miércoles, 12 de septiembre de 2012

El Caimán, el ferry y la aftosa


EL CAIMÁN, EL FERRY Y LA AFTOSA
Un caimán que merodeaba por la zona del río Orocopiche espantando las lavanderas, fue cazado por una comisión integrada por el mayor José Antonio González, jefe militar de la plaza y Jorge Suegart. El saurio fue visto y tiroteado en la boca del río San Rafael y La Toma, cerca de la Cerámica. Un trofeo saurio que permaneció expuesto cerca del puerto de las chalanas.
Todavía la ciudad no disponía sino de barcazas que transportaban vehículos y pasajeros entre Soledad y el puerto de Jorge Inaty. De un Ferry Boat quería el empresario bolivarenses Juan Pablo Pietrantoni dotar a la ciudad a fin de superar la incomodidad de las chalanas. El hombre se fue a Maracaibo donde la experiencia sobre este tipo de transporte era amplia, tratando de meter en el proyecto a “La Translacustre”, propietaria de varios ferrys en Maracaibo.
Con este respaldo Juan Pietrantoni fundó y presidió un comité pro Compañía Ferry Boats de Ciudad Bolívar y propuso un capital de Bs. 1.200.000. La Translacustre ofrecía los Ferrys “Catatumbo” y “Coquibacoa”, pero el proyecto no tuvo éxito, los bolivarenses continuaron embarcados en sus barcazas y desinfectándose los zapatos como práctica preventiva contra la Aftosa que entonces amenazaba a la ganadería guayanesa.
La noticia de la epizootia llegó a la ciudad el 27 de julio de 1950, según la cual brotes de fiebre aftosa atacaban a las ganaderías de Miranda, Aragua, Lara, Yaracuy, Carabobo y Cojedes. El Gobierno Nacional a través del MAC manifestó su preocupación e inició una campaña preventiva contra este mal que parecía que llegaba para nunca regresar. Raúl Villegas, quien era el jefe de Fomento Agropecuario, tomó medidas profilácticas contra la epizootia, entre ellas, desinfección por aspersión de los neumáticos de los vehículos procedentes de otros estados, así como de los calzados de los pasajeros obligándolos a caminar por unas bateas preparadas con ese fin. Los pasajeros se quejaban y preguntaban cómo haría el Gobierno para evitar que las aves transportaran el virus aftoso en sus patas
En esos días a la alarma por la Fiebre Aftosa se sumó la explosión de uno de los modernos grupos Diesel recientemente instalado en la Electricidad de Ciudad Bolívar, Dos maquinistas resultaron heridos. El servicio tuvo que suspenderse desde las 2:45 de la mañana. El gerente de la C.A. La Electricidad era entonces don Natalio Valery Agostini
Pero no todas las noticias eran malas, pues en el mes de agosto comenzaron los trabajos del asfaltado de la carretera que comunica a Soledad con El Sombrero en el estado Guárico, suscitando gran júbilo en la línea de autobuses ABC reportada como el mejor servicio de pasajeros y encomiendas para toda Venezuela. Así lo anunciaban Radio Bolívar y Ecos del Orinoco, convertidas desde el 14 de julio (1950) en circuito radial por acuerdo firmado entre la sucesión Enrique Torres Valencia, propietaria de la emisora “Ecos del Orinoco” y José Francisco Miranda, propietario de Radio Bolívar, con estudios situados en la calle Dalla costa Nº 117.
Otra noticia buena de esos día de 1950 tenía que ver con la instalación, en edificio propio, de la Embotelladora Orinoco de la Coca-Cola, fundada por la firma N. Valery Agostini e hijos, quien era propietario igualmente de “La Comercial Orinoco” con representaciones de firmas tanto nacionales como extranjeras. Abrió las plantas embotelladoras de Coca-Cola y Gaseosas “V”, en esta ciudad. Al frente de esta empresa estaba Noel Valery, quien debió viajar al extranjero para entrenarse en la fabricación y comercialización del novedoso producto del cual muy rápidamente se hicieron adictos los guayaneses. (AF)

