miércoles, 30 de abril de 2014

El Eje Orinoco-Apure


El 19 de octubre de 1986, la gabarra “Beta Géminis”, amadrinada a un remolcador bajo el mando del capitán Emiro Portella cubrió la ruta de 1.200 kilómetros del llamado Eje Orinoco-Apure en un lapso de cinco días transportando 340 toneladas de carbón coque tachirense para los altos hornos de la Planta Siderúrgica de Matanzas.
Por supuesto que no era la primera vez que se hacía esta travesía fluvial de un extremo a otro de Venezuela. Desde la época de la Colonia pasando por las diferentes etapas de la República se solía navegar esta ruta con embarcaciones menores. A falta de carreteras para ir de un lado a otro de nuestra geografía esta, la de Apure-Orinoco, era la mejor vía, menos obstáculos, más placentero, un paisaje exuberante y un ambiente natural con dos siglos menos de maltratos.
Había entonces un comercio fluvial y de cabotaje muy activo que se vino perdiendo a medida que otros medios de transporte y otras vías de comunicación se hicieron más rápidos y expeditos.
Ahora que no hay dinero y recurso suficientes para mantener y usar esos medios y vías de progreso, se estaba pensando en rehabilitar o reactivar eso que ahora se ha dado en llamar por asociación la “gran autopista fluvial Apure-Orinoco”. Una autopista que si se limpia y se cultiva podrá devolvernos el comercio y movimiento humano florecientes de otros tiempos.
Y eso es lo que se proponía su principal gestionador, el nativo Leopoldo Sucre Figarella, ministro de estado y presidente de la CVG, aprovechando la coyuntura del coque occidental que requiere la Planta Siderúrgica. Del Táchira nos enviarían coque, pero de aquí le devolveríamos cemento, cabilla y hasta hierro en bruto para la Planta Siderúrgica que se proyectaba en el Zulia y reactivada la vía Orinoco-Apure a través de empresas fluviales que se formarían, surgirían otros renglones comerciales que se necesitan a lo largo de toda esa dimensión geográfica.
Para ese año se tenían disponibles 160 mil toneladas de carbón, fosfato, minerales que serán llevados desde Guasdualito hasta Puerto Ordaz. Las posibilidades de transportar grandes volúmenes de carga a través del eje fluvial Apure-Orinoco se veían entonces promisorias y dignas de inversiones. Este eje une la zona de Guayana y el Atlántico con el occidente del país, y constituye una alternativa de primer orden para absorber el incremento del transporte que se estaba generando. Su zona de influencia está conformada por la región minero-industrial, la agropecuaria del sur y occidente del país. También las áreas agropecuarias e industriales de los llanos centrales, occidentales y la región minero-industrial de Guayana.
El Orinoco y su afluente principal, el Apure, constituían la base de un sistema de transporte capaz de comunicar regiones agrícolas, petroleras y mineras con los complejos industriales existentes en el país, impulsando el comercio exterior por el océano Atlántico.
Para dar inicio a este comercio exterior se elaboró un programa conjunto de promoción de exportaciones, en el Táchira y distrito Páez del estado Apure. Se firmó un convenio entre el presidente de la unidad de programación especial para el desarrollo del suroeste de Venezuela, UPE, y el presidente del Instituto de Comercio Exterior. Dentro de las cláusulas se establecía que el ICE actuaría como organismo coordinador del programa, y ejercería, entre otras atribuciones, la de dictar orientaciones que debían regir el programa de coordinar las acciones necesarias para la puesta en marcha y mejor conducción del programa; capacitar a los funcionarios, prestar asistencia técnica, orientación e información sobre comercio exterior a los usuarios de las regiones en cuanto a los trámites de exportación.

martes, 29 de abril de 2014

El Zar del Oro

Detenido e incomunicado en la Disip se encontraba en septiembre de 1985, Amalfi Grossi Gatti, conocido como el zar del oro en Guayana, propietario de ricas concesiones mineras en las zonas de Las Claritas, kilómetro 88, Municipio El Dorado, del Estado Bolívar.
         También estaban detenidos varios empleados de confianza del afortunado empresario. Entre ellos, Andrea Padovani, Antonio Fioretti, José Francisco Pinto y Alejandro Milano.
         La detención del zar del oro y de varios funcionarios de su confianza, se produjo luego que el Tribunal Militar de Ciudad Bolívar ordenó a un comando especial de la Disip la captura del empresario minero. Este último organismo procedió a realizar  allanamientos en la zona de Las Claritas y posteriormente los detenidos fueron trasladados hasta la ciudad capital.
         Amalfi Grossi era propietario de la empresa Onege, C. A., concesionaria de “Cristina Cinco”, la más grande concesión de oro ubicada en el kilómetro 88. Su sede en Ciudad Bolívar, situada en la avenida Germania, también fue allanada y por orden del Tribunal Militar cerrada momentáneamente.
         Desde hacía meses las autoridades civiles y militares venían haciendo  investigaciones en el  88, donde presuntamente se estaban lavando los dólares del narcotráfico y se cometían contrabando de armas de guerra y otros delitos.
         Por su parte, el presidente de la comisión de Minas de la Asamblea Legislativa, aseguró que la detención de Grossi ponía en evidencia lo que en muchas oportunidades le tocó denunciar, es decir, que existía anarquía y desorganización en el otorgamiento de concesiones mineras en la región del 88 que ameritaban una revisión total de las concesiones porque en el caso Grossi no se trataba de que fuese solamente concesionario, sino arrendatario de concesiones otorgadas por el Estado a otras personas. Las concesiones auríferas que manejaba el zar del oro producían mensualmente más dividendos que Minerven, la empresa del Estado que procesa el oro de El Callao.
         Posteriormente, el Gobierno entregó las concesiones a las empresas canadienses “Crystalex, Gold Reseerve  y Rusoro, pero luego sus proyectos auríferos fueron revocados dando lugar a una demanda por 6.000 millones de dólares.
         “Vanessa Ventures”, conocida actualmente como “Infinito Gold”, también empresa canadiense, fue la prevenida, pero tampoco tuvo éxito su proyecto y fue revocado por el Presidente Hugo Chávez para entregar a China  las que se consideran una de las minas de oro más ricas del mundo.
         Esta última empresa canadiense calificó la media  del Gobierno como una expropiación y demando ante el Banco Mundial, pero el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) de ese banco que había aceptado la demanda en el 2004 por 1.045 millones de dólares, determinó el 17 de enero de 2013 que Venezuela no violó el Tratado Bilateral de Inversión entre Venezuela y Canadá.
Las Cristinas, al sureste del Estado Bolívar, tiene unas 17 millones de onzas de reservas estimadas, pero por diversas trabas nunca ha sido explotada industrialmente.
A mediados del 2011 Venezuela nacionalizó la industria aurífera y ordenó a las empresas privadas conformar firmas mixtas en las que el Estado debe tener la mayoría accionaria. La norma, además, incrementó las regalías y prohibió la exportación del metal.
El Gobierno aseguró que la medida permitiría elevar sus reservas internacionales de oro pero, en la práctica, alejó a los inversores de las enormes reservas venezolanas.
Venezuela es aún un jugador menor en la industria debido a años de trabas legales que han impedido a firmas extranjeras explotar a gran escala el recurso.

