jueves, 28 de febrero de 2013

Bolívar Campeón de Esgrima


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En 1966, el estado Bolívar que apenas daba pinitos en este difícil deporte de la esgrima o deporte de los caballeros, nos trajo, en su primera incursión, un campeón nacional en la categoría infantil. Y no fue todo: también logró un segundo lugar en primera categoría de florete.
David Montes, de doce años, hijo del cardiólogo Oscar Montes y la doctora Ruth de Montes, participó en el IV campeonato nacional de esgrima que se efectuó en el Liceo Herreras de Caracas. En el campeonato compitieron Distrito Federal, Lara, Miranda, Carabobo y Bolívar, en todas las categorías. David iba en el grupo que integraban, además de él, su hermano menor, Alfonso Montes, Jesús Gruber, Ricardo Vitanza y el delegado José Luis Pérez.
Según las informaciones suministradas por Jesús Gruber, los hermanos David y Alfonso compitieron con adversarios de mucha más experiencia como Sequera, de Miranda, campeón infantil que quedó en el segundo lugar. David lo superó en brillante performance obteniendo el titulo que ostentaba, mientras que Alfonso pasó a un cuarto lugar en la misma categoría infantil.
David, de hecho, pasó a la categoría juvenil y quedó Alfonso en la infantil con posibilidades de ganar el campeonato del 67.
Jesús Gruber, entonces alma de la esgrima en Bolívar y quien vertía sus conocimientos y experiencias en los muchachos aficionados, compitió con florete en la categoría de adulto y obtuvo el segundo lugar.
Era la primera vez que Bolívar asistía a un campeonato de esgrima y la primera vez también que obtenía un título de esa categoría.
Todo se lo debía el deporte bolivarense a Jesús Gruber, quien desde hacía cuatro meses se había venido de Caracas y se empeñaba en implantar este deporte en el ambiente guayanés. En eso fue constante y contribuyó a formar tres clubes de esgrima: la Cancha, IND y el del Instituto de Comercio Dalla Costa.
El triunfo de Bolívar en el IV Campeonato Nacional de Esgrima celebrado en Caracas fue recibido y saludado con júbilo en los medios deportivos de Ciudad Bolívar. Sobremanera impresionó el triunfo de David, quien cursaba el segundo año de bachillerato y dado calabazas a la natación, su primera gran afición, para iniciarse con paso firme, a buena edad y excelentes facultades en el nobilísimo deporte de la esgrima. (En la gráfica los hermanos Montes, Jesús Gruber y en el centro la colega periodista Gladis Figarella Baloa).
De esta camada de esgrimistas de 1966 surgió Ricardo Vitanza, quien fue tres veces campeón y 9 subcampeón nacional individual. Campeón bolivariano y centro americano y Juez Internacional Triple “B”.
Hechura de Vitanza mientras fue entrenador oficial de esgrima del IND fue David Ortega, quien se tituló campeón nacional juvenil en espada en 1987 y José Felipe Montoro, doble campeón suramericano.
En el Campeonato Nacional de Esgrima celebrado en Ciudad Bolívar entre el 14 y el 19 de junio de 1988 destacó Mariela Cabrera al titularse subcampeona nacional en espada. Ella venía de ganar bronce en la individual infantil superior.
La iniciativa, esfuerzo y perseverancia en el campo de la esgrima que se fue dando en Ciudad Bolívar a partir de 1959 con el Maestro Farina, profesor de matemáticas de la UDO, graduado Maestro de Armas en Italia, y en 1965 con Jesús Gruber en el Club de Comercio y más tarde con el arquitecto Ricardo Vitanza, ya con Gimnasio especializado, debió coronar en las Olimpiadas de Londres 1912 con Rubén Limardo, quien se tituló campeón olímpico de la espada y le dio a Venezuela la segunda medalla de oro en su historia en Juegos Olímpicos internacionales.

miércoles, 27 de febrero de 2013

El barrio La Sabanita


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“La Sabanita”, el barrio más populoso de la capital bolivarense, tanto que ya sus habitantes aspiran segregarse de Ciudad Bolívar de la que ahora permanece separada por el San Rafael, otrora río, ahora riachuelo, que tiene como cauce El Parque Los Farallones.
A la vez “La Sabanita” está separada de la Urbanización “El Perú” por el río Buena Vista, por todo lo cual el barrio ofrece la configuración de una cuchilla geográfica que se desprende de la vía Perimetral hasta la Plaza “Las Banderas”.
Un polígono muy enrevesado y accidentado al cual se le estima, más o menos, 8 kilómetros cuadrados y una población superior a los 70 mil habitantes, conforman la parroquia La Sabanita. Sus moradores, entre ellos, el gran propulsor de esa aspiración, ya fallecido, Víctor Abad Martínez, (en la foto), consideran que el sector califica para transformar su actual jurisdicción de parroquia en municipio autónomo con alcalde, Concejo Municipal y demás yerbas. Se llamaría Municipio “Jesús Soto”.
“La Sabanita” ya no es un barrio propiamente dicho, sino una extensión urbana importante de Ciudad Bolívar, de origen poblacional rural que comenzó a tomar cuerpo y auge a partir de 1968 cuando se construyó en el sector de Los Aceititos la primera Urbanización con el nombre del médico y poeta José Agosto Méndez.
En sí, “La Sabanita” es un complejo de barrios que se ha venido conformando a partir de casas de campo desde comienzos del siglo veinte con la propia Sabanita, La Campiña, Los Aceiticos, I y II, la Urbanización Agosto Méndez, Las Piedritas, Llano Alto, Antonio José Grimaldi, Urbanización de Los Policías, La Lucha, Jerusalén y Brisas del Este.
Guillermo Lange, presidente de La Electricidad, tenía allí una casa de campo. Igualmente el comerciante Virgilio Casalta (sector de la UDO) y para poder vadear el río San Rafael improvisaron un puente con sacos llenos de piedras donde venía el carbón antracita de la planta, hasta 1909 que construyeron un Puente de Hierro (Puente Lange) y en 1915 el Puente Gómez.
Los Aceititos fue el primer sector de La Sabanita en ser urbanizado (1968) (Urbanización Agosto Méndez”) gracias al Instituto de la Vivienda Guayanesa, empresa municipal curiosamente envuelta en un conflicto judicial incoado desde el estado Zulia.
El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil del Zulia decretó medida de embargo contra el Concejo Municipal de Ciudad Bolívar a causa de la negativa del Ivigua a pagar la cantidad de 306 mil bolívares que mediante créditos cedidos por la Compañía Módulos del Zulia debía hacer efectivo la empresa Aluminiun Industrial Plant de Venezuela.
“Ivigua”, había encomendado a la empresa constructora “Manseca” la construcción de 200 casas en el sector Los Aceititos y como fruto de esos trabajos “Manseca” recibió créditos que los cedió a “Módulos del Zulia” y ésta, a la vez los traspasó a la “Aluminiun Industrial Plant de Venezuela” por concepto de otras transacciones.
La Municipalidad al parecer estaba en conocimiento de esas transacciones, pero cuando Aluminiun Industrial fue a hacer efectiva la cesión de créditos por 306 mil bolívares, el presidente del Ivigua para entonces, concejal Noel Valery, informó que ya había sido cancelado a Arístides Casas Armengol, Presidente de Módulos del Zulia. Situación ésta que obligó a la empresa Aluminiun a intentar juicio de embargo por medio millón de bolívares contra Ivigua.
El caso procesado por el juez Penal, doctor Manuel Antonio Cárdenas, terminó en un auto de detención contra Arístides Casas Amengol, quien fue trasladado del Zulia a la Cárcel Pública de Ciudad Bolívar, acusado por Ivigua de haber cometido delito de estafa.

martes, 26 de febrero de 2013

En 1968 Arrioja el Mejor atleta de Bolívar

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José Rafael Arrioja, estudiante de bachillerato, sobresaliente en cuatro deportes y de una conducta modelo, fue designado el 18 de junio de 1968, “Mejor atleta del estado Bolívar”, por un jurado especial. Su actuación dentro del deporte juvenil fue calificada entonces de “suficiente” y con méritos para ser postulado en un certamen nacional promovido por el diario “El Nacional” de Caracas con motivo de su décimo quinto aniversario.
El jurado especial, integrado por el director de Deportes, César Gil Páez; el representante de las Asociaciones Deportivas, Héctor Cristofini y el cronista deportivo Tomás León Rengel (en la foto), discutió los méritos de nueve atletas destacados en el Estado en distintas disciplinas deportivas, y eligió a José Rafael Arrioja, quien llevaba -a pesar de su mocedad y condición humilde- una carrera ascendente en el atletismo, béisbol, voleibol y básquetbol.
Los nombres considerados por el jurado en su escogencia fueron los de Irama González, basquetbolista juvenil, campeona nacional; Jesús Torres, campeón nacional de boxeo en la categoría mínima; Rubén Herrera, siete veces campeón nacional y una vez campeón bolivariano en lucha olímpica: Orlando Miranda, ganador de la triple corona en el estadal doble “A” de 1967; Julio Odremán, campeón anotador en el nacional de fútbol celebrado en Guanare; Manuel J. Rodríguez, campeón de Tiro; José A. García, campeón de Bolas Criollas y Miguel Flores, campeón de ciclismo.
José Rafael Arrioja, 18 años de edad y habitante del barrio “La Mariquita”, a quien los fanáticos reconocen como el “Hueso Arrioja” por su extraordinario parecido con el excelente pelotero Alfredo “Hueso” Bolívar, pertenece a una familia de obreros con doce hijos, todos deportistas.
Deportista desde niño, tuvo su primer compromiso serio a la edad de nueve años como pitcher y short stop en el equipo infantil “Ecos del Orinoco”, escogido al final para formar parte de la selección nacional.
Eran los años en que Ciudad Bolívar tenía renombre nacional a través de sus deportistas como las espigadas Jeanette Grüber Soto, Dillis Solís y Yadira Lainette integrantes del combinado de voleibol femenino que representó a Venezuela en los Juegos Centroamericanos de Panamá, un equipo diferente al que compitió en el Suramericano realizado en Caracas.
Bolívar fue uno de los principales colaboradores con el envío de estas tres voleibolistas de elevada estatura. Sangre guayanesa, sangre joven, estatura y condiciones. Tres rematadoras de respeto fue el trío de jugadoras aportadas por el voleibol del estado Bolívar. Dillis Solís entonces tenía 19 años. Cinco años como jugadora. Era la más espigada del grupo, con 1,80 de estatura. Estudiaba Bachillerato Comercial. Aparte del voleibol, Dillis practicaba el tenis de mesa.
Yadira Lainette, tenía entonces 18 años, 1,75 y con cuatro temporadas como voleibolista. También practicaba el basquetbol y el softbol.
Jeanette Grüber Soto, 17 años, estudiante de bachillerato, 1.75 de estatura. Practicaba además la natación y softbol.
Pero lo más sobresaliente era el béisbol amateur. Todos los años se jugaba en el estado Bolívar el Campeonato Doble A con equipos de Upata, Puerto Ordaz, Ciudad Piar y Ciudad Bolívar que siempre concurría con dos novenas: Gobernación y la zona MOP que llegó a titularse campeón cinco veces bajo la dirección de José Ollarves y el pitcher estrella Jesús Aular.
Sede del XVIII Campeonato Nacional de Béisbol Aficionado en septiembre de 1969, fue Ciudad Bolívar, el primero realizado y en el que participaron 15 equipos. El campeonato nacional anterior se había celebrado en Maracaibo. En este estado sólo se habían jugado hasta la fecha los nacionales juvenil e infantil. Concurrieron al evento nacional un total de 460 peloteros.

