viernes, 14 de marzo de 2014

Prelado desde un barrio

El 28 de octubre de 1983, monseñor César Ortega Herrera, párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de Coromoto del Barrio La Sabanita y Capellán de la V División de Selva, fue consagrado Obispo de Margarita por el Arzobispo Crisanto Mata Cova, en la Catedral de Ciudad Bolívar. Al acto asistió el ex – presidente Rafael Caldera, coterráneo de Monseñor Ortega, quien con antelación había sido declarado Vicario General de la Diócesis de Guayana en sustitución de Monseñor Constantino Martadei Donato, quien pasó a ser Obispo de Lagunillas en el Estado Zulia. 

De manera que siendo Párroco del barrio más poblado de Ciudad Bolívar como sigue siendo La Sabanita, y Vicario de la Diócesis, recibió la buena nueva de su elevación como Obispo, referido a la Diócesis de Margarita y Coche.

         Nacido en la población de Salom, Estado Yaracuy el 16 de julio de 1938.  Monseñor César Ortega  Herrera recibió la consagración episcopal en acto litúrgico cumplido en la Catedral de Ciudad Bolívar el 28 de octubre de 1983, bajo la preeminencia del arzobispo  Crisanto Mata Cova y los prelados Críspulo Benítez, Roa Pérez Henriquez, Tulio Manuel Chirivela, Antonio José Ramírez, Mariano Parra León, Ángel Polachini, Marcial Ramírez Ponce, George Panikulem, Francisco de Guruceaga, Mariano Gutiérrez, Robeo Dávila, Alfredo Rodríguez, Helimenas Rojo, José de Jesús Núñez Viloria, Nelson Martínez, Baltazar Porras y el Reverendo Padre Avelino Peña, de Margarita.

         Correspondió a Monseñor Ortega por ausencia del Arzobispo Monseñor Crisanto Mata Cova, anunciar el 22 de agosto de 1979, la creación de la Diócesis de Guayana por Bula Cun Nos de Juan Pablo II.  Lo anunció con estas palabras: “La diócesis que acaba de ser creada viene a satisfacer una exigencia de la realidad de Ciudad Guayana, tanto por su gran número de católicos como por el desarrollo que experimenta esa ciudad”-

César Ramón Ortega Herrera fue sacerdote de Ciudad Bolívar durante veinte años desde 1963. Ocupó importantes cargos pastorales, docentes, fue canónico doctoral de la Catedral y durante nueve años Vicario General de la Arquidiócesis, al cabo de los cuales fue destinado a regir la Diócesis de Margarita y Coche.

Asimismo, fue nombrado Administrador Apostólico “sede vacante” de Barcelona, y finalmente el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo Residencial de Barcelona en 1998   y a su vez, Administrador Apostólico de Margarita, mientras nombraban a su sucesor.

            En la Diócesis de Margarita  tuvo gran proyección catequística, La familia también constituyó tema  importante en su labor pastoral. Insistió en la unidad matrimonial. El oriental no es igual al andino, de allí los esfuerzos del Obispo en estas jurisdicciones eclesiales del oriente venezolano. De igual manera la Pastoral Social, la liturgia y la espiritualidad no pasó por debajo de la mesa, sino que todas las actividades eclesiales fueron abordadas y puestas en práctica bajo estos elementales servicios para el conocimiento humano y espiritual. A partir del 1998 se le nombra Obispo de la Diócesis de Barcelona, en sustitución de Mons. Miguel Delgado Ávila. En 10 años de ejercicio pastoral  vivió, compartió y acompañó a la feligresía del Estado Anzoátegui en sus gozos y esperanzas. Todo seguidor de la religión cristiana no puede estar exento de las realidades humanas de cada feligrés. En ello Monseñor Ortega estuvo muy atento y claro. En sus 10 años en la Diócesis de Barcelona puso su empeño en la preparación espiritual y conocimiento de los laicos en los aspectos espirituales, eclesiales, éticos y morales; la búsqueda de vocaciones sacerdotales y la creación de nuevas parroquias fue un fundamento importante en la misión de este prelado surgido del populoso barrio La Sabanita.