La producción formal de oro en el país ronda las seis toneladas anuales mientras que la informal es del doble.

domingo, 27 de abril de 2014

El Pintor Alejandro Otero

WTOPICOS
Alejandro Otero, quien tenía tiempo sin reencontrarse con la ciudad de su adolescencia, volvió el 26 de abril de 1985, a reconciliarse con ella. Antes sentía que la capital estaba muy descalabrada por descuido de los propios guayaneses y sentía un poco de rencor.
         Ahora que volvía a recibir el premio más alto: la Orden Congreso de Angostura, encontraba que Ciudad Bolívar estaba rejuvenecida, que le estaban poniendo cuidado.
         “Siempre me entristeció mucho ver la ciudad distinta, tan castigada. Pero me doy cuenta que se le está ayudando a remozar. Pienso también que las ciudades como la gente les tocan los destinos más inesperados”.
         Entonces Alejandro Otero (en la foto con José Rosario Pérez y Américo Fernández)  exponía en el Museo de Arte Contemporáneo y  no esperaba que fuera una respuesta tan entusiasta, tan cercana, tan conmovedora, tan tierna. “A mí lo que me conmueve es la ternura, eso me tranquiliza, me hace feliz, y me hace sentir como uno de ellos”.
         Se refería el artista, nacido en El Manteco, a la ternura de la gente que desfilaba por el Museo para percibir el mensaje de sus 700 obras que, de ninguna manera, eran todas las que ha hecho sino una selección de cada momento de su trayectoria.
         Esta exposición nos dijo Otero, mientras caminaba la ciudad recordando los lugares de su adolescencia, “ha sido como un reto a mí mismo. Yo me comprometí con el grupo de los Disidente a una acción, a una tarea que está llegando a cuajar y ahora estoy entregando esa cuenta” La mayoría de la gente que me encuentra me dice: “Qué maravilla que usted sea venezolano” y me tratan como uno de ellos.
         ¿Se ha sentido siempre venezolano?   Yo me he sentido toda la vida como un venezolano entre otros venezolanos, pero esta exposición me ha hecho sentir parte del venezolano que es querido por ellos. Y siento que eso es inusitado porque nunca en la plástica había visto que se produjera ese fenómeno así ni mucho menos en mi caso. Toda ha sido muy conmovedora y ha sido muy sorpresivo.
         ¿Cómo cree usted que se podría valorar o situar ese fenómeno?        Yo todavía no he sacado una consecuencia de por qué se ha producido esto y lo que eso significa. Sólo sé que estoy contento y me siento feliz.
         ¿En todo caso qué es lo que más se aproxima como explicación?      Yo quiero creer que la entrada hacia mi trabajo se ha producido a través de las obras nuevas, de las estructura, fundamentalmente. Quiero creerlo porque he realizado una obra para una mayoría, para la gente que entiende o no sabe de arte. He hecho un esfuerzo muy grande por llevar un poco mi trabajo a la gente. Me doy cuenta de eso porque la respuesta más unánime que yo he sentido, se ha producido frente a la escultura “Una flor para el Desierto”. Es la obra capital de la exposición. Hasta los niños de tres años se extasían y se les salen los ojitos al verla. Tiene mucha relación con la ciencia ficción. Yo creo que es por allí por donde ha entrado la simpatía. Cuando se ha encontrado que detrás de esto hay una obra coherente, un trabajo consecuente, una cantidad de años dedicados, la gente ha reaccionado favorablemente y aceptado la totalidad del trabajo.
         ¿Por qué el nombre de “Una flor para el desierto”?         Tú sabes que los nombres son muchas veces casuales. En California cuando hice los últimos cinco proyectos, había observado mucho las características de la ciudad de Los Ángeles, que es una ciudad muy parecida a Caracas, con muchos cerritos llenos de grama, muchos montículos, y a mí se me ocurrió que podía hacer esculturas para ellos. Hice esos proyectos pensando en esa posibilidad del paisaje y oyendo un día hablar del desierto de California pensé que podía ser  “Una flor par el desierto”. Porque se me ocurrió imaginar una de esas esculturas en el desierto.
         ¿Y cuál será el destino de esa “flor” que ha llamado tanto la atención?         Esa obra, en principio, es del Museo de Arte Contemporáneo. Es una obra costeada por el museo. No estoy seguro dónde la vamos a colocar. Ella requiere de ciertas condiciones ambientales, necesita viento, sol, luz y no son muchos los lugares cercanos al museo donde se pueda poner con éxito.
         ¿Y después de esto qué viene? Por ahora quiero ir más lejos en la escultura. Tengo un proyecto que está por allí en secreto y el cual me va a permitir revisar otros proyectos de esculturas, que nunca he realizado y ver de qué manera los llevamos a una expresión más concreta, aunque sean modelos de aproximación y ver si estas ideas ya resueltas tienen otros desarrollos.
         ¿No cree que a Ciudad  Bolívar le haga falta una escultura suya?        Me gustaría hacer una para Ciudad Bolívar. Yo creo, sin pecar de demagogo, que donde esas esculturas se ven mejor es aquí. Creo que los efectos que tiene, por ejemplo, la escultura de Sidor, no los ha tenido una escultura mía en ninguna parte, ni en Washington ni en Venecia, que siendo un marco prodigioso no dan a esas esculturas lo que les da la luz de Guayana. Creo que existe una relación de raíz que hace que aquí funcionen mejor.
         ¿Considera usted que su “Integral Vibrante”, 1969, de Ciudad Guayana está mal ubicada?
La escultura de Ciudad Guayana me encantaría si la pudiera reubicar. Yo creo como tú, que no está bien colocada. Y me gustaría además, hacerla de un material más estable, en acero inoxidable, para que dure unos 25 años. La actual es de hierro y hay que estarla retocando. La escultura que está en el edificio de Interalúmina, sí es de acero inoxidable. Me gustaría también hacer una escultura para Upata, la tierra de mi infancia y otra en El Manteco, lugar de mi nacimiento.


sábado, 26 de abril de 2014

El Orinoco navegable día y noche.