lunes, 25 de febrero de 2013

El aeropuerto de Ciudad Bolívar

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El aeropuerto de Ciudad Bolívar construido en la primera mitad del siglo pasado, distante del centro, ahora se ve atrapado dentro del propio urbanismo de la ciudad que se ha venido extendiendo progresivamente.
De manera que el aeropuerto ha quedado riesgosamente dentro de la ciudad y esto preocupa tanto a los citadinos como autoridades regionales y nacionales que proponen reubicarlo en punto equidistante entre Ciudad Guayana y Ciudad Bolívar.
De ello se ha venido hablando desde 1969, año en que a propósito los ingenieros José Nancy Perfetti y Mario Palazzi, plantearon durante una conferencia contradictoria en el Colegio de Ingenieros, aprovechar esta área de 150 hectáreas para arborizarla en vez de poblarla como lo pretende un viejo proyecto del plano regulador de la ciudad.
La arborización en forma boscosa rompería con las actuales condiciones ambientales, llegando a producir un microclima.  Es decir, evitaría en gran parte la irradiación solar que en la actualidad hace sofocante y de mal humor la vida de los citadinos.
El ingeniero Mario Palazzi, quien junto con otros colegas y personalidades invitadas participó en la conferencia, estuvo de acuerdo con el doctor Perfetti y completó la tesis sugiriendo lo beneficioso que sería para la ciudad aminorar el rigor del clima, no sólo transformando el área del aeropuerto en un pulmón verde sino pintando de color crema los techos de todas las casas.
Esto porque casi todos los techos de las casas de Ciudad Bolívar están asfaltados o hechos con material escasamente refractario al calor. Si en vez de tales materiales, los techos de las casas estuviesen construidos con un material más liviano de color blanco o crema, la acumulación de la irradiación solar que llega hasta un metro del subsuelo, sería inferior y más aceptable el clima de Ciudad Bolívar. La temperatura media de la ciudad es de 27,5 grados, pero dentro del área urbana como foránea existe un sistema de isotermas variable con oscilaciones notables del grado calórico.
Por un momento la conferencia contradictoria se desvió hacia la pintura que dominaba las fechadas de los inmuebles que era a base de arcilla, cal y asbestina y la industrializada de ahora que no soporta el barro y la piedra de los edificios de la vieja Angostura. Pero luego retomó el tema del aeropuerto que siempre ha estado allí en la Mesa de Angostura frente a la Laja de la Llanera y que estuvo muy bien en el sitio, menos ahora que la urbe ha crecido y cercado al aeropuerto con el peligro que entraña o significa para las urbanizaciones cercanas a las cabeceras de pistas cada vez que despega o aterriza una aeronave.
La CVG, en tiempos de Leopoldo Sucre Figarella, abrigaba entre sus planes de desarrollo, la construcción de un aeropuerto equidistante entre Ciudad Guayana y Ciudad Bolívar como solución al crecimiento de ambas ciudades, pero los gobiernos sucesivos han preferido dejar las cosas como están con algunas mejoras en la estructura operacional.
De suerte que el aeropuerto de Ciudad Bolívar del que ya  pocos los ven como un peligro, seguramente porque el número de operaciones ha descendido, continúa operando con sus códigos IATA (CBL) OACI- ICAO - SVCB.
Las operaciones han quedado reducidas  al tráfico doméstico y turístico. Es sede de la aerolínea Rutaca y de varias empresas de aerotaxis. Posee dos pistas, cuenta también con terminal nacional, bancos, casas de cambios, empresas de alquiler de automóviles y estacionamiento para 200 vehículos. Ayudas a la Navegación Aérea: VOR, DME, GRD y torre de control dotada de equipos telecomunicaciones, servicio meteorológico y servicio de combustible JET.

domingo, 24 de febrero de 2013

TÓPICOS Y SEMBLANZAS/Comentarios (XVI)

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Domingo, 24 de Febrero de 2013
Comentarios (XVI)
Apreciado Américo: en tu enjundiosa crónica sobre los sucesos políticos-partidistas de la Ciudad Bolívar de 1959, valdría la pena clarificar que, las elecciones presidenciales se adelantaron el día 7 de diciembre de 1958, y efectivamente la toma de posesión del Presidente ganador, Rómulo Betancourt, se llevó a cabo el 13 de febrero de 1959. En lo concerniente a tu comentario sobre los sucesos ocurridos frente a los Tribunales de Justicia a donde fueron llevados los ex agentes de la siniestra policía política perezjimenista, para los juicios de rigor y conocida como la Seguridad Nacional, te agrego un comentario sobre algo poco conocido. Es el caso de un dirigente de AD en el estado Monagas, de apellido Manzaneda, que estaba preso en la cárcel de la capital bolivarense, durante los últimos años antes de 1958; razón por la cual su esposa e hijos se habían trasladado a la ciudad a fin de estar cerca del detenido. De manera de cuidar de su salud, al preso le llevaban diariamente su comida y de esa frecuencia de visitas, una de sus hijas se enamoró de un Agente de la SN que se encargaba de revisar la vianda con los alimentos. Después del juicio del que hablas, el agente Sixto, ya en libertad y su enamorada contrajeron nupcias y a resultas de ello procrearon también varios hijos, los cuales actualmente residen en EE UU y la pareja de tormentosos amores, vive en un lejano poblado tachirense, lejos del mundanal ruido y en un evidente caso de lo que se ha denominado Síndrome de Estocolmo... ¿Qué cosas no? Saludos de Miles Useche.
Mi nombre es José Enrique Achúe, natural y vecino (como se decía tiempo atrás) de Barquisimeto. Me he tomado la libertad de escribirle luego de haber disfrutado de la lectura de uno de los interesantes pasajes de la historia de la antigua Angostura.
En particular me ha llamado la atención la crónica sobre la casa del Correo del Orinoco y la referencia que hace a una familia Vélez, propietaria original de la misma. De allí me surgió la interrogante de si esa familia era la misma del teniente coronel del ejército republicano Ramón Vélez, casado con Josefa Matea Guerrero Centurión (supuestamente emparentada con el gobernador Manuel Centurión). Mucho le agradecería, si está en sus posibilidades, la información que pudiera suministrarme al respecto o publicaciones a consultar sobre el matrimonio Vélez Guerrero y su parentela materna y paterna así como sus descendientes. Sin otro particular, lo saluda y felicita por la tan encomiable labor de rescatar la historia de esa región de Venezuela. Atentamente,
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Apreciado amigo: Revisando vieja correspondencia encuentro que fallé en visitarle en setiembre de 2011. En esa oportunidad estuve con mi hermano y nuestros hijos en Ciudad Bolívar y Soledad. El propósito era lanzar las cenizas de mi madre en el rio Orinoco. No nos dio tiempo para más nada, cuestión que lamento de veras, pues me hubiera agradado saludarle personalmente. En esta ocasión quiero saber si es posible encontrar datos sobre el deceso de mi bisabuelo Vicente Marchelli, muerto en Ciudad Bolívar el 6 de enero de 1901. Tengo localizada la tumba y también el acta de defunción en Catedral. Por cierto que la lápida tiene un error de fecha. El fue dueño del Gran Hotel Bolívar, adquirido a comienzos de la década de 1880. Con motivo de los alzamientos contra el continuismo de Andueza Palacios, su propiedad en Soledad quedó afectada. El dio poder al ciudadano Aquiles La Rocha para que intercediera a su favor ante el Ministerio de Hacienda y Crédito Público para reclamar una indemnización. En la Biblioteca Nacional no he encontrado existencia de diarios de comienzos de 1901 que pudieran haber publicado su obituario. Ojalá que usted pueda darme alguna pista. Por otra parte, estoy interesado en conocer detalles de la permanencia del general Manuel Corao durante el asedio de Ciudad Bolívar en julio de 1902. Poco después se casó con Clemencia Grillet Sucre con quien tuvo cuatro hijos. Alguna información la he publicado en Facebook bajo el nombre de Manuel Corao (†1939). Reciba mis más cordiales saludos, Héctor Pérez Marchelli.

