miércoles, 28 de noviembre de 2012

EL ANHELADO PUENTE ANGOSTURA COMIENZA A SER UNA REALIDAD


El 30 de junio de 1965, reseña que Ciudad Bolívar y Soledad estuvieron de júbilo porque empezaron a ver como realidad prometedora el anhelado Puente Angostura sobre el Orinoco.  La US Steel Internacional instalaba la Primera torre de acero de uno de los puentes colgantes más importantes del mundo.
            A ver en el propio sitio, muy cerca, la primera sección de la gran Torre, vino hasta el Embajador de los Estados Unidos, Maurice Beernbaun y, por supuesto, de Nueva York también vino expresamente el representante de la Steel International, señor H. Hont.
            Leopoldo Sucre Figarella. Ministro de Obras Públicas, era el anfitrión y estuvieron además el Presidente de la Orinoco Mining, Carl G. Hogedlg, acompañado de Luis Viteri Huerta; el Gobernador de Anzoátegui, doctor Rafael Fernández Padilla; el Presidente de la CVG, General Rafael Alfonso Ravard; el Comandante de la VI División de Infantería, General Ramón Audelino Moreno; el Gobernador Pedro Battistini Castro; el Secretario de Gobierno, Pedro Bertrán; el Presidente de la Asamblea Legislativa, Roger González; el Presidente edilicio, bachiller Noel Valery; el Arzobispo Juan José Bernal Ortiz; el obispo auxiliar, Tomás Márquez Gómez, el Presidente de la Cámara de Comercio, Abdenago Arjona Jugo y así continuaban en la lista otras personalidades de los EEUU, Caracas, Bolívar, Anzoátegui y Puerto Ordaz.
            El acontecimiento coincidió con la colada del primer millón de toneladas de acero de la Planta Siderúrgica del Orinoco.  La primera colada había ocurrido el primero de julio de 1962.  Sidor, el  Orinoco y su Puente eran temas del día, más cuando llegó la noticia de que el explorador británico Mrahnra Hambor acababa de culminar solitario en un bote de goma con dos motores fuera de borde de 18 HP, un recorrido por el Orinoco hasta río de La Plata en una navegación de 10 mil kilómetros.  Este mismo señor en 1958 había viajado en un jeep Land Rover desde el noroeste del Brasil hasta El Perú.
            El puente sobre  el Río Orinoco situado entre Punta Chacón (Edo. Bolívar) y Playa Blanca (Edo. Anzoátegui) es netamente carretero y del tipo mixto es decir, parte principal colgante metálica, tramos de acceso en concreto preten­sado y fundaciones de torres principales y an­clajes de los cables en concreto armado. El an­cho total del Puente es de 16,60 mts distribui­do en cuatro trochas de 3.65 mts., más dos ace­ras de 1.00 m. cada una. Las alturas libres en el canal de navegación son de 57 metros sobre el ni­vel de aguas mínimas y 41 metros sobre el nivel de aguas máximas.
            La longitud total del Puente entre estribos es de 1.678.5 metros de la cual la parte colgante tie­ne 1.272 metros con un tramo principal de 712 metros entre centros de torres. El resto está formado por los anclajes y los tramos de acceso. La parte central colgante constituye la unidad principal del Puente y lo coloca en orden de importancia como el primero de Sur América. La parte central es típica en su forma. como tantos puentes famosos mundialmente: "Verra­zano-Narrows", N: Y., "Golden Gate", en Cali­fornia, "Mackinac", Michigan, etc. Está constituido por un tramo central de 712 mts. de luz y dos tramos laterales de 280 mts. cada uno. Las dos torres metálicas donde se apoyan los cables tienen 119,20 mts. de altura sobre las bases y los dos cables tienen 47 cms de diáme­tro.
            Como dato curioso diremos que la longitud total de los alambres (0 5mm) que componen los cables es de 19.800 Km.        Ambos anclajes son de gravedad y construidos en concreto armado.(AF)