martes, 11 de septiembre de 2012

El Caballo Negro


El 17 de enero de 1952 comienza el Caballo Negro de Ciudad Bolívar a anunciarse por las páginas de los periódicos como un bar de familia, pero a la larga, perdió esa condición por lo cerrado de la sociedad guayanesa y también por el hecho de ser para entonces el único bar nocturno de la ciudad, muy frecuentado por corsos o descendientes de corsos y sus amigos luego que cayó en manos de Roberto Bryant (en la foto), un francés muy gentil que llegó allí por accidente a trabajar de Barman cuando el Caballo Negro era regentado por un holandés.
Lo cierto es que Roberto en el 56 aprovechó una herencia que le dejó su padre muerto en París para comprar el Caballo Negro, a donde iba a solazarse y animar las tertulias Kiko Battistini, Andrés Palazzi, Pedro Battistini, Camilo Perfetti, Álvaro Natera, Alejandro Natera, Oscar Figarella, León Guevara Enet, Edgar Vallée Vallée, los Granatti, el profesor Marcos Peña Bouchard, el profesor Luis Pasarela, Saúl Andrade, Manuel Alfredo Rodríguez, Mario Jiménez Gambús, Frank Arreaza, José Díaz y toda una cáfila de deleitantes como Roberto Liccioni que con su voz de tenor se atrevía a competir con una rockola aunque casi siempre silenciosa porque más interesantes resultaban las tertulias sobre negocios, música y literatura que terminaron iluminando el cerebro y el espíritu de Roberto.
Como hecho curioso, el doctor Raúl Leoni fue llevado por Pedrito Battistini al Caballo Negro, pero se negó entrar, se quedó en la puerta comiéndose una hamburguesa que Roberto las preparaba mejor que Oldeburg. Leopoldo Sucre Figarella estuvo apenas en dos ocasiones, pues más le atraía “L’Tucan” convertido finalmente en el “Blue Star”, administrado por una mujer muy simpática llamada simplemente Gladis.
El Caballo Negro funcionaba en un Chalet de madera montado sobre pivotes a modo de palafito, propiedad de Roberto Liccioni y allí mismo vivía Roberto, quien era casado con una hermana del poeta John Sampson William y tuvo con ella dos hijos, profesores universitarios. Después que unos malandros le quemaron el Caballo Negro una noche del 9 de marzo de 1990, Roberto compró un trailer desechado del Campamento de Guri y lo ubicó en las faldas del cerro La Encaramada donde el armador Alberto Minet construyó un chateau. Allí asistido por Oscar Castro (Corocoro), el pescador más antiguo del Orinoco, sembraba piña y lechosa hasta que una catarata y la diabetes acabaron con él cuando todo el mundo creía que tenía siete vidas como las de un gato negro, pero no, el hombre era mortal como todos los humanos no obstante la afirmación de los corsos que libaban en su cantina a la que nunca fue Oscar Castro (Corocoro) el pescador del Orinoco que veló por él en la última estación de su vida.
Oscar Castro y su mujer velaron por Roberto Bryan hasta la hora final. El Pescador ya estaba jubilado después de muchos años pescando en el Orinoco y viviendo en la misma orilla del río padre, fumando cachimba y remendando redes durante su tiempo de ocio.
Además de pescador, “Corocoro” fue fiscal de pesca y caza hasta que el MAC lo jubiló después de haberle servido durante treinta años. Entonces era sesentón. Cuidaba las tortugas de Pararupa y también las bocas de los caños contra el aldrin y el barbasco que suelen emplear los enemigos de la fauna
Cuando comenzó a ser fiscal de pesca, asistió a unas cuantas charlas y aprendió lo que significaba continuar sin control con la captura del caimán, el manatí y la tortuga arrau que quiso degustar Roberto antes de morir.(AF).