El Orinoco navegable día y  noche
En el mes de diciembre entró en su última fase la ejecución del balizaje  que permitió la navegación día y noche por el Orinoco desde el Delta hasta el Jobal, un poco más allá de Caicara.
El contralmirante John Dipalo Pocaterra, comandante de la base naval de Ciudad Bolívar al hacer el anuncio dijo que los trabajos estaban prácticamente concluidos y que la materialización se haría efectiva a partir de mayo cuando las aguas del río están en su nivel más bajo.
         La señalización se hizo fundamentalmente sobre piedras y pueden ser detectadas por cualquier barco dotado de radar, lo cual facilita la navegación por lo menos durante diez meses al año. En período de aguas altas pueden navegar buques hasta 8 pies de calado y hasta de tres en tiempos críticos de reflujo.
         En esa ocasión el contralmirante Dipalo Pocaterra, acompañado del capitán de navío Gonzalo Francisco Merino Valery y otros oficiales, hizo un recuento de la actividad de la Armada en año y medio que tenía la base en Ciudad Bolívar y habló de un nuevo puesto oficial  en el Delta el primer semestre del 86, zona estratégica, entrada y salida del río, desguarnecida.
         Otro puesto naval había sido instalado en El Amparo, frente al Arauca, en la frontera con Colombia y cerca de una zona donde existe actividad guerrillera.
         Las unidades de la base en cada recorrido que hacían por el Orinoco solían prestar asistencia social a las familias ribereñas o isleños que viven de la pesca y la siembra.  Para la fecha habían atendido a 800 personas, muchas de las cuales jamás habían visto a un médico. Cumplían este servicio con el mismo personal médico asistencial de la Armada y también con dos médicos de la V División. De Selva.
         Entonces se hablaba con insistencia y optimismo sobre la canalización, acondicionamiento y mantenimiento del Orinoco y sus afluentes como vía de navegación toda vez que ello permitiría establecer un sistema de transporte masivo y barato.
Se hablaba de canalizar el río en forma que guardara relación con el desarrollo logrado. Para el acondicionamiento del río como vía de navegación, Rafael de León, por la CVG y Alberto Rodríguez Díaz, por el MOP propusieron el siguiente esquema: Navegación de gran calado hasta Matanzas pudiendo llevarse hasta Ciudad Bolívar dependiendo del desarrollo industrial de Ciudad Guayana y de los requerimientos en relación con la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco.
En Ciudad Guayana podría acondicionarse un puerto para recibir buques porta­dores de gabarras ( tipo LASH o SEABEE ) que continuarían la navegación aguas arriba hasta Puerto Ayacucho y por el Apure hasta Guasdualito, por el Portuguesa hasta El Baúl, por el Guanare hasta Arismendi y el Uribante hasta Agua Viva y tal vez hasta Guacas.
La utilización de barcos portadores de gabarras oceánicas convertiría a los puertos fluviales de poco calado, en el Orinoco y sus afluentes en puertos oceánicos no distantes de grandes ciudades como San Cristóbal y Valencia. El ingreso de Venezuela al Pacto Andino y la carretera marginal de la selva
que ha de llegar hasta Pedroza o Guasdualito imprimen gran vigencia a la idea de utilizar el Apure como vía de transporte, lo cual favorece al país en mucho mayor grado que la navegación por el Meta. Deben adelantarse los estudios acerca de las posibilidades de utilizar el Apure como vía de transporte.
         La navegación por el tramo de Ciudad Guayana a Cabruta podría desarrollarse creando  una infraestructura necesaria para ello, en base a los insumos  y productos de las plantas industriales de Ciudad Guayana,



viernes, 25 de abril de 2014

El Profesor César Gil Páez

Profesor César Gil Páez
El jueves Santo, el profesor de educación física, egresado del Pedagógico de Caracas, César Gil Páez, se despidió, por ley de la vida, de todo cuanto en el mundo terrenal le rodeaba, dejando solo la memoria de lo realizado mientras anduvo por los caminos no tan despejados de nuestra geografía. Su obra más importante fue de carácter docente y gestionaría como Presidente que fue durante años del Instituto de Deporte Regional, bajo cuyo mandato, durante el periodo constitucional de Luis Herrera Campíns, se acometieron en la ciudad importantes edificaciones del actual complejo deportivo. Entonces tan sólo existía el Estadio polideportivo Heres.
El profesor César Gil Páez fue la personalidad más notoria en el campo del deporte regional tras iniciarse el período democrático. En tiempos de la Dictadura, los asuntos deportivos fueron conducidos por Francisco Sánchez Lanz, el hijo predilecto del gobernador y abogado Eudoro Sánchez Lanz, un guasipatense protegido del general Llovera Páez, figura clave durante el régimen perezjimista.
El primer Director de Deportes que tuvo el Estado fue el malogrado Enrique Torres Valencia en tiempos del gobernador medinista Carlos Meyer. Era el tiempo de los primeros clubes de beisbol “Progreso” y “Angostura” que estrenaron el primer Estadio construido en la Ciudad, ubicado en la avenida Táchira y donde un portero apodado “Cachimbo”, era el implacable azote de los “coleados”.
El profesor César Gil Páez estuvo al frente del IND local para el año 1980, cuando se construyeron las estructuras del denominado “complejo Olímpico de La Paragua” , luego de haber logrado unos años antes, que se le otorgara a nuestra región, la sede para los II Juegos Nacionales Deportivos Juveniles.
Los Juegos Nacionales Juveniles del 80, resultaron de una solicitud que el profesor César Gil Páez hizo personalmente al Presidente de la República, Luis Herrera Campins, quien prometió que Bolívar tendría esos Juegos, sobre todo para darle a Ciudad Bolívar una dotación deportiva adecuada, con la cual elevar la práctica de la actividad muscular en la región guayanesa, donde el talento debía ser aprovechado de una manera mucho más conveniente.
El Presidente Herrera cumplió con ciudad Bolívar, a través del Instituto Nacional de Deportes, entonces presidido por Osvaldo “Papelón” Borges.
Este complejo fue sede de la eliminatoria América II para la Copa Mundial de Atletismo, donde se dieron cita figuras de la talla del cubano Alberto Juantorena, que resultó uno de los triunfadores, en esa memorable ocasión fue reputado el complejo deportivo como uno de los mejores de la región.
Muchos eventos regionales y nacionales donde la delegación de Bolívar tuvo destacada figuración, nos recuerda la presencia del profesor Gil Páez: En 1967, el Nacional de Motoclismo en avenida Las Américas de Puerto Ordaz, cuya partida dio el escritor Arturo Uslar Pietri. Los Campeonatos Regional doble “A” y la actuación del Club del MOP, campeón durante varios años bajo la dirección de José Ovalles. Recordamos un juego de 21 inings 1x0. Alumno del profesor fue José Rafael Arrioja, mejor atleta, estudiante de bachillerato medallista en atletismo, Beisbol, Volibol y Básquet, entre ellas 7 de oro. La presencia en Bolívar de Francisco Morochito Rodriguez, campeón Mundial de las Olimpiadas.
Las espigadas Janette Gruber, Dellys Solis y Yadira Lainette, singulares atletas del volibol, tienen mucho que ver con la dinámica del profesor. La exhibición del campeón mundial de los Ligeros Vicente Paúl Rondón. La realización del Rally automóvil de San Cristóbal hasta Santa Elena de Uairén. La fundación en 1972 del club Náutico Orinoco, el cual llegó a presidir. Su gran apoyo a la esgrima de la cual surgieron importantes figuras a nivel nacional e internacion