martes, 27 de noviembre de 2012

La Siderúrgica del Orinoco


El 7 de enero de 1956, la prensa nacional e internacional informa que el ingeniero Ferdinando Inocente, declaró en Roma recién llegado de Caracas donde firmó con los representantes del Ministerio de Fomento, un importante contrato para la instalación de una gran Planta Siderúrgica junto al río Orinoco, que este pedido representa para Italia la mayor operación económica de la historia en el plano de la exportación y para Venezuela la mayor operación después de los acuerdos petroleros con la América del Norte.
Sesenta días después, específicamente  el 23 de febrero comenzaron los trabajos de la Siderúrgica y para presenciar el inicio de las obras vinieron a Ciudad Bolívar los doctores Gaspar  Pestalozza, Aurelio Masseto y Fernando Grignolo, directivos de la Compañía Inocente, que obtuvo la buena pro. Al iniciarse los trabajos, fueron enganchados 130 obreros venezolanos además de 130 técnicos italianos que llegarían inmediatamente después.
A objeto de impulsar la instalación de la Planta y supervisar su construc­ción, el Gobierno creó el Instituto Venezolano del Hierro y del Acero, adscrito al Ministerio de Fomento, en sustitución de la Oficina de Estu­dios Especiales de la Presidencia de la República, pero en 1960 este Instituto quedó disuelto con la creación de la Corporación Venezola­na de Guayana que revisa el contrato con la Innocenti y decide elevar la capacidad de la Planta a 900 mil toneladas. Para entonces, la producción de hierro venezolano sobrepasaba los 20 millones de toneladas.
En 1961, la Planta Siderúrgica del Orinoco inició, progresivamente, la producción de arrabio en los hornos eléctricos de reducción, así como, la producción de tubos sin costura, al mismo tiempo que se inauguraban las operaciones de la Presa de Macagua I. La primera colada de acero se efectuó el 9 de julio de 1962 en presencia del Presidente de la Repúbli­ca, Rómulo Betancourt.
El primero de abril de 1964, la CVG creó la empresa Siderúrgica del Orinoco (SIDOR) confiriéndole la operación de la Planta, administrada por una Junta Directiva compuesta de ocho directores principales con sus respectivos suplentes. Su primer presidente fue el ingeniero margariteño Argenis Gamboa Marcano.
Desde el inicio de su producción, la Planta Siderúrgica comenzó a en­frentar serios problemas de índole tecnológico y administrativo que uni­dos a la estrechez del mercado y a una baja en la demanda de tubería sin costura por parte de las empresas petroleras, retardaban la superación de los escollos iniciales de la puesta en marcha de una empresa de esa mag­nitud.
La existencia de estos problemas y la necesidad de entrar en un agresivo plan de ampliación de la capacidad de producción en materia siderúrgi­ca, con miras al aprovechamiento de las ventajas materiales de Vene­zuela dentro de la ALALC, impulsaron al Gobierno a tomar decisiones en este campo y al efecto se inicio un programa siderúrgico integral a largo plazo, que a la vez que ampliaba las líneas de producción permitía incorporar en un esquema general las ventajas de los ricos yacimientos de hierro en explotación, y la energía eléctrica barata que se había empe­zado a generar. Esto implicó inversiones anuales en el campo siderúrgi­co que entre 1969 y 1973 alcanzaron a 1.661.987 millones de bolívares.
Dentro de ese esquema general entró la nacionalización de la industria extractiva del hierro, el primero de enero de 1975, y la creación de Ferrominera Orinoco, empresa del estado venezolano encargada de co­ordinar y ejecutar los trabajos de extracción y manejo del mineral de hierro.
CVG - Ferrominera Orinoco, inició sus actividades el primero de enero de 1976, al concluir el proceso de nacionalización y traspaso de las ins­talaciones de la OMC. (AF)