lunes, 10 de septiembre de 2012

EL BROTE SUBVERSIVO DEL del 58

En las primeras horas de la mañana del primero de enero de 1958, aviones Canberras de la Fuerza Aérea volaron sobre la ciudad de Caracas, mientras las baterías antiaéreas emplazadas en diversos sitios hacían funcionar sus cañones.
Poco después la Radiodifusora Nacional de Venezuela, en cadena con las emisoras comerciales, anunciaba a través de un boletín del Ministerio de Relaciones Interiores, que se trataba de un brote subversivo estallado en la ciudad de Maracay y en varias guarniciones de Caracas y Los Teques, pero que ya habían sido sometidos y que en el resto del país reinaba la normalidad.
Trece de los oficiales que lideraron la rebelión se refugiaron en Barranquilla y posteriormente el gobierno de Colombia les otorgó asilo y tanto el avión como las armas que llevaron fueron devueltos a Venezuela de acuerdo con la Convención de la Habana de 1928. A raíz de este brote de rebelión, renunció el Gabinete Ejecutivo y el Gobernador del Distrito Federal a fin de dar oportunidad al Presidente de la República de reorganizar su gobierno.
El presidente Marcos Pérez Jiménez, quien el año anterior había sido ascendido por el Congreso a General de División, aceptó la renuncia y al efecto procedió a la mañana del 10 de enero a designar los nuevos ministros, entre ellos, el guayanés Luis Felipe Llovera Páez, Ministro de Relaciones Interiores y al capitán de navío Oscar Ghersi Gómez, gobernador del Distrito Federal. Pedro Estrada, jefe de Seguridad Nacional, fue sustituido por el Coronel José Teófilo Velasco.
Cuatro días después el presidente Pérez Jiménez volvió a reorganizar el Gabinete y asumió el Ministerio de la Defensa. El Dr. Antonio Pérez Vivas, Ministerio del Interior; Dr. Humberto Fernández Morán, Ministerio de Educación y el general Luis Felipe Llovera Páez, Ministro de Comunicaciones.
Luego del brote subversivo aparentemente sofocado por el Gobierno, el estudiantado universitario sacó un Manifiesto pidiendo el reintegro a clase de los estudiantes expulsados, libertad de los profesores universitarios, regreso de los exilados políticos, reforma de la Ley de Educación, libertad de prensa, libertad de los presos políticos, respeto y consideración para el clero venezolano, retiro de la Seguridad Nacional de los claustros universitarios, anulación del plebiscito y nuevas elecciones
El Manifiesto denunciaba “el asalto a las embajadas, la violación de la correspondencia diplomática, la vejación y el maltrato a los miembros de la delegación extranjera, la corrupción administrativa, el cuantioso robo al tesoro público repartido como botín entre los corrompidos miembros del gobierno, las persecuciones políticas, el irrespeto al clero, la desviación de los principios educacionales, la coacción a los empleados públicos, la censura a la prensa y, por último, la burla del plebiscito, alevoso golpe a la dignidad ciudadana, todo ello realizado mentirosamente en nombre de las Fuerzas Armadas, llevó a oficiales jóvenes a levantarse contra la tiranía”.
En el exterior, los exiliados políticos se movían en todas las instancias a favor de un cambio democrático en Venezuela. Rómulo Betancourt, quien se hallaba en Puerto Rico bajo la protección del gobierno de Luis Muñoz Marín, organizó una reunión de exiliados de Acción Democrática antes de viajar a Nueva York a fijar residencia tras campaña de descrédito en la isla. En Estados Unidos solicitó ante la OEA condenar al Gobierno venezolano por la situación de los presos políticos en su país, y pidió la amnistía de los mismos ante todos sus estados miembros.
El 9 de diciembre se reunió con Jóvito Villalba y Rafael Caldera y acuerdan en Nueva York la formación de un gran frente unitario contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.(AF)

