domingo, 17 de noviembre de 2013

Las Reservas Forestales

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Las reservas forestales de Imataca, el Caura y La Paragua son de 9.119.250 hectáreas  De 5.200.000 la zona protectora de las cuencas alta y media de los ríos Caura y Paragua y 3 millones de hectáreas el Parque Nacional Canaima, todo lo cual equivale a 173.193 kilómetros cuadrados (17.319.250 Ha.) que representa el 72,6 por ciento del Estado Bolívar y el 19 por ciento del territorio nacional.
         Esta información fue suministrada por el MAC a través del ingeniero José González el 29 de agosto de 1876 en la oportunidad de anunciar la explotación de todo el bosque maderable en unas 450 mil hectáreas que serían cubiertas por las aguas represadas del Caroni para darle fuerza a la Presa Hidroeléctrica de Guri. Los permisos para la explotación de la madera fueron otorgados a dueños de fincas enclavadas dentro de la misma área.
         El agua del vaso de Guri estaba previsto que alcanzaría una cota de 270 metros sobre el nivel del mar y todo el producto forestal allí existente se habría perdido sino se hubiera tomado la decisión de aprovecharlo como efectivamente se hizo. Las zonas boscosas afectadas por la ampliación de la Gran Presa de Guri estaban comprendidas entre los municipios Heres y Piar. 
El ingeniero José González, quien entonces era el Jefe de la Región Guayana del MAC, fue claro en explicar que la explotación de los bosque no es incompatible con su conservación si se hace apegado a los planes de manejo que concilia ambos intereses: conservación y explotación que es precisamente lo que la Dirección de Recursos Forestales se proponía en Guayana conforme al decreto 1343 del 16 de diciembre del 75 dictado por el Presidente de la República, Carlos Andrés Pérez.
         Decía esto para justificar la decisión que estaba a punto de tomar el Gobierno para reanudar la explotación de madera en Guayana con la deforestación de 800 mil hectáreas de bosques ubicadas en dos lotes: uno en San Francisco de la Paragua y otro en San Pedro de la región del Usupamo.
La localización de las principales reservas forestales en Venezuela, están formadas por macizos boscosos, que por su ubicación, composición florística o por ser las únicas disponibles en determinada área, constituyen elementos indispensables para el mantenimiento de la industria maderera naciona.
En Venezuela han sido decretadas diez (10) reservas forestales que abarcan una superficie de 11.327.416 ha igual  al 12,36% del territorio nacional:
La Reserva Forestal de Caparo al suroeste del Estado Barinas, pie de la Cordillera Andina.
Las del Caura ubicadas en el sector occidental del Estado Bolívar y las cuales ocupan una superficie de 5.134,000 ha igual al 5% del territorio venezolano.
Las de Imataca, localizadas en el sistema de colinas. pie montañas del escudo Guayanés, en el piedemonte nororiental, en la región boscosa comprendida entre los ríos Yerúan, Cuyuní, Brazo de Imataca y Grande; y la cordillera de Imataca, los cerros de La Chicharra y Dolomita. La ubicación geográfica de esta Reserva es estratégica por estar situada en las proximidades del eje fronterizo con la Guyana.
Las reservas de. Guarapiche en los Estado Monagas y Sucre.  Las reservas de. La Paragua, Estado Bolívar, con superficie 782,000 ha. (1968).  Las del Río Tocuyo: Falcón y Yaracuy 47,640 (1969); Los bosques inundables del Delta del Orinoco, San Camilo: Apure 97,100 (1961) y los ; Bosques montanos de los Andes Venezolanos.

Las del Sipapo, Amazonas, 1,215,500 (1963); Bosques húmedos de la región de Río Japura, Río Negro, y las de Ticoporo, Barinas, 187,156 (1955).  Las de  Turén en : Portuguesa 116,400 (1950) que son bosques secos de los Llanos.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Las elecciones generales de 1973