jueves, 24 de abril de 2014

El Mirador Angostura

El Mirador Angostura se hallaba para el mes de diciembre de 1986 invadido por unas instalaciones de recreación mecánica y cafetín-restaurante de una tipología de materiales desubicados del contexto general del casco urbano y en definitiva degradantes.
         Dada esta situación a la que el arquitecto Carlos Raúl Villanueva dijo debía eliminarse con un tractor, se resolvió una intervención  para ser transformado en un parque recreativo, desde donde se pudiera disfrutar a plenitud el río Orinoco.  
         La intervención fue anunciada conforme un proyecto concebido  por una Comisión Técnica dentro del estudio de revitalización del casco histórico de la ciudad y la cual fue patrocinado por la Gobernación del estado, conjuntamente con el Instituto Iberoamericano de Cooperación.
         Lo interesante de esta zona de El Mirador Angostura es que presenta características escenográficas extraordinarias porque tiene como telón de fondo el puente colgante sobre el Orinoco, la lejanía del río, las puestas de Sol, la dinámica de la navegación menor, las rocas aflorando sobre el nivel de las aguas, los cerros de Soledad en la costa opuesta de Anzoátegui, con típicas viviendas y toda una atmósfera paisajista muy mágica y natural.
         El Mirador es una punta de roca que avanza hacia el río, arbolado, lleno de sombras y bañado por la brisa del río que sopla siempre de norte-este.
         El proyecto zonifica tres áreas diferentes, pero interrelacionadas en el uso y correlativas entre sí. Crea una zona de sombra de estancia.
         El motor del diseño es el propio suelo del Mirador, pues aglutina todos los elementos: sube, baja, desciende, se dobla, se mueve para ir abrazando todas las áreas. Se da también que el suelo es móvil y rocoso como sus  alrededores y se impuso la idea de recuperar un poco la textura de esas rocas.         
         El Mirador tiene una historia larga que contar.  Orográficamente es una punta rocosa que avanza hacia el rio y sobre la cual el fundador Joaquín Moreno de Mendoza edificó el Fuerte San Gabriel que permaneció en pie y activo desde 1764 hasta 1800 que sus bases frágiles horadadas por las periódicas crecidas del Orinoco debilitaron su estructura hasta el desplome,  Entonces Juan Bautista Dalla Costa (el viejo) siendo Procurador Municipal  en 1818 transformó el lugar en un Mercado público y en 1883, el Presidente del Estado, Miguel Bermúdez Grau, hizo instalar allí la maquinaria del primer acueducto que tuvo la ciudad.  En 1895, en el área anterior, se construyó la Plaza Monseñor Mariano Talavera y en su centro una peana en forma de columna con el busto del General Tomás de Heres que permaneció hasta los años cuarenta, diez años después el Mercado fue reubicado en las afueras de la ciudad y en el lugar se construyó  una Fuente de Soda y Restaurant con pista de baile y una columna de cristal sumergido en una fuente. Durante un tiempo se pasaban en una pantalla diapositivas sobre las vistas más atractivas de la ciudad.  Asimismo se vendía con preferencia la cerveza Heineken importada directamente de Holanda en los barcos de la Real Holandesa de Vapores que llegaban constantemente al Puerto fluvial de Ciudad Bolívar.  La popularidad lograda por el Mercado como punto de encuentro mañanero lo heredó la Fuente de Soda ue finalmente estuvo administrada por un portugués que luego fundó el Key Club de Puerto Ordaz.
         En 1986 dentro del programa de revitalización y protección integral del Casco Histórico de la ciudad que había sido declarado Patrimonio Cultural de la Nación., se transformó el Mirador en un Parque con área de recreación pasiva, área de anfiteatro y área con Cafetín y restaurante popular.




miércoles, 23 de abril de 2014

El Ajedrez en Bolívar

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El ajedrez tiene su origen en la India y data del siglo VI. Originalmente conocido como Chaturanga, o juego del ejército, se difundió rápidamente por las rutas comerciales, llegó a Persia, y desde allí al Imperio bizantino, extendiéndose posteriormente por todo el mundo árabe. El  juego llegó a Europa entre los años 700 y 900, a través de la conquista musulmana de la península Ibérica. De aquí pasó a las colonias hispanas y a Italia que logró supremacía sobre España. Los italianos, a su vez, fueron desbancados por los franceses y los ingleses durante los siglos XVIII y XIX cuando el ajedrez, que había sido hasta entonces el juego predilecto de la nobleza y la aristocracia, pasó a los cafés y las universidades. El nivel del juego mejoró entonces de manera notable. Comenzaron a organizarse partidas y torneos con mayor frecuencia, y los jugadores más destacados crearon sus propias escuelas.
Según "El ajedrez en Venezuela: 100 años de batallas sobre el tablero" (1986), del periodista César Ramos, este juego de ingenio llegó a nuestro país muy  tarde y es durante la década del cincuenta que comienza a tomar cuerpo con los clubes de ajedrez en el Distrito Federal, Miranda, Carabobo y Zulia, tradicionales lugares de culto a la diosa Caissa; también experimentó un sostenido crecimiento en Guárico y Anzoátegui. Al finalizar los años 50 todos estos Estados tenían sus Asociaciones de Ajedrez y sus jugadores habían participado, por lo menos una vez, en los torneos por el Campeonato Nacional.  El periodista Ramos ignora al Estado Bolívar donde ya mucho antes, en 1944, se había realizado una simultánea, la primera de que se tenga información, lo que quiere decir que ya antes de la fecha había individualidades que los jugaban familiarmente como son los casos del doctor Adán Blanco Ledezma (cronista de la ciudad), doctor Manuel Felipe Florez,  José Nieto, profesor José Francisco Miranda y Pedro Inserri.
         Precisamente son ellos quienes promueven la celebración del primer evento ajedrecístico, vale decir, una simultánea, con la participación del campeón René Prah, el cual se realiza el 9 de marzo de 1944, en el Club de Comercio cuando la sede se hallaba en el inmueble ubicado entre el Paseo Orinoco y la Calle Constitución.
Pero cuando realmente comienza en firme el interés por el ajedrez es en los años sesenta, específicamente en 1962 cuando en extensión Cultural del Núcleo Bolívar de la UDO bajo la titularidad de David Alizo, el estudiante de geología y minas  José Herrero Noguerol,  funda el primer club.
         Al año siguiente (1963)  el periodista Eduardo Santana y el doctor Julio Delgado fundaron en la Casa del Periodista la Asociación Bolivarense de Ajedrez que  arrancó con dos filiales el Club La Torre en Ciudad Bolívar, administrado por el doctor Julio Delgado y el Club San Félix en la zona del Hierro, administrado por Eduardo Santana, quien para entonces era corresponsal del diario El Bolivarense.
El centro de actividad del Club La Torre eran las Galerías del Paseo Orinoco, específicamente bajo los portales del Cine América, al aire libre.   Para el momento de la apertura contaba con un mobiliario de 5 tablones, cada uno con 5 tableros y sus respectivos trebejos.
         En 1964 surgieron nuevos núcleos ajedrecistas en el hotel Bolívar, Club Español, El Pao y Sidor y así el juego se ha venido extendiendo por todo el Estado, sobresaliendo en la actualidad el club de la Placita de la Comunidad fundada por el poeta Jesús Colina y su hijo Pavel.  De esta Placita salió hace la idea del Torneo Internacional que se ha venido cumpliendo religiosamente cada año con la colaboración oficial y de empresas privadas dentro del programa de la Feria del Orinoco.