domingo, 9 de septiembre de 2012

El Barcelonazo


El Mensaje a la nación el primero de enero de 1961, el presidente Rómulo Betancourt dijo: “En el año 1960 que ayer feneció, nuestro régimen representativo y democrático de gobierno vivió bajo el asedio de una persistente agresión, si no concertada en los hechos, coincidente de dos fuerzas teóricas y doctrinariamente hostiles, pero unidas por el denominador común de su repulsa a los gobiernos de origen representativos”.
Seis meses después la agresión se agudizó, pues el 26 de junio de 1961, en horas de la madrugada, la Guarnición de Barcelona se sublevó tras la ausencia de su comandante y procedió a la detención del gobernador Solórzano Bruce, demás autoridades y líderes connotados de los partidos de la coalición.
Como jefes del brote sedicioso quedaron identificados el mayor Luis Alberto Vivas Ramírez y los capitanes Ramón Masó Perdomo, José Enrique Olaizola y T. Morillo Fierro. Este último comandante del Batallón Cedeño. El 20 de abril del año anterior se había registrado en San Cristóbal un brote similar encabezado por el general Jesús María Castro León.
“El Barcelonazo” como fue llamado, estalló a las cinco de la mañana aprovechando los insurgentes que el comandante de la Guarnición, mayor Edecio Parra Rodríguez, se hallaba en Caracas recibiendo una condecoración con motivo del Día del Ejército.
Pero el asalto apenas duró cinco horas, pues fuerzas leales al Gobierno, entre ellas, la Guardia Nacional de Barcelona y batallones de Puerto La Cruz y Maturín, reaccionaron y sofocaron la rebelión. Los implicados fueron detenidos así como dirigentes civiles virtualmente comprometidos, entre ellos, René Vhalis, dirigente de URD en Bolívar pero que en esos días se hallaba en Barcelona.
En Ciudad Bolívar también se practicaron detenciones pues aparentemente la conspiración contra el gobierno de Rómulo Betancourt estaba ramificada con núcleos militares y civiles de otros Estados a los que le fue imposible reaccionar al unísono. Los detenidos de manera preventiva fueron Horacio Cabrera Sifontes, Raúl Villegas, Ramón Gil, Hermanos Rodríguez Osuna, Rafael Casado Lezama y Héctor Arreaza Flores.
A raíz de la sublevación del Cuartel José María Freites de Barcelona, se desató una ola de violencia en Ciudad Bolívar caracterizada por el lanzamiento de bombas molotov y colocación de niples en puntos importantes de la ciudad como talleres de los diarios “El Bolivarense” y “El Luchador” y hasta en las cercanías del propio Comando de la Digepol.
Poco antes de Leopoldo Sucre Figarella dejar la Gobernación, la Digepol practicó una serie de detenciones a dirigentes de los partidos de izquierda, entre ellos, José Díaz, Gregorio Naranjo Díaz, Fernando Marcovich, Francisco Cermeño, Cilio Montaño, Luis Alberto Gruber, Amín Inatty, Enrique Aristeguieta, Juan José Peraza, Héctor Roldán y Teófilo Rodríguez. Este último, luego de recobrar la libertad participó en el grupo de asalto que secuestró un avión de Avensa en el aeropuerto de Ciudad Bolívar y lo condujo a la Isla de Trinidad.
El ingeniero Leopoldo Sucre Figarella concluyó su mandato en abril del año siguiente, luego de un enfrentamiento con la Asamblea Legislativa que improbó su gestión política, no así la administrativa. La Asamblea Legislativa había pasado al control de la oposición al igual que el Concejo Municipal de Heres, debido a la división sufrida por Acción Democrática que dio lugar al Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR-10 de junio de 1960).
El 17 de abril del año siguiente, el presidente Rómulo Betancourt designó al ingeniero Rafael Sanoja Valladares, gobernador del estado Bolívar y a Leopoldo Sucre Figarella lo nombró ministro de Obras Públicas, abarcando el último año del Gobierno de Betancourt y los cinco siguientes del doctor Raúl Leoni (AF)