 

jueves, 13 de marzo de 2014

Naufragio en el Orinoco

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De un total de 28 personas, ocho desaparecieron sepultadas por las aguas del Orinoco a causa del naufragio, en la tarde del 24 de febrero de 1984, de una lancha de pasajeros  entre Soledad y  Ciudad Bolívar.
         El capitán de puerto, Abraham Pérez Camejo (en la foto), informó que los desaparecidos fueron: René Vargas (28 años), José de la Cruz Alemán (30), Juan Ledesma (12), Julián Durán (14), Carlos Vargas (12), José Tapia, niño de pocos meses de nacido, y Juana Piña Marín (35).
         El patrón de la lancha, Miguel Vellorí, fue detenido preventivamente mientras el marino Arturo Vellorí y los dieciocho pasajeros salvados eran interrogados en la Capitanía y la PTJ.
         La lancha, de nombre “Virgen del Valle”, registrada con matrícula 6203, propiedad de, Agustín Acevedo, estaba autorizada para navegar hasta las ocho de la noche con 18 pasajeros más dos tripulantes, pero llevaba un exceso de ocho pasajeros, en total 28 ocupantes.
         La pequeña embarcación de pasajeros zozobró al volcarse muy cerca de  la Piedra del Medio a la puesta del sol, cuando los pasajeros de estribor escapando del remojón de una ola se precipitaron bruscamente hacia babor.
         Afortunadamente transitaban por el lugar cuatro curiaras cuyas tripulantes actuaron inmediatamente en el rescate de la mayoría de los ocupantes de la lancha.
         A pesar del Puente Angostura sobre el Orinoco, habitantes de Soledad prefieren el uso del transporte fluvial en pequeñas lanchas para comunicarse con Ciudad Bolívar. Diez lanchas divididas en cinco para el turno de la mañana y cinco para el de la tarde, hacen el trasporte desde las 6 de la mañana hasta las 8 de la noche.
El naufragio de esta lancha continuó dándole pábulo a la leyenda del monstruo de la Piedra del Medio como también la alimentó la chalana “La Múcura” que el 27 de febrero de 1952, martes de carnaval, se hundió casi en el mimo sitio.
En Ciudad Bolívar fue popular una chalana construida por Alberto Minet y echada al río con ese nombre, para trasbordar los vehículos entre la costa y otra del Orinoco. La chalana se hundió  entre la isla  Degredo y la Piedra del Medio.
         La chalana había zarpado de Soledad con 2 camiones zorra cargados de palas mecánicas para una compañía minera, más sus respectivos conductores, ayudantes, un pasajero y los tripulantes de la embarcación.  Zarpó y no arribó a su destino porque se hundió y desaparecieron bajo las aguas el conductor Vicencio Verdú y su ayudante Octavio González.  Los demás sobrevivieron a este naufragio que opacó la alegría del Carnaval y del que se estuvo hablando por mucho tiempo.  Hasta se especuló atribuyéndolo a la hidra de siete cabezas que según una vieja leyenda mora bajo la Piedra del Medio.
         La responsabilidad de Minet quedó salvada, pues se comprobó que La Múcura se hundió no porque se la haya tragado la hidra sino por exceso de carga.  Fue la primera chalana de hierro construida por Minet recién llegado de Francia y por encargo de don Antonio Levanti asociado con Planchart, quien era dueño de una bomba de gasolina y un taller de reparación de vehículos.
         Las Chalanas dejaron de transportar vehículos y pasajeros cuando la distancia fluvial comenzó a cubrirse desde 1967 con la construcción del Puente Angostura entre Playa Blanca y Punta Chacón, pero las lanchas continuaron y continúan a pesar de aquel sufragio que costó la vida de ocho personas y a pesar también de la supuesta hidra de siete cabezas que mora bajo la oscura  rocas de la Piedra del Medio. (AF)