lunes, 26 de noviembre de 2012

La Radio Bolívar de 1959


La Radio en el estado Bolívar en 1959 se reducía a Radio Bolívar y Ecos del Orinoco, ambas prácticamente desaparecidas o con nombres distintos operando en sus primitivas frecuencias con otros dueños.
El primero de octubre de 1959, la prensa local recordó el traspaso de Radio Bolívar de manos de su fundador Fitzí Miranda a las del “Catire Istúriz”, la cual comenzó bajo la dirección de José Antonio Fernández, sustituido luego por José Antonio Nicolás.
Como operador trabajaba entonces en esta emisora el veterano José Vicente Cardozo y como locutores (en la foto) Héctor Cristofini, Domingo Maestracci, Romelia Ramírez y José Antonio Nicolás. Ramón Aray laboraba como jefe de prensa; Petrica García, discotecaria; José Rafael Cabrera y Rafael Franco, operadores de sonido.
Radio Bolívar salía al aire con el programa “Alborada Criolla” en la que participaba el conjunto Típico del maestro Carlos Tomedes: a las 8, el Consejero Radial del Conductor, seguido luego por el Club 20320, El Correo de Guayana, Fantasía Musical, Fiesta Polar, Night Club Orinoco, Tardes Mexicanas y Caraquita Musical. Entonces la Emisora se identificaba así: YVJF 860 Kilociclos, Onda Larga y YVQE 3.345 kilociclos, onda corta.
Radio Bolívar, desde que Fitzí Miranda la endosó al “Catire” Isturiz, tuvo dos momentos estelares: primero cuando operó bajo la dirección de José Antonio Fernández y, posteriormente, dirigida por otro José Antonio (José Antonio Nicolás) a quien los citadinos preferían identificar como el “Turco” Nicolás, porque, al parecer, era descendiente de musulmanes turcos y además, un riguroso administrador que regateaba hasta el último centavo.
Hasta a mí me regateó lo que debía pagarme por el cotidiano programa “El Día de hoy en la Historia” y un resumen de noticias de la semana que como apertura del noticiero leía Héctor Cristofini, y el resumen semanal de noticias en la voz dominical de Romelia Rosales.
Esto fue ya por los años sesenta cuando el doctor Ricardo Hurtado, hablador como todo buen hispano, escribía diariamente en “El Bolivarense” siempre sobre tópicos económicos, especialmente en lo tocante al desarrollo industrial y energético que se avizoraba en la Zona del Hierro. Abogaba por San Félix y febrilmente por Ciudad Bolívar, en peligro de quedar a la zaga.
Evaristo Marín era el corresponsal de El Nacional y cultivaba a Ricardo Hurtado como fuente noticiosa verídica y segura por su estrecha conexión con las autoridades y gerentes de las empresas que estaban surgiendo en la confluencia del Orinoco con el Caroní. Ambos colaboraban con Radio Bolívar.
José Antonio Nicolás murió infartado, a Ricardo Hurtado se lo tragó la tierra y Evaristo Marín, quien se graduó conmigo y Rubén Ferrer Rosas en la Escuela de Comunicación Social de la UCV, aún sigue de Corresponsal de El Nacional, pero en Puerto La Cruz y Barcelona.
Después de José Antonio Nicolás, asumió la dirección Gabriel Aguilera Ordaz seguido posteriormente de Tomás (Chino) León; Jerónimo Méndez Rojas, Pedro Carreño Reyes, Luvén Rossi Vera, y Carlos Gómez Acero, ya la emisora en manos del cubano Orlando Castro, el “enfant terrible” de los seguros y la banca venezolana durante más de una década de los años 80 y principios de los 90. A consecuencia de la crisis financiera de las empresas de Orlando Castro, la Radio Bolívar pasó a poder del Fondo de Garantías de Depósitos (Fogade), que la vendió finalmente al empresario Tobías Carrero Nácar, dueño actual del circuito Venezuela y de Multinacional de Seguros.
Radio Bolívar permaneció en la calle Dalla Costa formando parte del Circuito Radio Venezuela, dirigida por Rosiel Velásquez, sustituida por el veterano Julio David Montaño hasta que en una madrugada aciaga le robaron los equipos y quedó la sede abandonada en cuyo zaguán despacha un relojero. Julio David Montaña continúa hacieno lo que él sabe hacer y le va muy bien en La Eléctrica de Monroy.  Se cree es el locutor publicista más destacado de la región. (AF)

