio Valery Agostini, Noel Valery y José del Valle Silva e Iván Salustio Castro.
Fue uno de los fundadores de un dispensario de asistencia social que duró años en el propio recinto de la logia y es digno de recordar su esfuerzo por llevar hasta el Hospital de Niños de los Estados Unidos al infante José Manuel Nieto, quien nació con una deformación del ventrículo derecho de su corazón que dificultaba el proceso circulatorio y oxigenación de la sangre.
Era octubre de 1981. El tictac de su máquina maravillosa se percibía acelerado a través del estetoscopio y en vez de carmesí era azulado el color de los labios, de las uñas y el resto de su cuerpo.
Tal vez un ‘soplo cardíaco’ solían decir pediatras y cardiólogos, pero ninguno podía diagnosticar con exactitud.
A los nueve meses de nacido, el cuadro clínico del niño se complicó con una embolia cerebral que paralizó la mitad de su cuerpo.
La madre del niño -su único hijo-, divorciada y profesora de castellano, ayudada moral y económicamente por su padre, requirió los servicios de un distinguido cardiólogo caraqueño, quien vio los resultados de los exámenes practicados en una clínica, sugirió una operación quirúrgica de inmediato. Sin embargo, la madre y el abuelo del niño dudaron y decidieron por recomendación de médicos amigos poner al bebé en manos del equipo Lechman del Hospital San Lucas de Houston. Le aplicaron exitosamente una técnica cardio-quirúrgica que abrió camino a la vida de un niño. A los 24 meses de edad el infante sobrevivió a tres operaciones del corazón en 2 días.

domingo, 2 de agosto de 2015

La muerte de Héctor Mujica

El 17 de febrero de 2002, a los 74 años, puesto que había nacido en Carora el 10 de abril de 1927, murió en su retiro merideño Héctor Mujica, figura importante de la política, la docencia, el gremio de periodistas y periodismo mismo.
Militante a lo largo de casi toda su vida en el Partido Comunista de Venezuela, del que se separó una década, antes de morir, Mujica fue uno de los puntuales de la desaparecida Asociación Venezolana de Periodistas (AVP) y del Colegio de Periodistas (CNP), su primer presidente. Igualmente fue director de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, candidato presidencial, escritor, reportero en la prensa escrita caraqueña y un personaje respetado por todos. Sus restos fueron sepultados en Carora, su ciudad natal.
Héctor Mujica figura como fundador de la Escuela de Periodismo, que luego se convirtió en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, donde desarrollaría su labor docente como profesor titular de la Facultad de Humanidades llegando hacer director de la referida escuela.
En 1944 inició su actividad periodística en Aquí wará para luego continuar escribiendo para el semanario Fantoches, Últimas Noticias, El Heraldo, El Nacional y Tribuna Popular.
Como hecho derivado de su actividad política, debió exiliarse y fungir de jefe de de redacción del diario chileno Última Hora. Fue candidato a la presidencia de la república por el Partido Comunista (PCV) en 1978. Cultivó el cuento y el ensayo. entre sus obras, destacan: Chile desde adentro y Venezuela desde afuera; La historia de una silla (Antonio Leocadio Guzmán) (1958); El imperio de la noticia (1967); El pez dormido (1947); Los tres testimonios y otros cuentos (1967); Las tres ventanas (1970); Confesiones de Daniel Santos a Héctor Mujica (1982) y La noche de los ayamanes (1988),
Héctor Mujica visitó Ciudad Bolívar el 21 de agosto de 1977 y en esa ocasión lo entrevisté no sólo sobre su candidatura vista como incompatible con su permanencia como presidente del CNP a lo que respondió con otra interrogante “¿Por qué tendría que ser el hijo de la panadera?”. En cuanto a periodismo dijo que en las universidades venezolanas hay (1977) alrededor de tres mil estudiantes de periodismo y casi todos optan por Relaciones Públicas o Audiovisual. También ocurre que esos “casi todos” vienen de fracasar en otras carreras profesionales, ¿tú no crees que debería regir una selección previa del futuro periodista? - Claro que sí. Yo lo planté una vez. Planté que se hiciese un examen de evaluación para conocer a ciencia cierta lo que llegaba a la Escuela de Periodismo, convencido yo corno otros profesores de que nos estaba llegando una resaca. Los estudiantes que fracasaban en otras carreras optaban por periodismo y entonces propuse en el Consejo de Escuela hacer un examen de evaluación para saber qué nos llegaba y qué le vamos a entregar a la comunidad venezolana. Bueno, me quedé solo. Inmediatamente la federación estudiantil me acusó de reaccionario por pedir no un examen de admisión sino de evaluación a fin de disuadir a aquella gente que ser vía para todo menos para periodista. De manera que esto no fue posible porque en este país entre demagogia, populismo y represión todo anda mal. Este es un país que anda de cabeza en vez de andar de pie sobre la tierra anda de cabeza sobre la tierra.
En cuanto al periodismo impreso, por qué llega a él tan pocos profesionales. Sencillamente porque están muy mal pagados. Los muchachos optan por Relaciones Públicas y Audiovisual porque allí ganan más dinero. Entonces, la muchachita recién graduada hija de papá y mamá, antes de casarse ya está ganando 4 y 5 mil bolívares en una oficina de relaciones públi(AF)