miércoles, 12 de marzo de 2014

Memorias de mi Padre

Un nuevo libro del médico Gerardo Godoy ha llegado a mis manos a través de su hija Irma Eugenia. Se trata de una narración basada en los papeles dejado por su padre Virgilio Godoy Gutiérrez sobre la lucha en Nicaragua entre 1893 y 1980 y en la cual él tomó parte al igual que toda la estirpe de los Godoy.
Ahora que está jubilado después de una larga carrera como docente de la Escuela de Medicina de la Universidad de Oriente, aprovecha su tiempo para ya alejado de la investigación científica, dar a conocer su pensamiento político que nunca fue otro que el mismo que profesaron su padre y su abuelo desde los tiempos del primer Zelaya montado en el poder y que pretendió convertirse en dictador y autoritario manchando una gestión administrativa hasta cierto punto loable.
La lucha armada se justifica cuando el país está militarmente ocupado con la complicidad interna por una potencia extranjera o simplemente regido por gobiernos que desconocen los derechos de la minoría y utilizan el poder logrado democráticamente para secuestrar las instituciones e imponer sus pretensiones con el ventajismo y los recursos que da el poder.
Tal es el caso de Nicaragua, donde se centra el libro, o de los mismos países de Centroamérica, pues casi todos han padecido el mismo mal del cual a través del tiempo y de las luchas cívicas y armadas se han venido deslastrando.
La narración del médico Gerardo Godoy comprende casi nueve décadas de lucha del pueblo nicaragüense a favor de la unidad centroamericana y en contra de la injerencia extranjera, del continuismo autoritario y de los gobiernos represivos.
Comienza con José Santos Zelaya, gobernante progresista y liberal, que empañó su gestión con afanes continuistas y contra quien participó levantado en armas el general Paulino Godoy, abuelo de quien escribe este libro de 300 páginas editado en los talleres gráficos de UCB de El Salvador. Podríamos decir que El Salvador es como la segunda patria de Gerardo en donde vivió y se graduó de médico tras la represión y persecución en la Nicaragua de Rubén Darío y Augusto César Sandino.
El virtual derrocamiento de José Santos Zelaya dio lugar a la intervención de los marines norteamericanos y sucesivas injerencias de EE UU en la política de Nicaragua, conducta que logró extenderse hasta que las guerrillas sandinistas hicieron posible en 1979 el cese de la ocupación militar. Guerrillas sandinistas en las que jugó actividad importante Gerardo, hijo del autor de este libro del que es prologuista Víctor M. Valle, quien fue secretario general del Movimiento Revolucionario Nacionalista de El Salvador, por lo menos hasta que desapareció para ser absorbido en parte por el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional.
Unos de los propósitos de este nuevo libro del doctor Gerardo Godoy, quien tuvo mucho que ver junto con su amigo Víctor Valle en tratar de lograr tanto para El Salvador como para Nicaragua, una herramienta política capaz de introducir el socialismo en democracia y libertad, consiste en dar a conocer acciones armadas casi románticas como la expedición de México a Potosí, que nos recuerda por haberlo leído, la expedición del Falke venezolano capitaneado por Román Delgado Chalbaud contra el dictador Juan Vicente Gómez. Para dar a conocer también las proezas nacionalistas de hombres como Parajón, Raudales e incluso del joven poeta Rigoberto López Pérez (vengador de la muerte de Sandino), pero fundamentalmente el liderazgo militar e ideario patriota de Augusto César Sandino, así como su asesinato consumado alevosamente por el entonces jefe de la Guardia Nacional y fundador de la dinastía de los Somoz

martes, 11 de marzo de 2014

Museo Nacional de la Prensa


El Presidente de la República, según Gaceta Oficial 1.185, del mes de noviembre, de 1981, decretó la creación del Museo Nacional de la Prensa, con sede en Ciudad Bolívar y el cual “deberá servir de núcleo de promoción y difusión cultural dentro de modernos criterios dinámicos, creativos y pedagógicos”.
En el mismo decreto se designa un equipo de trabajo ad honorem integrado por Ramón Castro Mata, en calidad de presidente; José Guzmán Gómez, Eduardo Jahn Montaubán, Américo Fernández, Alcides Sánchez Negrón, Elías Inatty, Leopoldo Villalobos y María Conde.
Dicho equipo sería el encargado de la organización y puesta en funcionamiento del museo.
El Presidente de la República encomendó la ejecución del decreto a los ministros de Relaciones Interiores, de Educación, de Desarrollo Urbano, de Información y Turismo y de la Secretaría de la Presidencia.
Por resolución anterior al decreto presidencial, la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación había dispuesto que el monumento histórico nacional identificado como “Casa del Correo del Orinoco” (en la foto) se acondicionara para sede del Museo Nacional de la Prensa, que el 27 de junio del año anterior había prometido el Presidente.
La misma dispuso que el llamado “Museo de Ciudad Bolívar”, desarrollado en la Casa del Correo del Orinoco, sea reubicado en una de las casonas que se restauran en el casco histórico de la ciudad.
Convertir la “Casa del Correo del Orinoco” en el Museo Nacional de la Prensa fue siempre aspiración del Colegio Nacional de Periodistas, el cual a través de sus convenciones nacionales se hizo sentir en este sentido ante los presidentes de la República, desde Leoni hasta Luis Herrera Campins, asistente a esas convenciones como miembro del Colegio.
La lucha por convertir la Casa del Correo del Orinoco en “Museo de la Prensa”, se inició en julio de 1968 cuando la VI Convención Nacional de Periodistas lo acordó, pero había primero que rescatar la casa y restaurarla, lo cual se materializó durante la gestión del presidente de la República Raúl Leoni.
Al asumir la Presidencia de la República el doctor Rafael Caldera, aceptó la propuesta de Rafael Pineda de destinar la Casa del Correo del Orinoco a un Museo de Arte para darle cabida a una colección de “Cien años de pintura venezolana” que había logrado atesorar con ese propósito y destinar uno de sus espacios a la prensa del Correo del Orinoco.
La AVP reaccionó y dio lugar al siguiente telegrama del doctor Páez Pumar: “Recibido su atento telegrama del 20 de abril último donde esa Asociación manifiesta extrañeza por información periodística indicativa de que no sería instalado Museo de la Prensa en casa donde se imprimió el “Correo del Orinoco”, ya restaurada. Al respecto le comunico que esa información no corresponde exactamente a la verdad. El inmueble no tiene capacidad para un gran museo de la Imprenta, razón por la cual deberá limitarse a que funcione en él, el Museo de la Prensa Independentista, destacándose especialmente los impresos ejecutados en la famosa máquina Washington donde se imprimió el “Correo del Orinoco”. Como los museos no nacen y uno de este orden no es de fácil ejecución por la escasez de los materiales originales, la casa del “Correo del Orinoco” dispondrá de su salón principal para exhibir la imprenta y la guillotina, el resto del inmueble será ocupado por la magnífica colección de obras de arte venezolano que posee la “Asociación de Amigos de Guayana” mientras se procede a la restauración de la sede para el museo en la cárcel pública de aquella ciudad (AF)