La Radio en el 59

La Radio en el estado Bolívar en 1959 se reducía a Radio Bolívar y Ecos del Orinoco, ambas prácticamente desaparecidas o con nombres distintos operando en sus primitivas frecuencias con otros dueños.
El primero de octubre de 1959, la prensa local recordó el traspaso de Radio Bolívar de manos de su fundador Fitzí Miranda a las del “Catire Istúriz”, la cual comenzó bajo la dirección de José Antonio Fernández, sustituido luego por José Antonio Nicolás.
Como operador trabajaba entonces en esta emisora el veterano José Vicente Cardozo y como locutores (en la foto) Héctor Cristofini, Domingo Maestracci, Romelia Ramírez y José Antonio Nicolás. Ramón Aray laboraba como jefe de prensa; Petrica García, discotecaria; José Rafael Cabrera y Rafael Franco, operadores de sonido.
Radio Bolívar salía al aire con el programa “Alborada Criolla” en la que participaba el conjunto Típico del maestro Carlos Tomedes: a las 8, el Consejero Radial del Conductor, seguido luego por el Club 20320, El Correo de Guayana, Fantasía Musical, Fiesta Polar, Night Club Orinoco, Tardes Mexicanas y Caraquita Musical. Entonces la Emisora se identificaba así: YVJF 860 Kilociclos, Onda Larga y YVQE 3.345 kilociclos, onda corta.
Radio Bolívar, desde que Fitzí Miranda la endosó al “Catire” Isturiz, tuvo dos momentos estelares: primero cuando operó bajo la dirección de José Antonio Fernández y, posteriormente, dirigida por otro José Antonio (José Antonio Nicolás) a quien los citadinos preferían identificar como el “Turco” Nicolás, porque, al parecer, era descendiente de musulmanes turcos y además, un riguroso administrador que regateaba hasta el último centavo.
Hasta a mí me regateó lo que debía pagarme por el cotidiano programa “El Día de hoy en la Historia” y un resumen de noticias de la semana que como apertura del noticiero leía Héctor Cristofini, y el resumen semanal de noticias en la voz dominical de Romelia Rosales.
Esto fue ya por los años sesenta cuando el doctor Ricardo Hurtado, hablador como todo buen hispano, escribía diariamente en “El Bolivarense” siempre sobre tópicos económicos, especialmente en lo tocante al desarrollo industrial y energético que se avizoraba en la Zona del Hierro. Abogaba por San Félix y febrilmente por Ciudad Bolívar, en peligro de quedar a la zaga.
Evaristo Marín era el corresponsal de El Nacional y cultivaba a Ricardo Hurtado como fuente noticiosa verídica y segura por su estrecha conexión con las autoridades y gerentes de las empresas que estaban surgiendo en la confluencia del Orinoco con el Caroní. Ambos colaboraban con Radio Bolívar.
José Antonio Nicolás murió infartado, a Ricardo Hurtado se lo tragó la tierra y Evaristo Marín, quien se graduó conmigo y Rubén Ferrer Rosas en la Escuela de Comunicación Social de la UCV, aún sigue de Corresponsal de El Nacional, pero en Puerto La Cruz y Barcelona.
Después de José Antonio Nicolás, asumió la dirección Gabriel Aguilera Ordaz seguido posteriormente de Tomás (Chino) León; Jerónimo Méndez Rojas, Pedro Carreño Reyes, Luvén Rossi Vera, y Carlos Gómez Acero, ya la emisora en manos del cubano Orlando Castro, el “enfant terrible” de los seguros y la banca venezolana durante más de una década de los años 80 y principios de los 90. A consecuencia de la crisis financiera de las empresas de Orlando Castro, la Radio Bolívar pasó a poder del Fondo de Garantías de Depósitos (Fogade), que la vendió finalmente al empresario Tobías Carrero Nácar, dueño actual del circuito Venezuela y de Multinacional de Seguros.
Radio Bolívar permanece en la calle Dalla Costa, ahora formando parte del Circuito Radio Venezuela, dirigida por Rosiel Velásquez, recientemente sustituida por el veterano Julio David Montaño.