sábado, 8 de septiembre de 2012

Exploradores Guayaneses dieron a conocer El Auyantepuy


El  22 de enero de 1947, el bachiller Ernesto Sifontes sostuvo públicamente que la meseta Auyantepuy fue dada a conocer como tal en 1912 por un grupo de exploradores integrado por su persona; el general Cenobio Salas Caro, el ingeniero José Francisco Grillet Sucre (Pancho Grillet), durante una expedición de seis meses. Explicó que los indios pemón habitantes de la región se referían a la meseta como Yatepuy, pero el ingeniero Grillet Sucre se empeñó en atribuirle etimología italiana al nombre indígena y dio por llamarle Aultante pui que en ese idioma peninsular significa “El que aulla más”.    El Auyantepuy es una meseta arenisca de la edad precámbrica que al igual que las del Monte Roraima, Acopantepuy, Chiamatepuy, Apramantepuy, Auyantepuy, Ueitepuy, Iruruimatepuy, Paratepuy y Tramantepuy (la más alta), forman parte de la llamada Formación Roraima, de existencia posterior a la del Escudo de Guayana. Esta formación, diseminada en numerosas unidades como la meseta del Auyantepuy, es lutítica en la parte inferior y arenosa conglomerática en la parte superior.
Vista de Norte a Sur, desde la avioneta en vuelo, la meseta del Auyantepuy, presenta casi la forma de un corazón seccionado por dos descomunales cañones, uno de los cuales sirve de lecho al río Churun.
El río Churun nace al Sur de la propia cumbre del Auyantepuy hasta convertirse en un Salto de 400 metros de caída libre que luego de un recorrido de 10 kilómetros en dirección Sur-Noroeste, recibe otro salto mucho más elevado e imponente. Tal es desde entonces el Salto Ángel, nombre sugerido por el ingeniero venezolano Gustavo Henny, en reconocimiento al explorador norteamericano Jimmy Ángel, quien lo dio a conocer como el más elevado del planeta.
El río Churun, luego de recibir los Saltos Churun y Ángel, va a fluir sus aguas intensas y espumosas en el río Carrao que tras formar la laguna de Canaima, transformado en el Salto Hacha, termina rindiéndose al Caroní.
La imponente meseta del Auyantepuy está ubicada dentro del Parque Nacional Canaima declarado como tal el 12 de junio de 1962 durante el gobierno del presidente Raúl Leoni y en 1994 la Unesco lo declaró Patrimonio Natural de la Humanidad.
El parque se extiende sobre 30.000 km² hasta la frontera con Guyana inglesa y Brasil. Por su tamaño es considerado el sexto parque nacional más grande del mundo. Cerca de 65% del parque está ocupado por mesetas semejantes al Auyantepuy. Estas constituyen un medio biológico único, presentando también un gran interés geológico. Sus acantilados escarpados y sus caídas de agua, incluyendo al Salto Ángel, que es la caída de agua más elevada del mundo, a 1.002 metros, forman paisajes espectaculares.
El 17 de enero de ese año 1947 se corrió la noticia, según la cual aparentemente se había extraviado en la selva de los tepuyes la Expedición Phelps y un avión B-25 norteamericano fue alistado en su búsqueda durante varias horas hasta encontrarla sana y salva. William Henry Phelps, antes, en 1937 había incursionado junto con científicos del Museo de Historia Natural de Nueva York sobre el Auyantepui, interesado por la avifauna del lugar. El era norteamericano, empresario y ornitólogo, radicado en Venezuela desde 1898, Fundador del Almacén Americano y de Radio Caracas. En 1938 dio comienzo a su colección de aves y dedicó el resto de su vida a formar la más importante biblioteca ornitológica de Venezuela. Organizó más de cien expediciones que proporcionaron, además de lo referente a aves, valiosos conocimientos sobre la geografía y flora de Venezuela. Publicó 78 trabajos sobre la avifauna del país y descubrió más de 200 variedades nuevas.(AF)