sábado, 23 de febrero de 2013

La Casa Wantzelius de Ciudad Bolívar


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La Casa Wantzelius la construyó el naviero alemán Adolfo Enrique Wappaus en 1851, para vivir en ella con su familia y que sirviera a la vez de sede del Consulado de Hamburgo. Es una casa de dos plantas, estilo neoclásico, que la municipalidad acordó demoler el 8 de abril de 1971.
Ya con el tractor y la piqueta en la puerta, la Asociación Venezolana de Periodistas se movilizó y desde Radio Angostura arengó a los vecinos para que impidieran se ejecutara el acuerdo sancionado por el Concejo Municipal que entonces presidía Antonio José Grimaldi.
El inmueble, propiedad del municipio, sería demolido por considerar los concejales que “su estado de abandono constituye un peligro para la seguridad del sector de la vía donde se halla”.
El gobernador del estado, arquitecto Manuel Garrido Mendoza, respaldó el pronunciamiento de los periodistas agremiados en la AVP y calificó el acuerdo municipal de atentado contra los valores arquitectónicos de la ciudad como de contradicción con la obligación del Concejo Municipal de mantener el conjunto arquitectónico del casco urbano, motivo de orgullo y fuente de atracción turística.
Ofreció que si la Municipalidad lo permitía, el Ejecutivo estaba dispuesto a asumir la responsabilidad de la restauración del inmueble, no sólo de la casa Wantzeluis, sino de todos las que forman el círculo histórico alrededor de la Plaza Bolívar y otras donde prive el interés histórico y de la arquitectura colonial.
Al final, la casa no fue demolida, pero días después de manera furtiva le sustrajeron las vigas principales tal vez buscando sin lograrlo que se derrumbara. Sólo sufrió una inclinación semejante a la Torre de Pisa que es posible notar ahora después de su restauración por etapas gracias al empeño inicial del arquitecto Elisa Rodríguez Landaeta, funcionaria de Ministerio de Desarrollo Urbano y a las gestiones del entonces Jefe del Estado Mayor de la V División, general Betancourt Infante, quien logró que una vez terminada su restauración fuera destinada al Archivo Histórico de Guayana, y sede de la Sociedad Bolivariana y del Cronista de la Ciudad. Sin embargo, el gobierno posterior la destinó a sede de la Dirección de Educación del Estado.
Mandada a construir en 1851 por el naviero alemán Adolfo Enrique Wappaus, el inmueble se sumó al conjunto arquitectónico que en Ciudad Bolívar inauguró un nuevo estilo en el urbanismo del siglo diecinueve.
¿Casa de los Wantzelius? Así le dicen no sabemos desde cuándo. Tal vez desde 1914 cuando la compró el comerciante George Wantzelius, pues antes, mucho antes, en 1851 la casa había sido construida por Adolph Henrich Wappaus, hijo del armador George H. Wappaus, segundo naviero de importancia en Hamburgo, metrópoli del comercio alemán desde la creación en el siglo XIII de la liga Hanseática.
El primer cónsul de las ciudades Hanseáticas en Angostura fue Wuppermann, designado en febrero de 1838. Era socio de Theodor Munch en un comercio de importación y exportación y estuvo como tal hasta 1857 cuando se ausentó de la ciudad. A partir de entonces se sucedieron en el Consulado, Henrich Krokn, L. F. Blohm y Adolph Henrich Wappaus..
Georg Wantzelius vivió allí con su familia hasta 1937 que la casa fue vendida para residencia del Presidente del Estado que entonces era el doctor José Benigno Rendón, pero éste nunca vivió allí porque al año siguiente cuando pensaba mudarse, fue sustituido por el doctor Ovidio Pérez Agreda, quien decidió destinar el inmueble para sede de la prefectura. Allí también funcionaron el Concejo Municipal, la Banda Dalla Costa y finalmente la Asociación Venezolana de Periodistas hasta 1965 cuando la casa acusaba un peligroso deterioro.

viernes, 22 de febrero de 2013

El Botánico Leandro Aristeguieta


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El presidente del Congreso de Angostura fue un botánico: Francisco Antonio Zea, pero más dedicado a la política. En cambio, Leandro Aristeguieta no tuvo tiempo para la política sino para su ciencia y antes de morir cumplió su anhelo de darle a la ciudad de sus ancestros un Jardín Botánico.
Leandro Aristeguieta, fue un botánico dendrólogo, profesor titular por largos años de la Universidad Central de Venezuela. Falleció a la edad de 89 años de haber nacido en Guasipati el 20 de noviembre de 1923. Ocupaba el Sillón XXV de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, de la cual fue vicepresidente de 1997 a 1999 y de 1999 a 2001, y presidente de 2001 a 2003.
En su honor se designó una Sala de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela. También fue Doctor Honoris Causa de la Universidad de Carabobo.
De este insigne guayanés se conocen las siguientes publicaciones: Compositae (en inglés). Ed. Edición Especial del Instituto Botánico, 1964; Clave y descripción de la familia de los árboles de Venezuela. Ed. Tipografía la Nación. 307 pp. 1954; El género Heliconia en Venezuela. Ed. Instituto Botánico. 53 pp. 1961; El género Heliconia en Venezuela. Ed. Instituto Botánico. 61 pp. 1961; Familias y géneros de los árboles de Venezuela. Ed. Instituto Botánico, Dirección de Recursos Naturales Renovables, Ministerio de Agricultura y Cría. 845 pp; Parque del Este. Ed. Instituto Nacional de Parques. 159 pp. 1974; Estudio dendrológico de la flora de Venezuela. Ed. Caracas: Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales. 572 pp.
La abreviatura Aristeg. suele emplearse para indicar a Leandro Aristeguieta como autoridad en la descripción y clasificación científica de los vegetales.
Una de las últimas obras de Leandro Aristeguieta fue la fundación del Jardín Botánico del Orinoco que hizo realidad desde el 31 de mayo de 1992 gracias al apoyo decidido del gobernador Andrés Velásquez, el ministro Leopoldo Sucre Figarella y la Alcaldía de Heres.
El Jardín Botánico fue ubicado en el sitio más privilegiado de la ciudad capital: La laguna del antiguo Paseo El Porvenir, otrora calamidad pública por sus aguas insalubres. La laguna, al fin desecada y rescatada en la dimensión de sus sesenta hectáreas, es recipiente de lo que es hoy el Jardín Botánico del Orinoco.
Entonces una fundación tenía a su cargo toda la dinámica administrativa y productiva del Jardín, regida por un Consejo Superior cuyo secretario ejecutivo era Leandro Aristeguieta, acompañado en la Vice por Paúl von Büren,
Además del Consejo Superior, existía la junta directiva que se ocupaba de la gerencia y administración de la Fundación integrada por el presidente de la Fundación y representantes de la Alcaldía, CVG, el director de Educación, director de Cultura, director de Turismo, director de Marnr, el jefe de Inparques y representantes de cada uno de los sectores existentes del Jardín Botánico.
Mientras estuvo al frente del Jardín Botánico, el doctor Leandro Aristeguieta publicó un libro de 200 páginas titulado “La ciudad de los árboles”, ilustrado por Nancy de Chacón y portada de Ira León. Un libro de tipo divulgativo y docente, dendrológico, dedicado al estudio de los árboles, cultivados y silvestre, existentes en sitios urbanos de Ciudad Bolívar o en sus inmediaciones. Era la primera vez que se escribía un libro de la ciudad orinoquense en este sentido y de allí su importancia y oportunidad, pues una de las características llamativas de Ciudad Bolívar en la actualidad es su abundosa e impresionante vegetación. Excepto en las construcciones sin patio, muy de los tiempos modernos, difícilmente se ve en la ciudad una casa sin árboles.

jueves, 21 de febrero de 2013

El sastre Víctor Inojosa


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Ciudad Bolívar tuvo sastrerías de fama, las primeras regentadas por corsos e italianos. Después, los guayaneses que aprendieron se hicieron tan renombrados como ellos. Víctor Inojosa, quizás el más popular, a quien el periodista Juvenal Herrera llamaba “El Clemens guayanés” que le confeccionaba los trajes a muchos gobernadores y en la Semana de la Patria hacía su agosto cortándole los liquiliqui a toda aquella cáfila afecta al Nuevo Ideal Nacional.
Ayer me enteré, por su hija Sonia, que Inojosa había muerto el 22 de septiembre del año anterior. Lo suponía vivo, no solo como persona sino como el guayanés que no dejaba pasar un 31 de diciembre sin que reuniera en la puerta de su taller de sastrería a todos los contertulios del Casco Histórico de la ciudad.
Mario Briceño Iragorri, Carlos Ticono Rodil, Julio César Paván, Héctor Guillermo Villalobos, Fernando Alvarez Manosalva, Angel Fariñas Salgado, José Gervasio Barceló Vidal, Eudoro Sánchez Hernández, Leopoldo Sucre Figarella, Rafael Sanoja Valladares, Pedro Battistini, Luis Raúl Vásquez Zamora, Carlos Eduardo Oxford Arias, Manuel Garrido Mendoza, Domingo Álvarez Rodríguez, Roberto Arreaza Constasti, Fortunato Adrián Morillo, Jesús Alvarez Fernández, Miguel Gómez Bello, Alberto Palazzi, Paúl Von Buren, Edgar Vallé Vallé, René Silva Idrogo y Luis Felipe Goubat, gobernadores todos, se vistieron con trajes cortados por Inojosa. Entre los pocos que no lo hicieron está Alcides Sánchez Negrón porque a decir del propio Inojosa, es lo que se llama “hombre de percha”, vale decir en su argot, hombre de una talla adaptable a los trajes que ya vienen confeccionados de la industria. Pablito Gamboa tampoco, pero estuvo a punto cuando pasó por la calle a mandar a tumbar los árboles de la Plaza Farreras sin que ningún funcionario, por amor a la ciudad, tuviera la dignidad de rebelarse públicamente.
Cuentan que Leopoldo Sucre Figarella cuando era aficionado a la cinegética, Inojosa le confeccionaba los trajes safari para viajar a la jungla africana hasta que lo picó la mosca Tse-tse para luego de un sueño profundo despertar aborreciendo la casería mayor. Después su única afición, cuando le queda tiempo porque desde la madrugada estaba en pie de guerra, era pescar pavón en el Lago de Guri.
Lo que nunca dejó de confeccionar Inojosa es el tradicional traje de liquiliqui. Una tarde me contó que en febrero del año 52 cuando colocaron la primera piedra para la fundación de Puerta Ordaz, hubo por orden del gobernador Sánchez Lanz que confeccionarle liquiliqui a varios norteamericanos, entre ellos, a Mr. Hogberg, presidente de la Orinoco Mining Company. Pero el susto más grande de su vida de sastre lo tuvo cuando el gobernador René Silva Idrogo le envío al periodista Jesús Losada Rondón para que le confeccionara cuatro trajes. Aquí no tuvo que montarse en ladrillo sino en un taburete para poderle apuntar el extremo del metro en el hombro. Ni el gordo Rafael Franco ni el difunto Gil Guevara le dieron tanto trabajo. Aquello no era flux sino un fluxaso. Él que corrientemente cobraba 2.500 bolívares por la hechura de un flux, aquí tuvo que subir el precio, sobre todo porque trabajaba generalmente con tela importada que era la de mayor demanda. Al venezolano le costaba entonces adaptarse a la tela nacional.
Pero la tela inglesa terminó escaseando porque los exportadores comenzaron a pedir el cheque por delante, toda vez que muy poco o nada valía la carta de crédito. Los importadores se pasaron a la tela italiana por ser los italianos menos desconfiados que los ingleses. Entonces, la tela nacional de mayor demanda era el lino de los liquiliqui con el que Inojosa hacía su agosto.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Perfil de Miranda en El Callao