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El 10 de diciembre de 1973, se realizaron las elecciones generales para Presidente de la República, diputados al Congreso, Asambleas Legislativas y Concejos Municipales.  En el Estado Bolívar el triunfo de Acción Democrática fue aplastante seguido por COPEI a cierta distancia.
         Bastaría con decir que AD, además de aportarle un caudal de votos al candidato presidencial Carlos Andrés Pérez,  obtuvo cinco diputados y los dos senadores al Congreso Nacional; 9 diputados a la Asamblea Legislativa y una veentaja de 6 concejales a uno en los distritos Piar y Cedeño y de 5 a 2 en los Concejos de Heres, Caroní y Roscio.
         Diputados al Congreso Nacional por AD: los doctores David Morales Bello, Carlos Hernández Acosta, Juan Manuel Sucre Trías, Nelson Valera y sindicalista Ismario González.  Por la alianza COPEI-FDP: Ingeniero Ildemaro Martínez y Ángel Zerpa Mirabal.  Senadores: Leopoldo Sucre Figarella y Pedro Torres., ambos de AD.
         Diputados a la Asamblea Legislativa: doctor Domingo Álvarez Rodríguez, doctor David Natera Febres, doctor  Edgar Vallée Vallée, profesor Carlos Lee Guerra, Jorge Martínez, Armando Rodríguez, Justo González, Francisco Morillo y Mauro Chinaglia (AD). Por COPEI-FDP: Víctor Abad Martínez, Francisco Álvarez Medina, Humberto Fernández y Stella Cabrera de Hernández (reelecta).
         Concejo Municipal de Herees: Carlos Hernández Acosta, Antonio José Grimaldi, José Luis Granatti, Florencio García Morales y Teodora Méndez de Montes (AD)  Por COPEI: Juan Alcalá Reverón y Nívea de Hernández.
         Concejales por Caroní: David Meignen Medina, Francisco López Quijada, Antonio Silva Andrade, Jesús González y Ciro Chacín (AD).  COPEI: Fernando Suárez Suárez, y Féliz Alcalá Betermin.     Concejo de Piar (Upata): Rita de Lanz, Pedro José Fernández, Manuel Morales, Armando Balza, Justo Pastor Pazco y Fabricio Gómez (AD).  Por COPEI: Haydée de Páez.
El 12 de marzo de 1974, tomó posesión el presidente Carlos Andrés Pérez y ejerció su mandato hasta 1979, dentro de un clima económico social y político favorable.
         Las consigan le dieron a CAP buenos resultados. Durante la campaña electoral impactaron las de ese hombre si camina y democracia con energía. Al llegar al Poder y encontrar al país favorecido por una economía abundante, adoptó la de administrar la abundancia con criterio de escasez, pero según sus adversarios, hizo todo lo contrario. Lo censuraron por dispendiosos y de incapaz frente al consumismo; sin embargo cumplió su promesa de una política de pleno empleo.
         Su acto de gobierno más resaltante fue la nacionalización de las industrias extractivas del petróleo y del hierro y la apertura de un proceso de venezolanizarción de las empresas con capital foráneo mayoritario. Creó la matriz Petróleos de Venezuela para manejar la industria nacionalizada.
         El hecho de nacionalización de la industria petrolera que en su mayor parte estaba controlada por empresas trasnacionales, unido al aumento de los precios del petróleo, proveyó de inmensos recursos fiscales y financieros al Gobierno de Carlos Andrés Pérez, dando lugar a una espiral inflacionaria incontrolable.
         En política internacional luchó desde la OPEP por el aumento de los precios del petróleo, hizo esfuerzo por fortalecer las relaciones entre los países del Pacto Andino y apaciguó la distensión de las relaciones entre Guyana y Venezuela a partir de una entrevista en Macuto con el Primer Ministro de ese país vecino, Forbes Burnham. En materia cultural  y educacional lo más trascendental fue la creación del Concejo Nacional de la Cultura (CONAC) y el Plan de becas Gran Mariscal de Ayacucho.
         Hecho trascendental para Guayana fue el Decreto Ley No. 580 de fecha 26 de noviembre de 1974, por el cual se dispuso la nacionalización de de la industria extractiva del mineral de hierro.