domingo, 25 de noviembre de 2012

La Gran Sabana de Ciudad Bolívar

>El 25 de septiembre de 1946 el presidente del estado Bolívar, Fernando Guevara Manosalva, dispuso por decreto 122 se procediera a la construcción de un cementerio moderno en Ciudad Bolívar,  dado que el de Centurión prácticamente había llegado a su límite.  Para ello, el Concejo Municipal de Heres dispuso una parcela de tres hectáreas en la zona denominada “La Gran Sabana” de la ciudad y que lindaba con las tierras de Víctor Parra Zamora y Evencio Rodríguez.
Pero este cementerio moderno nunca pudo ser en ese lugar que era realmente una sabana que se extendía hasta el salto La Mariquita, pastizal de ganado atravesado por cursos acuíferos de la palma moriche. No pudo ser porque cuando se hicieron las primeras excavaciones se comprobó que el nivel freático o capa del subsuelo donde se acumulan las aguas de las correntías estaba en un nivel casi superficial.
El nombre de “La Gran Sabana” se fue desvaneciendo a medida que el urbanismo se extendió progresivamente hasta cubrir la zona y sobre todo porque la extensa planicie selvática del sur de Guayana de donde emergen los imponentes tepuyes, fue identificada con ese mismo nombre.
En vez del cementerio moderno en el lugar mencionado el gobierno del doctor Eudoro Sánchez Lanz en coordinación con el gobierno central levantó el actual Estadio Polideportivo Tomás de Heres luego que fuera demolido el decretado por Ovidio Pérez Ágreda en la avenida Táchira.
Como no fue posible construir el cementerio moderno, el presidente del estado, Fernando Guevara Manosalva, decretó la construcción de un edificio para almacenamiento y proveeduría general del estado. Tal es la llamada “Granja del Estado” en la zona de la Cruz Verde. Desde el 26 de agosto un frigorífico que fue instalado en terrenos del aeropuerto, para la carne de res beneficiada en el Matadero Municipal y la cual iba directamente a los mercados de Caracas. Los aviones hacían 2 y 3 viajes diarios llevando 10 reses en cada carga. La operación se hacía por cuenta del Banco Agrícola y Pecuario. Era la carne del ganado que en otros tiempos se vendía a Trinidad y Aruba. Todavía Guayana producía grandes cantidades de reses, no obstante que su ganadería era extensiva.
La zona rural tenía mucha vida, mucho más que la minera y la salud de los trabajadores del campo era especialmente atendida por lo que en los años 40 se llamaba “Médico de Ejidos”. De suerte que Ciudad Bolívar tenía para los años 40 un médico especialmente para atender los enfermos fuera del área urbana de la ciudad. Tal era el médico de ejido que para junio de 1946 era el doctor Manuel Silverio, quien había sustituido al doctor José A. Estrada. El tradicional médico de ejidos desapareció con el advenimiento de las medicaturas rurales y luego con las medicaturas flotantes, invento del doctor Héctor Bello cuando era médico jefe de la Unidad Sanitaria.
Los ambulatorios o medicaturas rurales flotantes cumplieron cabalmente su cometido por espacio de ocho años aproximadamente prestándoles servicio médico asistencial a todos los pueblos ribereños del Orinoco y el Delta. Nada mejor en esta materia se le había ocurrido a Sanidad; sin embargo el proyecto, ya lo ha dicho el doctor Héctor Bello, apenas se mantuvo durante ocho años, diríamos que por falta de mantenimiento de los motores centrales de las naves. Dado los continuos accidentes, los motores fueron sacados fuera de servicio y a ningún gobierno se le ocurrió reponerlos.
El ambulatorio flotante Agosto Méndez quedó para siempre varado en La Carioca y el Gabaldón corrió la misma suerte en Tucupita.(AF)