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En 1966 se da a conocer y trasciende nacionalmente por no estar catalogado que un cuadro del inmortal Francisco de Miranda, pintado por el artista venezolano Arturo Michelena, se encuentra en la humilde sede de la Junta Comunal de El Callao.
Desde hacía 72 años se hallaba allí esa obra y fue donada por una familia francesa agradecida del pueblo de la minería aurífera. En el lienzo, dentro de un lujoso marco, ángulo inferior derecho, la firma de: “Arturo Michelena - Caracas 1896”.
Al principio, ninguna persona de la junta comunal supo informar de la procedencia de este lienzo del perfil de Miranda logrado por uno de los artistas famosos de Venezuela. Pero luego supimos de la existencia de Sebastián Enmanuelli Casanova, un francés septuagenario llegado a la tierra del oro a la edad de 21 años para trabajar en la Mocupia, compañía francesa que explotó importantes vetas auríferas hasta su agotamiento.
Enmanuelli dijo sin titubeos que el cuadro de Miranda en poder de la Junta Comunal de El Callao “es un Michelena legítimo”. Pero subió de color cuando lo dijo porque recordó que el mismo estuvo perdido por un tiempo, en manos de un alto funcionario del gobierno perezjimenista que lo sacó de aquí “no sabemos con qué fin”. El cuadro volvió a su lugar después de la caída de la dictadura.
A principios de siglo, los Casanova, agradecidos de la tierra venezolana, quisieron hacer una donación de algo espiritualmente valioso y, nada mejor que un cuadro del generalísimo Francisco de Miranda, cuyo nombre figura en el Arco de Triunfo de París como héroe de la Revolución francesa.
Juan Antonio y Pedro María Casanova, tío de Enmanuelli, fueron los donantes, instalados en El Callao, atraídos por el auge del oro en 1873. La donación de la obra la hicieron a las autoridades comunales en el curso de un banquete organizado al efecto. Costó diez mil bolívares, pagados a Michelena dos años antes de su muerte.
El lienzo pictórico de El Callao configurando el perfil del generalísimo Francisco de Miranda, obra del pintor valenciano Arturo Michelena, parecía un secreto bien guardado.
Diríamos que desde 1979 lo dio a conocer al mundo venezolano la restauradora caraqueña, Lourdes Tosta Zamora, una mujer blanca, delgada, de rasgos bien perfilados, que me tocó acompañar hasta El Callao en el carro del presidente de la Asamblea Legislativa (David Natera) manejado por el popular “Chivo Negro”.
Desde hacía 72 años se hallaba allí el cuadro colgando de uno de los muros internos de la Junta Comunal. Pero hasta 1979 pocos sabían en Guayana y Venezuela que se trataba de un Michelena; es más, no estaba nacionalmente catalogado. Fue Lourdes Tosta Zamora, técnico en restauración y conservación, quien prácticamente dio a conocer la obra como un auténtico Michelena.
La pintura de Michelena requería una rápida intervención, de acuerdo con el examen técnico practicado, pero el pueblo de El Callao se opuso a que sacaran la obra fuera, debido a que le costó recuperarla cuando alguien que quería estar bien con el general Marcos Pérez Jiménez se la donó a nombre de la comunidad. Cuando cayó el dictador, el colega Juvenal Herrera y la Negra Isidora se movilizaron hasta Caracas y recuperaron el cuadro.
Para la fecha, la obra estaba en la junta comunal, cubierta de polvo, con traumas mecánicos, alteraciones de tipo biológico y otros defectos derivados del trajín y la inclemencia del tiempo. El marco de una gran ebanistería, dorado con hojillas de oro, fondo poroso y hojas de laurel, también se veía afectado.

martes, 19 de febrero de 2013

Un terreno para el Ateneo


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El 9 de mayo de 1959 se da a conocer la formación de una célula Pro Ateneo de Guayana que dio pie para que a través de la prensa y la radio se abogara por la construcción de un moderno edificio capaz de albergar el funcionamiento de una biblioteca pública y otras actividades vinculadas al fomento y progreso de las artes y las letras.
La Célula Pro Ateneo de Guayana respondía a la inquietud de Diógenes Troncone Sánchez (en la foto), Luis Vicente Guzmán y un grupo de estudiantes del quinto año de Humanidades del Liceo Peñalver entre quienes sobresalían, José Rafael Granatti, Gladis Irureta y Nora Wulff. Hablaron con el Presidente edilicio Luis Felipe Pérez Flores y varios concejales y se animaron con esta propuesta consignada por escrito en la Municipalidad el 4 de mayo de 1959:
“Ciudadano presidente y demás concejales: ante la necesidad evidente de construir un moderno edificio para la Biblioteca Pública, capaz de satisfacer las necesidades culturales de la ciudad, nosotros los suscritos, estudiantes del quinto año de Humanidades del Liceo Peñalver y miembros de la Célula Pro Ateneo de Guayana, nos permitimos, muy respetuosamente llamar la atención de ese cuerpo edilicio, comprometido como está en la solución de los diferentes problemas locales, para que reserven mediante decreto el terreno donde estaba ubicado el antiguo Mercado Municipal a fin de levantar una edificación funcional para que además del servicio de biblioteca, se puedan llevar a cabo otras actividades tales como conferencias, proyecciones, conciertos, exposiciones, montaje de obras teatrales, todos de innegable beneficio para la cultura regional”.
Los firmantes de la carta, divulgada por todos los medios, recuerda a la comunidad que en conversaciones informales con algunos concejales y el mismo ciudadano Presidente de ese Concejo, puntualizaron la conveniencia de escoger el mencionado terreno. El tiempo pasó y la loable inquietud cayó en saco roto, pues en los predios del antiguo mercado tuvo mejor fortuna la Fuente de Soda Mirador Angostura, donde se bailaba y degustaba la cerveza Heineken, Victoria y Criolla frente al río y un Obelisco de cristal contra el cual se estremecía la brisa del Naciente.
La Casa de Cultura Ateneo fue una realidad años después, pero sin sede propia. La hicieron posible personajes distintos, entre ellos, Mimina Rodríguez Lezama, Mercedes Quiroga, Elías Inaty, David Alizo, Germán González Seguías, Américo Fernández, Jesús Silva y Iván Filgueira. La primera reunión se realizó en la Biblioteca Rómulo Gallegos. Allí nos visitó Miguel Arroyo, director del Museo de Bellas Artes y Clara Diamens, directora de una Galería de Arte en Caracas, comisionados por el Maestro Jesús Soto, para lanzar la idea del Museo de Arte Moderno formado con una pinacoteca suya que tenía en París.
Los promotores iniciales ya no estaban en la ciudad sino estudiando en Caracas. Cuando Diógenes Troncone retornó ya su sueño de estudiante era realidad. Entonces nos echó el cuento de la Luna Amarilla.
Cuando estudiaba en el Colegio La Milagrosa, regentado por los padres paúles, el padre Enrique Ubierna le ordenó un trabajo de composición en su condición de profesor de lenguaje. Consultó con su familia y como no supieron resolver el problema, solicitó ayuda al padre Casado, profesor de matemáticas y geometría y al padre Cámara, profesor de biología. Este último le dijo, “no seas cazurro. Escribe sobre la Luna. Ve la Luna, contémplala y escribe”. Al final de mes apareció el nombre de Diógenes en la cartelera en el Cuadro de Honor, por su composición La Luna es amarilla. Desde entones fue su inquietud por la cultura.

lunes, 18 de febrero de 2013

Tres Obispos venezolanos nacidos en Guayana


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Con la consagración de Monseñor Ángel Francisco Caraballo Fermín (en la foto), se completa el trío de obispos venezolanos nacidos dos en Ciudad Bolívar y el tercero en Puerto Ordaz. El primero fue Monseñor Ramón Isidro Lizardi seguido después por Monseñor Constantino Maradey Donato.
Ramón Isidro Lizardi, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Caracas y Vicario General de la misma, murió a los 61 años de edad, el 31 de julio de 1972. Nació en Ciudad Bolívar en 1911. Coronel asimilado del Ejército, cuya jefatura del Servicio de Capellanía ejerció desde 1947. Camarero Secreto del Papa y Orador Sagrado de la Iglesia. Se ordenó de sacerdote el 26 de mayo de 1934 después de estudiar en el Seminario Interdiocesano de Caracas y en la Universidad Gregoriana de Roma. Párroco Provincial de Maturín en 1946, trasladado a Caracas en 1956. Consagrado Obispo en la Catedral de Caracas y Auxiliar de la Arquidiócesis por decisión del Papa Pío XII, Fue consagrado obispo auxiliar el miércoles 5 de agosto, Día de la Asunción, de 1956. En esa memorable ocasión, Guayana le obsequió a través de Tefa Credecio y Ana Luisa Contasti un pectoral y un anillo confeccionado con oro extraído de las tierra del Yuruari.
El domingo 31 de enero de 1965, día señalado para el acto solemne de la coronación canónica de la Virgen de Belén en el estadio Fermín Landaeta de Maracay, le tocó cantar las glorias a la Virgen. Allí entonces se dio cita una inmensa multitud de fieles, calculada en 30.000 personas, con asistencia de 13 prelados, presididos por el Eminentísimo Cardenal José Humberto Quintero, Arzobispo de Caracas y Monseñor Luis Dadaglio, Nuncio Apostólico de Su Santidad, y la presencia del doctor Escovar Salom, ministro de Justicia y delegado especial del Dr. Raúl Leoni, Presidente de la República.
Monseñor Ramón Isidro Lizardi falleció en Caracas a las 7:00 de la mañana en el Hospital Militar, a los pocos días (17 de julio de 1972) de haber sido designado por el ministro de la Defensa en calidad de Director del Servicio de Capellanía, para integrar, junto con el Consultor Jurídico del Ministerio de la Defensa, Dr. Germán Balda Cantisani, la Representación del Despacho en la Comisión Interministerial que se ocuparía del estudio y redacción del Proyecto de Convenio con la Santa Sede relativo a la creación del Vicariato Castrense.
Monseñor Constantino Maradei, nació en Ciudad Bolívar en 1915. Siendo Vicario de la Catedral de Ciudad Bolívar, fue consagrado Obispo en 1965 por el Cardenal José Humberto Quintero en Caracas, recién creada la Diócesis de Cabimas hacia donde lo había destinado su Santidad. De suerte, que fue fundador de esta Diócesis levantada en tierra caliente y petrolera del Zulia, trabajó incansablemente en ella durante cinco años. Cumplido un quinquenio en Cabimas, fue trasferido a la Diócesis de Barcelona, donde igualmente cumplió una labor religiosa y cívica que lo enalteció como prelado.
Ahora, gracias al Papa Benedicto XVI, Monseñor Ángel Francisco Caraballo Fermín, nacido en Puerto Ordaz en 1965, acaba de recibir la ordenación episcopal tras 21 años de servicio sacerdotal. Al igual que Maradei, sale directo para la tierra caliente del Zulia a ejercer su prelatura.
Sus estudios hasta convertirse en prelado, transcurrieron entre Puerto Ordaz, Barquisimeto, España y Roma. Quien se inició como Monaguillo en la iglesia Nuestra Señora de Fátima llegó a ser su sacerdote y Vicario General y ejerciendo la Vicaría en esa iglesia que es Catedral provisional, le llegó la buena nueva, pero tendrá que irse inmediatamente allá donde lo espera la feligresía adoradora de la Chinita.