martes, 22 de abril de 2014

Las Naciones y la resistencia


w-tópicosHe sido favorecido con una nueva visita del profesor de historia brasileño Víctor Hugo Veppo Brgardt. Esta vez, para entregarnos el libro Las Naciones y la resistencia del Sur del Orinoco, una construcción política e imaginaria del indio en el que afirma su convicción según la cual los valores humanos son factores importante en el desarrollo del conocimiento que difícilmente logran influir en el trabajo científico.
Es el segundo libro del profesor Veppo. El primero está circunscrito a la realidad de la Reposa Serra do Sul, en el extremo norte del Brasil.
El libro, de 200 páginas, escrito en su idioma nativo el portugués con fragmentos en español debido a la bibliografía consultada y al diálogo interdisciplinario sobre los marcos teóricos de la ciencia política, es el resultado de una tesis doctoral presentada hace siete años.
Abre con un Prólogo del profesor de la Universidad de Guayana, doctor Alexander Manzutti Rodríguez y finaliza con una nota en la contraportada de la también profesora de esa universidad, doctora Nalúa Rosa Silva Monterrey, quien dice de su colega brasileño que “es investigador que amplía su horizonte analítico con una revisión de los textos literarios clásicos en los que uno se da cuenta de que la visión de las personas no indígenas pertenecen a una parte del campo, pero, por el contrario, es palpable a partir de diferentes fuentes, incluyendo la literatura, principal generador de emociones. El resultado es un campo interesante porque descubre los verdaderos sentimientos de apoyo y autores, en particular, el amor, el tiempo, sin limitación, haciendo notar que la ciencia, la ciencia de ser, al menos, no se atreve a decir, escribir, mucho menos mostrar.
No descuida el doctor Veppo Burgardt el rigor académico, que muestra su amplio campo de temas y autores del diálogo, a través del texto, con investigadores relacionados, no sólo a los conocedores de temática, sino también a la región. No ignora, mientras que haber textos teóricos son consultados sobre los temas generales que se presentan.
El doctor Manzutti es más extenso en la apreciación del libro y la problemática indígena. Para el doctor Manzutti se trata de un trabajo enjundioso y detallado por el cual se introduce al lector, desde una posición comprometida con los derechos de los pueblos indígenas, en el análisis de la manera cómo la imagen del indígena al sur del Orinoco ha venido siendo construida, especialmente por intelectuales de reconocimiento nacional y por los ciudadanos mestizos de Guayana que son sus vecinos.
El antropólogo Manzutti conoció al profesor Veppo Burgardt, hace varios años, cuando se acercó a las instalaciones en Ciudad Bolívar del Centro de Investigaciones Antropológicas de Guayana (CIAG) de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG), Traía bajo el brazo un proyecto de tesis doctoral, tiempo de trabajo de campo y su gentileza natural. Nalúa Silva y Manzutti conversaron con él y le dieron algunos de sus trabajos que pudieran ayudarle. Todos los leyó y utilizó creativamente con dedicación y detalle. Trabajos éstos realizados por la CIAG en la ubicación de las comunidades indígenas, con la demarcación de sus tierras, además de haber hecho etnología en relaciones socio-ambientales, sistemas de parentesco y matrimonio, ritualidad y etnohistoria. Entre uno y otro trabajo etnológico aparecían otros donde ellos expresan desde su condición ciudadana la defensa de los derechos culturales de los indígenas.
El libro del profesor Veppo nos da de fuera una visión de la realidad de nuestras comunidades indígenas, lo que significa para Manzutti una visión extraordinariamente útil porque da al especialista comprometido un ejercicio comparativo de lo que sucede en su país pero visto desde la experiencia del otro.

domingo, 20 de abril de 2014

García Márquez en Ciudad Bolívar


El 28 de marzo de 1990, el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, estuvo de paso visitando durante dos horas Ciudad Bolívar, acompañado de su esposa Mercedes, María Di Mase, Ceciia Matos, del   capitán de fragata, Julio Peña Acevedo, edecán del Presidente de la República Carlos Andrés Pérez  y del Jefe de Relaciones Públicas de Edelca, William Riera.
         Yo, en mi calidad de Cronista y corresponsal de El Nacional le serví de cicerone  al distinguido visitante que deseaba desde hacía tiempo, según  dijo, conocer la ciudad donde nació el nombre de su patria.  Para mí, realmente, fue una sorpresa y lamenté que la visita fuese tan efímera y más de las veces a bordo de una buseta militar.
Gabriel García Márquez estaba virtualmente de incógnito en Venezuela, atendiendo a una invitación de C.A.P. y como parte de esa invitación estaba programado un paseo por los pasajes edénicos de Guayana, específicamente la Gran Sabana, los imponentes Tepuyes y el Salto Ángel
Lo que no estaba en el programa era la visita a Ciudad Bolívar que el Gabo García Márquez decidió en el trayecto de regreso a Maiquetía, primero porque desde hacía tiempo quería conocer esta ciudad que tuvo mucho que ver con San Fe de Bogotá y donde se forjó la República de Colombia y, segundo, porque en su novela “El General en su laberinto” editada un año antes (1989) por la editorial Oveja Negra, se refiere a la ejecución de Manuel Piar en la Plaza Mayor de Angostura y a los sueños perturbadores de Bolívar revividos cuando estaba con su fiel mayordomo José Palacios en la villa de Soledad (Colombia):  “Vamonós de aquí, volando -dijo el general- No quiero oír los tiros de la ejecución”.  Fue un 16 de octubre cuando al levantarse se asomó a la ventana de la casa donde se hospedaba y vio la plaza  solitaria y polvorienta, la iglesia de muros descascarados, y un pleito de gallinazos por las piltrafas de un perro muerto”.
Entonces, quería verificar en el sitio de la ejecución si el manejo de los hechos en su novela se ajustaba a la realidad del paisaje.  De manera, que en el trayecto del avión, acompañado de su familiar comitiva, manifestó antes de regresar a Caracas, ese deseo que lo inquietaba y de ahí que el oficial llamó al Comandante de  la V División y requirió que fuera llamado el Cronista de la ciudad para que atendiera a García Márquez.
Una buseta de la V División vino a buscarme y me llevó a un hangar privado del Gobierno y minutos después  aterrizó el avión de Edelca.  García Márquez,  como si me conociera desde mucho antes, se bajó y me abrazó efusivamente y yo, por supuesto, quedé   cortado y alborozadamente impresionado.
 Después embarcamos en el vehículo militar y fuimos directamente a la Plaza Bolívar donde respondí a todas sus interrogantes.  Posó junto con su esposa ante la lápida incrustada en el muro de la Catedral donde se supone cayó mortalmente herido el héroe de la Batalla de San Félix. Seguidamente recorrimos todos los salones de la Casa del Congreso de Angostura.  Hizo un comentario sobre la cúpula bizantina del siglo diecinueve y finalmente, tras un recorrido por las empinadas calles de la ciudad se detuvo un buen rato en la casa de San Isidro, donde se sentó con plácida felicidad, y se hizo tomar varias fotos, incluida la que ilustra la columna.  La que se hizo tomar conmigo, prometió enviármela tan pronto llegara a Bogotá, pero todavía la estoy esperando, primero llegó la mala y conmovedora noticia  de su muerte el miércoles Santo.