lunes, 10 de marzo de 2014

Un Museo de la fauna silvestre

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Baldur Ferzenbach (enla foto), taxidermista con más de tres decenios en Venezuela y director del Museo de Ciencias de Carabobo, se le metió en la cabeza, sin mayor fortuna,  fundar un Museo de la fauna silvestre autóctona en la zona turística de  Canaima.
         Por este lugar lo encontramos el 18 de febrero de 1984, acompañado de su hijo, viendo y reviendo una casa ideal para su propósito que el Instituto Nacional de Parque había  confiscando al jefe de los pilotos de Avensa.
         El capitán aeronáutico Rafael Martínez, con poco dinero, paciencia y buen gusto, había hecho de una vieja maloca india toda una arquitectura armonizada con el paisaje de la Laguna donde el río Carrao se desparrama.
         ¡Esta casa es ideal para el Museo! –exclamaba entusiasmado el taxidermista que hacía tres decenios había llegado a Venezuela contratado para la realización del Museo del Parque Nacional Henry Pittier en el Estado Aragua.
         “El Museo Henry Pittier es el mejor testimonio de mi trabajo”- me decía  Ferzenbach, a quien  poco le quedaba  de berlinés.  Ya era venezolano naturalizado. Le sucedió lo que a muchos otros que vinieron   Y se veía contento puesto que  le habían ofrecido posibilidades para su producción de momificador de animales silvestres. ¡Vaya! Por qué aguardar que el tiempo geológico los transforme en fósiles. Es mejor conservarlos desde ahora para bien del conocimiento y de la ciencia.
         El Parque Nacional Canaima, que abarca una extensión de tres millones de hectáreas, posee una de las faunas silvestres más ricas del mundo y no vemos  por qué los centenares de turistas que  llegan hasta aquí tengan que regresarse sin penetrar aunque sea someramente en ese mundo prodigioso de la zoología del parque. El Estado no tendría que invertir nada y, en cambio, podría obtener mucho dentro de sus fines científicos y culturales.      
         Este sería, en caso de materializarse, el segundo Museo de la Fauna Silvestre o salvaje del planeta.  El primero fue creado entre los pueblos de Villahuesa y Boñar o Castilla y León de España. El museo está especializado en la fauna de los cinco continentes y dispone de 17 salas en que se enseña muestras de la fauna del lugar en que está ambientada la sala. Está dirigido por Eduardo Romero Nieto, presidente de la fundación que lleva su nombre.
Museo de la fauna fue creado gracias al fundador y donante de la colección, el Dr. Romero Nieto, presidente de la Fundación que lleva su nombre y cuya entidad se encarga de gestionarlo, en colaboración con la  Diputación provincial de León, Ayto de Boñar, Universidad de León y Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Confederación Hidrográfica del Duero. Inaugurado el año 2004. Una escena muy representativa de la sala 8: un puma atacando a un ciervo
Cada una de las salas representa un lugar especializado del planeta. La Sala 1, por ejemplo, dedicada al  Viejo Mundo,  ambientada en los bosques y montañas de Europa. Uno de los aspectos más atractivos de la sala es una columna de rocas situada en el centro de la sala con varios animales montañeses como la cabra y el rebeco. Entre otros aspectos impactantes de la sala es una imagen de una manada de lobos ibéricos intentando atrapar a un jabalí,
El mayor atractivo de la Sala 2 son los ciervos rojos, algunos representados peleándose, si bien también hay otros animales más pequeños típicos de la fauna mediterránea. La  Sala 3 representa a la China con sus bosques de bambú y la Sala 4 del Lejano Oriente que representa una estepa asiática.