domingo, 17 de febrero de 2013

Tópicos y semblanzas / Comentarios (XV)


Apreciado Américo: en la reseña que haces de la investidura como Presidente de la República del Dr. Germán Suárez Flamerích, puedo anotarte la circunstancia que, en tiempos recientes y por tres vías diferentes, escuché la versión de los hechos correspondientes a la detención y posterior expulsión del país, del Directorio en pleno de URD (1952). Fue el caso del capitán de Aviación Milton Inciarte, el cual siendo suboficial de las FAV, participó en la comisión que condujo a los políticos, en un avión de Aeropostal, hasta la ciudad de Panamá. También el caso del señor Villasana que, aún vive en Upata y que fue afecto, primero a URD y a resultas de los hechos, se afilió al partido FEI, que aglutinaba Pérez Jiménez y en la década de los años 90, ya muy mayor, se afilió al MAS. Cito el caso de un señor, (no recuerdo su nombre), que vivía en Puerto Ordaz, agente de la Seguridad Nacional y que en esos tiempos fue comisionado para detener a los urredistas. Valga la oportunidad, para mencionar otra anécdota que involucra al Dr. Ignacio Luis Arcaya, el cual en 1961, siendo presidente de la Cámara de Diputados, por URD (oposición), fue designado como Orador de Orden el Día de la Juventud, en la ciudad de La Victoria (Aragua), en una Plaza Ribas, atiborrada de estudiantes que habíamos llegado, tanto en autobuses de la UCV de Caracas y Maracay, en el momento de iniciar su discurso, ante la presencia de numerosos agentes del orden, por los alrededores, espeto: “Parece que yo, este día, no vine a conmemorar el Día de la Juventud, sino el Día del Policía...”, esta frase bastó para que hasta allí llegara el discurso y se formara una “sampablera”, que nos obligó a huir al trote vivo, desde la procera ciudad, hasta el no menos histórico poblado de San Mateo a unos 23 kilómetros de distancia... ¿Qué cosas no? Saludos de Miles Useche
Saludos amigo Américo. En caso de no ser muy comprometedor para usted, no sé si usted pudiera hacer mención a un episodio que en su momento fue muy polémico en Ciudad Piar, en el estado Bolívar y en el país. En diciembre de 1980 murió en un intento de asalto a un camión blindado de la empresa Panamericana, un alto jefe de lo que quedaba de la guerrilla de los años 60, 70 y 80, se llama Faustino Lugo. Sé que estos temas son delicados, pero dos y nadie mejor que usted para narrar con imparcialidad. Carolina Vergara Vergara < >'; document.write( '' ); document.write( addy_text32479 ); document.write( '<\/a>' ); //--> ;
Muchas gracias Américo por hacer la crónica de la creación de mi grupo escolar. “Estado Mérida” Tengo muchas razones para recordar: no sólo hice mi primaria allí sino que, literalmente, aprendí a caminar en sus instalaciones porque mi abuela, la maestra Edelmira Pasarella, me llevaba siempre con ella y recuerdo con un inmenso cariño a Dominguito Maestracci, a mi maestra Eunice D’Anello, a la maestra Sara Márquez, gran amiga de abuela, a la maestra Yamira Franco (la más joven de la época y no está en la lista)... Y a tantas otras personas maravillosas que daban lo mejor de sí en las aulas del grupo Mérida, cantos, juegos… Ah, imposible olvidar las películas de Tarzán, Los Tres Chiflados y Drácula que veíamos una vez a la semana en el auditorio. La fiesta de la primavera. Uy, no podría parar de enumerar mis recuerdos. Gracias! Edelmira Pasarella
Mi nombre es Andrea Daly y estoy investigando el origen de mi familia. Mi familia eran los Daly de Upata y en los registros me consigo con tres: Abdón Daly (comerciante de oro), mi bisabuelo, un posible hermano, Daniel Daly, que he escuchado le llamaban “El Maestro Daniel” por las casas que construía y una señorita llamada Antonia Daly. Si posee alguna información que me ayudara a saber más de ellos se lo agradecería enormemente puesto que es mi familia y no sé mucho de ellos. Espero pueda ayudarme con lo que pueda. Esperando ansiosa su respuesta, me despido agradeciendo de antemano.

sábado, 16 de febrero de 2013

Sucesos de 1959 en Ciudad Bolívar

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En la Ciudad Bolívar de 1959 ocurrieron muchos hechos, algunos notables y otros menos importante pero interesantes. Fue un año efervescentemente político partidista en el que se enfrentaron en busca de la Presidencia, Rómulo Betancourt que de un total de 2.323.600 votos escrutados, obtuvo, 1.119.953. Wolfgang Larrazábal, 798.835 y Rafael Caldera, 344.279. Los bolivarenses le dieron respaldo mayoritario a Rómulo.
La polémica política llegó a su puto más candente a través de las páginas de la prensa local entre Pío Cid (Américo Fernández), Luis Zamora, Gervasio Vera Custodio, José Luis Orsetti y Hernán Solano.
Remberto Hernández, copeyano, no obstante su pasividad, no pudo escapar de la polémica que terminó con la posesión de sus terrenos que comenzaron a ser invadidos progresivamente al calor del proselitismo político. Entonces afirmaba que los terrenos de La Dinamita eran de su entera propiedad y que de la porción vendida al MOP para la construcción del Hospital Ruiz y Páez, le quedaron 370.000 metros cuadrados.
Las peleas partidistas no impedía que los bolivarenses distrajeran su afición por el cine hasta el punto de gastarse la ciudad siete salas, cada una con dos funciones por noche: Cines Río, Orinoco, Bolívar, América, Plaza, Royal, Iris.
A veces grupos de jóvenes salían del cine y se iban de parranda con escalas en el Bar Nuevo Danzing de Inocente Silva, La Estrellita del Sur, de Enrique Veliz Ponce y Bar Urimán de Joaquín Prieto hasta amanecer en el Restaurante La India de la madre del pintor Omar Granado, siempre lleno a la hora del desayuno
El plato favorito era la arepa con carne (mechada) procedente del hato “La Vergareña” cuyo presidente era el doctor Pedro Fanjveis, quien ese año pereció junto con el piloto Vladimiro Novack en un accidente aéreo a 200 metros de la pista del hato que funcionaba como Compañía Ganadera.
A este accidente aeronáutico fatal se vino a sumar el ocurrido en el centro urbano de la ciudad, calificado como el que dio lugar a la última víctima del estado de cosas vivido por Venezuela durante casi un decenio, por lo menos en el Estado Bolívar. La última víctima fue la maestra Aurelia Gómez Pulido, al disparar un pelotón de soldados contra una manifestación de ciudadanos que protestaba los desafueros de la policía política del régimen perezjimenista, vale decir, la Seguridad Nacional.
Otras dos personas sobrevivieron a las heridas sufridas durante el tumulto frente a los Tribunales de Justicia, a donde eran llevados miembros de la Seguridad Nacional para oír los cargos que les hacía el fiscal de la vindicta pública por abuso de autoridad, torturas y detenciones sin fórmulas de juicio a militantes de Acción Democrática y del Partido Comunista.
El suceso ocurrido el 12 de junio de 1959, consternó y puso en pie de protesta al gobernador Diego Heredia Hernández; al secretario de Gobierno José Luis Mattei; al presidente de la Asamblea Legislativa, doctor José Luis Machado; presidente de la Municipalidad, Luis Felipe Pérez Flores; autoridades de los partidos políticos, Federación de Maestros y demás instituciones públicas, gremiales y políticas de la región.
La responsabilidad directa del crimen le fue imputada al comandante del Batallón Urdaneta, José Antonio Silva Niño, quien inmediatamente por orden expresa del Ministerio de la Defensa fue puesto a la orden de ese despacho para las investigaciones de rigor mientras el coronel Noé Martín Benítez, comandante del Agrupamiento 6 de Maturín, recibió orden expresa de trasladarse a Ciudad Bolívar para encargarse del comando. La V Convención de URD, partido de gobierno, se pronunció contra el suceso que ocasionó la muerte de la docente.

viernes, 15 de febrero de 2013

Angostura sede de la emancipación

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El 15 de febrero de 1819 se instaló en Angostura el Segundo Congreso de la República de Venezuela que legisló durante un año todo el proceso de la emancipación.
Angostura llegó a ser entonces triple capital: Capital de la provincia de Guayana, capital de Venezuela y capital de Colombia. Ninguna ciudad había tenido tan histórico como inconcebible privilegio.
La noble ciudad de los españoles, a la que el Rey había llenado de trofeos su escudo en premio a la lealtad y valor de sus habitantes; la invulnerable Santo Tomás de la Nueva Guayana en la Angostura del Orinoco, se reivindicaba ante la pasada circunstancia de no haber podido figurar entre las primeras provincias que juntas declararon la independencia de Venezuela. De aquí que el Libertador en justa decisión de reconocimiento haya decretado en noviembre de 1817 la octava estrella que brilló en el Pabellón tricolor hasta la constitución de la Gran Colombia.
Angostura fue asiento de los Poderes Supremos desde julio de 1817, inmediatamente después del Sitio, hasta el Congreso Constituyente de1822 en la Villa de Nuestra Señora del Rosario de Cúcuta, casi cinco años de vida política efervescente, pero el Congreso de Angostura apenas legisló durante un año e hizo sus veces posteriormente una Comisión Delegada.
Bolívar que conservaba la jefatura suprema desde la Segunda República, quería darle al Gobierno “una forma y carácter de legalidad permanente” y al efecto reunió a los miembros de su Consejo de Estado y luego de un discurso sobre los avances del Ejército patriota, propuso y así fue acordado, la convocación de un Congreso Constituyente.
Se nombró una comisión especial formada por Juan Germán Roscio, Fernando Peñalver, Diego Urbaneja, doctor Ramón García Cádiz y doctor Luis Peraza para ocuparse de todo lo concerniente a la elaboración de un proyecto de reglamento de elecciones populares, el cual fue ejecutado por Bolívar el 19 de octubre de 1818 y promulgado cinco días después en el Correo del Orinoco.
La instalación del Congreso Nacional había sido fijada para el primero de enero de 1819, pero tuvo que ser aplazada debido a que llegó el Año Nuevo y los diputados representantes de las provincias no se hallaban presentes en número suficiente. Sólo habían sido puntuales los representantes de la provincia de Barcelona, tal vez por la cercanía pues con el resto se presentaban problemas de comunicación y movimientos de tropas. Para el 13 de febrero ya se hallaban casi todos y el Jefe Supremo dispuso la instalación para el 15 de febrero.
El centro de aquellos días fastos y memorables, era una hermosa casa construida para Colegio de primeras letras y latinidad en la primera década de la segunda mitad del siglo dieciocho, en la llamada entonces Calle del Gobierno, hoy Constitución, al poniente de la Plaza Mayor.
En esa casa de dos niveles, con dos jardines y un patio donde creció un Sándalo de la India que competía en altura con la cúpula bizantina, se instaló el Congreso en una mañana clara y solemne, muy bien reseñada por el Correo del Orinoco en su edición Nº. 19.
Salvas de artillería la víspera y el propio día, anunciaron con toda solemnidad oficial del caso, la instalación del “Congreso General de Venezuela”.
Presentes desde la diez y media de la mañana, lunes 15 de febrero, estaban en el salón principal del Palacio de Gobierno acondicionado para las sesiones, los diputados de las provincias libres de Venezuela que deliberaron a lo largo de 1819 para dotar a la República naciente de las leyes que hoy dan marco a la Democracia.