viernes, 7 de septiembre de 2012

CUANDO ERA POSIBLE PESCAR CON ANZUELO EN EL ORINOCO


Estimado Américo: Nosotros Los Sánchez Núñez somos de Tumeremo llegamos el año 1959 a la capital guayanesa a estudiar bachillerato y como los pueblerinos amamos la pesca y viviendo a apenas dos cuadras de la orilla del río padre, al salir del Liceo Tomás de Heres por la tarde, tomaba mis anzuelos mis rollos de nailon, guaral grueso, carnada de corazón y una lata grande para traer el producto de la pesca, caminaba hasta la Aduana, los guardias nos dejaban pasar dada la misión pesca que sabían se iba a desarrollar con toda seguridad, bajaba dos o tres niveles según el verano, y comenzaba el operativo, no pasaban dos horas y bajo aquella sombra y brisa inolvidable de mis años mozos ya tenía en el envase tres o cinco bagres y otros elementos comestibles, regresaba a casa muy orondo y departíamos la cena en familia con productos obtenidos con el mayor afecto aportados por la naturaleza, así pasan los meses y años. Un buen día en el Puerto de Ciudad Bolívar (edicionpedromd).
Comentario de Carlos Eduardo Allembert sobre “Aviación civil y comercial”: Por boca de mi abuelo materno, Francisco “Toto” Rossi (qepd) quien fue uno de esos 6.000 guayaneses que le dieron la bienvenida a ese icaro metálico de aquel entonces y que inclusive fue uno de los mozuelos que ayudó a empujar esa nave para su despegue, me enteré de ese evento histórico de nuestra Ciudad Bolívar de antaño... Saludos en Aviación civil y comercial.
Sobre el gobernador Marcelino Torres García: Estimado Américo Fernández, mucho sabré agradecerle si es posible enviarme vía correo electrónico cualquier información adicional a su columna, relacionada con el mandato del ciudadano ex presidente del estado Bolívar en los tiempos de Gómez. Mi correo: ramonb44@hotmail.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .
Sobre “El Correo del oro”. Estimado Américo Fernández, mi nombre es Arianna Lambertini, soy nieta de María Angélica Bello, sobrina de Tomás Antonio Bello, fallecido a manos de Pastor Ortega en el año 1917 en uno de los asaltos perpetrados al Correo del Oro. He estado buscando información sobre Tomás Bello y encontré una referencia que se hace en su libro Historia y Crónicas de los pueblos del Estado Bolívar. Sería posible, si está en sus manos, obtener mayor información sobre este asalto específico al Correo del Oro? Mi correo electrónico es alambertini74@gmail.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla . Le estaría muy agradecida.
Sobre el río Orocopiche. Desde la alcabala de la GN, en la vía hacia Maripa, hasta su desembocadura en el Orinoco, el río Orocopiche se localiza en una franja aluvial de poco más de 10 km de largo y 1 km de ancho. Originalmente esta franja estaba cubierta totalmente de vegetación boscosa, y en la cual el río meandra por la poca pendiente del terreno. En invierno el Orinoco invade esta área y es posible seguir el curso del río meandrado, entrando en lancha y desde el Orinoco, únicamente guiados por las copas de los árboles. En verano se forman 13 playas en los meandros del río. Toda esta maravilla natural podría ser de los bolivarenses si sólo se hiciera un camino hacia el oeste, desde la alcabala sur del puente en el Orinoco. Junto a la alcabala, en la vía hacia Maripa, está la confluencia del río Orocopiche con el río Marcela. Aguas arriba de este sitio, el río Marcela tiene dos saltos, uno a 400 m y otro a 2 km. El primero es un balneario muy conocido, pero el segundo nadie lo visita por falta de un camino en el río Orocopiche (Galo Yánez).(AF)

jueves, 6 de septiembre de 2012

Eugenio Mendoza Goiticoa


El 15 de junio de 1967, Eugenio Mendoza Goiticoa, que figura en la historia como filántropo y empresario de importantes contribuciones en la modernización del país durante el siglo pasado, no quiso morirse 12 años después (17 de octubre de 1979) sin dejar en la ciudad que lleva el nombre de uno de sus ascendientes, la huella de su obra progresista.