sábado, 24 de noviembre de 2012

La primera Chalana de hierro


El 13 de octubre de 1948, fue inaugurada la primera chalana de hierro que comenzó a surcar el Orinoco entre una y otra ribera. La construyó la sociedad Jorge Inatty y Del Valle Lugo, con capacidad para transportar hasta seis camiones. En el mismo lugar escogieron el nombre: “Inalugo” y fue bendecida antes de lanzarla al río por el Obispo Monseñor Miguel Antonio Mejía. Su construcción se inició en el sector de La Cerámica. Allí se soldó el casco para lo cual hubo que apelar muchas veces a técnicos soldadores de fuera, ex compañeros de Del Valle Lugo en compañías petroleras. Fue realmente una empresa arriesgada, difícil, debido no sólo a la falta de experiencia en construcciones navales sino por los insumos, equipos y recursos especializados que encarecía la circunstancia de la Segunda Guerra Mundial, realmente más desastrosa para la economía global que la Guerra del 14.
Esta primera chalana se autopropulsaba con dos motores Gray Marine, a los lados, lo que le permitía entrar de frente y salir hacia atrás sin las usuales maniobras de abordaje. Su primer Capitán fue Juan de Dios García Requena y posteriormente su hermano Eduviges Coraspe, popular por su llamativo vozarrón y gran sentido del humor.
Después de la Inalugo, la misma sociedad Inatty y Lugo construyó la segunda chalana, bautizada con el nombre de Santa Ana, patrona del barrio, al poco tiempo la sociedad se disolvió. Las dos chalanas fueron vendidas y estuvieron prestando servicio hasta naufragar en las aguas del río Apure.
Cuando a la “Inalugo” le rompieron la botella de champaña La Viuda en la proa, hacía seis días que el estado Bolívar estrenaba nuevo gobernador, Ángel Fariñas Salgado, en sustitución de Fernando Álvarez Manosalva, quien viajó a Caracas a ocupar la Dirección del Ministerio de Justicia.
Fariñas Salgado fue el último gobernador del trienio 45-48 en el estado Bolívar, por lo que sólo ejerció el poder regional durante 47 días debido al golpe de estado que derrocó al presidente Gallegos.
Apenas el flamante gobernador si tuvo tiempo para ver flotar la primera chalana de hierro en el Orinoco, que Jorge Inatty y Del Valle Lugo construyeron para trasbordar vehículos de una orilla a la otra del gran río. Le salía así anticipadamente un competidor a Alberto Minet, quien había venido de Francia traído por Antonio Levanti para construir igualmente chalanas metálicas en sustitución de las tradicionales barcazas de madera.
La chalana, a la que todo el mundo llamaba Ferry-boat, fue botada el 13 de octubre y dos días luego empezó la incertidumbre política cuando el Batallón Mariño Nº 9, a quien las mujeres adecas obsequiaron flores en la Plaza Miranda por su adhesión a la Revolución de Octubre, recibió la orden de trasladarse a Cumaná para dejar su cuartel al Batallón Pichincha Nº 14. Aquello no era más que un estratégico movimiento de piezas para lo que vendría después.
Los soldados del Batallón estrenaron la chalana de hierro que con el tiempo se fueron multiplicando con la llegada del francés Alberto Minet que prácticamente montó un Varadero en el puerto de La Trinidad (La Carioca) para sus construcciones navales.
Minet, quien se hallaba en Caracas, fue contratado por su paisano Antonio Levanti, quien operaba en una empresa de transporte fluvial en sociedad con Félix Tomassi y Enrique Planchart, para construir chalanas de hierro. De allí salió La Múcura, de 20 metros de eslora y con capacidad para 50 toneladas de carga. Esta chalana después de 13 años de navegación, naufragó por sobrecarga, el 27 de febrero de 1952, cerca de la Piedra del Medio.(AF)