jueves, 14 de febrero de 2013

Un presidente emergente llamado Suárez Flamerich


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El 27 de noviembre de 1950, un nuevo Gobierno, presidido por un civil, el Dr. Germán Suárez Flamerich (en la foto) fue instaurado en Venezuela, cuando los representantes de las Fuerzas Armadas determinaron modificar el acta de Constitución del Gobierno Provisorio, de fecha 24 de noviembre de 1948.
En el mismo acto, después de las doce y quince minutos de la tarde, en el Salón de Recepciones del Palacio Presidencial de Miraflores fue dado a conocer el nuevo Gabinete Ejecutivo, que incluía a los doctores Pedro Emilio Herrera, para el Ministerio de Fomento; Simón Becerra, para el Ministerio de Educación; Raúl Soles Baldó, Sanidad y Asistencia Social; Pedro José Lara Peña, Agricultura y Cría; Carlos Tinoco Rodil, Ministerio del Trabajo y como gobernador del Distrito Federal, el teniente coronel (r) Guillermo Pacanins.
Conforme a esta acta constitutiva, quedó formado una Junta de Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela, de la cual seguían formando parte el teniente coronel Marcos Pérez Jiménez, ministro de la Defensa y el teniente coronel Luis Felipe Llovera Páez, ministro de Relaciones Interiores.
Germán Suárez Flamerich, abogado, profesor universitario, diplomático y político. Estudió en el Liceo Caracas y en la Universidad Central de Venezuela. Participó en las protestas estudiantiles contra del gobierno de Juan Vicente Gómez, en febrero de 1928. Ejercía como embajador de Venezuela en Perú cuando fue llamado para desempeñar la presidencia de la Junta Militar dada su condición de civil, la Junta dejó de llamarse “Junta Militar” y se le nombró simplemente “Junta de Gobierno”. Suárez Flamerich permaneció en el cargo hasta 1952 cuando viajó a Europa.
El mismo día que Suárez Flamerich asumió la Presidencia, ordenó la libertad de Jóvito Villalba y demás miembros del Directorio de URD que se hallaban detenidos desde hacía tres días. La Gobernación del distrito federal informó en un comunicado que acatando instrucciones de la Junta de Gobierno, ordenó la libertad de los ciudadanos doctor Ignacio Luis Arcaya, doctor Jóvito Villalba, doctor Raúl Díaz Legórbiru, doctor Juan Manuel Domínguez Chacín, profesor Humberto Bártoli, doctor J. A. Medina Sánchez, doctor José Herrera Oropeza, doctor Roberto Viloria, doctor Ramón Tenorio Sifontes, y doctor Alfredo Tarre Murzi.
En esos mismos días las autoridades policiales, lograron capturar a Domingo J. Urbina, uno de los cómplices de Rafael Simón Urbina, en el atentado en que fue muerto el presidente Delgado Chalbaud.
En noviembre de 1952 la junta de Gobierno informó que el 22 de noviembre se realizarían elecciones para elegir a los diputados del congreso. Aquel día, en la mañana abrieron los centros de votación, para la tarde se anunciaba por las radios que estaba ganando Unión Republicana Democrática (que en esos momentos era apoyado por AD y PCV, cuyos dirigentes máximos estaban exiliados en el exterior) con poco más del 50%, y que el partido de gobierno F.E.I estaba casi iguales. Por la noche se dijo algo diferente, el U.R.D había ganado toda la asamblea absolutamente, Jóvito Villalba fue el virtual ganador esa noche.
El Gobierno nacional no aceptó los votos, cambió los resultados, dándole la victoria al partido de gobierno, F.E.I. y posteriormente pasó a exiliar a todos los dirigentes del U.R.D, incluyendo a Jóvito Villalba y luego se le fue entregado el poder al ministro Marcos Pérez Jiménez, el día 2 de diciembre de 1952, con dirigentes del F.E.I. en el congreso .
Suárez Flamerich, luego de dejar la Presidencia, viajó a Europa y de regreso a Caracas, en 1954, continuó su labor como abogado. Falleció el 24 de junio de 1990. Estuvo casado con Rosario Pérez Carreño.

miércoles, 13 de febrero de 2013

El Segundo Arzobispo de Ciudad Bolívar


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El obispo de Cumaná, monseñor Crisanto Mata Cova, fue nombrado segundo Arzobispo de Ciudad Bolívar, 30 de abril de 1966, por decisión de su santidad Paulo VI. La noticia se conoció en Venezuela luego que apareció en el diario del Vaticano L´Observatore Romano.
Monseñor Crisanto Darío Mata Cova nació en San José de Arecuar, en la diócesis de Cumaná, estado Sucre, el 25 de octubre de 1915. Hizo sus primeros estudios en los seminarios de Cumaná y Caracas. Pasó luego al colegio Pío Latinoamericano de Roma. En la Universidad Gregoriana de Roma se licenció en Teología.
En la Universidad Central de Venezuela optó al título de doctor en Ciencias Eclesiásticas. El 8 de abril de 1939 se ordenó sacerdote en Roma.
Cumplidos varios trabajos en la diócesis de Cumaná, como el de párroco de El Valle del Espíritu Santo, fue electo Obispo el 21 de octubre de 1949. Este nuevo nombramiento llevará a Mata Cova al arzobispado de Ciudad Bolívar.
Había realizado Monseñor Mata Cova en Cumaná y Margarita, que dependía de su Diócesis, una obra de extraordinarios lineamientos religiosos y sociales durante su mandato como obispo de Cumaná. Intervino para apoyar todas aquellas iniciativas que significaran progreso social y material de la región y fundó institutos y organizaciones destinadas a colaborar en el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades sucrenses.
Monseñor Mata Cova tomó posesión de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar el 9 de julio del mismo año con el lema de su escudo “Hagamos bien a todos” y tres días después la Asamblea Legislativa, presidida por el diputado Róger Gonzales, le rindió homenaje en sesión solemne, donde el orador de orden, poeta José Sánchez Negrón, habló de la libertad y la justicia que emanan de los postulados adoptados por el último Concilio y los cuales la Iglesia dejó establecidos en sus relaciones con la comunidad política.
Gobernó la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar durante veinte años. En agosto de 1986 la dejó tras haber renunciado por cuestiones de salud. Le había llegado la jubilación antes del límite de edad que son 75. Monseñor entonces tenía 73 y quiso volver a su lejano y montañoso pueblo carupanero de San José de Areocuar. A él se le debe la reconstrucción y restauración de la Catedral de Ciudad Bolívar conforme a los planos originales hallados en los archivos de Indias, la organización del Archivo y Biblioteca del Arzobispado, la Iglesia del Perú, el Colegio Cristo Rey y obras de acción social con los indios Panare en el Cuchivero y en Barrios de la Ciudad como Virgen del Valle.
Guayana, tan inmensa y en constante y violento crecimiento demográfico a causa del desarrollo minero, hidroeléctrico e industrial, se le escapaba de las manos y para aliviarle la carga el Papa le asignó obispos auxiliares. Inicialmente Monseñor Francisco de Guruceaga y luego Jesús Núñez Viloria. El primero electo luego Obispo de la Diócesis de Margarita y el segundo, Obispo de Ciudad Guayana en 1986.
El 14 de diciembre de 1982, el Consejo Municipal de Heres, entonces presidido por la concejala Doris Rosales, declaró a Monseñor Mata Cova, Hijo Ilustre de Ciudad Bolívar. La proposición en sesión ordinaria anterior había sido presentada por el doctor Elías Ynaty, a quien le tocó en la sesión solemne pronunciar el discurso de orden, exaltando la personalidad, vocación sacerdotal y sensibilidad social del Arzobispo.
Un mes antes de separarse de la Arquidiócesis fue objeto de otros homenajes por parte de la Legislatura, Fetrabolívar y otras instituciones. En esa ocasión, el Ministro Sucre Figarella y Gobernador le impusieron la Orden Francisco de Miranda.