viernes, 31 de julio de 2015

Guayanés Campeón Mundial de Boxeo

El guayanés Alexander Muñoz se adjudicó el título de campeón súper mosca, versión Asociación Mundial de Boxeo, al derrotar al japonés Shoji Kobayashi por decisión del árbitro en el octavo asalto, en la madrugada del sábado 9 de marzo de 2002, en Tokio. El árbitro detuvo el combate en el octavo round luego de que Muñoz, de 23 años, enviase al japonés a la lona por quinta vez. Tras su triunfo, Muñoz cuenta con un palmarés de 22 victorias, todas antes del tiempo reglamentario, y una derrota.
“Explosivo” un apodo que siempre recuerda y que se ganó, gracias a la pegada precisa de sus puños, en la que pudo despachar a 19 de sus 28 contrincantes noqueados, en los tres primeros rounds.
Pero más que ese, íntimamente prefiere rememorar aquel que lo encumbró en sus años de inicio en el campo amateur, cuando a “alguien” se le ocurrió llamarlo “El Orgullo de Guaiparito” en honor al súper populoso sector Guaiparo de San Félix, donde creció junto a sus padres y donde levantó a sus tres hijos, a “fuerza de coña…sss” como muchas veces nos lo refiere.
Hoy, Muñoz, ya fuera del ring rememora sus mejores años de campeón del mundo, lo fue en par de ocasiones. El gladiador guayanés, quien nació el 8 de febrero de 1979, tuvo una sobresaliente carrera amateur en la que logró marca de 163 victorias, con apenas 9 derrotas, y 129 nocauts en 172 combates.
Luego de convertirse en boxeador profesional en el año 1998 logró el título de la categoría peso mosca de la AMB -Asociación Mundial de Boxeo-, al despachar en la octava ronda por nocaut técnico al japonés Celes Kobayashi en el 2002, título que defendió en trío de oportunidades, antes de caer derrotado en medio de una polémica decisión dividida ante el mexicano Martín Castillo, el 3 de diciembre de 2004.
Paradójicamente, y esto para tomar en cuenta las fechas, logró recuperar la corona el 3 de mayo con una victoria por decisión unánime sobre el también nipón Nobuo Nashiro, tras la cual el 14 del mes de enero del año 2008, “El Explosivo” logró exitosa defensa de su cinturón, al vencer al también japonés Katsushige Kawashima, quien para entonces era un ex campeón del CMB -Consejo Mundial de Boxeo- peso súper mosca, también por la vía de las tarjetas.
Perdió su corona el día 17 de mayo del año 2008, ante el campeón del CMB el mexicano Cristian Mijares, en otra decisión que resultaría polémica, lo que convirtió a Mijares en súper mosca.
Eso fue en Cancún, México. Los entonces campeones de peso gallo junior Cristian Mijares y Alexander Muñoz chocaron en pos de la unificación de sus respectivos campeonatos mundiales de las 115 libras el 17 de mayo en la ciudad natal de Mijares, Gómez Palacio, México.
Mijares vs Muñoz fue la primera pelea de unificación en el peso gallo junior desde que Johnny Tapia le ganara por decisión a Danny Romero, su rival local en Albuquerque, N.M., en una pelea de mucha convocatoria en Las Vegas el 18 de julio de 1997.
La negociación de Huizar para firmar al venezolano Muñoz, de 29 años, para enfrentar a Mijares resultó sorpresiva debido a que la empresa Top Rank había estado intentando hacerlo firmar un contrato para defender su título ante Jorge Travieso Arce en otra potencial cartelera de PPV en mayo.
Muñoz (32-2, 27 KO), quien hizo la tercera defensa de su segundo reinado, lleva el apodo de “El Explosivo” debido a su tremenda pegada, aunque tuvo que llegar a completar la totalidad de los asaltos de sus últimas tres peleas.