viernes, 23 de noviembre de 2012

La coroba y el pezón de la mujer


Nota del profesor Miles Useche: Apreciado Américo, en tu sabrosa columna del domingo 18 de noviembre, relativa al fruto de la palmera conocida vulgarmente como Coroba, solo bastaría agregar dos pequeñas referencias, a saber:
1.- El raro carácter endémico del vegetal, que en palabras coloquiales significa que, sólo germina y crece en el ámbito geográfico del Municipio Cedeño del estado Bolívar. Por esas extrañas características de la naturaleza, ésta pareciera, GPS en mano ubicar la posibilidad vegetativa de esta especie sólo en los ámbitos del ya referido municipio guayanés. Muchas son las experiencias de instituciones que han intentado la resiembra y miles los deseos en ese sentido de los Coroberos (léase Caicareños) que hasta allende nuestras fronteras han llevado sus semillas, para al poco tiempo rumiar nuestra frustración (entiéndase que soy hijo de caicareña con caraqueño, nacido en Maracay), con la consabida frase de: “¿y esto por qué no nace...?” “Así son las cosas”.... diría el otro personaje.
2.- Son algunos componentes físico-químicos del suelo (granulometría y presencia de sodio y potasio en proporciones específicas), advertidos en la cuenca hidrográfica in situ, del río Cuchivero y extensivamente en la del río Orinoco que permiten la posibilidad germinativa exclusiva de la Jessenia Policarpa Sp., en ese querido territorio, el cual por extensión también nos proporciona cantidades suficientes de bauxita, sustancia indispensable para la obtención del aluminio (Al), pasando por placeres ya casi exhaustos de diamantes y minas inexplotadas del raro coltrán, que ya está generando suficientes, cuan inquietantes situaciones de codicia imperial. Con saludos fraternales y hasta una nueva oportunidad.
David Meigne Medina dice que la Coroba es como el pezón de una mujer… “El caso de la Coroba es que sus racimos son inclinados y sus frutos semejan “tetas” apretujadas que el aire besa en forma rutinaria, todas las noches y todos los días y los pezones erguidos, al igual que los senos de las respetadas y bellas paisanas caicarenses.
Por la ilusión de industrializar la Coroba han fracasado empresarios de buena fe, comprometidos con el Municipio Cedeño y sus parroquias y sobremanera con la Parroquia Caicara.
Y es que el fruto de la palmera contiene pulpa para la arepa, la mazamorra o natilla y almendras para el aceite de la comida nativa y quizás otros lubricantes que requieren inversión en la industrialización; lo mismo la palma para cobijar bohíos aldeanos, frescos y amen
El Bordón de Pérez Camejo: Agradecerle sobremanera, el gran aprecio y cercanía que tienes con la historia de nuestra Ciudad Bolívar, y en este caso con nuestra Marina Mercante Nacional tan maltratada y olvidada, y en especial por recordar varias veces a uno de los baluartes de esa materia en la zona como lo fue mi padre Abraham Pérez Camejo. Con Ud. hermano estaré agradecido de por vida por esos detalles que refrescan la memoria a tan estresada gente de hoy día, reciba Ud. mi más sincero saludo y agradecimiento, y en cualquier momento una reunión en ese patio tan grande como lo es Ciudad Bolívar no nos cae mal. Capitán Armando Pérez Rodríguez, el Bordón de Pérez Camejo
Liseth Martínez ha dejado un comentario sobre la columna “Ramón Cecilio Farreras”, felicitaciones. Soy docente de la UEBE Juan Bautista Farreras, del municipio Heres, y andamos en la búsqueda del rostro de nuestro profesor Juan Bautista Farreras, si puede apoyarnos en esta labor, mucho sabremos agradecer. Yo lo sigo, mil gracias.
Ysmery Tineo Toledo ha dejado este comentario en “Crisanto Mata Cova (1966-1986)”: Excelente información, agradezco si pueden precisar datos de año de construcción del II Seminario Diocesano de Cumaná, ubicado en la carretera Cumaná-Cumanacoa frente al colegio Padre Alcalá de la misma ciudad.(AF)