viernes, 15 de noviembre de 2013

El Pollo Sifontes

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José (El Pollo) Sifontes (en la foto en dúo  con su esposa Raquelita Castaño), nació en Caracas, pero su infancia transcurrió en la Ciudad Bolívar de los años cincuenta que se sacudía el polvo bucólico de la tradición para asomarse a la modernidad que penetraba a través de la tecnología norteamericana aplicada a la industria extractiva del hierro.
         Era la Ciudad Bolívar de Sánchez Lanz y Barceló Vidal urbanizando Los Morichales y aspirando con el Negro Rivilla rescatar la Universidad, que en 1901 nos arrebató de un plumazo el cabito Cipriano Castro.
         La Ciudad Bolívar del Mercado a la orilla del rio, de los barcos más diversos anclados o surtos en el puerto, la Ciudad Bolívar de la parapara, el quiminduñe, el trompo y la zaranda, de las retretas en el Paseo Falcón, de las serenatas al pie de los ventanales, las comparsas de Alejandro Vargas y las parrandas de Carmito Gamboa.
         En esa Ciudad Bolívar bucólica y tradicionalista de entonces transcurrió la pubertad del Pollo  José Sifontes venido con sus padres de Caracas buscando la tierra prometida  como alguna vez lo hizo Andrés Mata, fundador del Universal o Ricardo Zuluaga fundador de la Electricidad de Caracas.
Sifontes nació el 11 de febrero de 1949 y una noche de diciembre vio por primera vez el cielo Guayanés bordado de estrellas.  Entonces exclamó maravillado frente al Orinoco: ¡Nunca vi un cielo más bello! ¡Aquí voy a ser feliz!
Llegó con su Madre y su hermana María Jesús a encontrarse con su padre amigo de los Manzaneda. Rápidamente quedó envuelto en el ambiente navideño, lo contagió la alegría de la gente, vio las patinadas, las calles adornadas. La casa de su padre quedaba a dos cuadras de la Catedral. Lo llevaron a las misas de aguinaldo, y justamente allí, tiempo después, en sus escalinatas, cuatro en mano, compuso el vals Ciudad Bolívar. Así comenzó y detrás y brotaron muchas canciones románticas tan populares como “Anhelante”
Estudió en el colegio La Milagrosa y simultáneamente en la escuela de música Carlos Afanador, con el profesor Fitzi Miranda, el popular Nicanor Santamaría y finalmente con el maestro José Ramón Gallegos, Jazzista, virtuoso del piano, quien le enseñó el fascinante mundo de la armonía, finalmente se graduó bachiller en el Liceo Tomás de Heres.
Solía participar en los concursos que hacía José Antonio Nicolás en  Radio Bolívar, donde más de una vez ganó los premios que daban (discos, turrón de Alicante y dulce de merey.
Hizo muchos compañeros de parranda, serenatas y amigos como María Alejandra Casado.
Sus primeras canciones se grabaron gracias a un hermoso proyecto del Gobernador Manuel Garrido que marcó el debut de  Serenata Guayanesa, incluyendo en la primera presentación su merengue “El Burro Parrandero” y el vals “Ciudad Bolívar”.  El evento musical ocurrió en la Concha Acústica con participación de artistas de Radio Caracas Televisión.  Aquí  el Pollo Sifontes tuvo la fortuna de  conocer a la figura infantil más importante de Venezuela: Raquel Castaños, quien se convirtió en gran amiga y luego en su esposa.
Entre paisajes, matices, primores y hermosuras / Recuerdo con dulzura / una ciudad primaveral /  Sublime capital / de viejas callecitas / que lucen tan bonitas / junto a la catedral / Ciudad Bolívar /que bellas son tus claras noches / en el Paseo Falcón / bajo el suave manto de la brisa / y bello paisaje desde el Mirador / Mis recuerdos rompen en el día / al admirar tu rio como un sol / Eres tan linda Ciudad Bolívar / Ciudad sensual /  Gran Capital / Guayana mía /