jueves, 30 de julio de 2015

Ezio Rampini a la carga


El 22 de enero de 2002, el presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, juramentó a la nueva directiva de la Cámara de Comercio e Industrias del estado Bolívar, que regiría los destinos del gremio durante el período 2002-2004.
Ezio Rampini, ratificado en el cargo de presidente, en sus palabras dirigidas a las personalidades asistentes en el acto, aseguró que junto al equipo que le acompañaba dentro de la directiva, continuaría trabajando por la recuperación de este importante sector.
Ezio Rampini, un cojedeño establecido en Ciudad Bolívar como agente de una empresa nacional vinculada con la cubierta asfáltica para viviendas, no tardó en familiarizarse con el ambiente mercantil y social bolivarense dada su bonhomía y carácter de hombre emprendedor.
Se afilió a la Cámara de Comercio e Industrias del estado Bolívar y ya en los años ochenta del siglo pasado se hacía sentir, de tal forma que habiendo Jorge Azis (1984-1985) cumplido su mandato como presidente de la Cámara, Ezio Rampini resultó el afiliado ideal para sustituirlo.
Tomó Ezio Rampini la presidencia y no la soltó sino después de cuatro períodos seguidos (1985-1989) y se empeñó en darle a la Cámara por sede el edificio actual levantado sobre los predios del antiguo inmueble adquirido durante el ejercicio de la directiva presidida por el Dr. Ramón Castro Mata. Esta edificación fue inaugurada en noviembre de 1987, integrada a la Plaza Antonio Lauro de la avenida Táchira. Consta de dos plantas y auditorio para 300 personas, y fue construido y equipado a un costo de siete millones de bolívares conforme a diseño de la arquitecto Ana Emilia Sanoja y proyecto del ingeniero Antonio Lapadula.
Entre 1989 y 1990 ejerció la presidencia de la Cámara Bahjet Chabaan seguido por Guillermo Santiago Ferreira (1990-1992) bajo cuyo mandato se reformaron los estatutos para alargar el período a dos años, seguido de Héctor Barrios (1992-1994), después el alcalde de la ciudad, Jorge Aziz, electo para un segundo período. Virtualmente es el miembro de la Cámara que mayor tiempo ha permanecido en cargos de dirección, 30 años.
En noviembre del año anterior los comerciantes, por enésima vez, fueron a elecciones para escoger a los hombres que regirán los destinos de la Cámara a partir del año 2000.
Tras de un receso voluntario tocó a Ezio Rampini el puesto de la presidencia por quinta vez y en el acto de juramentación y toma de posesión de la Junta Directiva electa, reiteró su calidad de “soldado a la orden de la Cámara, dispuesto a tirar de la carreta”. Una afirmación innegable desde 1985 que asumió por primera vez la presidencia, sólo que la carreta entonces parecía un poco más pesada, pero contaba con un equipo de ejecutivos y directores competentes que le harían menos onerosa la nueva experiencia. La nueva experiencia de una región distinta en razón de un país distinto que incluso estrenaba una Constitución novedosa que a la larga ignoraban de qué manera repercutiría en el comercio. Queremos ser optimistas al interpretar que será para evitar que el arte del comerciante consista en llevar un producto del sitio donde abunda adonde se paga más caro. Lo ideal es que el producto se lleve a donde realmente se necesite y se pague a un precio justo. En síntesis, lograr que el mejor caballero de la ciudad sea el comerciante honrado”.