         

sábado, 19 de abril de 2014

El deterioro del Casco Histórico

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El doctor Rafael Armando Rojas, verificó en el mes de septiembre de 1985, el deterioro del casco histórico   durante tres días que pasó en la ciudad capital urgido por las quejas que constantemente llegaban a las oficinas de la Presidencia de la República.
         El  comisionado y a la vez presidente de la Junta Nacional de Conservación del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, no se explicaba la indiferencia de las autoridades que alimentan la progresiva intervención de los inmuebles del viejo casco angostureño, declarado monumento público nacional en 1978.
         La Ley del Congreso de 1945, presidido por Mario Briceño Iragorri, sobre conservación de antigüedades y obras artísticas de la nación dice en su artículo tercero que “se prohíbe destruir, reformar, reparar, cambiar de destino o ubicación, los monumentos y demás obras que constituyen el patrimonio histórico y artístico de la nación, sin el previo consentimiento del Ejecutivo Federal, dado el informe favorable de la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación”. En el mero centro de Ciudad Bolívar se hacía y se continúa haciendo todo cuanto la Ley prohíbe.
         ¿Qué hacer?          Armando Rojas habló con el gobernador Edgar Vallée, el presidente municipal José Rafael Palermo, la Junta Regional del Patrimonio Histórico, la presidenta de la Asociación de Vecinos del Casco y Comité de Defensa de la ciudad, a ver si de una vez se tomaba global conciencia del problema y se evitaba que los dueños de inmuebles continuaran sustituyendo por zinc los techos de tejas, eliminando las ventanas antiguas para instalar aparatos de aire acondicionado, reemplazando columnas, puertas, balcones, pisos de mollejones y otros materiales de construcción característica de los tiempos de la colonia y de la naciente República.
         El doctor Rojas venía desde 1976 tratando de de rescatar el casco histórico de Ciudad Bolívar y con ese fin viajó a París para solicitar ayuda de la UNESCO, tanto técnica  como económica, que no fue posible en razón de que quienes dirigían este organismo consideraban que “Venezuela, por su condición de gran productor petrolero es un país rico”. Cosa ésta que obviamente le molestó mucho.
         De todas maneras –expresó- la Gobernación de Bolívar quiso hacer algo con vista al bicentenario del natalicio del Libertador, pero todo cuanto se proyectó resultó distorsionado en la práctica. Así tenemos el Boulevard Bolívar que es todo un adefesio y que habrá que reconsiderar dentro de la concepción de un definitivo proyecto de remodelación y restauración.
         Informó el doctor  Rafael Armando Rojas que con ese propósito vendría próximamente el doctor Graciano Gasparini, quien realmente tiene bastante claro el problema. Además, se aspiraba, una vez elaborado un anteproyecto, acudir a España en busca de cooperación, pues con motivo del quinto centenario del descubrimiento de América el país peninsular tiene un programa de cooperación técnica y económica dirigido a rescatar conjuntos arquitectónicos coloniales en América.
         -Yo quisiera hacer un llamado muy sincero y cordial al Concejo Municipal que yo se que está muy bien intencionado, para que proceda cuando observe alguna infracción en el casco histórico.
         El doctor Rojas recordó que el de Ciudad Bolívar es el único casco urbano que ha sido declarado en Venezuela Monumento Histórico Nacional en toda su integridad porque se considera después de un simposio en el que participaron expertos de América y de los EE.UU. y Venezuela que realmente valía la pena conservar ese centro que mantenía aún las características de la época de la Colonia y que se debía trabajar por su rescate y conservación hasta lograr que en el futuro sea declarado patrimonio de la humanidad.


viernes, 18 de abril de 2014

El Convenio con España

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A fines de enero de 1986, el Gobierno del Estado Bolívar suscribió con el Instituto Iberoamericano de España, un convenio por medio del cual ambas partes se comprometieron a realizar un estudio que permitiría organizar, ejecutar, restaurar y revitalizar el casco histórico de Ciudad Bolívar.
         La arquitecta María Luisa Cerrillos (en la foto), quien coordinaba y dirigía técnicamente los proyectos de revitalización urbana en varias ciudades coloniales de América Latina, se entrevistó con el Gobernador Edgar Vallée Vallée y el doctor Armando Rojas, presidente de la Junta Nacional del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, a fin de iniciar inmediatamente los trabajos.
         Estudios similares ya se habían hecho en las ciudades de Cuenca (Ecuador) y Veracruz (México).  Ahora se iniciaban los de la capital bolivarense que es una ciudad cuyos valores históricos y artísticos eran desconocidos por el Instituto Iberoamericano y de los cuales la arquitecto estaba sumamente impresionada.
         “El casco de Ciudad Bolívar me pareció un centro histórico con una localización increíblemente hermosa, un conjunto urbano muy homogéneo, tranquilo, armónico y muchas zonas de la ciudad con visuales y posiciones geográficas inimaginables”.
         En este trabajo de cooperación, España aportó el 50 por ciento del costo de los estudios y el otro 50 la Gobernación del Estado Bolívar. .  María Luisa Cerrillo, quien había participado en el trabajo técnico del centro histórico de Salamanca, uno de los más importantes de España por el número de edificios singulares que encierra en un perímetro pequeño, dirigió los estudios en Ciudad Bolívar con un equipo en el que trabajaron cuatro arquitectos urbanistas especializados, un historiador, un geólogo y dos dibujantes.
         Se estimaba entonces que este estudio podía tener una proyección internacional, mucho más de lo que se conoce y fue por ello presentado en la Exposición Internacional de España realizada en Sevilla en 1992, cuando se cumplieron 500 años del descubrimiento de América.
         El convenio abarcó un área de 16,12 hectáreas con 1.208 edificaciones habitadas por 4.844 personas, conformando una estructura original  con tres áreas características cuya morfología responde a tres realidades diferenciadas: área plana desarrollada en retícula sobre dos calles paralelas a las riberas del río Orinoco: Edificaciones de galerías , con una arquitectura porticada a dos niveles, con galería superior y clarísima influencia antillana.
         Área de la colina, consolidada sobre el cerro “El Vigía”: zona residencial con  edificaciones de una planta  y una arquitectura de fuerte influencia española.
         El Zanjón, área natural de más de 5 hectáreas, con formaciones rocosas espectaculares entremezclada con árboles autóctonos de gran tamaño.
Un equipo técnico elaboró varios proyectos de intervención del Casco Histíco en función de su revitalización integral amparados por una Ordenanza espcífica.
Entre ellos, el proyeco de El Mirador» de Angostura en el Paseo Orinoco. Regeneración como área libre de uso público de una zona que, hasta el momento, se encon­traba invadida y sucia.
Comedor Social. Revitalización de la antigua casa de los tribunales, mag­níficamente comunicada y salvada de la demolición.
«El Zanjón». área natural que sería recuperada para su uso como parque urbano eliminando las chabolas que lo invadían hasta el momento.
Viviendas sociales. Construcción, en las proximidades de la Escalinata, de viviendas que se adecúen a la morfología de la zona y en las que se realojen las familias que hayan abandonado las chabolas de El Zanjón.
Otras intervenciones estuvieron circunscritas a la Plaza Miranda, revitalización de la prefectura-Policía (El Capitolio) como Teatro Mu­nicipal, Casa de las Doce Ventanas, para sede del Rectorado de la Uni­versidad de Guayana, la Biblioteca Rómulo Gallegos, Hospital de Niños y Galerías del Paseo Orinoco.