jueves, 14 de noviembre de 2013

Las abejas asesinas

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En abril de 1976, un enjambre de abejas asesinas, procedente del Brasil, atravesó la frontera hacia territorio venezolano.  El apicultor Francisco García, en sus tierras de El Paují, cerca de Santa Elena de Uairén, capturó varias y para comprobar si en realidad correspondían a las que se escaparon del Instituto Experimental de Sao Paulo hacía tres años, las envió a la Universidad de Kansas, Estados Unidos, donde el Rector R. Taylor, comprobó que en realidad eran las temidas abejas africanizadas.
         El profesor M. Stejskal, director del Apiario de la UDO en Jusepín, dijo que las abejas africanizadas tienen una longitud de 10 a 11 mm y parecen más pequeñas que las abeja domésticas nuestras importadas de Europa que miden de 12 a 13 mm.
         Las abejas africanizadas, parecen también más delgadas y atacan solamente si las personas o animales se acercan a menos de 30 metros de su nido.  Si en una población penetran y se alojan en un árbol hueco, en una ranura de la pared o en un nido de comejenes abandonado, se deben dejar tranquilas durante el día y quemarlas con una antorcha cuando oscurezca.
         El  profesor Stejskal explicó que la causa de la agresividad de este tipo de abejas también llamadas “brasileñas”, es un ejemplo de atavismo, un recuerdo  sobre el pasado cuando los habitantes del África quemaban abejas “adanfonii”  con antorchas para aprovechar su miel.  Las abejas africanizadas temen que las personas que se acercan a su nido van a quemarlas y por instinto se defienden con picaduras:
         Aparte de personas, atacan también a los animales: gallinas, cerdos, ovinos y caprinos y estos animales por lo general perecen..  Las vacas y caballos son más inmunes pero quedan con fiebre durante quince días. La enorme dosis de veneno puede causar la muerte a la persona si no se le aplica a tiempo los “primeros auxilios”.
         Las abejas asesinas, también llamadas “africanizadas”  por ser el producto de un cruzamiento de la sub especie natural africana  Apis melífera scutellata  con abejas domésticas pertenecientes a varias sub especies  de A. melífera  y han sido calificadas como las abejas más peligrosas del planeta.
         Sin embargo, el director del Apiario de la UDO en Jusepín, M. Stejskal logró amansarlas tan pronto salieron de Ciudad Bolívar e hicieron su entrada en territorio monaguense.  El profesor Stejskal dijo que eso fue posible al intentar un cruce  con la Adis Melífera Carnica de Austria.
El profesor de la UDO, de na­cionalidad checa y con 25  años en Ve­nezuela, venía haciendo estu­dios sobre los progresos de la abeja africanizada en Venezue­la.
El Apiario de la UDO importa tres reinas carnica cada dos años de Austria, especie que se halla aclimatada en Venezuela des­de 1954. Se trata de una abeja muy mansa hasta el punto de que una colmena de la especie con paredes de vidrio fue ex­puesta durante tres días en la Feria del Orinoco a. la vista del gran público sin que llegaran a atacar a sus visitantes. Son muy producti­vas, además, de mansas, con un promedio de 80 a 225 kilogramos de miel por año.
Las australianas son tan mansas que hasta cruzadas con africaniza­das son soportables como ya ha ocurrido en Apiarios del Paují en Santa Elena de Uairén.
La UDO ha ven­dido reinas a apiarios de El Ti­gre, Puerto La Cruz y Bilbao en España.

La abeja asesina o africani­zada entró a Venezuela desde el Brasil dividida en  dos corrientes, una negra menos grande y me­nos agresiva y otra de color amarillo, más agresiva y un po­co más grande aunque a veces también es pequeña.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La vecina y fronteriza Pacaraima

En 1972, cuando la comunicación con Santa Elena de Uairén sólo era prácticamente por vía aérea  llegó a Ciudad Bolívar la noticia de que el Gobierno del Brasil había dispuesto la fundación de una ciudad cerca de la frontera con Venezuela, a unos 20 kilómetros de Santa Elena de Uairén.
La información la trajo Ramón Fajardo, Agente de Aeropostal en Santa Elena, quien dijo haber visto los planos y trabajo de topografía que se levantan en el punto de la futura ciudad
Dijo Fajardo que esa ciudad habrá de culminar con una carretera que el Gobierno del Brasil construye entre Boa Vista y el lado fronterizo de Santa Elena donde se ha dicho que se reunirán en agosto el Presidente de aquel país vecino con el de  Venezuela.
Venezuela igualmente construía su carretera hasta la frontera que inauguraría el Presidente Rafael Caldera en febrero del año siguiente.  Un mes antes de su inauguración, Hendrik W. van de Putte, profesor de geología de la UDO, doctor Andrés Bello Bilancieri, director de El Luchador, el tallador de diamantes Teodoro Valdivieso, el comerciantes Héctor Molero y el estudiante Antonio Grimaldi se aventuraron para ser los primeros en utilizar la carretera todavía de tierra y sin puentes.  Lo hicieron con potentes motocicletas, llegando incluso hasta tres kilómetros más allá de la frontera para confirmar la noticia sobre la nueva ciudad.  Ellos también vieron los planos e informaron que llevaría el nombre de Pacaraima.
Actualmente, Pacaraima ya concluida y en pleno auge, se registra como un municipio brasileño ubicado al nordeste del estado de Roraima, en la frontera con Venezuela, a 250 km de la ciudad de Boa Vista, capital del estado de Roraima, y a 20 km de Santa Elena de Uairén,
La historia del municipio de Pacaraima está ligada a la demarcación de la frontera con Venezuela por el ejército. Se origina alrededor de un portal conocido como BV-8 que marcaba la entrada o salida al país.
Pacaraima quedó oficialmente  establecida el 17 de octubre de 1995 mediante la segregación de su territorio del municipio de Boa Vista, la capital del estado de Roraima.
El acceso a Pacaraima se hace a través de la carretera BR-174, la cual está pavimentada y en buen estado de conservación. Hay un servicio regular de bus que parte de Boa Vista. Pacaraima está conectada a la red eléctrica estatal.
Su ubicación en la frontera con Venezuela la convierte en un punto turístico. La región goza de una temperatura agradable.
Sus mayores atractivos son las montañas circundantes con una gran cantidad de tepuyes, el resguardo indígena de San Marcos y el sitio arqueológico de Piedra Pintada que contiene inscripciones y pinturas rupestres.
Con la fundación de Pacaraim, Brasil quiso y logró equilibrar la colonización de la frontera iniciada por Venezuela con la construcción de la carretera desde el Doradoi a Santa Elena.