domingo, 9 de marzo de 2014

Muerte de Monseñor Gómez Villa.


El gobernador Alberto Palazzi declaró duelo oficial durante tres días por el fallecimiento el 24 de marzo de 1981, en Ciudad Bolívar, de Monseñor Constantino Gómez Villa (en centro de la foto), de la orden de los Hermanos Capuchinos y segundo vicario apostólico del Caroní.
         Monseñor Gómez Villa, tío del ya desaparecido Vicario de la Arquidiócesis, Monseñor Samuel Pinto Gómez y quien se consagró al servicio misionero en Guayana durante 54 años, falleció un domingo por la tarde y las exequias se realizaron en la Catedral.
La Asamblea Legislativa, así como la Diócesis de Ciudad Guayana a cargo de Monseñor Medardo Luis Luzardo Romero y otras instituciones se sumaron al duelo que embargó a los católicos por la muerte del primer misionero que traspuso la selva para junto con Fernández Peña fundar el pueblo fronterizo de Santa Elena de Uairén.
         Los restos del segundo vicario de las misiones del Caroní, Monseñor Constantino Gómez Villa, fueron inhumados en la mañana del 26 en el altar mayor de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, regentada por los Hermanos Capuchinos.
         Luego de tres días de capilla ardiente se iniciaron las exequias en la Catedral Metropolitana con un funeral oficiado por el Arzobispo Crisanto Mata Cova, conjuntamente con los obispos de Maturín, Monseñor José Antonio Ramírez Salavarría,  Monseñor Arrecochea; de Machique; Monseñor Constantino Maradei Donato; de Barcelona; Monseñor Feliciano González y el Vicario Monseñor Mariano Gutiérrez.
         A nombre del gobierno nacional y regional asistieron el Ministro de Justicia, José Guillermo Andueza y el gobernador Alberto Palazzi. Igualmente asistieron el presidente de la Asamblea Legislativa, doctor Miguel Lima Ostos, y el doctor Carlos Elías Rendón, por el Poder Judicial.
         Los Hermanos Capuchinos, estudiantes, efectivos de la V División de Selva, de la Guardia Nacional, feligresía bolivarense y representantes de las más diversas instituciones rindieron homenaje al extinto misionero de noventa años que consagró más  de 50 al servicio de la Iglesia y de las comunidades indígenas y mineras de la frontera.
Monseñor Constantino Gómez Villa,  nació en la provincia de León España, en 1891 y en 1908 ingresó a la Orden Capuchina.  Concluidos sus  estudios en la Universidad  Gregoriana  de Roma, fue designado profesor de Teología, cátedra que ejerció durante ocho años, al cabo de los cuales (1927), recibió el encargo de trasladarse a Venezuela para participar en el proceso de restauración de la Misión del Caroní.  Empezó como párroco de Upata, luego Superior Regular durante tres trienios seguidos, Pro Vicario y Administrador Apostólico, Obispo titular de Cucussa y Vicario Apostólico del Caroní el 14 de julio de 1938 cuando fue preconizado por la Santa Sede.  Consagrado el 18 de diciembre, tomó posesión el 30 de enero de 1939.  El 4 de noviembre de 1954 Upata dejó de ser sede del Vicariato y Santa Elena de Uairén se convirtió en la capital de las Misiones del Caroní.
Una de las Obras notables de Monseñor Gómez Villa, ya en calidad de Vicario, fue la realización del Seminario Indígena cuyo edificio construyeron los capuchinos con recursos propios en una finca de 50 hectáreas donada a dos kilómetros de Upata.  El Seminario fue inaugurado el 28 de abril de 1940 con 12 seminaristas.
Monseñor Gómez Villa, ya como Superior Regular y luego Vicario fue protagonista de la fundación de todos los centros misionales de la Gran Sabana.  Junto con Monseñor Nistal consolidó la restauración de la Misión del Caroní, donde permaneció hasta mayo de 1968 cuando decidió retirarse después de 54 años de actividad misionera. (AF)