        



jueves, 17 de abril de 2014

El trovador don Carlos Tomedes

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Don Carlos Tomedes falleció (1987), a los 94 años, pero dejó prolongada su existencia en seis hijos legítimos y cuatro naturales reconocidos, aunque las malas lenguas aseveran que son más los frutos de sus andanzas por estos predios de Dios. Se fundan para lo dicho en lo bien parecido y cortejador que fue don Tomedes durante su más agitado tiempo de cantor. Incansable cantor de coplas, romances y corridos, como Florentino por el llano y por el río, solo con su voz arreando becerros por esteros o en el timón de algún barco orinoqueño y más de las veces acompañado de arpa, cuatro y maraca, interviniendo en contrapunteos, en jolgorios de amigos o en fiesta de ricachones.

Su vena de trovador parecía alimentarse de lejanos ancestros. Su padre Miguel Denti, el mismo padre del cuatrista Nicanor Santamaría, era oriundo de Italia y director de aquella otrora famosa Banda Pública de Ciudad Bolívar cuyos componentes vestían de gala con uniformes importados de Florencia.
Don Carlos Tomedes, cuando murió en febrero de 1987 tenía poco menos de la mitad de la edad de Ciudad Bolívar, y sin embargo, se le veía ya en su pulpería del barrio El Cambao o en su rancho de la vía Marhuanta, con una agilidad física y mental que desearían tener muchos jóvenes de hoy marcados por los cambios sorprendentes de la sociedad industrial.
A través de su hijo Roy, músico y cantor como él, conocimos un buen día a don Carlos Tomedes y nos llamó curiosamente la atención que cada vez que le hacíamos alguna pregunta, nos respondía en ritmos y rimas de romance.
Tomedes no solamente era músico y cantor sino un versificador excelente. Dotado de buena memoria y fluida imaginación que le permitían hilvanar cada respuesta con dejo de romance. Así debieron ser los poetas provenzales de la edad media, los trovadores que tanto contribuyeron a propagar las lenguas romances.
El trovador se distingue del juglar porque componía y cantaba sus propias canciones mientras que el juglar casi siempre cantaba las ajenas. Tomedes fue un auténtico trovador de Ciudad Bolívar y tal vez su vena tenga origen en los antiguos trovadores de Italia de donde era su padre. Quien haya leído un poco de historia, verá que el arte trovadoresco se origina en Provenza (Francia) y de allí pasó primero a Italia que, a cualquier otra parte de Europa. España se alimentó mucho de este arte que llegó a la América a través de las corrientes colonizadoras.
Pues bien, don Carlos Tomedes, quien no tuvo una canción como Casta Paloma que lo hiciera trascender más allá del río como ocurrió con Alejandro Vargas, era un hombre prolífico en la versación y ello se capta en la entrevista que le grabamos un día en que su esposa Otilia, fallecida antes que él, tocaba la guitarra para demostrar que en aquella numerosa y entusiasta familia no había un solo miembro que no supiera cantar o ejecutar algún instrumento musical, especialmente el arpa, el cuatro, la guitarra o las maracas que solían juntarse espléndidamente en cada oportunidad donde lo autóctono y lo nuestro tenía que hacerse presente.
La entrevista en vida con aquel señor- se figura magra, vestido de liqui-liqui y con sombrero alón, transcurrió de lo más ameno y curioso. Yo preguntaba y él respondía en verso: Por ejemplo: ¿Quién es el culpable de que sea usted músico y cantor? - De ser músico y cantor no se me culpe de nada porque eso viene de una herencia de familia dejada y se ha quedado en nuestros cuerpos con sangre de ellos grabada.

miércoles, 16 de abril de 2014

La Negra Isidora

W-ISIDORALucila Isidora Agnes, mejor conocida como la Negra Isidora, falleció el 5 de marzo de 1986 a la edad de 64 años. Nació y murió en El Callao. Hija de un martiniqueño que trabajaba en las minas auríferas y su madre, oriunda de la isla de Santa Lucía, en el Caribe.
Fue una de las últimas madamas de El Callao, apasionada y defensora de su pueblo, de sus costumbres y de sus tradiciones, especialmente de la tradición musical del calipso que aprendió a cantar y a bailar desde tempana edad.
Hasta 1986, Lucía Isidora Agnes era carne y espíritu de las fiestas, pasión y dolor, ángel tutelar, hada madrina, la mujer que lo sabía todo, lo entendía todo, la panacea, sólo faltaba la varita mágica para concretar los milagros.
Isidoro existe hoy como existió ayer, aun cuando se haya apagado su voz y el hermano negro llore sus cenizas como allá en el Congo lloraron o lloran a Patrice Lubumba.
“Todos son mis hijos”, dijo una vez a este periodista y es cierto. La Negra Isidora no quiso tener hijos al calor del matrimonio porque siendo soltera era la única manera de no tener preferencias. Su amor era de todos, tanto más si había dolor, pena, miseria o males como la de la silicosis que asedia los pulmones del minero.
Todos buscaban a Isidora porque Isidora era omnímoda. Lo abarcaba todo. No sólo organizaba las fiestas patronales, vestía y adornaba con flores a la Virgen del Carmen, no sólo lideraba los reclamos, empuñaba la batuta de las comparsas y amenazaba con quemar los tambores en las puertas del Congreso cuando El Callao pasaba por una crítica situación socioeconómica a causa de las vetas perdidas. La escucharon y El Callao comenzó a tener vida. Los molinos están activos y desde un pozo de 500 metros de profundidad cavado en roca viva se siguen las vetas que arrojan hasta 3.500 kilos de oro al año.
Isidora siempre recalcaba en su amena conversación que el oro y el color de la piel de su gente no es sólo lo que llama la atención de El Callao, sino también su calipso de reminiscencias ancestrales, muy diferente al antillano porque es sin steel band y con cantos. Calipso muy del pueblo, animando comparsas llenas de símbolos y colorido, moviéndose al ritmo de los tambores, bumbac, el rallo y la campanilla.
Ambaicalá, Body Man Down, al ritmo de calipso van coreando las comparsas de la Negra Isidora, de Kenton y de los Hermanos Clark.
A la percusión se suman las cuerdas del bajo, de la guitarra y del cuatro más el sonido metálico del cencerro y el chascoso de las maracas.
En El Callao, la danza y la música tienen sabor propio y es igual en el carnaval, en la Navidad y año nuevo como en los días de su patrona Nuestra Señora del Carmen o como cuando llega un personaje muy importante. Pero es durante los carnavales cuando El Callao se transforma en señuelo nacional. Oscar Palacios, Paco Vera, Régulo Pérez y Juvenal Herrera eran los primeros en llegar.
Desde todos los ángulos de la Guayana y desde más allá del Orinoco viene gente a bailar calipso un tanto amerengado. A degustar el domplín, el calalú, el bananpilé y el yinyabié.
Entre trago y trago del mabí se canta el ambaicalá de la Negra Isidora por las calles estrechas del poblado que nunca dejan de ser interminables a la hora de “El Callao tomorrownight”. “La Negra Isidora ha muerto”, anunciaba adolorida la gente y convidaba llevar las comparsas hasta su tumba.