La inauguración  de esta importante vía por el Presidente Caldera, tuvo lugar el 9 de febrero de 1973 en el campamento militar “Mariscal Sucre”, en la sierra de Luedpa. Desde allí, bajo una temperatura de 26 grados, el entonces Presidente de la República se dirigió al país y puso en servicio la obra. Luego develó el Monumento erigido al Soldado Pionero, condecoró a militares y civiles que lucharon contra la selva para imponer esta ruta de conexión panamazónica y finalmente, al siguiente día, se dio por primera vez en la historia un encuentro en plena frontera entre los Presidentes Rafael Caldera, de Venezuela, y Emilio Garratazu Medice, del Brasil. Los mandatarios suscribieron importantes acuerdos dirigidos a mejorar las relaciones.

martes, 12 de noviembre de 2013

Henri Corradini


Este artista y etnólogo franco venezolano fallecido el mediodía del domingo en la clínica Santa Ana de Ciudad Bolívar, pasó más de  medio siglo aventurando en la línea del dibujo, revelando con su pintura las zonas ocultas del subconsciente bretoniano, haciendo publicidad comercial, escribiendo dramas y poemas, realizando documentales y divulgando la cultura de las etnias indígenas representativas del Estado Bolívar.
Desde que estudiaba  arte y letras en Marcella, donde nació al finalizar julio de 1925, soñó con seguir la ruta de Jean Chaffajon, no a clavar la bandera francesa en alguna parte como lo hizo aquél en las cabeceras del Orinoco, sino a convivir con la cultura pura  de la selva tropical que mora más abajo del paralelo 8.
Y su sueño comenzó a hacerse realidad tan pronto cesó la invasión de la Segunda Guerra Mundial que nubló de aviones nazistas el cielo de su patria  a pesar de la resistencia del Mariscal Petain. Tenía 15 años de edad cuando la bota hitleriana se posó sobre la tierra de Juana de Arco y 19 cuando se alistó en el ejército de los Aliados.
 Visar el pasaporte en Francia para  viajar a Venezuela le resultó fácil. Lo difícil fue sortear los contratiempos  que lo demoraron un año antes de llegar a La Guaira y subir hasta Caracas agitada por el derrocamiento de Gallegos.
Su fama de artista trascendió y sus servicios  fueron contratados por Lucía Leveni, francesa de origen rumano, esposa del coronel Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta Militar de Gobierno,  para decorar la residencia.  En ese menester se hallaba  el 13 de noviembre de 1950 cuando se consumó el magnicidio en la persona del coronel por un grupo de forajidos instalado en un inmueble de la urbanización Las Mercedes, de Caracas.
En 1952, se hace amigo del explorador Félix Cardona, quien le encomienda la venta de una concesión diamantífera  en Icabarú. Se interesa por ella el dueño de una empresa que ejecutaba en Ciudad Bolívar el Gran Hotel Bolívar, y Henry Corradini se aven­tura hasta el Orinoco, pero nunca llegó conocer a Icabarú. Se quedó para siempre cautivo en Ciudad Bolívar escribiendo dramas, poesías, ejerciendo la fotografía artística, pintando y reali­zando documentales para el cine y la televisión, sobre la cultura indígena que, podemos decir, fue siempre su pasión. Su empresa Pubeco, le permitió penetrar importantes mercados nacionales desde su taller en Ciudad Bolívar.
Un taller bien dotado para la publi­cidad que nada tenía que ver con el surrealismo, arte que tiende a domi­nar su pintura después de haber experimentado inicialmente el abstraccionismo que abandonó luego de conocer a André Bretón, padre del surrealismo que cultivaron  pintores como Dalí y Paul Klee, cineastas como Luis Buñüel y hasta fotógrafos como Man Ray.
         La fotografía de Henri Corradini no es como la de Man Ray sino mucho más expresiva y mayormente enfocada en numerosos aspectos arqui­tectónicos del centro histórico de Ciudad Bolívar y en el tema indíge­na reflejado excelentemente en la exposición "Los panare: lo que fui­mos lo que somos".
Además de los Panare o E´ñapa, Henri Corradini hizo contacto  y estudió a los maquiritare, kariña y sanema, gru­pos étnicos con todo un cuerpo social y una filosofía únicos. Igualmente hizo contacto con  los Hoti o chicanos considerados los más temibles y recelosos de la selva guayanesa.
Para esas excursiones interminables, el artista franco venezolano contó siempre con  una excelente profesional, María Eugenia Villalón, quien tenía un postgrado en los Estados Unidos y ejerció, hasta hace poco que murió, la docencia en la Escuela de Antropología de la Universidad Central de Venezuela.