martes, 12 de febrero de 2013

El calipso de El Callao

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El Callao es un pequeño valle rodeado de suaves colinas que soporta una población minera de característica cultural muy singular. Como pueblo data de 1864 y está enclavado en las antiguas tierras de San Félix de Tupuquén, que datan de 1789.
El Callao ha trascendido tanto por su oro como su ritmo el calipso de herencia antillana, pero no obstante ser herencia antillana, tiene aportes de la realidad venezolana. Es un ritmo en cierto modo diferente. Los materiales del calipso calloense, como en una ocasión nos dijo el doctor en música Leopoldo Billi, nos ofrece el golpe del tambor, diferente al antillano que tiene al steel band. Predomina además la voz, en cambio que en las Antillas no cantan, es puro instrumento.
Los instrumentos de calipso de El Callao son bumbac, maracas, cencerro, bajo, guitarra y rayo. Una solista y un coro seguido por la gente que danza detrás de las comparsas. Los disfraces, de reminiscencia o ancestro africano, distinguen los carnavales de las otras fiestas tradicionales del lugar.
Comparsa popular de El Callao fue desde su fundación en 1956 la de la Negra Isidora. Poco antes de morir quedó disuelta y sus miembros se disgregaron en otras comparsas, entre ellas, la conocida Renovación de Chuo; Nueva Onda, de los Hermanos Clark; Creación, de Miguel Gadlardi; Agricultura, de Jesús Lugo y Protesta, de Ray Rodríguez.
En El Callao todo el tiempo es de calipso. Aún el duro golpear de la barra del minero sobre la roca lleva el ritmo del calipso. En inglés, francés, holandés, en español o simplemente en patois, no importa, el ritmo siempre es el mismo aunque el de El Callao tiene sello propio y prescinde de los tambores de acero.
En El Callao, imán de todo el país, los tambores suenan desde la noche de Pascua y Año Nuevo y se empatan con el Carnaval y las fiestas patronales y como Ulises no hay quien escape seducido por el ritmo de la ninfa del lugar.
El verdadero Ulises, al que le canta Homero en la Odisea, pasó muy a pesar de Penélope 8 años en la isla del Ogigia del mar Jónico después del tormentoso naufragio en zona de las Rocas Erráticas.
Calipso era la diosa o reina de la isla y de ella dice el historiador Horacio Cabrera Sifontes que vino el nombre de ese ritmo de percusión y campanilla que compite con la deliciosa y erótica samba brasileña.
Horacio Cabrera escuchaba el cuento desde que era niño travieso en una escuela de Trinidad. A él se lo referían las hermosas Madamas del lugar y recuerda de entonces un calipso muy típico y popular que a todo el mundo contagia: Jingolee oh, tire me donkey down there.
El calipso, a decir de Cabrera Sifontes, nativo del Yuruary, pero vivido mucho tiempo en las Antillas, nace en Martinica y a través de las martiniqueñas llega a El Callao a principio de siglo. Las fiestas eventuales de las martiniqueñas en El Callao animadas por el calipso fueron trascendiendo de tal modo que llegó un momento en que el pueblo no quería bailar ni conocer de otro ritmo que no fuera el calipso. El ritmo contagiaba a las masas y tomaba las calles como las sigue tomando en Pascuas y Año nuevo, el Día del Carmen, en los carnavales o el día del Minero. Porque El Callao ha sido siempre un pueblo minero como lo demostraba Josua, interpretando en ocasión propicia el popular Blody Man Down (Lamento Minero).

lunes, 11 de febrero de 2013

Murió Zoraida Inaty


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Ayer me dijo Alfredo que murió Zoraida Inaty. Nos conocimos e identificamos en la lucha política. Era alegre y apasionada. Tenía los ojos glaucos, verdes claros, por eso el profesor caraqueño Sixto Guaidó cada vez que visitaba Ciudad Bolívar, le recitaba aquella rima de Gustavo Adolfo Becker “Verdes tiene tus ojos, ¿te quejas? Verdes los tienen las náyades, verdes los tuvo Minerva...”.
Verdes o glaucos y además morunos, Zoraida era una muchacha muy activa y dinámica. En ella predominaba la sangre criolla más que la árabe. Le gustaba la política y en esos menesteres andaba con Sinaí Sutherland cuando la conocí.
Su amiga muy consustanciada era pues la Negra Sinaí Sutherland, que más que negra era una morena muy atractiva que volvió loco durante un tiempo al doctor José Rafael Miranda, quien al igual que el profesor Guaidó le recitaba poemas que nada tenían que ver con la rima. Eran poemas del cubano Nicolás Guillén a quien no hay que confundir con el hispano Jorge Guillén.
Qué quiere decir, Sinaí preguntaba, qué quiere decir: “Hay un arco tendido que hace viajar la flecha de tu voz”. Yo le explicaba que su voz era sugestiva y lo tenía traspasado como la flecha de Aquiles. Terminaba sugiriéndole que mejor pidiera a Piquito “Sorongo Cosongo”.
Marcial Rivas, hijo del ebanista de la ciudad que tenía su gran taller en El Zanjón, especulaba diciendo con su voz un tanto gangosa que la amistad entre Zoraida y Sinaí era por su nombre porque sus ascendientes eran de por allá cercano al Monte Sinaí donde el dios Yahvé entregó a Moisés la célebre tabla de los diez mandamientos. No creo que sea por el apellido Sutherland que es de origen inglés trinitario mientras que los Inatty son de origen libanés asentados en Ciudad Bolívar hace más de una centuria.
Recordaba a Jorge Inaty, introductor de las chalanas de hierro en el Orinoco, a Elías Inaty, pediatra y poeta, a Alfredo Inatti, quien para entonces estudiaba antropología en la UCV y Amín Inati, mirista “cabeza caliente”. De esa cepa es Zoraida radicada hasta ayer que la trajo su hermano a morir en su tierra.
La cepa Sutherland en Ciudad Bolívar también comienza con el Siglo XX. Creo que el tronco mayor fue Alejandro Sutherland traído por el gobernador Tellería para que reconstruyera el dique de La Carioca. Era hombre prolífico, un verdadero semental. Por cierto, que cuando tuvo su trigésimo vástago, la prensa bolivarense de 1910 lo saludó con esta nota: “Alejandro Sutherland, aún sin llegar a viejo, ha tenido en su esposa 30 hijos, la mayor parte varones. Cuánta satisfacción fuera para Venezuela importar siquiera 1.000 tipo como Musiú Sutherland, para en breve ver al país poblado como Nueva York”.
Fue él quien construyó la primera iglesia protestantes en Ciudad Bolívar y su esposa Nicolasa Railer inventó el Masapán elaborado con la almendra de la semilla del Merey. De suerte que la gran familia Sutherland tradicionalmente ha vivido de la construcción y del merey aunque Juan Sutherland, apodado “Perro sucio” por la chusma estuvo alejado de ese oficio, más bien, montado en una tribuna, leía mucho y era buen orador. Perteneció al PDV y en Soledad sus adversarios le hicieron lo mismo que a Leo en Caracas. Tuvo varios hijos, todos profesionales, entre ellos al poeta Luis Sutherland, quien fue secretario de Baduel y de Sucre Figarella. Licenciado en letras y fundamentalmente poeta. Ganó varios premios. Es autor del poemario “Relación de un pasajero oculto”, su primera obra, publicada en 1978 en la colección Voces Nuevas.

domingo, 10 de febrero de 2013

Tópicos y semblanzas / Comentarios (XIV)


De la referencia que haces al puerto de Ciudad Bolívar, me trae a la memoria los cuentos que echaba mi abuelo Eduardo Juliá-García, de sus travesías desde Angostura hasta Caicara del Orinoco, por lo menos dos veces al año; una en temporada de aguas altas y otra en baja. Y de los peligros que se corrían sobre todo por las noches, cuando por cualquier descuido y ante la presencia de un inoportuno escollo rocoso se producía la alarma y el “abandono de la nave”. El tuvo que hacerlo una vez y narraba los detalles de la emergencia y la desaparición de un amigo, incluso empleado del barco, el señor Luján y cómo en tiempos posteriores los pasajeros referían que veían la figura del que ya no estaba, en su puesto de telegrafista. También el recuerdo de los nombres de los vapores (Apure-Meta-Orinoco-Arauca-Venezuela) que hacían el recorrido hacia el interior de Venezuela por la vía fluvial o hacia el Atlántico hasta Trinidad y otros destinos. Mención aparte, hacía el abuelo de como en Caicara se hacían los preparativos en las casas, arreglando el viaje que estaba previsto. Todo comenzaba cuando se oía el grito de Padilla, quien vivía en el Cerro El Calvario y era el privilegiado que primero avistaba la nave y lanzaba una fuerte voz: “el vapor....el vapor” y todo era fiesta en las casas del pueblo, para los que iban a viajar, para los que esperaban mercancías o correspondencias o simplemente para los curiosos que se apersonaban en el improvisado malecón de atraque. Miles Useche
Mi nombre es Celso Emilio Vargas Mariño, soy un joven escritor guayanés de 18 años de edad. Me permito felicitarle por sus crónicas. La razón por la que me comunico con usted es para invitarle a que conozca mi libro. Este lleva por nombre Antología de un Guayanés, y es una recopilación inédita de todos mis escritos. No sé si le guste, no sé si ni siquiera lea este este mensaje, solo sé que de hacerlo, sería para mí algo maravilloso. Podrá descargarlo en formato PDF en este link www.mediafire.com/?77rofdh56hfh24l. Espero que disfrute el libro y que lo comparta si lo desea con todo aquel que quiera. Lo invito además a visitar un blog llamado Café y Arepas que edito y cuya dirección es www.cafeyarepas.com, allí podrá encontrar escritos que constantemente estoy publicando para compartir con el mundo entero. Sólo me queda pedirle el gran favor de que, de descargar el libro o visitar el blog, me conteste a mi correo dándome su opinión ya que eso sería muy gratificante para mí. Sin más que decir, me despido con un abrazo. Hasta luego.
Saludos amigo Américo. En caso de no ser muy comprometedor para usted, no sé si usted pudiera hacer mención a un episodio que en su momento fue muy polémico en Ciudad Piar, en el estado Bolívar y en el país. En diciembre de 1980 murió en un intento de asalto a un camión blindado de la empresa Panamericana, un alto jefe de lo que quedaba de la guerrilla de los años 60, 70 y 80, se llama Faustino Lugo. Sé que estos temas son delicados, pero nadie mejor que usted para narrar con imparcialidad. Carolina Vergara Vergara < >'; document.write( '' ); document.write( addy_text5515 ); document.write( '<\/a>' ); //--> ;