Muchos se preguntarán ¿cuál es ese ascendiente? Pues nada menos que Simón Bolívar por línea materna. Él era hijo de Luisa Goiticoa, la gran nieta de Juana Bolívar, hermana de Simón Bolívar. Y por si fuera poco, hijo de Eugenio Mendoza Cobeña, nieto del doctor Cristóbal Mendoza, primer presidente de Venezuela. De suerte que por ese lado del linaje estaría justificado su espíritu magnánimo y emprendedor y también su sencillez y manera de vestir, tal como lo vemos en la gráfica entrevistado por mí cuando era corresponsal de El Nacional.

Eugenio Mendoza, efectivamente, visitó Ciudad Bolívar para recibir un reconocimiento de la Cámara de Comercio e inaugurar un complejo habitacional construido por la Fundación de la Vivienda Popular que presidía y que ya antes había hecho lo igual en San Félix y Puerto Ordaz.

Entonces pidió mayores facilidades y estímulo a la iniciativa privada para que se pueda consolidar el desarrollo industrial de Guayana.

El pedimento dirigido a las esferas oficiales, lo ratificó el empresario venezolano en un breve discurso pronunciado en el acto de inauguración de la primera etapa de la Unidad de Viviendas.

Antes del acto inaugural del lote de viviendas construidas por la Fundación que presidía, se presentó junto con su comitiva en la sede de la Cámara de Comercio para recibir de manos del Presidente Ramón Castro Mata, una placa de reconocimiento a los 40 años cumplidos como empresario al servicio de Venezuela.

El señor Mendoza dijo que ''si aquí no se dan facilidades para el desarrollo industrial va a pasar lo mismo que con la vivienda popular que se ha estancado o demorada por falta de terrenos.

Refiriéndose a la urbanización inaugurada al sur de la ciudad en un área de 17 hectáreas de tierras donadas por el Gobierno del doctor Pedro Battistini Castro, dijo ser ella la decimoquinta del país y la tercera del Estado Bolívar ya que en San Félix y Puerto Ordaz habían construido 500 unidades a un costo de 12 millones de bolívares. El lote de 76 viviendas construidas por la Fundación en Ciudad Bolívar era de un valor de tres millones de bolívares y parte de un total de 250 proyectado en parcelas de 400 metros.

Las viviendas construidas están compuestas de salón-comedor, cocina. 3 y 4 dormitorios con closets, baño principal, dormitorio de servicio con su baño y lavadero. Todos los techos están recubiertos de tejas y sus pisos son de fino acabado de losas de vinil. El precio promedio de las viviendas lo situaba en 21 mil 500, 46 mil 400 y 52 mil 200 bolívares, incluyendo el valor de las obras de urbanismo, de la parcela y la propiedad de ésta.

El señor Eugenio Mendoza hizo el corte de cinta de la inauguración a las 12:00 del mediodía antes que el obispo auxiliar de la Arquidiócesis, Francisco de Guruceaga Iturriza impartiera la bendición. Acompañaban en el acto al empresario venezolano, el gobernador ingeniero Raúl Vásquez Zamora, el senador Pedro Battistini Castro, el Presidente Municipal Carlos Hernández Acosta, el coronel Carlos Zerpa Herrera, Alfredo Rodríguez Amengual, doctor Lope Mendoza, Dr. Numa Quevedo. Dr. Gonzalo Ramírez Cubillán, Alfredo Álvarez, José Naranjo, Omar Fuogaz, Francia Natera y otras personalidades políticas, empresariales y castrenses de la región.(AF)