martes, 15 de abril de 2014

1986-Diversiones de Coche en Ciudad Bolívar

Las diversiones folclóricas de la Isla de Coche llegaron y se presentaron en la Plaza Centurión de Ciudad Bolívar invitadas por el alcalde Jorge Carvajal Morales y tenían solicitud pendiente para actuar en la Siderúrgica del Orinoco donde existe una buena colonia de isleños encabezados por Régulo Salazar, el médico de Pozo Verde Aníbal Bermúdez, la médica de El Callao, Evelia Pariño y los hermanos Lares. En septiembre del año anterior se habían presentado en El Tigre.
En la Isla de Coche, allá muy cerca de Margarita, sacan a la calle en los primeros días de año nuevo unas comparsas que los isleños llaman “Diversiones”, pues al fin eso es en esencia, diversión. Y nada mejor para empezar el año que la representación teatral de lo que es el modo de vida de un pueblo aislado, pero en comunicación permanente con el mar y todos sus elementos.
Es un drama. Es la representación de una acción cotidiana que tiene que ver con la subsistencia del hombre de mar, es el teatro popularmente folklórico de la pesca que seguramente debe tener su origen en el pasillo, raíz del teatro español caracterizado por la simplicidad de sus argumentos y porque su acción se desarrolla entre gente humilde del pueblo presentando cuadros alegóricos acompañados de música, danza y canto.
Las diversiones de la Isla Coche son eso, cuadros alegóricos de la pesca, animados por música, danza y canto.
Los preparativos comienzan con uno o dos meses de anticipación por iniciativa de tres personajes básicos: el financista de la comparsa; el compositor que se inspira en un popular o extraño ejemplar de nuestra fauna marina y el artesano que con artística habilidad sabe dar plasticidad al motivo de la diversión. Luego habrá que comprometer a los músicos, generalmente cuatristas, guitarristas, bandolinistas, maraqueros y tamboreros, más 14 o 20 guarichas que en este caso tiene una acepción muy distante a la que le da el diccionario de la lengua. Aquí las guarichas son muchachas alegres y con buena voz que danzan y cantan en coro al compás de la música en dos columnas enfrentadas y alternando posiciones, una que lleva el paso de toda la versificación y la otra que corea con un verso estribillo.
De estas “Diversiones” salió el famoso “Carite”, del ebanista y bandolinista Rafael González, declarado pieza folclórica del Oriente venezolano. Su famoso Carite el que recogió y popularizó Francisco Carreño, el mismo autor del merengue La Sapoara, lo compuso en 1928, para la diversión “La Lancha Nueva Esparta” comparsa que el pueblo acogió con rotundo entusiasmo. Dice Jesús Cedeño (Campito), cronista de la Isla de Coche, que mientras la famosa pieza tuvo en su apogeo, su autor permaneció ignorado. Algunos compositores venezolanos ante la celebridad obtenida, la hicieron aparecer como suya, hasta que luego, asesorado por un grupo de intelectuales locales, se trasladó a Caracas e hizo reconocer sus derechos de autor ante la Asociación de Compositores Venezolanos. Allí aprovechó registrar otras composiciones y fue admitido como miembro de la citada Asociación Musical. A los pocos días de su regreso de Caracas cayó enfermo y tuvo que ser trasladado al Hospital Luis Ortega donde fue sometido a una operación quirúrgica que no pudo resistir. Murió media hora después. No alcanzó firmar unos documentos que le envió María Luisa Escobar, presidenta de la Asociación de Compositores Venezolanos, relacionados a ciertos derechos que le correspondían como autor del Carite. Antes de morir pidió que lo enterraran en su pueblo natal de la Isla de Coche. Falleció el 1 de junio de 1953.

lunes, 14 de abril de 2014

Disolución de la Municipalidad


Al cumplirse la fecha aniversario del movimiento cívico militar del 23 de Enero de 1958, la prensa dio a conocer los decretos de facto dictados por el comandante del Agrupamiento Militar No 6 con asiento en Ciudad Bolívar, entre ellos este del comandante Teniente Coronel Carlos Soto Tamayo, quien inmediatamente y por orden superior se encargó de la Gobernación al quedar automáticamente destituido el doctor Eudoro Sánchez Lanz.
         El decreto calzado con el número 14 dice textualmente así: “Considerando que el actual Régimen Político de la nación tiene como uno de sus objetivos fundamentales el de reorganizar totalmente los Poderes Públicos tanto nacionales como estadales;  considerando que es imperativo deber de este Ejecutivo Regional avocarse de inmediato a ello, especialmente a la reorganización del Poder Municipal, y hasta revisar sus gestiones administrativas, para lo cual ya nombro una Junta Revisora  de los fondos manejados por la Municipalidad del Distrito Heres; y considerando que tal reorganización y revisión implica la designación de personas idóneas y representativas de todos los sectores de la colectividad, decreta:
         Artículo 1º.  Disuélvese el Concejo Municipal del Distrito Heres en funciones hasta la presente fecha, y nómbrese en su lugar una Junta Municipal encargada del Poder Municipal del Distrito Heres:
         Artículo 2º,. Desígnánse como Miembros de la Junta Municipal a los ciudadanos doctores José Miguel Gómez Rengel (en la foto) y Arnaldo Piñango; y señores Pedro Vicente Guevara, José Totesaut y Luís Granati, quienes de su propio seno designarán los cargos que integrarán el Concejo Municipal, así como el de los empleados subalternos que requieran y conforme al Presupuesto de dicho Organismo.
         Artículo 3º.- La Junta Municipal gozará de toda autonomía, tanto para sus deliberaciones como para las decisiones que le competan.
         Articulo 4º.- Comuníquese y publíquese.
         Dado. Firmado, sellado y refrendado en el Palacio de Gobierno del Estado Bolívar, en Ciudad Bolívar, a los veintinueve días del mes de enero de mil novecientos cincuenta y ocho.  Lo susciben el Tcnel. Carlos Soto Tamayo y lo refrenda el encargado de la Secretaría General de Gobierno, Mayor J. D. Quintero S.”
         A los pocos meses de nombrado renunció el concejal Pedro Vicente Guevara alegando que la dinámica de su negocio era muy absorbente, de suerte que el Concejo Municipal se reunió y designó a Antonio López Castillo, representante del Partido Comunista y quien mantenía una columna en la página de opinión de El Bolivarense.  Secretario de la Municipalidad fue nombrado el periodista Lorenzo Vargas Mendoza.
El Dr. J. M. Gómez Rengel era también el presidente de  Unión Republicana Democrática en el Estado Bolívar. Tenía el bufete en su propia casa de familia de la calle igualdad y al lado la oficina seccional de la U. R. D a la que estaba integrado además el doctor. Domingo Álvarez Rodríguez, Presidente de la Junta Patriótica junto con el doctor. Pedro Battistini Castro en representación de AD.
Gómez Rengel, excelente profesional del derecho, había sido en tiempo de López Contreras y Medina Angarita, administrador de la aduana de Pampatar  (Margarita),  Senador  por el Estado Bolívar y Presidente de la Asamblea legislativa. En sus tiempos de estudiante del Colegio Federal de Guayana fundó la Revista Oriflama junto con Ricardo Archila, F. Reyes Baena, Héctor Guillermo Villalobos y la que fue después  su esposa, Clementina Bello, entre otros estudiantes de la generación del veintiocho.
Unas de sus obras en el escaso tiempo que estuvo de Presidente en el Concejo Municipal, fue la urbanización Isaías Medina Angarita,  homenaje a un Presidente realmente demócrata, inauguró el Matadero de Cañafístola y creo el Premio Municipal de Periodismo que hoy lleva su nombre.