sábado, 9 de febrero de 2013

El Santuario de las Siervas


b1santuarioEl 7 de septiembre de 1946, la feligresía bolivarense celebró con varios actos el cincuentenario de la fundación de la Congregación de las Siervas del Santísimo la cual tuvo lugar en Caracas gracias al octavo arzobispo del Distrito Federal, Monseñor Juan Bautista Castro, quien siendo capellán de la Santa Capilla de Caracas tuvo esa idea.
Veinte años después, específicamente el 18 de noviembre de 1916, siendo Monseñor Sixto Sosa, Obispo de Claudiapolis y administrador Apostólico de Guayana, la Congregación se extendió a Ciudad Bolívar donde fundó su segunda casa.
Todavía en Venezuela la hermandad religiosa no había podido levantar santuario propio, pero encontró terreno y ambiente propicios para que Ciudad Bolívar se hiciera privilegiada en ese sentido.
Un día de Reyes, 6 de enero de 1927, luego de la misa de la mañana, las religiosas, acompañadas de un grupo de señoras, se detuvieron ante las piedras sobrantes de la ampliación de la Catedral y resolvieran ellas mismas cargarlas al solar donde pensaban construir su santuario. La Catedral había sido ampliada en la parte posterior abarcando una capilla que había sido erigida años atrás bajo la advocación de San Antonio. Viene siendo lo que es hoy el altar mayor, Sacristía y el salón de la parte alta donde existe una larga mesa de reuniones. Los trabajos habían sido ejecutados y concluidos en mayo de 1922 por el constructor Antonio Valera Villalobos para la nueva iglesia.
En romería, luego de cada misa de la mañana, estimulados desde el púlpito o el altar por Monseñor Dámaso Cardozo, los feligreses se impusieron la obligación de acompañar a las monjas para sentirse bien con Dios representado en la Eucaristía, de cargar las piedras tres cuadras más abajo hasta depositarlas en el solar por donde luego fueron remodeladas las calles El Rosario y Dalla Costa.
El Santuario quedó concluido no como unidad aislada del entorno urbano, sino insertado y formando esquina dentro de la propia retícula urbanística, con las fachadas, de acceso escalonado, hacia el naciente y unida hacia el poniente con la Casa de la Congregación. De acuerdo con el proyecto levantado por el doctor Pablo H. Carranza, quien fue rector del Colegio Nacional de Guayana, consta de una nave principal con una gran puerta también hacia fuera y que llegó a funcionar como capilla particular de las monjas adoradoras de Cristo.
Bajo el arco toral de la nave principal un céntrico altar en cuya base de hierro permanece visiblemente el cofre que guarda el acta de fundación y en el fondo del Santuario un crucifijo más un retablo traído de Génova y bendecido el 26 de febrero de 1950 por Monseñor Juan José Bernal. En la nave lateral derecha la imagen de la Virgen de la Soledad. Una tercera en el templo es la Virgen María hilando, restaurada y transformada en la imagen de Nuestra Señora del Rosario.
La culminación, apoteósica por la euforia religiosa y homenaje al esfuerzo tanto de la Congregación como de la comunidad, fue el 14 de octubre de 1934 cuando Monseñor Miguel Antonio Mejía, Obispo de la Diócesis, bendijo el santuario que ya había sido concluido y para cuyo acto solemne vino expresamente de Caracas, la madre Magdalena, superiora general de las Siervas del Santísimo Sacramento.
Entonces se repitieron las palabras que Monseñor Mejía había pronunciado en los primeros meses de iniciada la obra; “Este Santuario Eucarístico será un asilo para los perseguidos del dolor y el infortunio... un sol que alumbra los tortuosos senderos de la tierra... manantial de vida levantado en el propio corazón de Guayana...”.

viernes, 8 de febrero de 2013

Rómulo Gallegos Presidente

Luego de sancionada y promulgada la Constitución Nacional, el Consejo Supremo Electoral convocó elecciones generales, las cuales se realizaron el 14 de diciembre de 1947 con la participación fundamental de los partidos Acción Democrática, COPEI, URD y PCV.
            Las convenciones de estos partidos políticos postularon como candidatos presidenciales a Rómulo Gallegos, AD; Rafael Caldera, COPEI y Gustavo Machado, PCV.  URD se abstuvo de lanzar candidato.  Sólo postulo candidatos a los cuerpos deliberantes.
            El electorado venezolano dio respaldo mayoritario a don Rómulo Gallegos, representante de la socialdemocracia, quien obtuvo 871.752 votos (74,34%);   El doctor Rafael Caldera, socialcristiano,  obtuvo 264,204 votos (22,53$) y el doctor Gustavo Machado, marxista, 36.564,  votos equivalente al 3,11 por ciento.
            Rómulo Gallegos tomó posesión de la Presidencia el 15 de febrero de 1948 y asimismo con antelación se instalaron el Congreso Nacional, las Asambleas Legislativas de los Estados y Concejos Municipales también electos en las elecciones generales por el voto universal, directo y secreto de toda persona, hombre o mujer, analfabeto o no, mayor de 18 años.  Entonces se votaba con tarjetas de colores.  La grande para Presidente y la pequeña para los cuerpos deliberantes.
            La Asamblea Legislativa del Estado Bolívar, la primera electa por el voto popular directo y secreto, se instaló el 12 de enero, bajo la presidencia del diputado David Vhalis y Vicepresidencias de Ramón Infante e Iris Bártoli de Salges.  Diputados: Rafael Simonovis, Gregorio Vicente León, Randolf York, Luis Brines Parra, Rafael Delgado, Arturo Acosta. Antonio José Puppio y doctor Reinaldo Fajardo, por Acción Democrática.  Por COPEI fue electo el doctor Benito Alegría y diputados al Congreso Nacional: Lucila Palacios, Miguel Russa, Antonio José Puppio y Rafael Simonovis.
            Rómulo Gallegos tomó posesión el 15 de febrero de 1948 y ratificó en la Gobernación del Estado Bolívar a  Fernando Álvarez Manosalva, sustituido el 7 de octubre por  Angel Fariñas Salgado, quien solo gobernó durante 47 días pues el 24 de noviembre de 1948, las Fuerzas Armadas Nacionales, representadas en la Junta Militar integrada por los Tenientes Coroneles Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez  y Luis Felipe Llovera Páez, asumieron el poder tras derrocar al Presidente Constitucional de Venezuela, Rómulo Gallegos, quien apenas lo ejerció durante nueve meses y nueve días.
            Gallegos, con su esposa Teotiste Arocha Egui, fue expulsado a Cuba que entonces gobernaba Carlos Prío Socarras, mientras Rómulo Betancourt se asiló en la Embajada de Colombia al tiempo que su partido Acción Democrática era disuelto y sus dirigentes entre ellos, Alberto Carnevali, Luis Augusto Dubuc, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Gonzalo Barrios y Luis Lander, presos y expulsados.
            La alocución de la Fuerzas Armadas al pueblo venezolano tratando de justificar el golpe de estado, se contraía a que: “El partido Acción Democrática continuó, a pesar de que pregonaba de ser un partido nuevo, los vicios políticos que caracterizaron los anteriores gobiernos, aprovechándose seguidamente del Poder para su propio beneficio, implantando el sectarismo político, manteniendo una agitación permanente y trayendo el desbarajuste total de la República…”
            El gobierno de los Estados Unidos que se iniciaba con Harry S. Truman como trigésimo segundo Presidente, fue el primero en reconocer a la Junta Militar de Gobierno, seguido de los de Panamá e Israel. Por su lado, el de Venezuela se disponía a reanudar las relaciones diplomáticas con el régimen franquista que el anterior había suspendido.
            En cuanto a los exiliados políticos, unos se iban  y otros volvían. Entre los que retornaron de primero estaba el doctor Arturo Uslar Pietri, ex – Ministro de Relaciones Interiores de Medina, quien se hallaba en los EEUU. Al regresar, declaró: “Regreso sin odios y deseando justicia”.

jueves, 7 de febrero de 2013

Puerto de Ciudad Bolívar 1966


B1Topicos

El Puerto fluvial de Ciudad Bolívar, uno de los más importantes de Venezuela hasta un poco más de la mitad del siglo veinte, quedó prácticamente cerrado al comenzar el auge industrial y económico de la zona del hierro.
El cinco de agosto, la Compañía Venezolana de Navegación y la Real Holandesa de Vapores, anunciaron la paralización definitiva del servicio de transporte fluvial y de carga en sus barcos hasta el puerto de la tradicional ciudad capital, debido a que el comercio de importación de las casas mercantiles locales había quedado reducido en un 90 por ciento.     
Uno de los últimos barcos incorporados a la navegación fue La Trinidad que superó en muchos aspectos a los barcos que hasta entonces cubrían la ruta.
Un barco de cualquiera de las dos empresas navieras transportaba hasta Ciudad Bolívar 600 toneladas de mercancías, pero el drenaje del Orinoco, conectado con los modernos muelles construidos en la zona del hierro, cambiaban la realidad económica, por lo que las compañías navieras consideraron innecesaria la prolongación de la ruta de un barco hasta el puerto de Ciudad Bolívar. Se quedarían en la zona del hierro y si algunos de los barcos transportaban mercancía para el comercio de la capital, sería trasladada en lanchones desde Matanzas.
De todas formas, a esa altura del tiempo, la mercancía de consumo local se estaba produciendo en el país y ya eran escasos los renglones importados. Los comerciantes de Ciudad Bolívar se dieron cuenta que el transporte por tierra de sus mercancías era más rápido y el flete más económico, por lo tanto, no hubo tanta alharaca cuando esto ocurrió, sólo los caleteros pegaron el grito hasta el cielo.
El señor Ricardo Brandt, representante de la Holandesa de Vapores se mostró más sensible ante el malestar y ofreció reanudar los servicios si el comercio local le garantizaba un transporte mínimo de 100 toneladas por barco y si se hacían gestiones ante el Ministerio de Comunicaciones para el establecimientos de un balizaje luminoso que permitiera a los barcos evitar los escollos del Orinoco tanto en tiempo de crecida como de verano.
Desde Angostura o Ciudad Bolívar, el puerto más importante del Orinoco, se cubría una línea fluvial y marítima que comprendía Trinidad, Cumaná, Margarita, Barcelona, La Guaira, Las Antillas y se extendía hasta el Apure, el Meta, Portuguesa, el Guaviare, Barinas y muchos otros pueblos intermedios.
Pero un día fueron descubiertas las montañas de hierro de El Pao, El Trueno, La Paría y San Isidro, y la navegación por el río se circunscribió al tramo de su desembocadura, desde Boca Grande hasta Matanzas en un recorrido de apenas 341 kilómetros de 2 mil que antes eran navegados. El resto del río quedó afectado y debido a ese cambio muchos pueblos languidecen. Ciudad Bolívar perdió su Aduana y su Capitanía de Puerto Mermó de categoría dejando de ser la ciudad mercantilista y cosmopolita de otros tiempos y a la que Juan Vicente González comparó con la antigua y floreciente Fenicia.
Todavía, entre 1959 y 1965 llegaba al puerto de Ciudad Bolívar un promedio de cuatro buques al mes con cuatro mil toneladas de carga cada uno. Se recuerda al Buar, Hecuba, Reuda, Kreon, todos de nacionalidad holandesa. El último que atracó fue el Alcoa Rommer, 8 de julio de 1966, trayendo de la República Dominicana 850 toneladas de harina. Desde entonces es triste y desierto este puerto antes famoso de Angostura, al que varias unidades del Comando Fluvial José Tomás Machado así como el mercado de la Sapoara y el Club tratan de darle vida de alguna manera.