lunes, 11 de noviembre de 2013

La Serpiente aliada del hombre

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Guayana tiene las especies de serpientes más interesantes de Venezuela y de la América del Sur y aquí en esta región se encuentra la cuaima-piña, que es la serpiente venenosa más grande.  En el mundo se conocen 600 especies de serpientes venenosas y al año mueren de 40 a 50 mil personas por sus mordeduras.
         En el caso específico de Venezuela, existen 643 especies, de las cuales sólo 25 son venenosas, la mayoría de ellas se encuentran en la selva guayanesa.  En el país mueren de 300 a 400 personas al año, no obstante los recursos modernos.
         En una conferencia dictada el 13 de marzo de 1974, en el Museo de Ciudad Bolívar, el doctor Abdem Ramón Lancini,  director del Museo de Ciencias de Caracas sorprendió a los circunstantes cuando dijo que la  serpiente venenosa se convertirá a la larga en un aliado del hombre en la lucha contra las enfermedades.
         El veneno de las serpientes ponzoñosas que sirve como materia prima para la fabricación de suero antiofídico, también se está utilizando en otros campos para combatir enfermedades, así como para coagulación de la sangre y para investigar procesos bioquímicos complejos.
         Se están investigando algunos venenos de serpientes que tienen propiedades coagulantes.  Por ejemplo, enfermedades como la hemofilia (excesiva fluidez de sangre), se combate en algunos casos con veneno extraído de la mapanare, que es una serpiente que se encuentra en todo el país y de la cual hay muchas especies en Guayana.
         Algunas poblaciones naturales han disminuido en Venezuela a causa de plaguicidas utilizados en la agricultura y asimismo otros animales que contribuyen en alguna u otra medida al equilibrio biológico.
         En los Llanos, por ejemplo, el uso y abuso de los plaguicidas en plantaciones de arroz han traído como consecuencia la exterminación de serpientes y contribuido al incremento de otros animales resistentes a tales plaguicidas como las ratas. 
El doctor Eduardo Jahn M. en su cátedra de medicina tropical de la Escuela de Medicina del Núcleo Bolívar de la Universidad de Oriente, días antes había dictado una conferencia sobre los ofidios ponzoñosos, y dicho que tales reptiles no se la llevan todo consigo pues también son víctimas de sus semejantes ofidiófagos como igualmente de las aves serpentarias que los devoran como plato exquisito, y del hombre mismo que tiene en ellos un enemigo mortal desde los mismos tiempos de Adán y Eva arrojados del Paraíso por su mala intención.
         Pero si bien los ofidios ponzoñosos aguardan al hombre cuando invade su hábitat, también el hombre por saberlo, anda alerta, aunque muchas veces se descuida. Se descuida hasta el punto de que en Venezuela se cuentan hasta diez mil afectados en un año, sin incluir los casos que no llegan al médico por que los tratan los chamanes o se quedan hundidos para siempre en el sopor deletéreo.
         Como se ve, la mortalidad es alta. De esa cifra, el 10 por ciento degenera en accidentes graves, pero sólo la cuarta parte de ese diez por ciento muere. Pueden darse casos de insuficiencia renal, sangrado, coagulación severa o paro respiratorio. Los casos benignos dependen del tipo de ofidio.
         La dosis letal tiene que ver con el tipo de ofidio. En el caso de la serpiente cascabel, por ejemplo, bastaría 35 miligramos para matar a una persona y 12 en el caso de la coral.
         La persona mordida por una serpiente ponzoñosa es salvable si es tratada debidamente. Ahora bien, corre riesgo con ciertos remedios caseros o específicos como el Pessoa, producto brasileño, nada científico, a base de vegetales.