sábado, 8 de marzo de 2014

Un Obispo Auxiliar para Mata Cova

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Tras un recibimiento caluroso matizado con cantos religiosos y manifestaciones de fe, tomó posesión como auxiliar del Arzobispo, el prelado venido de Betijoque, monseñor José de Jesús Núñez Viloria.
         Núñez Viloria, ascendido a obispo en enero de 1982, por voluntad del Papa Juan Pablo II, llegó a Ciudad Bolívar el 2 de mayo, alborozado de entusiasmo y prometiendo a los bolivarenses “trabajar como Dios manda, al lado de monseñor Crisanto Mata Cova, que es para mí como un padre”.
         La manifestación de bienvenida estuvo encabezada por el propio arzobispo Mata Cova, el Gobernador Alberto Palazzi y su esposa Tatiana, el Viceministro de Justicia Eliseo Moreno y numerosas personalidades de la ciudad. A nombre de los citadinos pronunció las palabras de bienvenida el profesor Manuel Mejías y en la Catedral, donde fue concelebrada una misa, Monseñor Mata Cova tuvo a su cargo la homilía. Posteriormente fue reinaugurada la iglesia del Santísimo, donde vivirá el Obispo Auxiliar. Por la noche el Gobernador le ofreció al prelado una recepción.
         Nativo de Betijoque, un frío y lejano pueblito del Estado Trujillo, Monseñor de Jesús Núñez Vitoria, fue preconizado Obispo en 1982 por el Papa Juan Pablo II y destinado como Auxiliar de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar, vacante desde que Monseñor de Guruceaga Iturriza fue designado Obispo de Margarita en 1971. Monseñor J. J. Núñez Vitoria permaneció como Auxiliar hasta 1987 que fue elevado Obispo titular de la Diócesis de Ciudad Guayana, vacante desde que Monseñor Luis Medardo Luzardo Romero fue designado Arzobispo de Ciudad Bolívar para llenar la jubilación de Monseñor Crisanto Mata Cova
         Monseñor J. J. Núñez Vitoria, a los cuatro años renunció sorpresivamente la Diócesis de Caroní y su dimisión fue aceptada por el Vaticano.   Actualmente se encuentra en su estado natal Trujillo  donde el domingo 12 de octubre de 2012, celebró sus bodas de oro y a propósito. Luis González escribió lo siguiente: “Hoy está de alfombra roja, por los afectos, monseñor José de Jesús Núñez, Obispo Emérito de Ciudad Guayana, quien ha cumplido medio siglo al servicio de una misión dura, compleja, pero esperanzadora, como es la pastoral, vale decir, predicar nada menos que la Palabra de Jesús, cuya labor política en las tierras lejanas del Medio Oriente, hoy fermentadas por la incomprensión y la guerra, fue clave para que al mundo legara una filosofía del ser y hacer, la del humanismo, cuando se ve al "otro" como Hermano -con palabras mayúsculas- frase que es toda una doctrina de naturaleza política, ideológica porque enmarca distancias, límites, otros conceptos, como propiedad privada, riqueza, muros, exclusión, que él cuestionó porque son los que dan pie a la agresividad y conflictividad cuando todo lo que se acumula fundamenta un sistema económico voraz, feroz, que ha hecho de las guerras un redondo negocio. El hombre nació desnudo. Es lodo. Regresará a él. Vacío. Así de sencillo. Por eso es que es válida la opción por el Barrio Moscú.

Monseñor Núñez tiene rato en ese peregrinaje. Sabe de estas cosas. Ha andando mundo. Conoce, como diría San Agustín, de lo humano y de lo terreno. Nada le fue ajeno. Fue ordenado en 1962. Es oriundo de Betijoque, donde naciera en 1880 otro gran obispo trujillano, monseñor Enrique María Dubuc y un gran maestro de la docencia Rafael Ángel Chacín Soto, Obispo de Valle de La Pascua. Compartimos toda esa cercanía para Mons. Núñez.  Monseñor Núñez recibió los votos de simpatía de los  valeranos en San Juan Bautista, en la palabra de saldos, deberes y haberes de Monseñor José Luis Azuaje y del padre Torres, Vicario de la Ciudad”.